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Sistema de centros de energía

El masaje correctivo profundo (MCP)
Segunda parte

 En la primera parte he hablado sobre los elementos más importantes a tener en cuenta, tanto en la entrevista como en la lectura corporal, porque es sobre esta base que podremos elaborar un plan de trabajo de M.C.P. En esta 2ª parte explicaré cómo lo hacemos: cuáles son algunas de las técnicas que utilizamos para iniciar un cambio en la plástica corporal de una persona.


Diferentes tipos de contacto (1)
En el artículo anterior mencioné la importancia que tiene para la persona el modo de acercarnos, el modo de contacto y el ritmo del masaje a la hora de establecer el vínculo. Para mí ha sido muy enriquecedor abordar el contacto relacionándolo con los 4 elementos: tierra, agua, fuego, aire. En toda relación terapéutica las señales del paciente frente al contacto nos indicarán si lo que está ocurriendo está aumentando sus pulsaciones o sus defensas y contracciones. Estas señales, en respuesta al contacto incluyen expresiones verbales, cambios en la respiración, en el color de la cara, en el contacto de ojos y en el tono muscular.

Toque de tierra
Aquí las manos u otras partes del cuerpo son usadas como estructuras de soporte. Tratamos de comunicar la experiencia y sensación de solidez: que el suelo de la tierra o de otro ser humano pueda ser confiable.

Toque de agua
Aquí las manos tratan de transmitir la experiencia de liquidez –acuoso–. Las manos se vuelven circuladoras, inductoras de corrientes de energía aumentando el flujo de vida desde el centro a la periferia. Podemos observar este fluir de la energía bajo la forma de vibraciones o temblores cuando descarga el exceso de tono muscular.

Toque de aire o diafragmático
Aquí las manos se usan como bombeadoras suaves que acompañan el ritmo respiratorio. Se puede utilizar para asistir en el llenado y vaciado de toda la musculatura y comenzar a equilibrar el tono muscular.

Toque de fuego
El principio es el calor -calidez-. Las manos se usan como radiadores para traer el calor interno a la superficie, por ejemplo para calentar áreas frías del cuerpo. Las zonas calientes están normalmente sobrecargadas y necesitan disipar el exceso de carga a través de las "lineas de energía".

Las cinco técnicas básicas del M.C.P.

El Masaje Circulatorio es el más superficial; se utiliza para generar calor y energía y redistribuirla. Es el primer momento del masaje, nos permite detectar qué zonas están frías o calientes, o dónde hay un corte de energía . Es un primer diagnóstico ya no desde la observación, como en la 1ra etapa, sino desde el tocar.

El Amasado comienza a ablandar las masas musculares para relajar las zonas que se trabajarán en profundidad a través de las técnicas del Despegado y Trabajo de Planos.

El Despegado o Elongación muscular. La elongación de un músculo puede realizarse con un deslizamiento continuo o con lo que nosotros llamamos "Despegado en pequeños tramos", cuando, por excesiva rigidez, las fibras musculares han perdido elasticidad o se han afibrosado, formando pequeños nódulos.

El Trabajo de Planos o Discriminación Muscular nos da la posibilidad de abrir nuevos espacios: separar un músculo o grupo muscular de otro o discriminar dos centros de energía, que por estar contiguos no pueden moverse de forma independiente, ya que el movimiento de uno arrastra al otro. La discriminación de planos produce una sensación interior de poner "cada cosa en su sitio".

