
Estoy en Cataluña en mi
viaje hacia Friburgo (Suiza) pasando un par de días con mi amigo
Miguel Colón conocido a través de la Organización
SERVAS. Nos pusimos en contacto en el año 1993. Ya han pasado
nueve años. Miguel Colón me escribió una carta
larguísima cuando le pregunté sobre la India, y sin conocerme
de nada me escribió cerca de cuatro folios y creo que todavía
estoy agradecido a aquella carta, no solamente porque tuvo resultado
sino por la generosidad que manifestó al dedicar tantísimo
tiempo a alguien que no conocía y se encontraba en el otro extremo
del país. Pasaron varios años hasta que nos pudimos conocer
en persona.
Luis Carlos Rodríguez Leiva: Estoy
encantado con tu casa y con ese jardín tan fantástico
y con la caldera que tienes (risas) con acumulador de energía
solar...he pensado muchas veces que cómo es que no tenemos más
extendida la energía solar en Andalucía y estamos tirando
de gasoil con la cantidad de sol que tenemos.
Miguel Colón: Pues anímate
pues no es tan difícil.
Luis Carlos: A ver si para cuando sea
Presidente de nuevo en la Comunidad de propietarios.. Ahora estamos
tomando un “lassi” , son las siete menos cinco de la tarde
y yo quería hacerte algunas preguntas sobre Sathya SAi Baba porque
ya en 1993 lo conocía, había ido a la India.
Cuéntame así someramente cómo fue que llegaste
a conocer a Sathya Sai Baba.
Miguel Colón: Resumiendo
un poco porque si me explayo puede ser muy largo Pues básicamente
sería una trayectoria de interés por el mundo del Yoga,
la filosofía de la India, el ecologismo, la nueva conciencia
o como se le pueda llamar. Esto me lleva a planificar un viaje con mi
compañera a la India, en el año 89, y en la preparación
de este viaje a la India contacto con gente que ha estado allí
o que tiene direcciones de diferentes centros espirituales o ashrams
pero en ningún momento aparece la figura de Sai Baba en ninguno
de ellos, sí otros maestros, otras figuras Mientras preparo el
viaje también leo un libro acerca de la comunidad de Findhorn
y siento que puede ser también parte del viaje, así que
así lo organizamos para poder ir en primer lugar a Findhorn y
luego continuar el viaje hasta la India. Es precisamente allí
en Findhorn, encantados con el trabajo que hacemos allí, experimentando
la vida en comunidad y todo el trabajo de conciencia que llevan a cabo,
preguntamos dónde podemos continuar en esa misma línea
al ir a la India y nos recomiendan el ashram de Sai Baba.
Luis Carlos: Pero en Findhorn hay muchas
corrientes, no solamente Sai Baba.
Miguel: No no, claro está.
Dio la coincidencia de que en ese momento a nosotros nos recomendaron
Sai Baba aunque también nos hablaron de Auroville
Luis Carlos : Es cierto, ellos suelen
ir todos los años, quiero decir un grupo de ellos.
Miguel: Así que tomo nota
de cómo llegar hasta el Ashram de Sai Baba. En su biblioteca
encuentro el primer libro que habla acerca de él. “Sai
Baba the Man of Miracles” y ya me quedo impresionado por lo que
allí leo. Posteriormente en Londres en una librería me
encuentro con un pequeño librito que compara la figura de Jesús
con la de Sai Baba y a mi me llega muy adentro. Estaba escrito por un
autor africano y era testimonial y que luego no he podido localizar.
Compara su enseñanza, su figura y su vida con la de Jesús.
Este libro lo leo en el avión, pero nuestro viaje nos llevaba
hasta Delhi, lo cual era un inconveniente.
Luis Carlos: Porque su ashram está
mucho más al Sur.
Miguel: Evidentemente y además
porque en principio no pensábamos ir al sur y no queríamos
coger ningún vuelo más allí en India sino.. Aunque
el tiempo que teníamos era suficiente, concretamente tres meses,
en principio aunque también podíamos alargar la estancia.
Nuestra idea era quedarnos sólo por el norte. Tomamos contacto
con un miembro de SERVAS. Nuestra primera impresión de la India
fue fuerte, hacía un calor tremendo ya que llegamos a primeros
de Agosto, todavía no había llegado el monzón.
La situación de bochorno y calor era insoportable pero en fin
lo íbamos superando gracias también a la ayuda de este
miembro de SERVAS que nos ayuda a situarnos y a ir conociendo un poquito
más sus costumbres.
Luis Carlos: Le hablas a este miembro
de SERVAS de tu interés por ir a conocer a Sathya Sai Baba. ¿Qué
te dice?
