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Una hoja que cae no es sólo una hoja;
significa el otoño completo.
David Chadwick
El Seitai constituye una educación
corporal que se fija en la capacidad del organismo de autorregularse y
fomenta una implicación activa en el mantenimiento y el cuidado
de la salud. Fue creado en los años cuarenta por Haruchika Noguchi
(Japón, 1909-1976), quien, tras veinte años de ejercer como
terapeuta reorientó su práctica profesional hacia el terreno
educativo.
Este artículo pretende ser una aproximación a los aspectos
más relevantes del Seitai, que el autor ha conocido a través
de Katsumi Mamine (1) y a partir de su propia experiencia en veinte años
de aprendizaje y de divulgación.
Autorregulación corporal
El organismo humano, como el de cualquier ser vivo, trata en todo momento
de encontrar un equilibrio interno que le permita realizar sus funciones
vitales, manteniendo y desarrollando su propia vida.
Dado que estamos sometidos a muchos estímulos, sean éstos
internos o externos, de naturaleza psíquica o física, el
movimiento y el cambio son constantes en el organismo. Bostezamos cuando
estamos cansados o aburridos, suspiramos tras aguantar alguna situación,
si entra polvo en los ojos aparece el lagrimeo, estornudamos si se obstaculizan
las fosas nasales, etc. Estos actos involuntarios, sencillos y cotidianos,
se rigen por un deseo o necesidad de equilibrio interno.
A veces la expresión intensa de este deseo se manifiesta en diferentes
síntomas (fiebre, dolor, tos, etc…) que acostumbramos a ver
unívocamente como algo negativo, sin reparar en el papel que juegan
como reajuste corporal.
El cuerpo humano se autorregula (2). Lo hace constantemente, pero la expresión
vigorosa de esta capacidad, sólo es posible en un cuerpo sano.
Un cuerpo sano posee elasticidad interior, es decir un amplio poder de
contracción y distensión.
La tensión parcial
Si atendemos al movimiento corporal vemos que éste se realiza mediante
la tensión y la distensión muscular.
Sabemos, que mediante el ejercicio físico o el deporte, la musculatura
se desarrolla. Sin embargo, una tensión sostenida produce un cansancio
parcial que, si no se resuelve, merma la amplitud de extensión
y contracción del músculo, endureciéndolo y agarrotándolo.
La pérdida de flexibilidad que esto conlleva se percibe, al tocar
el cuerpo, como endurecimiento y también como una flojedad especial.
Según el deporte que practicamos, o debido a nuestra profesión,
el uso del cuerpo es diferente. También sabemos que haciendo la
misma cosa, según la persona, el cansancio se manifiesta de manera
distinta. Por ejemplo, tras estar sentados largo tiempo frente al ordenador,
algunas personas sienten molestias en los hombros, otras en el cuello,
otras en la cintura o en las piernas, etc.
Vemos que hay un uso parcial del cuerpo, propio de cada persona, que obedece
a una predisposición individual y que, de hecho, actúa constantemente.
La manera de sentir, de expresarnos, de percibir y reaccionar ante el
mundo, de concentrar y dispersar la energía, de cansarnos, es inseparable
de esta participación corporal, tanto de la más visible
(la postura que adoptamos) como de la menos (el movimiento interno de
los tejidos).
El uso parcial del cuerpo, genera una tensión parcial (TP), que
se localiza en unas zonas bien concretas.
La TP no atañe exclusivamente a la musculatura (3), pues ésta
no actúa aisladamente en el organismo. A menudo olvidamos que el
organismo humano siempre actúa como un todo, un todo que se formó
a partir de una célula.
La creación de TP, en sí, no es problemática, es
un fenómeno inherente al hecho de estar vivos. Ahora bien, cuando
se hace excesiva, cuando se va acumulando, y espontáneamente no
se resuelve con el descanso y el sueño, entonces se vuelve problemática.
¿Cuáles son las causas de la tensión parcial excesiva
(TPE)? Ésta cuestión, supera los límites del presente
artículo, pero, desde luego, la complejidad del comportamiento
psíquico del ser humano parece ser decisiva.
Favorecer la resolución de la TPE, (principal factor interno de
la enfermedad) es un objetivo de las prácticas Seitai.
Sensibilizar el organismo
El Seitai propone observar y aprender de ésta dinámica fundamental
de la vida: la creación de TP y la regulación espontánea.
