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PATRICIA:
Hugo, ¿Cómo ocurrió ese cambio de rumbo profesional
de la música a la medicina?
HUGO: Me formé como instructor en la gimnasia de
Susana Milderman cuando tenía 25 años. En ese entonces yo
era violinista y estaba a punto de viajar a Estados Unidos en donde me
habían dado una beca para estudiar música de cámara
y dirección de orquesta y otra en Viena, en donde el primer violinista
de la Orquesta Filarmónica de Viena me llamó para entrar
en su orquesta y seguir estudiando con él. Conocí a Susana
Milderman cuando un pianista amigo me invitó a probar esa gimnasia.
Yo estaba muy tenso y deprimido. Fue increíble el cambio que experimenté
en esa primera clase que tomé. Ya no me sentía deprimido,
me sentía vitalizado y contento y quedé fascinado con lo
que Susana enseñaba. Durante muchos años la tomé
como mi maestra porque ella me mostró el camino para encontrarme
con mi yo profundo.
PATRICIA: ¿Qué más te enseñó
Susana que te llevó a sentirla como una maestra para ti?
HUGO: Con ella y a través de la gimnasia GREYG
aprendí lo que es la libertad. Libertad de la energía en
mi cuerpo cuando me muevo; libertad de mi sexualidad, atada a prejuicios
familiares e inhibiciones sociales; de mi manera de pensar, apartándome
de los cánones de la rigidez cultural en la que me formé;
libertad para crear en cada momento de mi vivir diario, y libertad para
conectarme sin dogmas con lo espiritual. Con ella aprendí que todo
tengo que buscarlo dentro de mí mismo, porque las respuestas a
mis interrogantes ya estaban en mi mente. Sólo tenía que
aprender a buscarlas. Nos enseñó a mi y a otros discípulos
a tener siempre una actitud creativa en la vida, que todo movimiento es
una creación. Entonces decidí convertirme en instructor
de su sistema.
PATRICIA: ¿Porqué dejaste la música
para dedicarte a la medicina y luego a los Centros de Energía?
HUGO: Fueron mis propios cambios y los que veía
en mis compañeros y en mis alumnos los que me hicieron tomar la
decisión. Fue tan grande la transformación que experimenté
que todo fue diferente desde que comencé con esa gimnasia. No pretendo
decir con esto que permanecí en estado de felicidad continua, no.
Los cambios implican muchas veces dolor e incertidumbre...
PATRICIA: ¿Cuáles eran esos cambios?
HUGO: Cambios físicos y psíquicos. Esta
gimnasia modifica la POSTURA (que es el modo de sostenerse y de estar
en la vida). La POSTURA CORPORAL es el origen de diversas patologías
típicas: cifosis dorsal, lumbalgias, ciáticas, dolores y
contracturas cervicales, vértigos, codo de tenista y por otro lado
está relacionado con problemas emocionales importantes.
Cuando tenía 25 años era tímido e inseguro, corporalmente
era una persona "metida hacia dentro". Experimenté un
proceso muy intenso en el que fui abriéndome, dejando atrás
mi timidez; me fui sintiendo más seguro con los demás, y
por otro lado cada vez más sensible: podía sentir más
a la gente, hasta podía sentir lo que les pasaba a mis alumnos
y pacientes.
Esto me llevó a querer entender más, a encontrar una fundamentación
científica. Y comencé a buscar las respuestas en la medicina,
en la psicoterapia, en el estudio de la filosofía oriental, en
la teoría de los Chakras, el yoga y en el Budismo Tibetano. Y así
fue como no me alcanzó el tiempo para dedicarme a la música.
PATRICIA: Esto que me estás contando, ¿son
cambios similares a los originados en una psicoterapia?
HUGO: No es exactamente lo mismo. La base de nuestro Sistema
es que el abordaje de la persona es a partir de lo corporal. Cuando movemos
una parte del cuerpo se mueven también distintos aspectos relacionados
con esa zona: cada Centro de Energía es como una rodaja de nuestro
cuerpo. En esa rodaja encontraremos órganos, huesos, músculos,
emociones, sentimientos y afectos, vida intelectual, mente creativa y
espíritu. Porque al movernos de una determinada manera ponemos
en acción todo lo que está dentro de ese Centro de Energía,
ya que lo que realmente se mueve es la energía, de la cual depende
todo lo que pasa en nuestra persona. Por ejemplo, cuando destrabamos la
zona del centro Lumbo-Sacro (Swadisthana en sánscrito) aparecen
en la consciencia todos los aspectos vinculados con esa parte del cuerpo
(caderas, pelvis, órganos sexuales), pero también se desbloquean
los aspectos orgánicos, resultando así la prevención
y hasta la curación de patologías de los órganos
de ese centro (ovarios, testículos, cólon ascendente y cólon
descendente, y todo el aparato urinario).