Miguel: No muestra demasiado
interés. Como si fuera una figura que otros siguen y que bueno
... Que a él eso no le interesa.
Luis Carlos: ¿Y de los libros que
habías leído, qué es lo que realmente había
despertado en ti ese interés?
Miguel: Bueno, pues el hecho
de que hubiera justamente una figura de la magnitud de Jesús,
lo cual me parecía una cosa increíble, aunque parecía
irrepetible históricamente. Yo que procedo de una cultura cristiana
para mí la figura de Jesús era una persona importante...
Luis Carlos: Pero ya tu has manifestado
interés por lo oriental, o has estado buscando otra serie de
vías. ¿El Cristianismo no te era suficiente?
Miguel: Quizás el cristianismo
de Iglesia oficial me parecía un poco insuficiente, no sé
si ésta sería la palabra, quizás no llegaba a llenar
mi vivencia del mensaje de Jesús que lo veía más
reflejado en autores orientales. De hecho, preparando el viaje a la
India, el autor que me impresionó mucho fue Paramahansa Yogananda,
con su “Autobiografía de un Yogui”. De hecho era
en un principio el autor sobre el que pensaba seguir un poco su trayectoria
o conocer los lugares que él comentaba, por donde había
vivido...
Luis Carlos: ¿Llegaste a descubrir
alguno de sus centros?
Miguel: No, no exactamente. Sí
que llegué a ir a Rishikesh, aunque no creo que él tuviera
allí ningún centro, pero sí estuve en el Centro
de Yoga de Sivananda . La verdad es que en India vistamos muchos centros
pero también muchas de estas estancias fueron muy breves. Por
ejemplo en el centro de Sivananda ni siquiera llegamos a pernoctar,
nos acercamos a una de sus celebraciones que en este caso consistía
en una lectura de un texto sagrado con su ritual.
Luis Carlos: Por aquel entonces ¿habías
ya practicado Hatha Yoga?
Miguel: Sí, sí
que había practicado pero por mi cuenta sin haber ido a clases
más bien a través de algún libro y de hacer algo
en casa. Un libro que tuve mucho tiempo fue de Indira Devi que luego
descubrí que fue durante muchos años discípula
de Sai Baba Pero de esta conexión yo no sabía nada entonces.
Sí había leído alguno de sus libros para iniciarme
en la práctica del Hatha Yoga.
Luis Carlos: Hay que ver que Sathya Sai
Baba sigue todavía vivo y ya debe de ser muy mayor pues fíjate
que me estás hablando de esta señora que es una de las
iniciadoras del Yoga en occidente, y hace poco he descubierto que Jean
Klein , cuando fue a la India en el año 51, ya alguien de Inglaterra
le había hablado de Sathya Sai Baba. ¿Qué clase
de vida tiene este hombre que se mantiene vivo? (risas)
Miguel: Bueno él nació
en el 26, por lo tanto tiene ahora, 77 años.
Luis Carlos: No es tan mayor.
Miguel: No, no es tan mayor,
lo que pasa es que él empezó su vida pública muy
joven. Algo parecido a la vida de Jesús, con 14 años empezó...
Luis Carlos: A manifestar tantísimas
cosas, sobre todo nos cuentan lo del “Árbol de los deseos”,
que hemos visitado por allí, y que servía para ofrecer
a sus compañeros de juego, las diferentes frutas que estos le
pedían, ¿no?
Miguel: ¡Uy! De él
se cuentan maravillas de cuando era joven. Ésta que tu mencionas
y muchísimas otras en las que ofrecía objetos aparecidos
de la nada. Eran sus juegos divinos.
Luis Carlos: Entonces, ¿él
se reconoce a sí mismo Avatar?
Miguel: Sí, sí
sí. Pero él siempre nos recuerda que somos uno, y entonces
ese concepto de avatar sería incluirnos a todos en un nivel de
conciencia más elevado de forma que todos entrásemos en
esa categoría de avatar.
Luis Carlos: Yo que últimamente
he estado estudiando a Amritanandamayi, esta santa de Kerala que da
abrazos, y que también se la considera avatar. Es decir son personas
que no han tenido necesidad e un guru para superar las dificultades
y llegar a un estado de realización mayor. Que han nacido ya
de por sí con esa perfección.
Miguel: Sí, sí.
Este es también el caso de Sathya Sai Baba. De hecho él
se reconoce como reencarnación de Sirdi Sai Baba e incluso ha
anunciado que cuando deje este cuerpo volverá en una tercera
encarnación para acabar su misión con el nombre de Prema
Sai Baba. Es decir una triple encarnación del Avatar de esta
era.
Luis Carlos: Entonces, a pesar de que
Puttaparty se encuentra lejos os llegáis hasta allá, ¿no?
