|
Preksha
procede de ‘iksa’ que quiere decir ‘ver’. Si le
añadimos el prefijo ‘pra’ quiere decir: percibir con
mucho cuidado y profundamente. ‘Ver’ no se refiere a la visión
externa simplemente sino una manera de mirar de forma prolongada y de
ser posible, con una consciencia sutil. ‘Dhyana’ que viene
a ser lo mismo que Meditación es una concentración profunda
sobre un tema específico. Si unimos estas dos, es decir, la Meditación-Preksha,
obtenemos la concentración de la percepción. En el contexto
de la meditación, viene a ser ese tipo de práctica que involucra
a la mente en la percepción de un fenómeno sutil de la consciencia.
En este contexto, la percepción se encuentra libre de la dualidad
de nuestros gustos y repulsiones, sin apego o aversión, sin dolor
ni placer de tal forma que observaremos todos nuestros estados emocionales
de cerca pero no los experimentaremos. Dado que los observamos desde tan
cerca se hace más fácil adoptar una postura imparcial. El
énfasis se dirige, por lo tanto, hacia el percibir lo que nos aportará
conocimiento verdadero y no el tipo de conocimiento que nos aporta el
pensar, puesto que la percepción no se dirige hacia ningún
otro lugar sino al presente.
Cualquier cosa que suceda en el momento de la percepción no puede
menos que ser real, ya que no hay sombra que la oscurezca con nubes del
pasado o el futuro. Así pues, ese instante de claridad es el más
cercano a la verdad absoluta, a la revelación del Ser, a la compresión
de nuestra alma.
Aunque la meditación Preksha tiene sus raíces en el Jainismo,
se encuentra libre de simbolismo religioso o de ritos esotéricos
y sobre todo de asociaciones religiosas de cualquier tipo. Tenemos que
admitir que posee una ascendencia procedente de un sistema de creencias,
pero su basamento es racional y ha sido y está siendo contrastado
con experimentos mediante métodos científicos en la Universidad
de Ladnun. Teniendo en cuenta la realidad del mundo de hoy día,
este tipo de meditación esta enfocado muy particularmente hacia
aquellos que viven los problemas y necesidades que se crean en el día
a día y no se exige como requisito aceptar la filosofía
religiosa de los jainistas. De esta manera puede ser practicada por cualquier
persona sin distinción de raza, religión, sexo o creencia.
¿Por qué se practica?
La finalidad fundamental de cualquier práctica espiritual es la
de liberarse de las pasiones, purificar la mente y conseguir ser virtuoso.
Esto mismo atañe a la meditación Preksha. El propósito
fundamental de Preksha es el de purificar los estados mentales, los pensamientos
y emociones así como la mente consciente mediante la concentración
en la percepción. Tanto los beneficios de paz como de alegría
son secundarios cuando se comparan con el estado de total pureza mental
y bondad a la que se aspira. Su meta más alta, como en cualquier
meditación, es la realización de la Verdad Absoluta. La
meditación se convierte en el motor de búsqueda de la identidad
personal.
La meditación libera la mente de los impulsos, deseos, emotividad
y pasiones que la sofocan, obstruyendo el flujo de la sabiduría.
El resultado práctico de este trabajo nos reporta cambios positivos
en nuestra personalidad. Si se practica de forma continuada y diligentemente
se supone que corrige desarreglos emocionales, cura desórdenes
psicológicos que posibilitan cambios actitudinales. Igualmente
podemos añadir que despierta fuerzas aletargadas que se manifestarán
de forma creativa y sobresaliente. La meditación operará
una transformación de la que seremos testigos en futuras situaciones
en las que la ecuanimidad y la calma se mantienen presentes y a la larga
obtendremos un estado de felicidad duradero y real.
