
con
el 2000 entramos en una especie de interregno. Para el sentir popular
ya es un nuevo siglo, para la precisión de matemática apenas
el último año del siglo que fenece, la rotundidad del número
redondo nos recuerda algo mítico y espectacular pero la evidencia
histórica nos pide la paciencia de un año más para
llegar al próximo milenio. Aprovechemos pues el tránsito
de este año para hacer balance ecuánime del pasado pero
también para echar a volar esperanzas futuras. Momento adecuado
para soñar, para pintar de color un grisáceo destino que
ha forjado a pulso el siglo XX. André Malraux dijo que el siglo
XXI será espiritual o no será, y para que esta intuición
sea realidad valgan unos deberes pendientes que tenemos como individuos
y como sociedad, una lista de deseos que la gran mayoría de las
personas empezamos a clamar:
· Deseo que toda nueva vida que nace sea una vida querida y que
tenga las mejores condiciones para su crecimiento y su educación.
Ya que de estos niños queridos será el reino del mañana.
Desde la conciencia de que la superpoblación mundial es una bomba
en potencia que hay que ir desactivando.
· Que las mujeres de todo el mundo tengan a su alcance los mejores
métodos anticonceptivos y toda la información para que cada
hijo sea elegido en el momento más adecuado. Y con ello que tengan
espacio para su desarrollo profesional y su creatividad personal.
· Pero si bien los adultos debemos alumbrar el futuro en el cuidado
de nuestros hijos, no nos podemos olvidar del pasado y descuidar a nuestros
mayores para que su vejez esté rodeada de tranquilidad y dignidad,
condiciones imprescindibles para afrontar con serenidad la muerte.
· Deseo también que se dediquen muchos más recursos
a la educación tanto de pequeños como de adultos pues la
ignorancia es la otra gran bomba que convierte una civilización
en una mera barbarie.
· Deseo que se sepa que ninguna guerra es rentable pues todos pierden.
Pierden los seres más frágiles, los niños, las mujeres,
los ancianos. Se destruyen medios, se contaminan tierras, se mueren culturas.
Nada las justifica. No se justifica las minas antipersonas ni las guerras
bacteriológicas o químicas. No podemos estar pendientes
de una amenaza nuclear. No se pueden justificar los presupuestos militares
que tantos intereses mueven y que convierten viejas rencillas en verdaderas
guerras intestinas a lo ancho y largo del orbe.
·Que no hagamos apología de la violencia con todas esas
miles de muertes ficticias en películas para adultos y dibujos
para niños. Que la violencia sea vista como un fracaso de la razón,
del diálogo, un fruto borde de cualquier cultura.
· Deseo que sepamos todos que hay suficiente comida para que nadie
muera de hambre, y suficientes recursos y tecnologías para solventar
las necesidades primarias. Que estamos atrapados en nuestro confort y
en nuestros sistema de bienestar y que nos importa que una niña
occidental quede atrapada en un pozo pero no que tres mil indígenas
sean masacrados en cualquier selva sudamericana.
· Que la ecología sea una nueva religión porque su
conocimiento salvará a un planeta enfermo. Conciencia de que los
recursos naturales son limitados y que pertenecen a todos. Conciencia
de que el consumo tiene que ser responsable y que el reciclaje de los
desechos es la única posibilidad de mantener un desarrollo sostenible.
· Deseo que tomemos conciencia de que nuestro frágil planeta
está perdido en una inmensidad y que todos pertenecemos a esta
aldea planetaria. Que nuestra idea de humanidad arrope en su conjunto
al blanco y a la persona de color, al esquimal como al pigmeo, al joven
como al anciano, al loco como al supuestamente cuerdo, al cristiano como
al ateo.
· Que se destierren las verdades absolutas, aquellas que han generado
cruzadas y genocidios, y que cada uno tenga la suya mientras respete la
ajena, y que si quiere la comparta sin impedimentos.
· Que la diferencia de raza, credo, costumbre no sea vivida como
un ataque a lo propio sino como un enriquecimiento a nuestra limitación.
La selva, como la vida, es una espacio de biodiversidad en profunda interacción.
Que el egoismo exacerbado, la xenofobia y sobre todo el racismo sean malos
sueños de una personalidad inmadura, de una sociedad de ancestrales
miedos.
· Que vayamos hacia una mayor globalidad y entendimiento recuperando
lo peculiar, lo local, lo íntimo de cada cultura. Dialogar entre
lo macro y lo micro para no perder la dimensión justa de lo humano.
· Deseo que cada individuo pueda decidir dónde vivir y dónde
trabajar, que sea considerado un ciudadano del mundo. De la misma manera
que pueda decidir dónde morir y cuándo pues la eutanasia
forma parte de su voluntad inalienable. Pero que no haya gobierno alguno
que pueda dictar penas capitales.
· Que los niños y niñas no sean explotados como mano
de obra barata, como carne fresca de prostitución. Que la violencia
física y psicológica hacia ellos sea combatida, que por
primera vez les preguntemos en su propio código cómo quieren
vivir y crecer.
