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Podemos
decir que una clave base para el éxito de un enseñante de
Yoga, es el “ser profesional”.Y como éxito, no entendemos
el tener muchos alumnos, sino el hacer de la transmisión del yoga
una herramienta efectiva para la ayuda a los demás; a encontrar
el camino hacia el mejoramiento y encuentro consígo mismo.
¿Qué es el ser Profesional?
Analicémoslo desde el punto de vista yogui, con los Yamas y Niyamas:
- Ahimsa: la no violencia, el respeto profundo
de lo que es el otro, no hay un intento manipulador por cambiar al alumno.
- Asteya: tener una relación adulta con
el alumno. Evitar las falsas e infantiles expectativas.
- Satya: ser auténtico. Decir la verdad.
Uno sólo puede transmitir aquello que es y experimenta.
- Aparigraha: ser sencillo, esencial y atender
al otro con el corazón.
- Bramacharya: no dejarse llevar por lo que a
uno le apasiona, sino tener la contención necesarias para proponer
al otro lo que él necesita.
- Shaucha: tener claridad y orden en lo que uno
prepara y propone.
- Santosha: es fundamental el disfrutar del propio
trabajo, el no convertirse en “un funcionario”.
- Tapah: el ser muy
constantes /el que la sigue la consigue/.
- Svadhyaya: tiene que haber una revisión
regular, tanto propia (ejemplo: grabarse una clase), como ser siempre
alumnos de otros enseñantes.
- Isvara-Pranidhana: realiza cada trabajo con
toda tu atención y cariño, sin apego a los resultados.
Dicho todo esto ¿podríamos superar la prueba del programa
de tv “Al descubierto”?... Me explico: imaginamos que somos
profesores de yoga y que en una clase se incorporan dos nuevos alumnos,
que en realidad son periodistas camuflados de un programa de televisión,
y que van a intentar pillarnos los “cuentos chinos” que contamos.
¿Podríamos mantener y defender ante una audiencia televisiva
todo aquello que decimos en una clase?...
La experiencia como profesores nos va dando la capacidad de observar y
decidir con precisión las necesidades del grupo o del alumno. Por
ejemplo, el tipo de clase ante un grupo concreto. Un grupo que tenga una
tendencia hacia la excesiva expresividad, relajamiento, o sea, lo que
llamaríamos un grupo sensual, necesitaría un trabajo de
esfuerzo. Mientras que un grupo con una predominancia al bloqueo, excesiva
tensión, lo que llamariamos un grupo competidor, necesitaría
una clase más relajada. También, el tipo de clase de yoga
que necesita una persona con problemas de depresión o de estrés,
o cualquier otro. Sabemos que el Yoga tiene más calidad cuanto
más personalizado seamos capaces de transmitirlo.
Por otro lado, a veces tenemos expresiones como “qué clase
o curso más bueno, he salido removidísimo” u otras
parecidas, que confunden el experimentar emociones intensas, con el asimilar
la sabiduría necesaria para dar un paso de madurez en nuestra vida
diaria. Tal como lo expresa un maestro jesuita: ”una manzana cayó
del árbol. Las que permenecían en las ramas arrancarón
a reir al ver la caida. La manzana desde el suelo les gritó <<inmaduras,
que sois unas inmaduras>>.”
¿Cómo sabemos al acabar una clase o un curso, que hemos
impartido o recibido, si es un trabajo de “éxito”?.
La respuesta afirmativa es cuando la persona acaba en un estado más
cercano a eso que llamamos SATCHITANANDA. Descomponemos la palabra para
saber su significado: SAT: es el estado de energía-vitalidad. CHIT:
el estado de inteligencia-lucidez. Y ANANDA: el estado de amor-felicidad.
Así que nos podremos preguntar, ¿he ayudado a esta persona
a que encuentre en sí mismo, mayor poder para que alcance lo que
busca?, ¿se encuentra ahora esta persona con un mayor estado de
lucidez que la ayude a superar los obstáculos de su vida cotidiana?,
¿con los ejercicios que he propuesto he ayudado a que la persona
se libere de algunos velos que la separan de su esencia, que es amor?
¿es su contentamiento actual auténtico y permanente?.
Hay una frase que ilustra muy bien cual debería ser el trabajo
de la enseñanza de Yoga: “Ayúdame a abrir la ventana,
pero no me describas el paisaje”. Y el resto se hace solo, porque
en el fondo de todos nosotros somos energía, inteligencia y felicidad.
Satchitananda, es una experiencia total y profundamente espiritual, pero
no por ello alejada de nuestra vida cotidiana. Como nos decía Walt
Whitman :”Por lo que a mi respecta, sólo conozco milagros”.
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