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Desde
hace 30 años el Sistema de Centros de Energía ha desarrollado
un método de abordaje de la realidad cuerpo/mente de la persona
basado en la Teoría de los Siete Chakras, desarrollado por el Yoga
y en correspondencia con el concepto de Coraza Muscular de Wilhelm Reich.
Según el Yoga hay siete centros de energía principales,
distribuidos a lo largo de la columna vertebral que se comportan como
unidades funcionales de expresión de los distintos niveles de la
persona. Cada uno de estos chakras se relaciona con un segmento corporal
y comprende un grupo de órganos, una glándula endocrina
y un sector muscular coordinados por una porción del sistema nervioso
central y un plexo del sistema neurovegetativo.
La distribución de la energía depende de estos centros cuyo
modo de funcionar hará que predominen determinadas funciones fisiológicas
y determinadas cualidades psíquicas.
La propuesta metodológica del Dr. Ardiles, que lo diferenció
del SISTEMA GREYG, era la de trabajar un centro de energía en profundidad
en cada sesión, posibilitando el desarrollo integral de los distintos
niveles de la persona. Cada chakra posee una cualidad energética
y psicológica específica. Tiene además su propia
inteligencia y un modo de expresión característico. E1 motor
esencial de su propuesta fue tomar contacto con esas inteligencias y desarrollarlas,
así como establecer un sistema de decodificación de los
mensajes almacenados en el cuerpo.
LOS CENTROS DE ENERGÍA, CHAKRAS EN SÁNSCRITO
El Centro Bajo abarca la articulación sacro-coxígea, los
glúteos, la parte posterior de las piernas y la planta del pie.
Se relaciona con la generación de energía, la salud y la
vitalidad, con la fuerza y la autoafirmación, con la seguridad
en uno mismo, con los límites, el criterio de realidad y con el
estar enraizado en la tierra.
El Centro Lumbo-Sacro abarca la región lumbar por detrás
y la pelvis y los muslos por delante; la línea interna de la pierna
y el arco del pie, incluyendo el dedo gordo. Se relaciona con la distribución
y circulación de la energía, con el placer de vivir, con
la libertad, la sensualidad y el impulso sexual.
El Centro Medio o del Plexo Solar abarca desde la 7° hasta la 12°
vértebra dorsal por detrás; el diafragma, los órganos
de la digestión y los músculos abdominales por delante.
Se relaciona con la vida emocional (cuya característica principal
es la subjetividad); con los estados de ánimo, con la fantasía,
las ilusiones y también con la imaginación artística.
E1 Centro Cardíaco abarca las siete primeras vértebras dorsales,
el pecho, la cara anterior de los brazos y la palma de la mano. Se relaciona
con el afecto. Con el modo de relacionarnos afectivamente con nosotros
mismos y con los otros. Con el amor, los vínculos, la entrega,
la confianza, el servicio...
El Centro Laríngeo abarca la zona del cuello y las siete vértebras
cervicales, la cara, con los cinco sentidos; la articulación de
los hombros, la cara posterior de los brazos y la yema de los dedos. Es
el representante del intelecto y se relaciona con la autoexpresión
y la comunicación, el aprendizaje y el control. El Super-Yo.
El Centro Frontal, ubicado en la frente a la altura del entrecejo, abarca
el cráneo y la silla turca del esfenoides donde se aloja la glándula
hipófisis. Es el asiento de la Mente Superior o "YO SUPERIOR",
el Observador Interno. La aceptación sin juicio. El rector de las
energías de todos los centros.
El Centro Coronario está ubicado en la coronilla de la cabeza.
Le corresponde la glándula pineal. A través de este Centro
establecemos la conexión con la dimensión espiritual del
ser humano. La técnica para su desarrollo es la meditación,
que nos conduce a la intuición de que somos parte de un TODO (consciencia
cósmica).
EL CONCEPTO DE CORAZA MUSCULAR DE WILHELM REICH
Reich, discípulo de Freud, fue quien introdujo la idea de que de
acuerdo a su historia personal cada individuo crea unos anillos transversales
de tensión; que se manifiestan como contracturas crónicas
de la musculatura profunda, conformando una Plástica o Postura
Corporal, que es el modo de sostenerse.
Estos anillos de tensión, que condicionan la libre circulación
de energía, afectarán el nivel vibracional de cada chakra,
así como también el modo de sentir y relacionarse con el
mundo.
A partir de la relación entre Chakra y Coraza se fueron desarrollando
los objetivos para el desarrollo armónico de los diferentes aspectos
de la persona representados en los siete "centros":
- Desplegar ,desarrollar e integrar estas energías a la conciencia
y a la vida...
-Equilibrar y armonizar lo que esta de más con lo que está
de menos.
-Abrir nuevos canales para la circulación de energía: modificar
la Postura.
-Dar una salida a través del Movimiento y la Expresión a
lo que ha quedado contenido en la Postura.
-Encontrarse con uno mismo.
Cada uno de estos objetivos se corresponde con las distintas etapas de
las sesiones de Movimiento Correctivo, Movimiento Expresivo, Centramiento
y Alineación de la Energía.