Miguel: Sí, porque finalmente
también nos habíamos llegado a un pequeño centro
de Yoga de un miembro de SERVAS donde nos quedamos una semana haciendo
prácticas y es allí donde vengo a encontrarme con el tercer
libro de Sai Baba en la Biblioteca de este centro, escrito por un psiquiatra
de Estados Unidos cuyo contenido versaba sobre la práctica del
Yoga, del silencio y la meditación que vienen a encender mi interés
para ir al encuentro de Sai Baba y de no demorarlo más. Así
que cogimos el tren a Bangalore y de allí en autobús hasta
Puttaparti. Tengo la impresión que estoy haciendo un viaje en
una época de dos mil años atrás. Creo que estoy
llegando al Belén de hace dos mil años. Aquello es una
India muy rural. Nosotros habíamos estado en Delhi bastantes
días, nos habíamos llegado hasta Rishikesh pero no habíamos
tenido todavía aquella impresión de una India tan sencilla
y próxima. Aquella vivencia me impresionó muchísimo.
Luis Carlos: No te permitiste un taxi
de Bangalore a Puttaparti, porque los hay no muy caros Yo cuando estuve
por allí, fue en el año 93. ¿Tú, qué
año fuiste?
Miguel: En el 89.
Luis Carlos: Cuatro años de diferencia.
Yo cuando estuve en el ashram de Sai Baba, tuvimos la suerte que nos
dieron una habitación para cinco personas.
Miguel: No Nosotros estuvimos
en lo que llamaban entonces los “sheds”, que son grandes
naves en las que se comparte el espacio con cientos de personas, donde
buscas un lugarcito para poner tu colchón en el suelo y una tela
mosquitera.
Luis Carlos: Sí, ésa fue
mi segunda fase. Tras unos días en la habitación, ya nos
trasladaron a un “shed” de aquellos. Fue una gran experiencia.
Bueno, entonces, a pesar de las dificultades: dónde situarte,
tener que comprarte un colchón, no sé si tú en
aquel entonces alquilaste un camastro.
Miguel: No, no. Con tal de poder
dormir en el suelo, me siento más que feliz.
Luis Carlos: ¿Estarías en
un “shed” de parejas ¿no?
Miguel: No porque en aquel entonces
no estábamos casados y en eso eran muy estrictos, así
que estuvimos en lugares separados.
Luis Carlos: O sea que os veríais
sólo a la hora de la comida y ni siquiera podríais comer
juntos. Ah, bueno, andando por el ashram.
Miguel: En cuanto a las cuestiones
prácticas tuvimos mucha suerte algo que yo vi como un signo de
que estabas en el sitio correcto. Un guiño de ojo del Señor.
La persona que nos había hablado en Findhorn de Sai Baba se llamaba
Eric. Al llegar al ashram totalmente desorientados, se nos aparece un
chico que hablaba español aunque era francés de origen
y que también se llama Eric y que nos hace de ángel de
la guarda y nos ayuda en todas estas cuestiones.
Luis Carlos: ¿Con el mismo nombre?
¡Qué bueno! ¿no? Es como si no estuvieras nunca
solo.
Miguel: Exacto.
Luis Carlos: Oye, yo cuando estuve allí
en aquel centro que fue todo un mes completo, no había un solo
día que no saliera de mi asombro. Todos los días me ocurrían
cosas novedosísimas. En mis charlas con la gente me contaban
maravillas sobre todo de apariciones que habían tenido de SAi
Baba, en cualquier parte del mundo, como en África y yo luego
por las tardes escribía y escribía. No sé si algún
día sacaré todo esto a la luz. (risas). ¿Y en tu
caso cómo fue?, ¿fue algo parecido?
Miguel: Si, si. De hecho nada
más llegar, que lo hicimos por la tarde a eso de las dos o las
tres, nos indicaron que dejásemos allí las mochilas y
nos metiéramos por un pasaje, que Sai Baba estaba a punto de
salir Entonces yo siento, algo que no había sentido nunca y que
podría definir como un silencio de una cualidad muy especial.
Él aparece, va caminando por entre la gente y cuando llega a
mi, me dedica una mirada, bueno todo esto desde una gran distancia pues
nosotros habíamos entrado al final de todo, que para mí,
bueno, me hace sentir unas ganas de llorar, una bienaventuranza y una
felicidad... Lo definiría como haber encontrado aquello que nunca
me hubiera imaginado poder haber encontrado. Si lo tuviera que expresar
con palabras, sería el AMOR , pero con mayúsculas, no
sé. Una experiencia difícil de explicar con palabras.
Luis Carlos: ¿Tú crees que
realmente te miró a ti, a pesar de la distancia? Es decir que
su mirada pasó por encima de centenares de cabezas..