La meditación Preksha es un tipo de meditación que posee
muchos aspectos y aproximaciones en relación a la vida, algo que
es muy especial en el Jainismo. Consiste en una experiencia meditativa
amplia que incluye técnicas de otros tipos de meditación
y ejercicios variados, a saber: toma de conciencia de la respiración,
observación de las sensaciones en el cuerpo y en la mente, sueño
psíquico, que significa dormir con consciencia, cántico
de mantras y “japa”, que significa la recitación de
mantras o ‘slokas’ de forma continuada, sugestión personal,
contemplación de imágenes por métodos de visualización…
¿Qué es lo
que la hace ser diferente de otros tipos de meditación?
Tanto la meditación Preksha (meditación perceptiva) y su
complementaria Anupreksha (meditación contemplativa) tienen como
finalidad despertar el discernimiento que es esencial para el progreso
espiritual, convirtiéndose en la fuerza directiva de esta tradición
meditativa.
Las bases y lógica de cada una de las técnicas utilizadas
han sido corroboradas hoy día por instrumentos científicos
que miden realmente los efectos y comprueban las conclusiones a las que
se llegaron hace miles de años. Mediante la ciencia empírica
se confirman las premisas planteadas por la sabiduría de antaño.
Así pues, la meditación Preksha, se puede decir que, es
una ciencia y práctica espiritual libre de conjeturas y sentimentalismos.
La Filosofía de la Meditación Preksha
La Meditación Preksha sólo puede apreciarse y ser beneficiosa
llevándola a la práctica y no solamente mediante conocimiento
teórico. Es en sí misma, una filosofía practica de
vida y se basa en el proceso de sublimar la consciencia utilizando la
percepción enfocada en varios aspectos relacionados con el cuerpo,
especialmente con la respiración y las sensaciones.
La respiración, el cuerpo, el aura corporal y la fuerza vital,
todas ellas en conjunto y no separadas, constituyen el alma. La energía
vital activa el resto de los componentes transformando todo lo que no
es alma en consciencia. La respiración viene a ser el lazo unitivo
entre el cuerpo, la mente y el alma, entre lo grosero y lo sutil. No podemos
comprender nuestro cuerpo si no comprendemos o experimentamos la respiración,
ni comprender la mente sin entender (experimentar) el cuerpo, ni darnos
encuentro con la sustancia de la consciencia hasta que no hayamos conocido
(experimentado) la fuerza vital. Se supone que nuestro viaje espiritual
consiste en la comprensión de la naturaleza de la fuerza vital.
En algunas ocasiones tendremos que tomar otro derrotero, por ejemplo cuando
la energía vital fluye en sentido contrario el estado en el que
nos sentimos a nosotros mismos como conocedores. La ilusión y el
apego son los que nos provocan el flujo contrario, apartándonos
de alcanzar lo sutil. La Meditación Preksha es la práctica
espiritual más efectiva para ayudarnos a progresar por este camino.
Comprender el alma
El alma, descrita por todas las filosofías del mundo como nuestro
Ser, nuestra Consciencia divina, o santidad, nuestra naturaleza esencial,
es una entidad en la que solamente podemos creer. Esta creencia surge
de nuestra espiritualidad inherente. No la podemos ver y mucho menos comprender.
Debido a su naturaleza no puede ser comprendida por los burdos sentidos
corporales. Sólo el alma puede comprender al alma. Eso significa
que solamente a través de la mente sutil podemos ser capaces de
hacernos con todo lo sutil.
El problema reside en que nuestra mente se ha emponzoñado demasiado,
está demasiado atorada y obscurecida con el tipo de vida mundana
que llevamos haciéndonos incapaces de comprender los elementos
sutiles. No tenemos consciencia de lo que está sucediendo en nuestro
cuerpo, por poner un ejemplo, somos incapaces de permanecer conscientes
de nuestras sensaciones debido a que nuestra mente no está afinada
para captar esas sutilezas. Las prácticas espirituales, tales como
la meditación Preksha, consiguen refinar y llevar la mente hacia
lo sublime.