El Sistema de Centros de Energía incorpora en su propuesta el trabajo
sobre las corazas como elemento fundamental para modificar la distribución
energética. A su vez esto implica un cambio en la persona y por
ello se pone mayor énfasis en el aspecto correctivo postural.
El Movimiento Correctivo nos da la posibilidad de recuperar las partes
no reconocidas-inconscientes del esquema corporal.
Comenzar a mover el cuerpo a partir de los puntos de apoyo correspondientes
a cada centro de energía, produce un movimiento energético
que si bien comienza en lo externo (estructura muscular y articular),
va generando un movimiento interno que si se lo deja evolucionar espontáneamente
tiende a su liberación a través de la expresión cuya
característica dependerá del "centro" que se trabaja
y de las necesidades individuales y grupales de cada momento.
Este aspecto que denominamos Movimiento Expresivo da lugar a la tercera
etapa de la clase; Centramiento y alineación de la energía
en el eje; hatha yoga, relajación, meditación. Es un necesario
retorno a uno mismo. Escuchar lo que esa descompresión energética
ha producido en nosotros. Los mensajes inscritos en el cuerpo se revelan
a través de sentimientos, imágenes, palabras, claridad de
conciencia.
La misma energía va abriendo el camino hacia cada una de estas
etapas. No es necesario forzar, tampoco resistir. Sólo necesitamos
confiar en que hay una sabiduría interior, y en que si nos dejamos
guiar nos va a ir acercando a nuestra esencia.
UNA EXPERIENCIA SINGULAR
Voy a relatar una experiencia de Centros de Energía que tuvo lugar
en el Congreso Europeo de Terapeutas Psicocorporales de 1991 en Seefeld,
Austria. He escogido esta presentación en primer lugar para intentar
ejemplificar cómo se traslada nuestro marco teórico a un
trabajo vivencial, y en segundo lugar por lo que aprendí en ella.
Era la primera vez que presentaba el Sistema en un congreso europeo. Era
un evento de psicoterapia, no de terapia corporal, con lo cual mis expectativas
eran pocas. Había puesto para mi taller un máximo de 17
participantes para asegurarme una buena contención del grupo. A1
día siguiente tenía 25 inscritos.
Comencé el trabajo con un grupo grande, muchos hombres (con lo
cual había un buen equilibrio energético entre hombres y
mujeres) y muy dispuesto a entender de qué trataba el trabajo con
los chakras. Les propuse dar la teoría al final, junto con las
preguntas que hicieran.
Comencé la sesión con el Centro Bajo: para generar energía,
contacto con la tierra, la realidad y el propio cuerpo; para salir de
la cabeza como punto de apoyo, para cansar las resistencias. La entrega
del grupo fue inmediata: pataleaban, gruñían, jugaban, luchaban.
Cuando esta etapa se agotó continué con música lenta
y suave y los dejé seguir moviéndose libremente desde el
plexo solar o centro de las emociones; a los pocos minutos varios hombres,
simultáneamente, comenzaron a llorar desconsoladamente; fui acompañando
a unos y a otros el tiempo necesario hasta que pedimos continuar llevando
el movimiento hacia el Centro Cardíaco, que implica una evolución
natural de la energía del yo al nosotros, de la propia subjetividad
u óptica hacia el afuera, los otros, el encuentro, la mirada, el
contacto. La música a utilizar se me reveló en ese instante
y su efecto fue mágico, decía así: "cómpreme
Vd. señorito, que no vale más que un real, cómpreme
Vd. este ramito pa lucirlo en el ojal...etc" era muy conocida, pero
allí nadie hablaba castellano. Sin embargo comenzaron a caminar
mirándose, abriendo los brazos y el rostro, conectando unos con
otros.
Decidí continuar, aprovechando el cambio sutil que se había
operado en el grupo para expandir esa energía que comenzaba a emerger
con el Centro Lumbo-Sacro moviendo las caderas relacionándose unos
con otros, la emoción principal que reinaba era de diversión,
libertad y alegría. Era sorprendente para mí ver a ese grupo
de psicoterapeutas que no me conocían, ni se conocían entre
ellos pasando por climas emocionales tan distintos en tan corto tiempo
y con tanta entrega, como si estuvieran juntos desde hace mucho haciendo
este trabajo.
Se acercaba la hora de recogerlos y elegí el Centro Laríngeo,
la expresión con la voz; terminaron cantando y juntando las manos
en el centro, como un ritual espontáneo, en el que predominaba
un gran sentimiento de unión. Nos sentamos en silencio tomados
de la mano, habíamos llegado al Centro Coronario. Necesitábamos
tiempo para salir del viaje que acabábamos de hacer.
Habíamos transitado por todas las energías que nos constituyen,
nos habíamos desplegado y manifestado a través de cada una
de ellas. Estábamos más en contacto y más plenos.
La explicación teórica con la que me proponía fundamentar
el trabajo vivencial tuvo poco espacio e interés. En cambio era
mucho más importante lo que habían sentido y lo que se llevaban.
Nos despedimos con agradecimiento mutuo. Yo también estaba conmovida.
Se había relajado el intelecto como única puerta de entrada
de conocimientos, permitiendo a las otras inteligencias (o Centros) realizar
su propio aprendizaje.
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