Miguel: Ya Yo lo siento así.
Yo lo sentí en ese momento así. Para mí es indistinto
si realmente me miró a mi o no, pero realmente el hecho de verle
a él fue lo que provocó en mi esa experiencia
Luis Carlos: Yo tuve también mi
darshan especial. También me miró a mi directamente. (risas).
Iba yo al hospital pues tenía un dedo del pie infectado y venía
él en un coche rojo precioso, era un Jaguar rodeado de multitud
de personas y tras salir del coche, sube un escalón o dos, todo
esto con cantidad de gente a su alrededor, pero resulta que se torna,
me mira y me sonríe. Te dices: ¿Cómo es que me
ha tenido que elegir a mí con tanta gente que tenía a
su alrededor? ¿verdad? Quizás es que no quiere que nos
vayamos de allí sin este regalo ya que hemos hecho el esfuercito
(risas) de acercarnos, pues muy bien. Entonces, ¿eso te ocurrió
en tu primer Darshan?
Miguel: Yo ya desde el primer
Darshan tengo una experiencia que es irrepetible e inolvidable, entonces
allí me siento como un niño. La experiencia que tengo
es la de sentirme con la inocencia de un niño. Al día
siguiente, tras ir resolviendo algunas cuestiones prácticas,
nos dicen que hay una charla de bienvenida para aquellos que llegan
por primera vez ,impartidas por personas muy mayores, que llevan años
a los pies de Sai Baba y que suelen ser maestros Esas charlas me hacían
sentir en la niñez. Son charlas llenas de humor, con una frescura
y un amor...
Luis Carlos: Charlas que se imparten en inglés.
Miguel: Yo por suerte domino
suficientemente bien el inglés como para poder seguir esas charlas
y disfrutar de ellas.
Luis Carlos: Y, ¿tu mujer qué
tal? ¿Qué tal con el inglés?
Miguel: No ella no lo domina.
Luis Carlos: Entonces se sentiría
un poco perdida por allí.
Miguel: Si, y además ella
no tiene el mismo tipo de inquietudes y aunque lo comparte, bueno habría
que preguntarle a ella, pero no lo siente en la misma medida que lo
siento yo.
Luis Carlos: De todas
maneras permanece en aquel Ashram, ¿cuánto tiempo contigo?
Miguel: Sí, nos quedamos
en aquel Ashram unos veinte días. Que fueron los veinte días
más maravillosos de mi vida, sentir el perfume de las flores...
Luis Carlos: ¿es
que antes no sentías el perfume de las flores?
Miguel: Sí, pero sentirlo
allí es distinto. Ver aquellas mujeres recogiendo esas flores
para hacer los adornos florales, no sé, observo unas vivencias
que no había visto en ninguna otra parte. Veo un amor en todo
lo que se hace, por ejemplo, la limpieza que hay. Habiendo miles y miles
de personas, mi experiencia es que todo se hace con muchísimo
amor para que esa multitud pueda estar con un mínimo para sentirse
confortable y al mismo tiempo experimentar la vida en el Ashram.
Luis Carlos: Cuéntame
si tú tuviste una experiencia muy fuerte de algo milagroso.
Miguel: No No,no. Realmente algo
milagroso, no. Como muy bien dijeron en la primera charla de introducción:
“Piensen que están delante del Avatar y que les puede conceder
lo que deseen, pero consejo, si se puede dar algún consejo, vivan
la transformación del corazón. Ese es el mayor milagro.”
A Sai Baba lo que acaban pidiéndole es una entrevista personal.
Y este hombre explicó, con un juego de palabras, que “No
hay “interview” sino que hay “innerview“, es
decir visión interior y no entrevista. Yo siento que de alguna
manera, a través de la visión interior me concede verle,
en el fondo de conocerle, porque muchas personas en el ashram, no sienten
esa presencia, esa alegría interior de estar delante de él.
Para mí ese es el mayor milagro, de verdad.
Luis Carlos: Muy bien. Entonces tú
crees que fue una transmutación, ¿podríamos decir?,
utilizando un término de Jean Klein, lo que te ocurre a ti allí
en el ashram.
Miguel: Sí, sí. Yo de hecho esa
fecha la considero mi segundo nacimiento.
Luis Carlos: Te fuiste
en el año 89. Han pasado 13 años. Tras aquellos veinte
días pensáis retornar y volver para España.
Miguel: No aún nos quedan
dos meses. De allí partimos en dirección a Pondicherry
pero nos paramos en el Ashram de Ramana Maharshi , donde también
tuve una experiencia maravillosa, que no sabría cómo definirla.
Allí conocemos a una española renunciante, de hecho catalana
de Barcelona, Rosaura.
