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¿Qué es la meditación Preksha?
Ranjit Dugar


P
reksha procede de ‘iksa’ que quiere decir ‘ver’. Si le añadimos el prefijo ‘pra’ quiere decir: percibir con mucho cuidado y profundamente. ‘Ver’ no se refiere a la visión externa simplemente sino una manera de mirar de forma prolongada y de ser posible, con una consciencia sutil. ‘Dhyana’ que viene a ser lo mismo que Meditación es una concentración profunda sobre un tema específico. Si unimos estas dos, es decir, la Meditación-Preksha, obtenemos la concentración de la percepción. En el contexto de la meditación, viene a ser ese tipo de práctica que involucra a la mente en la percepción de un fenómeno sutil de la consciencia.
En este contexto, la percepción se encuentra libre de la dualidad de nuestros gustos y repulsiones, sin apego o aversión, sin dolor ni placer de tal forma que observaremos todos nuestros estados emocionales de cerca pero no los experimentaremos. Dado que los observamos desde tan cerca se hace más fácil adoptar una postura imparcial. El énfasis se dirige, por lo tanto, hacia el percibir lo que nos aportará conocimiento verdadero y no el tipo de conocimiento que nos aporta el pensar, puesto que la percepción no se dirige hacia ningún otro lugar sino al presente.

Cualquier cosa que suceda en el momento de la percepción no puede menos que ser real, ya que no hay sombra que la oscurezca con nubes del pasado o el futuro. Así pues, ese instante de claridad es el más cercano a la verdad absoluta, a la revelación del Ser, a la compresión de nuestra alma.
Aunque la meditación Preksha tiene sus raíces en el Jainismo, se encuentra libre de simbolismo religioso o de ritos esotéricos y sobre todo de asociaciones religiosas de cualquier tipo. Tenemos que admitir que posee una ascendencia procedente de un sistema de creencias, pero su basamento es racional y ha sido y está siendo contrastado con experimentos mediante métodos científicos en la Universidad de Ladnun. Teniendo en cuenta la realidad del mundo de hoy día, este tipo de meditación esta enfocado muy particularmente hacia aquellos que viven los problemas y necesidades que se crean en el día a día y no se exige como requisito aceptar la filosofía religiosa de los jainistas. De esta manera puede ser practicada por cualquier persona sin distinción de raza, religión, sexo o creencia.

¿Por qué se practica?
La finalidad fundamental de cualquier práctica espiritual es la de liberarse de las pasiones, purificar la mente y conseguir ser virtuoso. Esto mismo atañe a la meditación Preksha. El propósito fundamental de Preksha es el de purificar los estados mentales, los pensamientos y emociones así como la mente consciente mediante la concentración en la percepción. Tanto los beneficios de paz como de alegría son secundarios cuando se comparan con el estado de total pureza mental y bondad a la que se aspira. Su meta más alta, como en cualquier meditación, es la realización de la Verdad Absoluta. La meditación se convierte en el motor de búsqueda de la identidad personal.
La meditación libera la mente de los impulsos, deseos, emotividad y pasiones que la sofocan, obstruyendo el flujo de la sabiduría. El resultado práctico de este trabajo nos reporta cambios positivos en nuestra personalidad. Si se practica de forma continuada y diligentemente se supone que corrige desarreglos emocionales, cura desórdenes psicológicos que posibilitan cambios actitudinales. Igualmente podemos añadir que despierta fuerzas aletargadas que se manifestarán de forma creativa y sobresaliente. La meditación operará una transformación de la que seremos testigos en futuras situaciones en las que la ecuanimidad y la calma se mantienen presentes y a la larga obtendremos un estado de felicidad duradero y real.
La meditación Preksha es un tipo de meditación que posee muchos aspectos y aproximaciones en relación a la vida, algo que es muy especial en el Jainismo. Consiste en una experiencia meditativa amplia que incluye técnicas de otros tipos de meditación y ejercicios variados, a saber: toma de conciencia de la respiración, observación de las sensaciones en el cuerpo y en la mente, sueño psíquico, que significa dormir con consciencia, cántico de mantras y “japa”, que significa la recitación de mantras o ‘slokas’ de forma continuada, sugestión personal, contemplación de imágenes por métodos de visualización…

