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La
tensión se la puede relacionar con las prisas, con el desconocimiento
del cuerpo, con los traumas infantiles o con ser "nervioso".
La tensión es lo que nos dá la marcha, la energía
para enfrentarnos al mundo y a sus fantasmas. Pero cuando perdemos la
capacidad de distendernos, de aflojar los músculos, de apaciguar
la mente, es cuando el cuerpo se enferma, sino es por una enfermedad física
será por una enfermedad del alma, nuestra ventana afectiva al mundo.
Relajarse es uno de los objetivos para conseguir la salud en los humanos
modernos. La ciencia ha descubierto unos beneficios importantísimos
en cuanto a los efectos sobre el sistema inmunológico humano. No
debe sorprendernos, porque relajarse es acercarse al estado natural del
cuerpo en cuanto especie. Millones de años de trabajo de la naturaleza
a través de la selección natural, creo que no son despreciables.
Innumerables experimentos con animalitos de todas condiciones comprueban
una y otra vez, que expuestos a situaciones estresantes como hacinamiento,
o demandas ambiguas del entorno y otros diseños paralelos a vivencias
humanas, su respuesta inmune, o sea sus propias defensas, decrecen enormemente,
siendo mucho mas proclives a enfermar.
Qué pasa cuando conseguimos vivir con espacio, con el ritmo que
nos surge, con referencias claras de lo que nos pide el entorno, pues
que la tensión se complementa con su opuesto, la relajación.
La imagen del gato nos sirve para ilustrar a que tipo de relajación
nos referimos. La musculatura y la mente están en ese tono justo
para un gasto adecuado de energía, pero siempre listos para tensar
y reaccionar si es el momento de hacerlo.
Este ideal es difícil en nuestra cultura, pero no por ello no deseable
acercarse y trabajar para tener un cuerpo en mas armonía. Quizás
si pensamos en las ventajas de ahorrarnos tanto dinero en médicos,
tiempo y sufrimientos que ha su vez contribuyen a estresarnos acabando
muchas veces en el psicólogo para que nos aconseje o nos enseñe
la relajación.
La relajación es la técnica psicológica más
en boga, se usa para trastornos de ansiedad, angustia y fobias.
Quizás convenga tomarse un poco en serio la medicina preventiva
y aumentar nuestra calidad de vida al mismo tiempo que prevenimos los
problemas que más tarde o más temprano acaban llegando.
Relajarse no es morir, aunque en parte se le parezca. A nuestra mente
le parece que estarse tumbado sin hacer nada no tiene ningún sentido,
parece que perdemos el tiempo. Lo importante es ganar tiempo de vida,
perder tiempo es como estar muerto. En nuestra cultura la negación
de la muerte es muy grande, y relajarse se asocia a morir. Aflojarse y
abandonarse son palabras que suenan mal en un mundo competitivo y luchador.
Pero siguiendo con los argumentos a favor de la relajación, sólo
aquel que mide y regula sus fuerzas es el que consigue sus metas.
Y si estas reflexiones te han abierto una cierta inquietud sobre la relajación,
te voy a proponer una experiencia íntima, puede ser secreta, sin
decírselo a nadie, como si fuese el encuentro con un amante, buscas
el lugar apropiado, donde nadie te moleste. Creas un ambiente acogedor,
flores, música tranquila, calor, luz tenue, poca ropa, un suelo
blando, y te echas contigo mismo a descansar, observa lo que sientes,
como respiras, que te duele, deja que la luz tenue te cierre los ojos,
que el aroma de las flores te haga respirar profundamente, y que la música
te transporte los pensamientos muy lejos.
Ahora te invito a pasear por las sensaciones de tu cuerpo, (puedes grabar
estas palabras en una cinta) hacemos unas cuantas respiraciones profundas,
notando que es el vientre el que empieza la respiración, tanto
al inspirar como al espirar, llenar bien los pulmones notando el movimiento
del diafragma…
Aprovechamos la espiración para relajar la musculatura, vamos a
ir revisando las diferentes partes del cuerpo, y con la espiración
abandonamos la tensión de ese grupo muscular y descansamos. Empezamos
por los pies… espiración y relajamos… tobillos…
relajar bien estas grandes articulaciones que son las rodillas…
las caderas… aquí vigilamos que no haya tensión en
los esfínteres, en los glúteos, en la zona genital; dejar
que se abra bien la cadera…
Descansamos bien toda la espalda, lumbares, dorsales, que estén
bien cómodas. En la parte anterior liberar bien el vientre, el
plexo solar, las costillas…
Y pasamos a los brazos, desde los hombros, con la espiración relajamos
los codos… las muñecas… y finalmente las manos…
Notamos el peso de la cabeza, su apoyo en el suelo, relajamos la zona
cervical, el maxilar… la boca… la lengua… las mejillas…
los ojos… la frente. Toda la cara está relajada, dejando
que surja un rictus de satisfacción.
Ahora volvemos la atención a todo el cuerpo, relajado, tan solo
la respiración suave mantiene la vida tranquilamente. Descansamos
por unos minutos, confiados que nada nos molestará, podemos aflojar
nuestras defensas, el mundo ha hecho una tregua, podemos relajar la eterna
vigilancia, tan solo estar, tan solo respirar…
En esta relación amorosa no hay fase de excitación, se busca
directamente la fase posterior al clímax. Es importante no moverse,
solo así los ángeles confían y vienen a besar tu
cuerpo. No te preocupes por el tiempo, ya sabrás cuando hayas acabado.
Espero que salgas de tu cita secreta con una sonrisa que te delate.
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