Luis Carlos: También
me encontré yo allí con una española, es posible
que fuera la misma. Llevaba muchos años.
Miguel: Si no recuerdo mal, cuando
yo la conocí ya llevaba 15 años, entonces ella nos comenta
que al día siguiente se iba a ver a ver a su maestro, o a alguno
de sus maestros y nosotros le pedimos que nos deje acompañarla
Luis Carlos: ¿Cómo
se llamaba?
Miguel: Es un maestro poco conocido
Luis Carlos: ¿No
sería, Ram Surat Kumar?, que fue con quien estaba ella cuando
yo la conocí. Un maestro que fumaba.
Miguel: No, este maestro estaba
cerca de una ciudad llamada Coimbatore que de hecho quedaba un poquito
lejos y tuvimos que coger dos o tres autobuses para llegar hasta allí.
Era un pueblecito muy perdido. Le llamaban algo así como “de
miles” pues llegó allí ya de muy mayor y la gente
del lugar decía que tenía muchos años. Nos pareció
muy insólito.
Luis Carlos: ¿Por
qué te pareció insólito? ¿Tenía mucha
gente alrededor?
Miguel: Porque apenas hablaba.
Le fuimos a visitar en dos ocasiones. La primera vez estuvimos con Rosaura
y esa tarde estuvimos nosotros tres solos. Apenas hablaba y Rosaura
se empeñaba en hacerle algunas preguntas y sus respuestas eran
como muy de niño, con mucho sentido del humor, pero todo era
como bendiciones. Rosaura le estaba muy agradecida pues había
solicitado su intercesión para ayudar a un chico que tenía
problemas de droga, y lo había logrado Rosaura decía que
mucha gente acudía a él pidiéndole ayuda en cuestiones
prácticas. Entonces Rosaura le pregunta a este maestro sobre
nosotros, que si tendremos hijos... Y él se ríe como diciendo
que esas cosas no tienen importancia. Nos bendice diciendo que somos
Siva.
Luis Carlos: Que somos
Siva, que todos somos Dios de alguna manera. Bueno y que más,
después de viajar por Coimbatore, ¿qué más
visitaste?
Miguel: Mi mujer al ser médico
tenía interés por conocer entonces medicina naturista
en India. Tuvimos ocasión de visitar varios centros que nos parecieron
una maravilla. Observamos métodos excelentes en los que se aplicaba
la dieta, sol y arcilla. Visitamos varios y luego nos acercamos hasta
Kerala para recibir el abrazo de su santa Amritanandamayi. Tras tanto
viaje nos habíamos quedado en un pueblecito de la costa en Kerala
y nos acercamos a verla. Tuvimos la suerte de que estaba allí,
pues siempre está de gira. Al ser pareja nos hicieron pasar antes,
nos dio un abrazo a los dos juntos. Fue un encuentro muy breve.
Luis Carlos: ¿Qué
impresión te causó ver a Amritanandamayi, o fue tan rápido
que ni siquiera te pudiste fijar?
Miguel: Bueno, Ella nos susurra
algo a los oídos. Yo interpreto que dice: “It’s this,
It’s this“. Es esto, es esto. Bueno que es “Amor”.
Vivir simplemente la experiencia y no intelectualizarla.
Luis Carlos: Y, al igual que cuando conociste
a Sai Baba. ¿No tuviste ese impulso de llorar? Porque una de
las cualidades que tiene precisamente Amritanandamayi es la de provocar
el llanto.
Miguel: No, no. Con Amrita me
siento bien en su abrazo y en su presencia pero no es la misma experiencia
que con Sai Baba. Es distinto.
Luis Carlos: En aquel entonces, ¿Cómo
estaba el ashram de Amrita en Kerala?
Miguel: Estaba en sus principios,
todo en construcción. Como no hay mucho espacio ya se preveía
que iban a subir a un segundo piso.
Luis Carlos: Cuando yo
lo conocí ya era una torre de 7 u 8 pisos pero claro era feísimo
acostumbrado como estaba a ashrams con tantísimo espacio y casitas
diseminadas, encontrarte con ese edificio...
Miguel: Pero el lugar es precioso.
Puedes ver el mar y las aguas llamadas “backwaters” con
sus palmerales...
Luis Carlos: Creo que
las cosas han cambiado mucho desde entonces. Me han dicho que siguen
construyendo. Pues a mí Amritanandamayi sí me produjo
desde el principio una disolución de mis aguas (risas). Pero
sigamos hablando de Sathya Sai Baba, quien se convierte para ti en una
persona importantísima, más que persona en una encarnación
de la divinidad, de alguna forma ¿no? Y tú no dejas a
lo largo de todos estos años de seguir aprendiendo sobre El,
me imagino que debes haber leído la mayoría de sus libros
que probablemente te los traerías de allí para acá.