¿Qué es lo que la hace ser diferente de otros tipos de meditación?
Tanto la meditación Preksha (meditación perceptiva) y su complementaria Anupreksha (meditación contemplativa) tienen como finalidad despertar el discernimiento que es esencial para el progreso espiritual, convirtiéndose en la fuerza directiva de esta tradición meditativa.
Las bases y lógica de cada una de las técnicas utilizadas han sido corroboradas hoy día por instrumentos científicos que miden realmente los efectos y comprueban las conclusiones a las que se llegaron hace miles de años. Mediante la ciencia empírica se confirman las premisas planteadas por la sabiduría de antaño. Así pues, la meditación Preksha, se puede decir que, es una ciencia y práctica espiritual libre de conjeturas y sentimentalismos.

La Filosofía de la Meditación Preksha

La Meditación Preksha sólo puede apreciarse y ser beneficiosa llevándola a la práctica y no solamente mediante conocimiento teórico. Es en sí misma, una filosofía practica de vida y se basa en el proceso de sublimar la consciencia utilizando la percepción enfocada en varios aspectos relacionados con el cuerpo, especialmente con la respiración y las sensaciones.
La respiración, el cuerpo, el aura corporal y la fuerza vital, todas ellas en conjunto y no separadas, constituyen el alma. La energía vital activa el resto de los componentes transformando todo lo que no es alma en consciencia. La respiración viene a ser el lazo unitivo entre el cuerpo, la mente y el alma, entre lo grosero y lo sutil. No podemos comprender nuestro cuerpo si no comprendemos o experimentamos la respiración, ni comprender la mente sin entender (experimentar) el cuerpo, ni darnos encuentro con la sustancia de la consciencia hasta que no hayamos conocido (experimentado) la fuerza vital. Se supone que nuestro viaje espiritual consiste en la comprensión de la naturaleza de la fuerza vital.
En algunas ocasiones tendremos que tomar otro derrotero, por ejemplo cuando la energía vital fluye en sentido contrario el estado en el que nos sentimos a nosotros mismos como conocedores. La ilusión y el apego son los que nos provocan el flujo contrario, apartándonos de alcanzar lo sutil. La Meditación Preksha es la práctica espiritual más efectiva para ayudarnos a progresar por este camino.

Comprender el alma

El alma, descrita por todas las filosofías del mundo como nuestro Ser, nuestra Consciencia divina, o santidad, nuestra naturaleza esencial, es una entidad en la que solamente podemos creer. Esta creencia surge de nuestra espiritualidad inherente. No la podemos ver y mucho menos comprender. Debido a su naturaleza no puede ser comprendida por los burdos sentidos corporales. Sólo el alma puede comprender al alma. Eso significa que solamente a través de la mente sutil podemos ser capaces de hacernos con todo lo sutil.
El problema reside en que nuestra mente se ha emponzoñado demasiado, está demasiado atorada y obscurecida con el tipo de vida mundana que llevamos haciéndonos incapaces de comprender los elementos sutiles. No tenemos consciencia de lo que está sucediendo en nuestro cuerpo, por poner un ejemplo, somos incapaces de permanecer conscientes de nuestras sensaciones debido a que nuestra mente no está afinada para captar esas sutilezas. Las prácticas espirituales, tales como la meditación Preksha, consiguen refinar y llevar la mente hacia lo sublime.
Entonces, las sensaciones más burdas empezarán a desaparecer dejando el camino abierto para la recepción de otras más sutiles. Cuanto más sutil sea la mente tanto más cerca estamos de nuestro ser más sutil, es decir, de nuestra alma. En otras palabras, nuestra naturaleza esencial sólo puede ser conocida si somos capaces de trascender nuestra naturaleza más burda. La respiración es el medio para desplazarnos de lo burdo a lo sutil. La respiración es la ventana del alma.

