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"Esas palabras tiernas
que nos decimos uno al otro
están guardadas en el corazón secreto del paraíso.
Un día como la lluvia, ellas caerán y mojarán todo
y
su misterio crecerá verde sobre el mundo".
Rumi, poeta místico persa del siglo XIII
Los
místicos contemporáneos también llueven, fertilizando
el camino hacia el próximo milenio. Poetas, músicos, artistas,
terapeutas, y renacedores escriben las pautas del nuevo renacimiento planetario
que lentamente emerge desde las ruinas de nuestra civilización
inundada de estrés. Ya casi estamos listos para dejarnos vivir
una transformación tan profunda que ya no quema árboles
sino ilusiones banales.
En el campo de la salud las nuevas terapias expresivas se van refinando
al fusionarse con momentos de contemplación y conocimiento. El
"silencio fértil" después de un trabajo intenso
nos recuerda la vibración del sanador por excelencia: El Amor.
Su sola remembranza transforma las condiciones de vida en la tierra.
"Liberación, tu nombre es Amor! Amor, hazme tu esclavo!"
Clama la pasión de Rumi por el Amor divino.
Desde el comienzo del mundo, las artes satisfacen la necesidad humana
de expresar el espíritu creativo, aquella fuerza innovadora que
pulsa desde lo más adentro del Ser. El movimiento creador se alimenta
secretamente de la naturaleza así como la del "Veedor"
el que contempla. "Estamos creando cuando no creamos" afirma
el Dharma Zen del Maestro Thich Nhat Hanh.
La quietud meditativa es nuestra cuota diaria de iluminación, y
la expresión musical, en particular el canto, es un camino cierto
hacia ese encuentro interior. A su imagen y semejanza, la creatividad
musical se concibe en el espacio del silencio, allí donde respira
la inspiración. Una vez descubierta, la música -como el
ser y el ser como la Música-, busca salir, transformarse, subir,
conectar. El silencio entre las notas le da forma. La distancia, y la
duración diseñan la melodía y el ritmo, guiando al
poder creador en la escultura de la armonía. Todo acontece en el
universo sutil de la Escucha Profunda. La concentración en el escucha
es como el viento que asegura el viaje de la vela y el barco.
La dialéctica del movimiento expresivo y el movimiento contemplativo
se traduce como el Yin–Yang de la energía creativa. Un silencio
que se expande ("Release"), cuando un grito busca su significado.
El Yoga de la creación se completa al Unirnos en la "textura"
de la meta: la percepción del espíritu. La conciencia del
camino eterno hacia el Amor es la sonrisa de Buda. En la fase de la contemplación
el movimiento expresivo se integra.
Vivenciamos un momento de libertad en que nos volvemos capaces de experimentar
todo y a todos "felizmente". Tomando la metáfora de la
voz como la vela y la música como la nave, el deseo siempre es
de transportarnos. La voz crea el camino. La voz, no como la palabra,
sino la voz que es a su vez un Yoga (Mantram a metáfora de la voz
como la vela y la música como la nave, el deseo siempre es de transportarnos.
La voz crea el camino. La voz, no como la palabra, sino la voz que es
a su vez un Yoga (Mantram Yoga), la unión de la respiración
con el cuerpo, el músculo que busca expresarse, generando el sonido
como emergente del contacto con la vibración constante y vital.
La voz, como la música que lleva, es exterior y es interior. Su
esencia es el puro contacto. Nos comunica con el color de nuestras emociones,
y el estado de nuestra búsqueda, el conocimiento íntimo
de la textura de nuestro Ser, ese núcleo cuántico y transpersonal
que pulsa constantemente por reconocerse y reunirse con la totalidad.
Como resultado de su evolución, esa misma voz, que es la expresión
más directa de nuestros misterios, llega a alcanzar el punto justo
de afinación, adquiriendo la fuerza emocional de una orquesta sinfónica
conducida por la pasión de Dios.
Mas la voz no completa sola su viaje. Es el potencial silencioso de la
belleza lo que orienta el camino. Los libros sagrados de la India, los
vedas, refieren la belleza como el poder evocativo de la verdad. El arte
se define así como una actividad importada a este mundo por seres
divinos con la intención de vestir la verdad para atraer hacia
ella nuestro espíritu, el que se ha vuelto incapaz de amar la verdad
al desnudo. El arte no es un fin en sí mismo, sino un medio al
servicio de una comprensión sagrada. Lo artístico busca,
a través de la emoción, despertar todo el Ser, recreando
eternamente el universo como metáfora.
En occidente, Picasso -desde una consciencia abierta y rebelde- reafirma:
"Todos sabemos que el arte no es la verdad. El arte es un engaño
que nos hace darnos cuenta de la verdad, por lo menos la verdad que se
nos presenta como comprensible", (1923). ¿Será que
Picasso llegó a identificarse con la misma esencia de su arte?.
¿Qué es un mantra?
Un mantra es una frase melódica, rítmicamente consonante,
periódica, cuya letra y contenido simbólico es milenario,
e invoca algún aspecto de nuestra relación con lo divino
y lo creativo. La repetición constante de un mantra produce un
estado de unión (yoga) dentro de nosotros mismos y en relación
con el Universo que puede ser vivido como saludable y amable.
En el mantra se integra el sonido con el sentido. Se utilizan sílabas
en sánscrito cuya repetición está cargada de un poder
espiritual transformador. El sonido de esas sílabas nos afecta
más allá de su significado. Es la armonía entre el
sonido y el significado lo que genera una vibración sanadora en
la mente. Mantra es un método sónico para aclarar la mente,
ha sido usado desde la antigüedad para tratar desórdenes mentales
como parte de las medicinas Ayurvédica y Tibetana.
Actualmente es muy popular en Occidente, donde fue introducido a través
de las distintas tecnologías del yoga, ya sea desde el cuerpo,
la mente, o el espíritu. Cuando repetimos un mantra, y entramos
en la atmósfera del "chanting", una vibración
muy refinada se desarrolla y se convierte en el fondo de cómo se
siente la mente. A través de concentrarnos en el mantra, y focalizar
nuestra atención en el canto aprendemos a orientar la energía
de la mente hacia adentro. Desde ahí, es más accesible el
silencio y la claridad. Un mantra específico puede ayudar a disolver
un trauma juvenil, y ello ocurre porque se nutre de la energía
sónica que está en la raíz de la mente y la usa para
crear una vibración armoniosa que tiene el poder de disolver pensamientos
y sentimientos negativos.
Si bien el Mantram yoga es parte de la sofisticada ciencia de la consciencia,
no es autosugestión, sino una forma práctica y consciente
de dirigir nuestra energía mental hacia la toma de consciencia
más clara, el desarrollo de una inteligencia universal elevada,
y el cultivo en cada individuo de la cualidad que más nos acerca
al Dios interior, al arte y a la autorealización, la devoción.
Cuantos más mantras se asimilan a nuestra vida devocional, ¡más
felicidad, más música!.
Om Shanti Shanti Shanti Om.
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