Miguel: La verdad es que me compré
la bibliografía básica y la hice enviar hacia acá
por barco, que tardó un poco. ¡Menuda alegría cuando
los recibí! Tuve una época en la que estuve leyendo todos
esos libros viviendo en un estado de bienaventuranza y felicidad.
Luis Carlos: Y con el
paso de los años puesto que has seguido interesándote
por esto habrás contactado con personas que tienen la misma devoción.
De hecho me dices en el año 93 que hay un grupo de gente que
se reúne en Madrid al que yo fui a conocer y posteriormente me
uní a un grupo de 12 personas con las que viajé a la India
y que me vinieron tan estupendamente para no ir sin saber a dónde
iba cuando fui a India por primera vez. ¿Cómo es que te
vas haciendo con los conocidos y devotos de Sathya Sai Baba en España?
Miguel : Bueno ya allí
en el ashram siento que quiero colaborar y veo que tienen una sección
de servicio con unos principios de vida que a mi me gustaría
ponerlos en práctica y entre ellos está el servicio a
la comunidad y a través de la Organización Sathya Sai
me inscribo. A nuestra vuelta a España, dos meses más
tarde, nos encontramos con una carta de esta organización indicándonos
que hay un encuentro en Mallorca, así que apenas habíamos
sacado las cosas de nuestras mochilas, que nos fuimos de nuevo con esas
mismas mochilas a ese encuentro. Fue pues una incorporación inmediata
a la organización Sathya Sai, con la que me siento muy a gusto.
Allí nos dicen que en Barcelona hay unos hindúes que se
reúnen semanalmente. Así que de vez en cuando, según
las posibilidades me reúno con la organización y pretendemos
ir llevando adelante cositas juntos.
Luis Carlos: Y entonces, a todo esto,
la que entonces era tu compañera, ¿te sigue a todas partes
a pesar de que ella no lo siente de la misma forma? Me resulta asombroso
por su parte. “Lo que tú digas” (risas)
Miguel: Si, sí en eso
tengo que reconocer que me da un apoyo considerable. Aunque no lo sienta
de la misma forma, sí se siente a gusto con esas personas. Discrepamos
en cuanto a la frecuencia de las visitas al grupo de Barcelona. Yo por
mí iría semanalmente. Entonces viajábamos desde
Mataró.
Luis Carlos: ¿Es
un grupo muy numeroso?
Miguel: No en aquel entonces
era un grupo muy reducido. Unos cuatro o cinco hindúes y dos
o tres españoles.
Luis Carlos: Y, ¿qué
hacíais en esas reuniones?
Miguel: En aquellos entonces
las reuniones consistían en los cantos devocionales y todo lo
más alguna lectura al empezar o terminar los cantos y un momento
de silencio y meditación.
Luis Carlos: Es decir es un tema devocional por
encima de un tema de discusión o de charlar o explicar nada.
Miguel: Exacto
Luis Carlos: No sé si sabes que
en Madrid a parte de la Bhajans (cantos devocionales), también
hay un grupito de personas que dan explicaciones. ¿Es esto así
también en Barcelona?
Miguel: En aquel entonces éramos
tan pocos que cualquier persona que viniera era super bien recibida
y se le atiende en todas sus dudas o se comparte la experiencia o vivencias,
si has estado allí.
Luis Carlos: Y cuando
has vuelto a visitarle, ¿has tenido alguna experiencia más
en particular? Porque ¿tú has ido más de una vez,
no?
Miguel: Sí, sí
Yo he ido 7 veces. La siguiente fue en el 90 con motivo de la conferencia
mundial de la Organización, entonces al querer implicarme cada
vez más como miembro activo de la organización pues quise
estar presente en el evento.
Luis Carlos: Y ¿si
no coincidía con tus vacaciones?
Miguel: Pues pedía permiso
sin sueldo. Y luego en veranos he llevado grupos de personas que al
haberme escuchado hablar de Sai Baba mostraron interés por conocerle.
Luis Carlos: Y en estas
7 veces ¿has podido estar cerca de él?
Miguel: Sí, si. Las bendiciones
que me ha dado han sido muchísimas como por ejemplo en el Darshan
estar en primera fila y poderle tocar los pies, que está considerado
como algo excepcional. Nunca he tenido una entrevista, pero nunca lo
he considerado necesario. En una ocasión que nos citaron a los
miembros activos, yo que lo era de Barcelona, recibí de Sai Baba
una túnica para el centro de Barcelona.
Luis Carlos: Ahora que
dices esto, recuerdo que en una ocasión estuvo repartiendo saris
y túnicas, pero a gente del lugar.