Cuando la atención consciente se dirige llanamente hacia el movimiento
espontáneo, el organismo recupera una sensibilidad que le es propia.
Podemos entonces apreciar de forma directa, sin la interposición
de conocimientos e ideas a priori, el estado real del cuerpo, su necesidad
y deseo. Sentimos cada vez más la fluidez o el bloqueo de este
movimiento interno, sea a través de la respiración, de la
tensión y distensión muscular, de la imaginación
o del pensamiento. A la vez surge la necesidad de recuperar una mayor
fluidez allí donde sentimos bloqueo.
Esta sensibilización la ejercitamos a través de unos métodos
prácticos, que suponen ir más allá de un planteamiento
puramente filosófico de entender la vida.
Las prácticas Seitai
Éstas prácticas son muy fáciles de realizar, pues
no se trata de ejercer algo predeterminado sobre el cuerpo, sino de mantener
un diálogo con éste. El punto de partida, consiste siempre,
en seguir ese algo grato o agradable que sentimos al movernos con naturalidad
y que se desarrolla en la misma práctica.
El katsugen undo,
es una gimnasia innovadora que se efectúa siguiendo el deseo del
cuerpo de moverse.
Igual que tras estar largo tiempo sentados nos entran ganas de estirarnos
y de sacudir las piernas, o que después de haber dormido nos desperezamos,
este movimiento surge de forma automática como respuesta a un estado
interno que busca su equilibrio.
El movimiento se inicia a partir de unos ejercicios preparatorios.
El yuki,
consiste en percibir el cuerpo a través de las manos, atendiendo
a la comunicación y reacción de la energía vital
(ki).
Al recibir un golpe o al sentir dolor, es natural poner las manos allí
donde duele. También con las manos expresamos afecto o simpatía.
Si intencionalmente colocamos las manos en el abdomen y dejamos que éstas
se familiaricen con él, notaremos algunos cambios, una sensación
agradable y la profundización de la respiración. Se trata
básicamente de atender a lo que vamos percibiendo a través
de las manos.
A medida que practicamos, la sensibilidad de las manos, la intuición
y el conocimiento de "la estructura del movimiento" que aporta
el Seitai, se suman, enriqueciendo la práctica.
Tras las prácticas es habitual tener una sensación íntima
de que algo en nosotros se ha renovado: la respiración se profundiza,
la mente se despeja; surge un ánimo – una alegría
– que es fruto del cambio corporal.
Taiheki y Reactividades
La activación conjunta cuerpo-psique, que observamos en el movimiento
espontáneo, fue sistematizada por H. Noguchi atendiendo a la relación
entre zonas corporales (el uso parcial antes mencionado), movimientos
globales, funciones biológicas y comportamientos psíquicos.
Imaginemos algunas situaciones habituales.
Por ejemplo, cuando estamos a punto de realizar algo, justo en el mismo
momento en que ese deseo aparece en la imaginación, automáticamente
nos inclinamos hacia adelante, poniendo fuerza en los hombros.
Si estamos sumidos en una reflexión de carácter filosófico
o conceptual, espontáneamente la verticalidad del cuerpo aumenta;
el eje del cuerpo – aunque la cabeza se recline hacia adelante o
hacia atrás - se estira hacia arriba.
En cambio, ante una mala noticia que nos conmueve, junto con la intensidad
del dolor, el cuerpo se repliega como hacia adentro encogiéndose
y contrayéndose de manera global.
Noguchi expuso sus observaciones a través de la teoría del
Taiheki (4), describiendo cinco dinámicas o formas básicas
de percepción y reacción a los estímulos. Cada persona
tendría una predisposición innata en el predominio de alguna
de las cinco dinámicas.
Para finalizar, decir que el enfoque del Seitai, puede revertir en la
manera en que afrontamos muchos temas significativos de nuestra vida,
tanto en el tema de la salud, como, por ejemplo, en el del embarazo y
el parto, la educación de los niños, la relación
con los demás, etc...
El Seitai, pues, nos invita a aprender del cuerpo, como agente y soporte
de la misma vida, como impulso energético, como ánimo, y
no como algo puramente físico que utilizamos o manejamos. De esta
manera nos acercamos a eso que sentimos como algo más próximo
e íntimo, en la confianza de que se exprese con mayor plenitud.
Paco Lacueva
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