PATRICIA: Hugo, escuchando lo que tú dices y uniéndolo
a mi propia experiencia, podríamos decir que en la terapia corporal
del S.C.E. hay muchos aspectos, tanto físicos como psíquicos,
que se resuelven por sí solos al mover la energía, sin necesidad
de entender "cómo" ni "porqué". Otros
en cambio, ocurren cuando la memoria almacenada en el músculo irrumpe
en la conciencia dándonos la posibilidad de comprender e integrar
el material que emerge. Esta comprensión es el comienzo de toda
transformación. Los aspectos más nucleares o estructurales
del carácter de una persona necesitan de una psicoterapia. En este
sentido el trabajo de Centros de Energía es un complemento y acelerador
de un proceso psicoterapéutico.
HUGO: Sí, pero me atrevo a afirmar que las interpretaciones
verbales sólo son válidas en cuanto sean capaces de rectificar
la energía alterada.
PATRICIA: Entre las fuentes de las que se ha nutrido el
Sistema de Centros de Energía para su formulación teórica
¿Cual ha sido la importancia del trabajo de Wilhelm Reich?
HUGO: Susana comenzó ya a vislumbrar por sí
misma lo que Wilhelm Reich denominó corazas energéticas
o musculares. Lo que yo hice posteriormente fue sistematizar nuestra gimnasia
desde este punto de vista: la energía suele quedar atascada en
diferentes partes de nuestro cuerpo, constituyendo memorias energéticas.
Reich llamó a estas memorias "corazas" porque tienen
sentido defensivo, como las corazas de los guerreros.Todo aprendizaje
tiene este sentido defensivo ante la vida y produce un estancamiento parcial
de la energía, de modo que, después de establecida la coraza,
repetimos los movimientos aprendidos siempre de la misma manera, como
estereotipos característicos de cada persona. Esto es útil,
como lo es todo aprendizaje, pero cuando queremos hacer algo de manera
diferente nos sale de la forma aprendida, grabada en la memoria muscular.
En este caso, lo aprendido deja ya de sernos útil y se convierte
en algo que actúa en contra nuestro. De esa manera están
grabados los prejuicios y las inhibiciones. Reich decía que la
coraza le servía al guerrero en la batalla, pero que si durmiera
con ella o abrazaba a su amada con la armadura puesta no le sería
posible vivir plenamente su vida. Lo que es útil en un momento
deja de serlo en otros. Habitualmente no somos conscientes de esta situación
pero cuando la comprendemos sentimos la necesidad de trascender este impedimento.
Hay que limpiar los centros de energía para disolver sus corazas.
En general, no hablamos de desarrollo de los centros, sino de limpieza,
porque cuando están "limpios" los centros se desarrollan
solos.
PATRICIA: ¿Cómo se hace esta limpieza ?
HUGO: Nosotros diferenciamos tres tipos de corazas en
nuestro "cuerpo energético". Las corazas duras son las
que tienen mucha energía acumulada, estancada: los músculos
son fuertes y es muy difícil relajarlos. Se relacionan con nuestros
aspectos más paranoides: siempre están preparados para defenderse
contra la supuesta agresión del mundo.
Las corazas blandas, en cambio, tienen escasa energía o bien la
pierden fácilmente. Los músculos de esas partes del cuerpo
son débiles y con falta de tono. Se cansan pronto y no pueden sostener
una actividad prolongada. Se relacionan con los aspectos fóbicos
e histéricos: su defensa es entonces adaptarse y someterse para
conseguir ser queridos.
Las corazas rígidas son consecuencia de la cronicidad de las otras
dos. Los músculos devienen fibrosos: les falta elasticidad. Hay
en ellos un corte de energí a como sucede en las cicatrices. La
energía no circula con fluidez y toma caminos equivocados. Este
tercer tipo de corazas se relaciona con aspectos abandónicos y
esquizos: su defensa consiste en el aislamiento y en la soledad.
La limpieza de los centros consiste en disolver estas corazas poco a poco.
A las duras a través de la relajación, dándoles movilidad
y flexibilidad. Tienen que aprender a confiar en los demás. En
las corazas blandas, trabajaremos fortaleciéndolas hasta conseguir
que aprendan a no perder energía y a tolerar los esfuerzos sostenidos.