Entonces, las sensaciones más burdas empezarán a desaparecer
dejando el camino abierto para la recepción de otras más
sutiles. Cuanto más sutil sea la mente tanto más cerca estamos
de nuestro ser más sutil, es decir, de nuestra alma. En otras palabras,
nuestra naturaleza esencial sólo puede ser conocida si somos capaces
de trascender nuestra naturaleza más burda. La respiración
es el medio para desplazarnos de lo burdo a lo sutil. La respiración
es la ventana del alma.
La Meditación Preksha comienza con la percepción,
experimentando las vibraciones de la respiración. En segundo lugar
se deben experimentar y percibir las vibraciones de las sensaciones del
cuerpo. Luego, la actividad de la mente, es decir, observamos los pensamientos.
Es sólo a partir de entonces que podemos empezar a percibir el
aura alrededor del cuerpo. Y en último lugar se experimenta y percibe,
la fuerza vital, que es la fuente de todas las vibraciones internas y
externas.
Entre la corriente de la energía vital y el estado de ser un conocedor,
se encuentra el impenetrable y profundo Inconsciente. No existe progreso
espiritual posible hasta que las barreras del Inconsciente se hayan cruzado
y roto. Estas barreras son: Las emociones, las ilusiones, los deseos y
la falta de discernimiento. De todas ellas, la última es la más
difícil de superar así como la más esencial porque
el discernimiento es el camino para alcanzar: la calma, la libertad, el
desapego, la compasión y el compromiso con la verdad y que de hecho
son todos los requisitos para vivir una vida espiritual. La Meditación
Preksha despierta este discernimiento. Una persona iluminada, es decir,
aquella que ha alcanzado el poder del discernimiento será capaz
de percibir la verdad de su existencia.
La respiración y la existencia, el cuerpo y la existencia, el cuerpo
y el alma, son dualides de identidad falsa, mantenidas en el Inconsciente.
Llegados al momento en el que el cuerpo se abandona, algo que alcanzamos
a través de técnicas avanzadas en las siete prácticas
de la meditación Preksha, damos fin a la dualidad y se despierta
el discernimiento. El Inconsciente puede penetrarse. Se puede llegar a
comprender y percibir al alma. De esta forma llegamos al corazón
de la meditación Preksha.
La Evolución de la
Meditación Preksha
Desde los thirthankaras hasta el Acharya Mahapragya. Preksha se remonta
hasta el siglo VI antes de Cristo e incluso hasta el primero de los “thirthankaras”
o maestros de sabiduría Bhagawan Rishabhadeva a quien se le considera
que fuese el promulgador de la civilización humana. El que hace
el número 24 y último de los thirthankaras se llama Bhagawan
Mahavira. A su vez es el más conocido y el que practicó
meditación durante 16 días y noches sin probar bocado con
objeto de descubrir los secretos de la existencia y poder, de esa forma,
transmitirlo a sus seguidores. Tras su muerte, el papel de la meditación,
en la sociedad jainista, vivió un declive, aunque en los últimos
1000 años no se la ha dejado de lado ni un sólo momento.
En 1984 Acharya Mahapragya, el Líder espiritual de la Secta Terapanth
Svetambar empezó una investigación sobre las técnicas
de la Meditación jainista al mismo tiempo que traducía y
editaba las escrituras jainistas. En el año 1962 se sintió
profundamente emocionado por los descubrimientos que hizo sobre meditación
y entonces en conjunción con su Guru Gurudev Tulsi, trabajó
sobre los textos antiguos que contenían gran riqueza informativa
sobre este tema. Ahora bien, todo este conjunto desperdigado de información
tenía que ser recogido, clasificado, practicado y perfeccionado
así como hacerlo comprensible para ponerlo en práctica.