Miguel: Sí, efectivamente
el alienta muchísimo que las personas hagan servicio a la comunidad
y una forma de agradecerles a los muchos grupos de toda la India que
prestan su servicio bien en limpieza o cocina etc, pues les reparte
estos recuerdos.
Luis Carlos: A parte
de este servicio del que me estás hablando ¿qué
constituye para ti tu vinculación con Sathya Sai Baba? ¿Te
postrarías como un meditador budista frente a una estatua del
Buda, pones una velita o una barrita de incienso con una foto suya,
meditas delante de él?
Miguel: Si, sí.
Luis Carlos: ¿Cómo
crees que Él te ayuda como persona que eres transmisora de su
mensaje?
Miguel: Aunque no puedo afirmar
que yo sea canal de nadie, somos uno. Él es un motivo de gozo,
de inspiración y de bienaventuranza para mi y eso es lo que intento
transmitir en todo momento.
Luis Carlos: Entonces
toda la enseñanza a través de sus libros junto a las reuniones
allá en Barcelona ¿son las que han constituido a lo largo
de todos estos años el eje de tu práctica espiritual?
Miguel: Sí, si.
Luis Carlos: Y, ¿no
has tenido devaneos con otros maestros?
Miguel: No En el fondo todos
somos uno y cualquier otro maestro es un canal y no me voy a buscar
en otro pozo. Esa agua está presente en muchas fuentes. Es la
misma agua y sólo depende del nombre que se le de a la fuente.
Puedo bajar a Barcelona a recibir el abrazo de Amritanandamayi...
Luis Carlos: ¿Igual
has acudido estos dos últimos años?
Miguel: Pues sí.
Luis Carlos: Pues yo
también y no nos hemos visto. Bueno entonces, a niveles de transformación
personal, ¿reconoces que la presencia de Sathya Sai Baba ha ido
afectando a tu vida diaria a lo largo de los años?
Miguel: Yo lo resumiría
con una sola palabra: Felicidad. Yo antes de conocer a Sai Baba no conocía
la Felicidad en el sentido que ahora le podría dar y sean cuales
sean las circunstancias de mi vida.
Luis Carlos: Pero a pesar
de esa Felicidad fíjate que tu tienes que batallar con tus alumnos,
con tu nueva casa que has comprado, con los paletas... ¿observas
que eres capaz de afrontar las dificultades de la vida sin engancharte,
que no te mosqueas, lo compruebas?
Miguel: Es posible que a veces
me mosquee, pero todo es más llevadero. Todo tiene otro sentido.
Luis Carlos: Y los alumnos
del Instituto, ¿cómo te ven? Te lo digo porque los míos
ya se han acostumbrado a que su profesor de inglés les aparezca
alguna vez con un turbante rojo en la cabeza.
Miguel: Sí a mi también
me ven algo diferente al resto de los otros profesores, por otro lado
me cuesta conectar con ellos. De todas formas con los que conecto, conecto
muy bien.
Luis Carlos: Y, ¿tú
les hablas de tus viajes por la India?
Miguel: No, yo intento ser muy
prudente pero sí que reflexionamos en profundidad sobre las raíces
de muchas cuestiones. Hoy mismo me han interrogado sobre otras religiones
aún a sabiendas de que ni siquiera conocen el cristianismo.
Luis Carlos: En esta
ocasión me dices que querían saber sobre las religiones
de Sharon y de Arafat. Esto es realmente interesante porque ahí
es donde escuchan con atención. Cuando es solicitado el profesor
es cuando realmente se convierte en profesor. Quería preguntarte
si la Economía, que es tu materia, ¿puede ser enseñada,
o cualquier otra materia, puede ser transmitida con un mensaje de formación
para la persona?
Miguel: Evidentemente tengo que
responderte que sí. Una de las cosas que más me atrajeron
en primer lugar, del mensaje de Sai Baba, fue su programa de “Educación
en valores humanos”, el cual para mí consideré que
era una necesidad imperiosa en este momento en que vivimos en el que
se dé un giro a la educación en el que en primer lugar
lo importante sea la persona, más que el conocimiento o la materia
impartida. Que la impartición de la materia sea de forma integrada
y que esta enseñanza se haga desde el corazón y no desde
la cabeza.
Luis Carlos: Entonces
si tu eres realmente un profesor que va en esa línea, tus alumnos
tienen que reconocer en ti una persona amorosa y por tanto te tienen
que querer mucho.
Miguel: Quizás no sea
yo quien deba juzgarlo. Eso espero. Estoy en ese camino y todos tenemos
que ir dando pasos en esa dirección.
Luis Carlos: ¿Crees
que tu trabajo como profesor de Economía, es importante? ¿Es
algo que realmente tiene sentido?
