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L'Art de Tat
 

 

Hace tan sólo dos años trabajaba como técnica deportiva. Ejercí esta profesión, no porque la escogiera, sino más bien creo que me escogió ella a mí; sin embargo, me gustaba enseñar, sobre todo me gustaba aprender de los niños a los que enseñaba.
A lo largo de los años, la situación fue cambiando y los balones, campos deportivos y chandals se convirtieron en despachos cerrados, luces artificiales, aire saturado de humo y ropa de diseño.

El tiempo fue pasando y con él fue cambiando el color de los días hasta que empezaron a llenarse de nubarrones grises, mareas de fondo y tormentas de verano. Mientras mi mundo interno iba creciendo, mi mundo externo iba empequeñeciendo, sin dejar ninguna puerta de salida a lo que sucedía en mi interior (y yo en medio de ese berenjenal)

¡Eres más rara que un perro verde!, me decían en el trabajo, y es que eso de ser vegetariana, meditar, seguir una medicina homeopática, escuchar cierto tipo de música, leer cierto tipo de libros, hacer cierto tipo de actividades, no entraba dentro de sus esquemas de "persona normal". En resumen, la mayor parte del día y por tanto gran parte de mi vida, me movía dentro de un ambiente en el que no podía compartir ninguna de mis inquietudes.

Pero, ¿qué otra cosa podía hacer?, ¿cómo iba a cambiar mi vida a los 37 años? ¿Cómo iba a dejar mi puesto de funcionaria?... buen sueldo, pagas dobles, asistencia sanitaria asegurada, vacaciones fijas, bajas pagadas...
¿Cómo iba a empezar a remover armarios y cajones con lo bien colocadito que lo tenía todo?

Pero por suerte el cuerpo es sabio, y manifiesta aquello que pretendemos ignorar, y así de tanto en tanto, cada vez con más frecuencia, cada vez más gravemente iban apareciendo diversos síntomas: alergias, depresiones, insomnio.. El miedo ante la posibilidad de poder cambiar algo me paralizaba, dejar el trabajo, era un abismo que no me veía capaz de afrontar; la inestabilidad económica, la inseguridad a la que podía ir a parar se me transformaba en un muro insuperable. Romper con veinte años de "dejarse llevar" no me resultaba nada fácil.
Pero en medio de todo ese movimiento se estaba gestando alguna cosa, lo más impensable para mí. Conocí a Ernest, pintor y hoy mi compañero de vida, y mientras hacía arterapia con Món y terapia con Carmen, empezaron a tomar forma y sentido unos insignificantes trazos que desde siempre había hecho; esos dibujos con los que inconscientemente llenamos papeles mientras hablamos por teléfono o hacemos –sin ninguna intención– en cualquier trozo de papel que tenemos a mano.

Y así fue como empezó todo.
Las personas más cercanas y que sabían del proceso en el que me encontraba, me animaron a que diera forma a esas finas líneas paralelas, laberintos infinitos de mi interior; y dibujé y dibujé, y les puse color, y del papel cuadriculado pasé al papel hecho a mano, y los pinceles sustituyeron al bolígrafo e hice mi primera exposición ; (evidentemente no invité a nadie, ¡qué vergüenza! si yo no era pintora!), y seguí pintando, y pintando y probando, y empecé a pintar pañuelos, cajas, abanicos... Registré el estilo del dibujo con el nombre de "L'ART DE TAT", me concedieron el carnet de artesana con los primeros trabajos que presenté y durante dos años he estado participando en todas las ferias de artesanía de Barcelona y Girona.
Poco a poco la oficina y los compañeros de trabajo fueron quedando lejos, muy lejos. Un día después de haber participado en las primeras ferias de artesanía, el Cap del Departament al que estaba adscrita me dijo: "no me gusta nada tu forma de funcionar". Aquella frase era una buena señal, y seguí pintando y pintando y haciendo terapia para sacar de en medio las trabas que ponía para no dar el gran salto. Pero lo dí y sigo en el aire.

Ya no tengo un sueldo fijo, ni una estabilidad económica, ni paga doble, ni vacaciones, ni nada de nada y sin embargo, ahora es cuando siento que lo tengo todo, que me tengo a mí, que ya me he reconciliado.

Se terminaron las peleas y las luchas; finalizaron las alergias y los estómagos cerrados. La artesanía y el arte ha sido y está siendo el puente por el que transita en paz mi mundo interior y mi mundo exterior.

Creo que todos tenemos la posibilidad de aprender algo de nosotros mismos a través del arte, o mejor dicho, a través de expresarnos plásticamente desde el inconsciente. Dejarse llevar sin ninguna intención premeditada, sin juicio ni prejuicio. Permitirnos dejar salir y seguir hasta el final lo que vaya surgiendo.

No hay "la actitud correcta", "la postura idónea".
Todo aparece espontáneamente. Si Estás surge.
No se ha de ir a buscar nada.
No hay nada que alcanzar.
Como en la meditación:
dejar pasar los pensamientos sin aferrarse a ninguno;
dejarse sentir las emociones sin apegarse a ellas.
Simplemente Estar.
Dibujar.
Expresando con esta actitud, todo está bien.
Todo lo que surja es lo que ha de ser.
No hay bueno, ni malo.
Bonito ni feo
Estar en el presente.
Dejar que el tiempo y el espacio
desaparezcan en un abrazo infinito.
Simplemente Estar. Ser
Refugiarse en esa burbuja del momento
y flotar en ella.
Vivir su infinitud.
Y así como rezar es pedir y meditar escuchar,
una vez terminada nuestra obra,
estar atentos a lo que nos dice;
escuchar a los demás.
(Espejos que reflejan otros espejos).


En este momento estoy sentada en el taller, (hace tan solo un mes que nos hemos trasladado al Poble Espanyol en donde además de pintar, tenemos exposición y venta permanente de nuestros trabajos) rodeada de pinturas, pinceles, pañuelos, cajas, abanicos, cuadros... a través de ellos me muestro al mundo, comparto y doy, y desde este espacio, al que os invito a venir cuando os apetezca, doy las gracias a todas aquellas personas que me han animado, acompañado y ayudado a elegir y responsabilizarme de mi propia vida.

“Este artículo resume la experiencia y el gran cambio que se ha producido en mi vida como consecuencia de la búsqueda y la necesidad, por decirlo de algún modo, de encontrar un punto de encuentro y reconciliación entre mi mundo interno y mi mundo externo. Dedicado a todas aquellas personas que están en el camino que conduce a vivir en vez de simplemente existir”.

 

 

Tat
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