Acharya Mahapragya se puso pues manos a la obra para sacar a la luz semejante
tarea. Los primeros talleres que impartió fueron exclusivamente
para monjes y monjas. En 1967 apareció un libro con numerosos aspectos
de estas técnicas antiguas que fueron a su vez seguidas en el año
1971 por una serie de 5 conferencias sobre el Yoga jainista. Llegado el
año 1975 y restaurada la técnica con éxito, su Guru
le sugirió que se le diera un nombre formal viniendo a ser llamada:
Meditación Preksha.
Unas cuantas palabras sobre el Jainismo
Existen datos que retrotraen el jainismo hasta 5000 años hacia
atrás a lo largo de la Civilización del Valle del Indo.
Se han encontrado reliquias en esta región que nos sugieren que
ya existía en el periodo que va desde el 3500 al 300 años
antes de Cristo, con lo que se puede pues afirmar que es una de las religiones
más antiguas del mundo.
El número 24 que es a su vez el último (santo o monje jainista)
Bhagawan Mahavira, vivió en el siglo VI antes de Cristo y fue contemporáneo
de Gautama Buda, mientras que el precedente, el número 23, ¡vivió
250 años antes que él!
Durante la época antigua y medieval existían en la India
diferentes reinos jainistas, a saber en: Bihar; Orissa; Uttar Pradesh;
Madhya Pradesh; Sind y Karnataka. Con el tiempo estos reinos fueron desapareciendo
debido, en gran parte, a la filosofía no violenta de esta religión
que nunca tuvo en mente la construcción de imperios.
En la cosmología jainista el universo no tiene creador, no existe
principio ni fin. Toda la materia se ve en el presente sin pasado ni futuro
en un continuo proceso de creación, existencia y destrucción,
es decir transformación. El jainismo no cree en una autoridad de
encarnación sobrenatural, bien sea de Dios o profetas sino que
cree en la bondad esencial del hombre y en su infinito potencial para
alcanzar el bien más supremo. De conseguirlo, reverencia a los
humanos por sus logros espirituales. Los textos espirituales no son textos
revelados sino las enseñanzas de almas perfeccionadas que han alcanzado
la iluminación. Incluso el venerado thirthankara se describe como
aquel que ha fundado la orden de los jainistas y se le presta reverencia
como a un ser espiritual, sabio y extraordinario.
El Karma es una de las premisas subyacentes de la filosofía jainista.
Los seres humanos a los que se les llama ‘jiva”, es decir,
aquellos seres vivos con consciencia o alma, están ligados por
el karma de sus acciones así como por los efectos de estas acciones
a lo largo de muchas vidas. Estos efectos que han determinado lo que ahora
somos, y por qué somos lo que somos, tienen que ver con una forma
muy sutil de materia, son partículas que tienen una forma, olor,
gusto, color y que mantienen nuestra alma prisionera bloqueando la sabiduría,
el amor y el discernimiento. Los jainistas creen que nosotros somos responsables
de nuestras circunstancias a causa de nuestro karma de forma que debemos
erradicar sus efectos si somos capaces de llevar algún tipo de
vida espiritual. Así pues, podemos tener la esperanza de limpiar
los efectos negativos de nuestras acciones hayan sido como hayan sido
nuestras acciones pasadas dando paso a una existencia superior y así
sucesivamente hasta que lleguemos a ser divinos, que no es otra cosa que
nuestra verdadera naturaleza.
Otra de las premisas jainistas es la transmigración de las almas
que transcurren por el universo a través de vidas y muertes. La
finalidad última del alma es la de liberarse del ciclo de la vida
y de la muerte alcanzando un estado de perfección y pureza de consciencia.
Esto sólo se puede alcanzar por medio del esfuerzo, muy en particular,
si se lleva una vida espiritual.
Cualquier persona, dejando de lado el origen que tenga puede tener por
seguro que puede alcanzar este estado. La meditación y la vida
ascética favorecen esta revolución personal. La práctica
de la penitencia y actitudes devocionales son sin duda medios para obtener
este fin pero el camino más corto es la meditación.