La Meditación Preksha comienza con la percepción,
experimentando las vibraciones de la respiración. En segundo lugar se deben experimentar y percibir las vibraciones de las sensaciones del cuerpo. Luego, la actividad de la mente, es decir, observamos los pensamientos. Es sólo a partir de entonces que podemos empezar a percibir el aura alrededor del cuerpo. Y en último lugar se experimenta y percibe, la fuerza vital, que es la fuente de todas las vibraciones internas y externas.
Entre la corriente de la energía vital y el estado de ser un conocedor, se encuentra el impenetrable y profundo Inconsciente. No existe progreso espiritual posible hasta que las barreras del Inconsciente se hayan cruzado y roto. Estas barreras son: Las emociones, las ilusiones, los deseos y la falta de discernimiento. De todas ellas, la última es la más difícil de superar así como la más esencial porque el discernimiento es el camino para alcanzar: la calma, la libertad, el desapego, la compasión y el compromiso con la verdad y que de hecho son todos los requisitos para vivir una vida espiritual. La Meditación Preksha despierta este discernimiento. Una persona iluminada, es decir, aquella que ha alcanzado el poder del discernimiento será capaz de percibir la verdad de su existencia.
La respiración y la existencia, el cuerpo y la existencia, el cuerpo y el alma, son dualides de identidad falsa, mantenidas en el Inconsciente.
Llegados al momento en el que el cuerpo se abandona, algo que alcanzamos a través de técnicas avanzadas en las siete prácticas de la meditación Preksha, damos fin a la dualidad y se despierta el discernimiento. El Inconsciente puede penetrarse. Se puede llegar a comprender y percibir al alma. De esta forma llegamos al corazón de la meditación Preksha.

La Evolución de la Meditación Preksha
Desde los thirthankaras hasta el Acharya Mahapragya. Preksha se remonta hasta el siglo VI antes de Cristo e incluso hasta el primero de los “thirthankaras” o maestros de sabiduría Bhagawan Rishabhadeva a quien se le considera que fuese el promulgador de la civilización humana. El que hace el número 24 y último de los thirthankaras se llama Bhagawan Mahavira. A su vez es el más conocido y el que practicó meditación durante 16 días y noches sin probar bocado con objeto de descubrir los secretos de la existencia y poder, de esa forma, transmitirlo a sus seguidores. Tras su muerte, el papel de la meditación, en la sociedad jainista, vivió un declive, aunque en los últimos 1000 años no se la ha dejado de lado ni un sólo momento.
En 1984 Acharya Mahapragya, el Líder espiritual de la Secta Terapanth Svetambar empezó una investigación sobre las técnicas de la Meditación jainista al mismo tiempo que traducía y editaba las escrituras jainistas. En el año 1962 se sintió profundamente emocionado por los descubrimientos que hizo sobre meditación y entonces en conjunción con su Guru Gurudev Tulsi, trabajó sobre los textos antiguos que contenían gran riqueza informativa sobre este tema. Ahora bien, todo este conjunto desperdigado de información tenía que ser recogido, clasificado, practicado y perfeccionado así como hacerlo comprensible para ponerlo en práctica. Acharya Mahapragya se puso pues manos a la obra para sacar a la luz semejante tarea. Los primeros talleres que impartió fueron exclusivamente para monjes y monjas. En 1967 apareció un libro con numerosos aspectos de estas técnicas antiguas que fueron a su vez seguidas en el año 1971 por una serie de 5 conferencias sobre el Yoga jainista. Llegado el año 1975 y restaurada la técnica con éxito, su Guru le sugirió que se le diera un nombre formal viniendo a ser llamada: Meditación Preksha.

