
Quisiéramos
comenzar agradeciendo a “Conciencia sin fronteras” la oportunidad
que nos brinda para presentar nuestra curiosa biblioteca. La biblioteca
de la Fundación Rosacruz en Barcelona es fruto de una iniciativa
de dicha Fundación y del Centro del Lectorium Rosicrucianum de
Barcelona, que es quien ha cedido la sala donde se ha instalado la Biblioteca.
Se trata de un proyecto que pretende dar a conocer la Filosofía
Hermética y la Rosacruz, principalmente, al público interesado,
tanto en su vertiente histórica, como sus más recientes
movimientos. Pero, más que entretenernos en describir los detalles
formales de la biblioteca, sería más interesante hacer
un breve introducción sobre la Filosofía Hermética
y la Rosacruz.
La Filosofía Hermética recibe el nombre de su fundador,
Hermes Trismegistos, un legendario personaje, que fue sacerdote egipcio
en época helenística, y que dio una serie de enseñanzas
recogidas por los textos hermérticos. Hermes Trismegistos se
encuentra en el origen de la tradición que tiene como frutos
más destacados la literatura hermética y el Arte Hermético:
la Alquimia occidental. Estas misteriosas tradiciones siempre designan
a un Maestro inspirador de sus doctrinas místicas, destinadas
a círculos reducidos de discípulos, y que han desembocado
en las grandes corrientes del pensamiento esotérico de Occidente,
desvinculado de sus Iglesias, y hasta perseguido por estas. Otros Maestros
originarios de tradiciones similares son Hiram Abiff, fundador legendario
de la Fraternidad de los Constructores Libres, los Francmasones, y Christian
Rosenkreutz, o Cristian Rosacruz, padre y fundador de la Fraternidad
de Místicos Cristianos, que lleva su nombre, la Rosacruz. Ambas
fraternidades, la Francmasonería y la Rosacruz, se reconocen
fuertemente vinculadas a la tradición hermética, de la
que beben y toman algunos de sus elementos simbólicos más
importantes.
Pero volvamos al Hermetismo, los diálogos de Hermes son textos
filosóficos en la línea de un cierto platonismo estoico,
que vieron la luz en torno a los siglos I y II después de Cristo,
en el ambiente gnóstico del Egipto helenizado, por tanto, se
trata de diálogos filosóficos llenos de magia, e importantes
influencias de los restos del pensamiento faraónico, que todavía
se mantenían en algunos templos egipcios de la época.
En la necrópolis de Ashmunei, en Tuna el Jabel, se encuentra
la mastaba del sacerdote Petosiris, un sacerdote egipcio del dios Thot,
en cuyas paredes exteriores se ven escenas cotidianas de la vida helenizada,
en completo estilo griego, pero en el interior del edificio, se encuentran
todavía escenas del libro del Am-Duat, en el más clásico
estilo faraónico, donde el sacerdote nos advierte: “Vivos
que estáis sobre la tierra, que veréis esta morada de
eternidad y que pasaréis delante de ella, venid yo os guiaré
por el camino de la vida. Si escucháis mis palabras, si observáis
su sentido, esta actitud os será beneficiosa.” El hermetismo
muestra igualmente su fascinación por las “palabras”
de la lengua de los egipcios, y por ello Hermes recomienda a sus discípulos
no traducir al griego las palabras egipcias, “pues la cualidad
misma del sonido y la expresión de las palabras egipcias tienen
en sí mismas la energía de lo que dicen...”, frente
a la lengua griega que sólo tiene “palabras vacías,
eficaces sólo para la demostración; y eso mismo es la
filosofía griega: ruido de palabras.” “Pero nosotros
no usamos palabras sino sonidos llenos de eficacia.” Aquí
está la clave del esoterismo occidental, cuyo máximo exponente
es el hermetismo: los Jeroglíficos, la Lengua Sagrada de los
constructores del Templo. El buscador de los Secretos de las Antiguas
Tradiciones Esotéricas de Occidente, hoy puede encontrar en las
obras de Hermes Trismegistos, en la Simbología Francmasónica
y en los Misterios Cristianos de los Rosacruces, precisamente el planteamiento
y algunas claves para la búsqueda de aquella Lengua mágica
perdida y los planos del Templo de la Humanidad, de una humanidad nueva,
que rinde culto al Logos, a través de un nuevo ritual alquímico
de transformación de la conciencia, y a partir de los propios
poderes del hombre que le permiten descubrir la Palabra Viva, un estado
de ser y de conciencia que Cura a los enfermos y Transforma la Tierra
en el Oro del Espíritu.