El principio más famoso de toda la cultura jainista es ‘ahimsa’
o no-violencia que viene a significar, no hacer daño. Al mismo
tiempo viene a ser la contribución más significativa que
hace al mundo entero. Este principio queda subrayado en todos los aspectos
de la vida, desde el alimento (los jainistas observan estrictamente el
vegetarianismo con objeto de no hacer daño a los animales), hasta
en el pensamiento y la conducta. Con esto queremos decir, que toda la
vida espiritual de los jainistas está impregnada de una ‘ahimsa’
que va más allá de la posible herida física adentrándonos
en promover la restricción de la crueldad mental, dando paso a
una práctica de relación amistosa cooperativa y compasiva
con toda la humanidad.
Las Siete prácticas de La meditación
Preksha
Todas y cada una de las 7 prácticas de la meditación Preksha
es bastante compleja en sí misma. A todas ellas se les aplica un
conjunto de fases preliminares, ejercicios preparatorios así como
una conclusión. Al final se añade un cántico de mantras
e incluso se suele tomar alguna resolución. Cada una de estas fases
tiene una meta específica mientras que otras son compartidas. Cada
fase produce sus beneficios particulares.
Cada una de ellas llevará al practicante hacia la meta final que
es la realización personal, si se practica con regularidad y sinceridad
y por supuesto se llevará como regalo, la superación del
estrés. De igual modo, estas prácticas ayudarán a
aquellos que necesiten superar el miedo o la enemistad. También
se corregirán flaquezas psicológicas y se efectuarán
cambios positivos en la personalidad. En conjunto se mejorará la
vida de manera general. Cada una de estas técnicas podrían
dar de sí hasta constituir el empeño de toda una vida, si
el objetivo fuera el de dominarla y perfeccionarla. Podríamos resumir
diciendo que el propósito principal de todo esto es el de purificar
la mente alcanzando un estado de virtud.
1. Relajación profunda y Toma de Conciencia (Kayotsarga).
Esto significa permitir que el cuerpo se colapse invitándole a
relajarse llevando la mente por cada una de las partes del mismo. Una
vez que se ha abandonado el cuerpo, con todas sus características
y funciones conscientes, la mente se encuentra en un estado de sueño
psíquico (con consciencia, a pesar de estar perfectamente descansando).
Kayotsarga, da un parón a todos los impulsos y tendencias.
Con esta práctica se consigue calmar el sistema nervioso, siendo
muy efectiva para curar las enfermedades psicosomáticas, al mismo
tiempo que recarga el cuerpo y la mente cambiando las actitudes y la conducta.
2. El Camino Interior (Antaryatra)
Ha de llevarse la atención mental a la columna vertebral, desde
su parte más baja, hasta el cerebro y vuelta hacia abajo. Este
‘viaje’, repetido varias veces, le lleva a uno de lo burdo
a lo sutil, del presente a la eternidad, de la oscuridad a la luz –
que es la esencia de todas las prácticas espirituales. Mientras
el flujo de nuestra consciencia se dirija más abajo de nuestro
ombligo nuestra tendencia será la de estar inmersos en lo externo.
Y si es hacia arriba de éste, nuestro movimiento es hacia el interior.
Este tipo de trabajo vendría a ser el principio de nuestro viaje
espiritual.
Con esta práctica se liberan las contracturas provocadas por el
estrés en nuestro sistema nervioso, rejuveneciendo nuestra energía
vital y nos hace superar las emociones negativas.
3. Percepción de la Respiración (Swas Preksha)
Esta es la poderosa técnica que consiste en observar la respiración
con consciencia completa, ya que es el medio que nos permite dar el salto
de lo burdo a niveles de consciencia sutiles. La respiración es
el primer paso a lo sutil, porque, exceptuando la mente, es la única
función corporal que opera a un nivel inconsciente. La mente no
puede estar ocupada a la vez en percepción y concepto. El concepto
se desvanece durante la práctica, quedando simplemente la percepción.
