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La
Astrología es, en principio, una herramienta que nos ayuda a ampliar
nuestra percepción de la realidad, sobre todo de nuestra realidad
interior. Es una herramienta que nos lleva al darnos cuenta, aunque nuestra
capacidad de visión no sólo depende de nuestro conocimiento
de las técnicas astrológicas sino del nivel de conocimiento
interior que hayamos alcanzado.
También la Astrología puede ser un sucedáneo del
Valium y en este sentido la usamos simplemente para mantener nuestra ceguera
y alejarnos de lo obvio.
Honestamente no entiendo cómo en las visiones astrológicas
retrospectivas nos vayamos tan lejos, a reencarnaciones pasadas, a hablar
de Karmas, y pasemos de largo sobre temas tan importantes como niñez,
familia, el Arbol Genealógico o el estudio del tipo de personalidad
o el carácter.
Todo trabajo conceptual, intelectual o incluso matemático, no deja
de tener sus raices en un humus emocional, llamado inconsciente, más
allá de la memoria selectiva, allí donde moran las ánimas
de nuestros antepasados, los miedos y deseos de nuestros padres. Todo
ello reflejado en la Carta Astral.
Mi interés por la Astrología y por las cuestiones familiares,
y más concretamente por el Arbol Genealógico, ha coincidido
con una etapa de vuelta a las raices después de casi quince años
de darle la espalda. La conjunción de Urano y Neptuno sobre mi
Sol me obligó a dar la vuelta y mirar hacia atrás en dirección
al signo opuesto, Cáncer, señalando el fin de una vieja
pelea de una identidad creada en función de negar las raíces,
la memoria familiar.
El esquema básico de aquello que nos da origen es la unión
de nuestros padres. Padre, Madre e Hijo conforman la relación básica
del ser humano y conforman su realidad interna. A esto se añade
la dosis de amor, miedo, celos y odio, muchas veces disfrazada de indiferencia
que unen a estos tres personajes.
La forma de vivir nuestros personajes básicos está condicionada
por la forma en que nuestros padres y sus padres pudieron vivirlo. Así
podemos llegar hasta los ocho bisabuelos que marcan el límite de
lo que podemos trabajar.
El Arbol Genealógico, como la Carta Astral, es un destino que se
cristaliza en nuestra vida en el momento de nacimiento. La vivencia de
nuestra propia leyenda heroica está condicionada por el Arbol Genealógico
reflejado y escrito en las estrellas. Si logramos realizar nuestras tareas,
una bendición recae sobre las siguientes generaciones. Como Ulises,
si nos salvamos de la cueva de Polifemo, salvamos a los nuestros. Lo contrario
significa mayor oscuridad para los hijos de nuestros hijos.
Como una hipótesis, una intuición nos llevará a plantear
una relación entre los diferentes niveles del árbol y los
cuatro elementos. Así, el nivel de los hermanos podría corresponder
al elemento Tierra, por que con ellos se comparte, se reparte el amor
y los bienes y por que es lo más próximo físicamente.
El nivel de los padres es el elemento Agua: la relación con ellos
es muy emocional, muy agua. En cambio, con los abuelos las relaciones
son más fluidas y de aprendizaje, y la relación con ellos
encaja en el elemento Aire. Y con los bisabuelos, el elemento Fuego, ya
que con éstos últimos, por lejanos, son idealizados y mitificados
y se vinculan frecuentemente a valores morales y éticos.
Esto no es para nada una regla y no se puede aplicar como tal. Es un juego
de símbolos que nos puede resultar muy útil.
La sincronía de fechas y hechos es algo que se repite de manera
asombrosa en un Arbol Genealógico, y los ciclos planetarios tienen
mucho que decir sobre este asunto puesto que muchas posiciones planetarias
y aspectos se van transmitiendo de generación en generación.
Por ejemplo, en el Arbol Genealógico de Lord Byron, en la rama
paterna, todos los Byron varones mueren alrededor de los 36 años,
cosa que también le sucedió al poeta y último Lord
Byron.
Byron nació un 22 de Enero de 1788 a las 14 hrs (local), en Londres.
Con la conjunción de Venus y Saturno en el Medio Cielo, Byron es
heredero de una estirpe que adolece de amor, en donde abundan los matrimonios
por interés, como el de sus propios padres. Su madre era una mujer
con muy poca autoestima, algo que también es representado por la
conjunción de Venus y Saturno, y probablemente Lord Byron, detrás
de su arrogancia, se sentiría poco merecedor de ser querido. La
posición de Marte en el signo de Cáncer generalmente habla
de fuertes rencores familiares, de ira, rabia acumulada en la familia
y muchas veces heredadas de los ancestros, y más aún estando
Marte tan cerca del Ascendente. Y parece ser que los Byron de la linea
paterna eran gente de muy mal carácter, violentos, destructivos
con su familia y con sus bienes. Incluso el abuelo del poeta había
matado a un primo suyo en una disputa. Igualmente ocurría con los
Gordon, los hombres de la línea materna, quienes tuvieron muertes
violentas, por ahogamiento. El abuelo materno de Lord Byron se suicidó
tirándose a un río. Esta rabia ancestral se transforma,
en este caso, en rabia y desprecio por Inglaterra, a la que terminó
abandonando y despreciando.
No quisiera extenderme mucho y me gustaría terminar recomendando
el estudio de las vidas de los padres y de los abuelos, por que es de
gran utilidad para entender a la persona que pretendemos ayudar, o para
nosotros mismos.
Es vital ver la Carta Natal de los padres, pues de alguna manera viven
dentro de nosotros. Tiene más sentido estudiar la Carta de nuestra
madre como si fuera la propia que levantar una de las llamadas Cartas
Armónicas.
En el estudio de los condicionantes familiares podemos descubrir cosas
sorprendentes, como por ejemplo la repetición de aspectos en las
Cartas de miembros de la familia, parejas, amigos, etc,...
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