A principios del siglo XVII se publicaron en Alemania tres escritos,
la “Fama Fraternitatis”, la “Confessio Fraternitatis”
y las “Bodas Alquímicas de Cristian Rosacruz”, en
los que se describen una serie de episodios que explican las andanzas
de Cristian Rosacruz, un Hermes profundamente cristianizado, fundador
de una Fraternidad de sabios científicos, que se reúnen
periódicamente en la Morada del Espíritu Santo. Cristian
Rosacruz recibe su iniciación en tres Templos, donde celebra
unas misteriosas bodas, descritas en clave alquímica, y finalmente
construye un Templo Tumba, donde es colocado su cuerpo incorrupto, que
ilumina como un Sol el centro del edificio, que es un resumen del Cosmos,
un Microcosmos. Un siglo más tarde, se publica en Altona, Alemania,
un texto rosacruz: “Las Figuras Secretas de los Rosacruces”,
allí se resume por fin, en imágenes jeroglíficas
de la época, los trabajos filosóficos de los alquimistas
rosacruces. En el contexto de la Sociedad Teosófica, fundada
por H.P. Blavatsky a principios del siglo XX, se desarrolló una
intensa actividad inspirada en el impulso Rosacruz, y los tres misteriosos
templos rosacruces, son designados por el Dr. Rudolf Steiner, el gran
difusor de las enseñanzas rosacruces, como el cuerpo, el alma
y el espíritu del hombre. Igualmente, en la primera década
del siglo pasado, Max Heindel recibe el encargo de publicar “El
Concepto Rosacruz del Cosmos”, e iniciar el trabajo de curación
y purificación de los campos sutiles de la Naturaleza, pocos
años antes de que comenzaran las dos Guerras Mundiales que asolarían
Europa. Una gran actividad curativa fue llevada a cabo por los rosacruces
en aquellos años de intenso dolor, muchas almas fueron conducidas
y preservadas en su tránsito a los profundos campos sutiles del
Más Allá, gracias a la dedicación de los hermanos
y hermanas de la Rosacruz. De este trabajo nacerá el Lectorium
Rosicrucianum, fundado en Holanda, tras la Guerra Mundial, por J.v.
Rijckenborgh, destacado estudiante de la filosofía rosacruz,
y cuya meta será la reconstrucción en los mundos sutiles
de la Morada del Espíritu Santo, una morada de eternidad para
que la humanidad pueda llevar a cabo el trabajo alquímico de
transformación de la conciencia, en el oro imperecedero del Espíritu.
En la Biblioteca de la Fundación Rosacruz, el lector puede encontrar
gran parte de las obras y enseñanzas de estos maestros rosacruces,
así como gran cantidad de textos y estudios sobre Hermetismo,
Cábala y Alquimia. También puede encontrar textos sobre
Francmasonería, Teosofía y Catarismo, así como
algunos trabajos de autores y maestros orientales, y textos clásicos
de la India, del Taoísmo y Sufismo. Para todas aquellas personas
que no dispongan de tiempo para dedicar a la lectura, pueden disfrutar
de una exposición en cinco paneles, que en este momento trata
sobre “Las Bodas Alquímicas de Cristian Rosacruz”
y que próximamente, el 18 de febrero cambiaremos por otra sobre
“El Pensamiento Hermético”, que será inaugurada
con la presentación de las dos obras más recientes de
la tradición hermética: “El Mensaje Reencontrado”
de Louis Cattiaux y “La Gnosis Egipcia Original y su llamada en
el Presente Eterno” de Jan van Rijckenborgh, y a la que, por supuesto,
estáis todos invitados.
Y para terminar, queremos transcribir un fragmento de Hermes Trismegistos,
que fue nuestro inspirador y animador en la creación de este
proyecto:
“Si no puedes igualarte a Dios no
lo puedes comprender: pues sólo lo semejante comprende a lo semejante.
Crece hasta ser de una grandeza inmensa, sobrepasa a todos los cuerpos,
elévate por encima de todos los tiempos, transfórmate
en eternidad. Entonces comprenderás a Dios. Imprégnate
con el pensamiento de que para ti nada es imposible; considérate
como inmortal y capaz de comprenderlo todo, las artes, las ciencias
y la naturaleza de todo lo que vive. Sube más alto que toda altura,
desciende más bajo que toda profundidad. Reúne en ti las
sensaciones de todo lo creado: del fuego y del agua, de lo seco y lo
húmedo; imagina que estás en todas partes al mismo tiempo:
sobre la tierra, en el mar, en el aire; que aún no has sido creado;
que estás en el seno materno; que eres adolescente, anciano;
que estás muerto y más allá de la muerte. Si puedes
abarcar todo eso a la vez en tu conciencia: tiempo, lugares, acontecimientos,
calidades, cantidades, entonces comprenderás a Dios. Pero si
mantienes a tu alma prisionera en el cuerpo, si la rebajas constantemente
diciendo: No comprendo nada, no puedo nada, temo al mar, no sabría
elevarme hasta el cielo, no sé lo que he sido, ni lo que seré,
entonces ¿qué tienes que ver con Dios?”