Unas cuantas palabras sobre el Jainismo
Existen datos que retrotraen el jainismo hasta 5000 años hacia atrás a lo largo de la Civilización del Valle del Indo. Se han encontrado reliquias en esta región que nos sugieren que ya existía en el periodo que va desde el 3500 al 300 años antes de Cristo, con lo que se puede pues afirmar que es una de las religiones más antiguas del mundo.
El número 24 que es a su vez el último (santo o monje jainista) Bhagawan Mahavira, vivió en el siglo VI antes de Cristo y fue contemporáneo de Gautama Buda, mientras que el precedente, el número 23, ¡vivió 250 años antes que él!
Durante la época antigua y medieval existían en la India diferentes reinos jainistas, a saber en: Bihar; Orissa; Uttar Pradesh; Madhya Pradesh; Sind y Karnataka. Con el tiempo estos reinos fueron desapareciendo debido, en gran parte, a la filosofía no violenta de esta religión que nunca tuvo en mente la construcción de imperios.
En la cosmología jainista el universo no tiene creador, no existe principio ni fin. Toda la materia se ve en el presente sin pasado ni futuro en un continuo proceso de creación, existencia y destrucción, es decir transformación. El jainismo no cree en una autoridad de encarnación sobrenatural, bien sea de Dios o profetas sino que cree en la bondad esencial del hombre y en su infinito potencial para alcanzar el bien más supremo. De conseguirlo, reverencia a los humanos por sus logros espirituales. Los textos espirituales no son textos revelados sino las enseñanzas de almas perfeccionadas que han alcanzado la iluminación. Incluso el venerado thirthankara se describe como aquel que ha fundado la orden de los jainistas y se le presta reverencia como a un ser espiritual, sabio y extraordinario.
El Karma es una de las premisas subyacentes de la filosofía jainista. Los seres humanos a los que se les llama ‘jiva”, es decir, aquellos seres vivos con consciencia o alma, están ligados por el karma de sus acciones así como por los efectos de estas acciones a lo largo de muchas vidas. Estos efectos que han determinado lo que ahora somos, y por qué somos lo que somos, tienen que ver con una forma muy sutil de materia, son partículas que tienen una forma, olor, gusto, color y que mantienen nuestra alma prisionera bloqueando la sabiduría, el amor y el discernimiento. Los jainistas creen que nosotros somos responsables de nuestras circunstancias a causa de nuestro karma de forma que debemos erradicar sus efectos si somos capaces de llevar algún tipo de vida espiritual. Así pues, podemos tener la esperanza de limpiar los efectos negativos de nuestras acciones hayan sido como hayan sido nuestras acciones pasadas dando paso a una existencia superior y así sucesivamente hasta que lleguemos a ser divinos, que no es otra cosa que nuestra verdadera naturaleza.
Otra de las premisas jainistas es la transmigración de las almas que transcurren por el universo a través de vidas y muertes. La finalidad última del alma es la de liberarse del ciclo de la vida y de la muerte alcanzando un estado de perfección y pureza de consciencia. Esto sólo se puede alcanzar por medio del esfuerzo, muy en particular, si se lleva una vida espiritual.
Cualquier persona, dejando de lado el origen que tenga puede tener por seguro que puede alcanzar este estado. La meditación y la vida ascética favorecen esta revolución personal. La práctica de la penitencia y actitudes devocionales son sin duda medios para obtener este fin pero el camino más corto es la meditación.
El principio más famoso de toda la cultura jainista es ‘ahimsa’ o no-violencia que viene a significar, no hacer daño. Al mismo tiempo viene a ser la contribución más significativa que hace al mundo entero. Este principio queda subrayado en todos los aspectos de la vida, desde el alimento (los jainistas observan estrictamente el vegetarianismo con objeto de no hacer daño a los animales), hasta en el pensamiento y la conducta. Con esto queremos decir, que toda la vida espiritual de los jainistas está impregnada de una ‘ahimsa’ que va más allá de la posible herida física adentrándonos en promover la restricción de la crueldad mental, dando paso a una práctica de relación amistosa cooperativa y compasiva con toda la humanidad.

Las Siete prácticas de La meditación Preksha
Todas y cada una de las 7 prácticas de la meditación Preksha es bastante compleja en sí misma. A todas ellas se les aplica un conjunto de fases preliminares, ejercicios preparatorios así como una conclusión. Al final se añade un cántico de mantras e incluso se suele tomar alguna resolución. Cada una de estas fases tiene una meta específica mientras que otras son compartidas. Cada fase produce sus beneficios particulares.
Cada una de ellas llevará al practicante hacia la meta final que es la realización personal, si se practica con regularidad y sinceridad y por supuesto se llevará como regalo, la superación del estrés. De igual modo, estas prácticas ayudarán a aquellos que necesiten superar el miedo o la enemistad. También se corregirán flaquezas psicológicas y se efectuarán cambios positivos en la personalidad. En conjunto se mejorará la vida de manera general. Cada una de estas técnicas podrían dar de sí hasta constituir el empeño de toda una vida, si el objetivo fuera el de dominarla y perfeccionarla. Podríamos resumir diciendo que el propósito principal de todo esto es el de purificar la mente alcanzando un estado de virtud.

1. Relajación profunda y Toma de Conciencia (Kayotsarga).
Esto significa permitir que el cuerpo se colapse invitándole a relajarse llevando la mente por cada una de las partes del mismo. Una vez que se ha abandonado el cuerpo, con todas sus características y funciones conscientes, la mente se encuentra en un estado de sueño psíquico (con consciencia, a pesar de estar perfectamente descansando). Kayotsarga, da un parón a todos los impulsos y tendencias.
Con esta práctica se consigue calmar el sistema nervioso, siendo muy efectiva para curar las enfermedades psicosomáticas, al mismo tiempo que recarga el cuerpo y la mente cambiando las actitudes y la conducta.