Necesitan saber autosostenerse y confiar en sí mismos. En las rígidas
buscaremos ayudas externas como el masaje, la kiropraxia, la asistencia
durante el movimiento. Tienen que aprender a recibir y dar.
Así, hemos llegado a desarrollar técnicas adecuadas para
cada caso, y seguiremos descubriendo aún más con la evolución
de nuestro sistema.
PATRICIA: Hablaste de diferentes aspectos que se encuentran
en cada Chakra. Explícanos más sobre eso.
HUGO: Si agrupáramos todos los órganos de
nuestro cuerpo, como se suele hacer en las láminas de los libros
de anatomía, tendríamos una idea gráfica de los que
llamamos cuerpo orgánico, es decir, el conjunto de órganos
que nos mantiene vivos y en condiciones de funcionar en la vida. Es la
infraestructura de la persona. Si de la misma manera reunimos los huesos,
las articulaciones y los músculos con los que nos movemos, dirigidos
todos ellos gracias al Sistema Nervioso Central, tenemos ante nosotros
un cuerpo energético, porque la energía circula bajo la
piel gracias al movimiento del aparato locomotor. SI agrupamos todas las
emociones que podemos experimentar en cada centro habremos comprendido
lo que es el cuerpo emocional. En el mismo sentido podemos tratar el cuerpo
afectivo: es el conjunto de afectos que se producen en cada centro. Es
muy diferente la relación de dominación y competencia que
puede generarse en el Centro Bajo, de la sexualidad del Centro Lumbo-Sacro,
o del amor del Centro Cardíaco. El Cuerpo Intelectual tiene que
ver con el pensamiento, y por tanto con el aprendizaje, la técnica,
la memoria, el análisis, el razonamiento, la lógica, y la
represión. Todos esos aspectos se atribuyen al intelecto y a la
cultura. Por otro lado, el llamado Cuerpo Mental Superior en lugar de
aprender crea nuevas combinaciones. Así, en vez de usar la técnica,
realiza un modo propio de hacer a través de asociar distintas experiencias.
En lugar de usar la memoria, usa la intuición. En lugar de analizar,
sintetiza. En lugar de razonar, toma conciencia, y en lugar de usar las
leyes de la lógica, sigue las de la improvisación y la inspiración.
PATRICIA: Hugo, ¿qué te llevó a crear
el Sistema de Centros de Energía como una rama diferenciada del
sistema GREYG?
HUGO: Hace ya muchos años me puse a observar cómo
daban sus clases los instructores más experimentados y entonces
me di cuenta de que cada uno se movía siempre desde un mismo centro,
posiblemente desde el centro en que más facilidad tenían
y evitaban trabajar aquellos otros centros en que tenían dificultades.
A su vez, los alumnos que asistían a sus clases eran aquellos que
se identificaban con ese modo de trabajar el cuerpo: ellos también
tenían facilidad en ese o esos centros. Como nosotros creemos que
ser instructor no es tener una profesión simplemente, sino que
se trata de un modo de seguir evolucionando como persona, comencé
a pedirles que pusieran hincapié en aquellos centros que les presentaban
dificultades. Pero el resultado es que no lo lograban ya que inconscientemente
tropezaban con el hecho de tener que mover sus propias corazas. Así,
les propuse que todo el instituto trabajaría un solo centro cada
semana, con lo que los instructores y alumnos se vieron en el compromiso
de trabajar sus dificultades e ir limpiando, poco a poco, sus corazas.
En un inicio mi propuesta provocó gran resistencia entre ellos,
pero fueron viendo la importancia que representaba trabajar las dificultades.
Y así fuimos armando todo el sistema, el cual actualmente está
claramente vertido en una acabada técnica, tanto en el movimiento
como en la observación de lo que ocurre cuando se van modificando
las corazas. En estos momentos estoy por publicar un libro sobre este
tema, comparando el yoga con la medicina moderna y explicando a fondo
las bases y la filosofía del Sistema de Centros de Energía.
PATRICIA: Tienes publicados otros libros sobre el tema
¿no?
HUGO: Tengo un libro, La Energía en mi cuerpo,
donde explico la gimnasia a través del relato de mi propia experiencia
y cómo se fue gestando el Sistema de Centros de Energía.
El año pasado una editorial hispano-argentina publicó Regreso
al Tibet en donde relato un viaje que hice a la India, Nepal y Tibet,
basado en la "terapia de vidas pasadas" y en la meditación
tibetana.
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