· Que la violencia doméstica hacia las mujeres sea denunciada
y que la moral hipócrita de encubrimiento sea señalada.
Que reflexionemos todos sobre las consecuencias históricas del
patriarcado y que alumbremos entre todos una era más igualitaria.
Por eso en todos los gobiernos tienen que equipararse en mujeres parlamentarias
en pos de unas leyes más justas.
· Deseo que los políticos sean más sabios y menos
especuladores, con más conciencia de un servicio a la comunidad
y menos encumbrados en el poder. Y que votemos todos más al programa
electoral que a la imagen del político. Que seamos activos en la
política ciudadana y que pidamos cuentas a los responsables.
· Que la deuda externa de tantos países pobres sean condonada
después de tanta colonización desalmada, de tanta explotación
humana y de tanto expolio de materias primas. Pues no se trata de dar
limosnas sino de reparar históricamente lo que se ha dañado.
· Deseo que la brecha entre ricos y pobres se vaya cerrando. Que
es absolutamente injusto que las cien personas más ricas del mundo
posean más riqueza que cien millones de seres humanos juntos desfavorecidos
por el sistema.
· Que todos tengamos derecho a una información clara y objetiva
de los sucesos importantes que pasan en el mundo. Que los medios de comunicación
no sean una cortina de humo para desviar la atención de las claves
importantes del sistema y que sirvan para educar y no para atontar y embrutecer
a una sociedad que ya está bastante castigada.
· Que la publicidad no mueva tantos billones y que no compre la
cultura a su favor. Que para vender un coche no prostituya nuestra mitología,
nuestros símbolos, nuestros valores más sagrados.
· Que se despenalice prudentemente las drogas y que se vaya a la
raíz de la insatisfacción individual que las favorece. Y
que se vea que la prohibición causa más problemas que los
que la misma dependencia trae consigo.
· Deseo que se vea claramente la vinculación del secreto
bancario con el dinero negro y con las mafias que trafican con armas,
prostitución y drogas, y que tan fácilmente corrompen políticos
y empresas.
· Que encontremos todos formas creativas de erradicar el paro.
El cáncer del paro que alimenta el trabajo sumergido que le va
bien al capitalismo pues abarata costes y elimina los derechos tan incómodos
de los trabajadores.
· Que las diferentes disciplinas y los profesionales no compitan
y se excluyan entre sí sino que trabajen hacia una interdisciplinariedad
para abordar los conflictos o los diferentes conocimientos desde múltiples
ópticas distintas y complementarias. Que, además, la especialidad
de cada sector profesional y su jerga terminológica no sea usada
como poder en contra del individuo necesitado. Tratando de dar más
autonomía a la persona en cuanto a su autocuración, autodefensa
jurídica, etc, y no de sustraerla.
· Que los desastres naturales sean sólo eso, y que no estén
agravados por la especulación inmobiliaria que no construye sólidamente
ante terremotos o huracanes. Desastres agravados también por la
ineficacia, por el pillaje, por la corrupción y por la falta de
previsión.
· Deseo que el motor del prestigio en una sociedad no sea el tener,
la fama o el dinero, sino la solidaridad, la redistribución, el
altruismo. Cambiar el cliché del tener al ser, de la riqueza conspicua
a la riqueza de sabiduría.
· Que el ocio no sea sólo un ocio pasivo y consumista sino
apostar también por un ocio activo y de participación donde
la reina de los eventos fuera la creatividad.
· Que el cuerpo deje de ser una cosa para convertirse en un sentir.
Que el cuerpo no tenga que soportar la pesada imagen social, la banalidad
de las modas, la esteriotipada belleza y despertar a la sensibilidad,
al movimiento, a la armonía y la salud.
· Que el marcar cuatro goles sobre el césped no tenga más
valor que el descubrir un nuevo conocimiento para la humanidad o el escribir
una loable poesía.
· Que no haya escondite en el mundo donde se puedan esconder dictadores,
terroristas y criminales. Que una justicia mundial los persiga.
· Que el mundo no se convierta en una mercancia ni en un escaparate.
Que el dinero no lo sea todo. Que no se pueda medir un bosque, un río
o una selva por el rendimiento maderero o energético. Que perdiendo
el alma del mundo perderemos nuestra propia alma.
· Deseo que nos demos cuenta que la vida es una oportunidad única
para realizarnos como personas y para engrandecer la humanidad de la que
participamos. Que nadie será verdaderamente feliz mientras haya
un niño que muera de hambre, un enfermo desatendido, una persona
en algún lugar torturada por sus ideas.
· Que sólo una invitación a la sabiduría salvará
el mundo, que sólo una actitud amorosa allanará los obstáculos
en la comunicación, que sólo una disponibilidad para mejorar
el mundo creará las bases para florecer culturalmente.
· Deseo que esta modesta carta de deseos llegue hasta los poderosos
con la misma velocidad con la que corren los rumores o los chismes más
frívolos.
· Que esta lista deje de ser una mera enumeración para ponernos
todos manos a la obra, para que este inmenso barco en el que todos estamos
deje de ir a la deriva.
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