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Este artículo se ha
desglosado en dos debido a la complejidad de los elementos que entran
en juego y a los niveles de lectura que se manifiestan en el abordaje
de un proceso de terapia a través del M.C.P.
Podríamos describir básicamente tres aspectos a tener en
cuenta: 1, la entrevista; 2, lo que la persona dice a través de
su postura corporal y 3, la técnica del Masaje Correctivo Profundo
(M.C.P.) en relación a las diferentes estructuras por centro de
energía y a los distintos tipos de corazas. Si bien los tres niveles
están íntimamente ligados, en esta primera parte hablaré
sobre los dos primeros, porque serán ellos los que guiarán
el trabajo posterior. La entrevista es el primer contacto con la persona,
por lo tanto es importante la investigación del motivo por el que
solicita tomar masaje. Si acude a causa de un síntoma físico,
¿ha consultado al médico?, ¿cuál es su diagnóstico?.
Si toma algún medicamento, ¿desde cuándo?
Trataremos de indagar qué lugar ocupa el síntoma en su momento
actual, con qué lo relaciona, cuándo empezó, qué
estaba ocurriendo en ese momento de su vida, para así poder percibir
cuán en contacto está con su cuerpo y con sus sentimientos.
A su vez, esto nos remite a su historia personal, lo más esencial
de la relación con su madre, con su padre, hermanos, esposo/a,
hijos. Toda la historia de una persona está escrita en el cuerpo
y se expresa en cada uno de los centros de energía como síntomas.
Es sabido del alivio que siente una persona cuando empieza a identificar
las posibles causas de su dolencia y puede nombrar lo que le sucede. Muchas
personas consultan a varios médicos y hacen las pruebas correspondientes
sin que aparezca un diagnóstico claro que justifique lo que sienten
(mareos, zumbido en el oído, cansancio y falta de vitalidad, insomnio,
angustia). Otras veces sostienen situaciones que no desean, con mucha
sobrecarga, y aguantan sin poder comunicarlo. Si esto se prolonga en el
tiempo, tarde o temprano hará eclosión en el cuerpo. Hay
patologías que, no por más simples, están más
claras en cuanto al trabajo a realizar a través del masaje: cifosis,
lordosis, lumbalgia, ciática, protrusión discal, patologías
cervicales, irradiación del dolor a los brazos, parestesias, contracturas
musculares, etc., síntomas que también se relacionan con
la historia personal, por lo tanto no podemos reducirlos simplemente a
un problema mecánico.
Una vez completada la entrevista pasamos a la lectura corporal. En la
Teoría de los Centros de Energía, las Corazas Musculares
constituyen el marco de referencia del M.C.P. Determinaremos a qué
Centro de Energía pertenece la problemática del paciente,
cuáles son las características psíquicas de ese centro
de energía, qué tipo de corazas predominan en cada uno de
sus centros de energía (duras, blandas o rígidas). Observaremos
también cómo se distribuye la energía en cada uno
de los centros, desde dónde sostiene la persona su cuerpo. Si hay
una zona sobrecargada a expensas de otras más desvitalizadas las
funciones físicas y psíquicas de ese centro también
estarán disminuídas. Por ejemplo, si un individuo tiene
mucha energía en hombros y cabeza y poca energía en las
piernas, podemos leer que tendrá más tendencia a pensar
demasiado, a racionalizar, y en cambio le será más difícil
tener los pies en la tierra a la hora de resolver las cuestiones materiales
de la vida: dinero, pertenencias, etc... De esta manera iremos construyendo
la plástica corporal del paciente, de acuerdo a la distribución
y predominancia energética de sus centros y sus correspondientes
argumentos psicológicos. En el Sistema de Centros de Energía
definimos la postura o Plástica Corporal como el modo psico-físico
de estar en la vida: miedoso, arrogante, desvalido, aguantador, disociado,
seductor, etc. Cada una de estas plásticas tiene características
y necesidades distintas a la hora de establecer un vínculo terapéutico,
que condicionan el modo de acercarnos, el modo de contacto y el ritmo
del masaje, de manera que el paciente sienta respetado su sistema de defensas
y sea él quien nos va dando el permiso para adentrarnos en sus
capas musculares más profundas.
En este punto hay una capacidad que todo terapeuta de M.C.P. debe desarrollar
en sí mismo: la de unir conocimiento y técnica e intuición
y empatía. La Formación de Instructores en el área
de masaje debe profundizar en la lectura corporal a través de lo
que denominamos "técnica del espejo" (2), que consiste
en imitar la plástica corporal de un compañero antes de
diseñar su masaje. Ponerse en el lugar del otro corporalmente,
sentir en el propio cuerpo cómo se siente, cómo respira,
cómo se relaciona a través de la mirada. Luego le pedimos
que comience a hablar desde esa postura en primera persona: me siento...
apretado, aislado, me duele... decir todo lo que espontáneamente
surja, sin pensarlo demasiado.
Desarrollar la empatía, la capacidad de ver y sentir a quien tenemos
delante es importante en nuestro trabajo porque al haber una técnica
muy precisa y un masaje para cada segmento del cuerpo (o centro de energía)
podríamos caer en un trabajo mecánico que a la larga no
curaría. Es el alma que uno pone en lo que hace, no la técnica,
lo que sana. Es el modo de estar presente, no sólo es actuar sobre
un síntoma: el justo equilibrio entre ciencia y amor, porque es
el amor lo que produce una transformación en la persona entera.
Os doy un ejemplo que me ocurrió esta misma semana: Un hombre vino
a la consulta con mucho dolor a causa de una hernia discal en L5-S1. Utilicé
una técnica muy simple pero profunda para descomprimir la zona
afectada. Siempre que toco a una persona me pregunto ¿qué
necesita recibir?, ¿de qué está compuesto su dolor?,
¿qué está diciendo a través de su síntoma?.
Es algo que flota en mí mientras trabajo. Cuando terminé
le pregunté cómo se sentía: querido y respetado,
me contestó, "siento que cuando usted toca quiere a la persona
por el sólo hecho de ser un ser humano". Por eso decimos que
hay un masaje para cada persona, no hay una regla, es un acto creativo
en sí.
Durante el proceso se observa también cómo el trabajar sobre
una zona repercute en las restantes, o sea, cómo trabajar en una
zona desvitalizada afectará sobre otra sobrecargada y viceversa.
Hay que estar atento a cómo se va redistribuyendo la energía
y qué va sucediendo a lo largo del tratamiento cuando iniciamos
un cambio en la plástica corporal del paciente. Cómo se
va reflejando en su modo de sentir, de relacionarse, de pensar, de caminar...
En la medida en que tomamos conciencia de un nuevo modo de estar en la
vida podemos re-conocernos e integrar ese que somos, que comienza a manifestarse
desde muy adentro.
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