Mediante la práctica regular de la Percepción de la Respiración
se consigue que el practicante obtenga pureza en su percepción.
4. Percepción del Cuerpo (Sharir
Preksha)
Es el proceso de concentración en el fenómeno sutil que
ocurre en todas y cada una de las partes por las que se va guiando el
ejercicio desde fuera hacia dentro. Se empieza por las partes más
externas del cuerpo para penetrar posteriormente en el interior de éste
observando todas las sensaciones. Esta experiencia no es imaginación
sino sensación verdadera que como tal se acepta y entiende.
Podemos descubrir los misterios más ocultos de nuestro cuerpo mediante
la práctica de la meditación. Comprobar cómo fluye
la energía a través del cuerpo es parte del conocimiento
espiritual y esta técnica nos ayuda a conseguirlo.
Este ejercicio nos hace restablecer el contacto con el cuerpo y desarrolla
la habilidad de activar sus beneficiosos mecanismos con objeto de mantener
una buena salud.
5. Percepción de los centros psíquicos (Chaitanya
Kendra Preksha)
es uno de los ejercicios más importantes para concentrarse en los
diversos centros psíquicos del cuerpo con objeto de activarlos.
Los centros psíquicos son campos magnéticos que procesan
las fuerzas energéticas positivas o negativas del universo redistribuyéndolas
por nuestro sistema.
Uno de los principios de la meditación indica que cuando enfocas
tu atención en cualquier centro psíquico, el flujo de la
energía vital se dirige hacia él y queda inmediatamente
sometido a un aporte vascular más rico. El resultado de esta atención
intensifica la influencia de este centro afectando a la conducta personal.
Por ejemplo, medita sobre la parte superior de la cabeza que es donde
se encuentra el Centro de la Sabiduría, para desarrollar sabiduría
en general, o sobre el Centro de la Intuición que se encuentra
en el entrecejo para adquirir percepción extrasensorial.
6. Percepción de los colores psíquicos (Leshya Dyana)
nos lleva desde el ejercicio anterior algo más allá, utilizando
un color específico que se visualiza según se seleccione
un centro psíquico determinado. Se utilizan cinco colores brillantes
con esta técnica, especialmente elegidos por sus cualidades positivas.
A medida que vamos incrementando la solidez mental y que se intensifica
la visualización, lo que experimentemos no será imaginario
sino real. Esto nos dará como resultado una purificación
del aura, que al mismo tiempo supone una purificación del carácter.
Leshya, quiere decir color y es un tipo de entorno material—siendo
una materia que influencia las características de los seres humanos.
El color puede representar un retrato real del estado físico mental
y emocional de cualquier individuo. Hoy día, los científicos
han admitido que el color es uno de los factores más importantes
que afectan tanto al consciente, como al inconsciente y al super-consciente.
El color afecta a la personalidad en su conjunto y la meditación
con colores puede proporcionarnos cualquier cambio que deseemos.
7. La meditación Contemplativa (Anupreksha)
Consiste en revisar y pensar sobre cualquier cosa sobre la que nos hubiéramos
concentrado o algo en especial que hubiéramos sentido durante la
meditación. Este ejercicio se practica con dos objetivos en mente:
a) Contemplar sobre lo que es eterno, verdadero y real. Durante este ejercicio
el meditador se pone frente a la realidad.
b) Efectuar cambios actitudinales mediante la autosugestión. A
lo largo de esta práctica producimos vibraciones para anular los
efectos de una actitud negativa. Esta técnica puede ser utilizada
para reforzar cualidades positivas o que se aminoren los rasgos negativos
de nuestra personalidad. Por supuesto, los ejemplos que aquí damos
pueden ser substituidos por cualquier objetivo particular de la persona
en cuestión.
La práctica sostenida dará como resultado cambios extraordinarios
en la personalidad.
|