Miguel: Para mí sí,
sí que lo tiene, o sea...
Luis Carlos: Te estoy
poniendo a prueba.
Miguel: Ya ¿Cómo
diría yo? Para mi todo en este universo tiene sentido Lo más
importante es la vivencia que puedas tener en cualquier circunstancia
Al pensar que todos somos uno, está afectando para que otras
personas en otros lugares puedan ir también en esa dirección.
La humanidad como conciencia evoluciona gracias al esfuerzo de muchas
personas.
Luis Carlos: ¿Crees
que el mensaje de Sathya Sai Baba es expandible en una sociedad como
la nuestra, aquí en España.
Miguel: Creo que sí, pero
nosotros debemos aprender a coger la esencia, que es la parte que cuesta
más, y no la forma.
Luis Carlos: Cuando dices
la forma ¿te refieres a los ritos?
Miguel: Sí
Luis Carlos: Es decir
que los rituales con los cantos de Bhajans apelan a la parte más
emotiva de las personas y una vez pasado eso, la gente vuelve a su vida
normal, ¿sería como el rito de ir a Misa todos los domingos
y no hacer mayor cambio interior?
Miguel: Exacto
Luis Carlos: La Educación
en Valores que propone Sathya Sai Baba, ¿está esquematizada
y en libros, tal que pueda ser enseñada a futuros profesores
y a maestros actuales? Yo sé que los de Brhama Kumaris lo tienen
muy bien organizado.
Miguel: Sí. Se está
trabajando en diferentes partes del mundo. Concretamente en Tailandia
hay toda una escuela de Formación de profesores. Pero tiene que
existir toda una transformación interior. No es algo que pueda
ser transmitido de una forma rápida y mediante un cursillito.
Luis Carlos: ¿Qué
papel le da Sathya Sai Baba al estudio intelectual, al trabajo del jnani,
a la lectura de las escrituras, al estudio del sánscrito, al
aprendizaje filosófico?
Miguel: Yo a este respecto contestaría
que todo tiene que tener su sentido de servicio y entrega, si con esos
estudios se están realizando nuevos conocimientos que sirvan
para aportar algo a la sociedad, se va a apoyar bien sea música,
literatura, lecturas de Sagradas Escrituras... que todo sea hecho bajo
esa perspectiva Sai tiene muchos mensajes en los que pone mucho énfasis
en el servicio y alguien ha preguntado que qué pasa con esas
personas que se sienten atraídas hacia unavida más contemplativa
o de silencio. ¿Elude un trabajo o realiza su llamada interna?
Su respuesta sería que también así hace su servicio.
Entonces, las formas en que se manifiesta la vida son múltiples
y diversas y hay lugar para toda esa variedad.
Luis Carlos: Antes hemos
hablado de una persona inglesa que había escrito un libro y que
se ha revuelto un poco contra Sathya Sai Baba y que ese libro no se
va a volver a editar y tú ¿qué crees que le puede
pasar a la gente que de ser devota se convierta en enemiga de Sathya
Sai?
Miguel: Según ellos parece
ser que ven cosas que no les parecen correctas, su manera de actuar
y eso les hace como que se les venga a bajo todo lo que hubieran podido
experimentar o sentir. Es difícil saber exactamente qué
es aquello que les decepciona. No lo acabo de comprender del todo.
Luis Carlos: Mi última
pregunta es: A todo aquel que lea esta entrevista que quizás
sea publicada, ¿qué añadirías tú
como últimas palabras... que se fuera a la India a conocerle
aprovechando esta ocasión extraordinaria que está todavía
sobre la tierra, que leyera sus libros...?
Miguel: Si evidentemente, si
siente esa llamada, que se fuera a conocerle, pero tampoco diría
que la manera de conocerle sea yéndose a la India. No es imprescindible
el viaje físico, sino que se abra a sentir su presencia en la
vida diaria, aquí y ahora.
Luis Carlos: ¿Conoces
a devotos de Él, sin haberle conocido personalmente?
Miguel: Muchísima gente.
Personas que se han ido adentrando en su mundo por contacto con devotos
y sus libros. Algunas de ellas, al cabo de años, sí que
han acabado yendo a la India, otros no. No es una cosa determinante.
Luis Carlos: Muchas gracias
Miguel, por toda tu paciencia.
Miguel: No hay de qué.
Quizás mencionaba la palabra paciencia porque mientras hacíamos
esta grabación sus hijos le rodeaban y requerían su atención,
tratando él de estar a todo al mismo tiempo. Me agradaría
conocer a Miguel en su salsa como profesor, ya que no es fácil
la sobrevivencia en esta profesión cuando se es tan dulce.