Apertura y descarga de las "Líneas de Energía". Según el Yoga, que ha sido un pilar en la elaboración de este Sistema, la energía vital o prana circula por una complejísima red de canales sutiles o "nadis", que nosotros hemos denominado "lineas de energía", porque son las que generan el movimiento. Las más importantes se corresponden con las cadenas musculares. La técnica consiste en el seguimiento de estas líneas, abriéndolas allí donde se encuentran obstruidas, con el objeto de restablecer el flujo circulatorio y energético en todo el cuerpo. Podríamos imaginarlo como un mapa de rutas o canales de un gran río que al abrirse fluye sin interrupción. Es en esta etapa final del masaje donde recobramos la conciencia –a nivel físico– de ser una unidad: es desde aquí que la conciencia se expande a los otros niveles del ser.
Si aceptamos la idea de que lo que pasa en el cuerpo pasa en la psique y viceversa y, que cada centro de energía se relaciona con un segmento corporal, con sus correspondientes funciones físicas, energéticas y psicológicas, entonces afectando una de las funciones del chackra podremos influir sobre la persona entera; nuestra puerta de entrada es el cuerpo.

Lo explicaré con algunos ejemplos en relación a la técnica y los distintos tipos de corazas. Una coraza muscular implica una alteración crónica de la musculatura profunda, que produce un bloqueo de la energía bajo la forma de una masa muscular indiscriminada, sea la coraza dura, blanda o rígida.

La característica de la coraza blanda es la hipotonicidad muscular, la energía circula, pasa, pero no queda almacenada en el músculo. Si la coraza es blanda en los glúteos,(que es el lugar donde el 1er chackra o Centro Bajo almacena su energía), la persona podrá iniciar muchos proyectos, pero le faltará la fuerza para poder sostenerlos en el tiempo. El centro bajo es el generador de la energía, de la vitalidad y de la fuerza; se relaciona con el criterio de realidad, con el sentimiento de estar enraizado en la tierra, con la seguridad y con la capacidad de autosostén. La coraza blanda necesita adquirir resistencia; debemos transmitirle la experiencia de solidez, que aprenda a inspirar, a tomar, a guardar, a permanecer, a través del toque de tierra y a discriminar con el trabajo de planos.

En la coraza dura, (a diferencia de la rígida, que es como un cable fibroso) el músculo es voluminoso y fuerte, es hipertónico; lo que mas necesita es ablandarse y separar un músculo de otro. Si la coraza es dura en los músculos isquiotibiales , la energía no podrá circular por las piernas, hacia los pies. La persona aparentará estar bien enraizada y segura, pero estará mas bien aferrada y como un árbol sin raíces, se caerá cuando sople un viento fuerte.

Cuando la coraza es rígida, (sea de origen dura o blanda) necesitará el masaje para relajarse. Es muy difícil elongar un músculo rígido sin devolverle antes la elasticidad. El ejemplo mas común de coraza rígida lo encontramos en el cuello, (Foto 1). Corresponde al Centro Laríngeo, representante del intelecto, del aprendizaje y del control. Por este "centro" entra, a través de los órganos de los sentidos, toda la información que recibimos del medio; internalizamos los patrones culturales que más tarde nos indicarán como debemos sentir, pensar o actuar... La auténtica capacidad del laríngeo es el aprendizaje, la elaboración del pensamiento y la comunicación. Sin embargo, se transforma a menudo en un represor cultural de la energía.

El cuello rígido implica un pensamiento rígido. "Tengo que", "debo", "es así". Es como tener un crítico a mi lado acechando, exigiendo. Por ello lo llamamos "centro tapón" porque no permite que otros "centros" o aspectos del ser se manifiesten. Relajar el cuello es el comienzo de soltar el control; tener una experiencia física y energética de aflojarse y percibir qué nos pasa en la vida y en las relaciones cuando dejamos que las cosas sucedan. Aún hoy, me sorprende observar cuánta energía se libera hacia las piernas, brazos y pelvis cuando se desbloquean el cuello, la cara y las mandíbulas. Por otro lado, pienso que, si las funciones laríngeas estuvieran menos sobrecargadas podríamos poner mas corazón en la vida y dejar al Centro Frontal ejercer su función de "Yo observador".

 

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Patricia Ríos 
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(1) Diferentes Tipos de Contacto. David Boadella, 1990
 
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