2. El Camino Interior (Antaryatra)
Ha de llevarse la atención mental a la columna vertebral, desde su parte más baja, hasta el cerebro y vuelta hacia abajo. Este ‘viaje’, repetido varias veces, le lleva a uno de lo burdo a lo sutil, del presente a la eternidad, de la oscuridad a la luz – que es la esencia de todas las prácticas espirituales. Mientras el flujo de nuestra consciencia se dirija más abajo de nuestro ombligo nuestra tendencia será la de estar inmersos en lo externo. Y si es hacia arriba de éste, nuestro movimiento es hacia el interior. Este tipo de trabajo vendría a ser el principio de nuestro viaje espiritual.
Con esta práctica se liberan las contracturas provocadas por el estrés en nuestro sistema nervioso, rejuveneciendo nuestra energía vital y nos hace superar las emociones negativas.

3. Percepción de la Respiración (Swas Preksha)

Esta es la poderosa técnica que consiste en observar la respiración con consciencia completa, ya que es el medio que nos permite dar el salto de lo burdo a niveles de consciencia sutiles. La respiración es el primer paso a lo sutil, porque, exceptuando la mente, es la única función corporal que opera a un nivel inconsciente. La mente no puede estar ocupada a la vez en percepción y concepto. El concepto se desvanece durante la práctica, quedando simplemente la percepción. Mediante la práctica regular de la Percepción de la Respiración se consigue que el practicante obtenga pureza en su percepción.

4. Percepción del Cuerpo (Sharir Preksha)
Es el proceso de concentración en el fenómeno sutil que ocurre en todas y cada una de las partes por las que se va guiando el ejercicio desde fuera hacia dentro. Se empieza por las partes más externas del cuerpo para penetrar posteriormente en el interior de éste observando todas las sensaciones. Esta experiencia no es imaginación sino sensación verdadera que como tal se acepta y entiende.
Podemos descubrir los misterios más ocultos de nuestro cuerpo mediante la práctica de la meditación. Comprobar cómo fluye la energía a través del cuerpo es parte del conocimiento espiritual y esta técnica nos ayuda a conseguirlo.
Este ejercicio nos hace restablecer el contacto con el cuerpo y desarrolla la habilidad de activar sus beneficiosos mecanismos con objeto de mantener una buena salud.

5. Percepción de los centros psíquicos (Chaitanya Kendra Preksha)
es uno de los ejercicios más importantes para concentrarse en los diversos centros psíquicos del cuerpo con objeto de activarlos. Los centros psíquicos son campos magnéticos que procesan las fuerzas energéticas positivas o negativas del universo redistribuyéndolas por nuestro sistema.
Uno de los principios de la meditación indica que cuando enfocas tu atención en cualquier centro psíquico, el flujo de la energía vital se dirige hacia él y queda inmediatamente sometido a un aporte vascular más rico. El resultado de esta atención intensifica la influencia de este centro afectando a la conducta personal.
Por ejemplo, medita sobre la parte superior de la cabeza que es donde se encuentra el Centro de la Sabiduría, para desarrollar sabiduría en general, o sobre el Centro de la Intuición que se encuentra en el entrecejo para adquirir percepción extrasensorial.

6. Percepción de los colores psíquicos (Leshya Dyana)
nos lleva desde el ejercicio anterior algo más allá, utilizando un color específico que se visualiza según se seleccione un centro psíquico determinado. Se utilizan cinco colores brillantes con esta técnica, especialmente elegidos por sus cualidades positivas. A medida que vamos incrementando la solidez mental y que se intensifica la visualización, lo que experimentemos no será imaginario sino real. Esto nos dará como resultado una purificación del aura, que al mismo tiempo supone una purificación del carácter. Leshya, quiere decir color y es un tipo de entorno material—siendo una materia que influencia las características de los seres humanos. El color puede representar un retrato real del estado físico mental y emocional de cualquier individuo. Hoy día, los científicos han admitido que el color es uno de los factores más importantes que afectan tanto al consciente, como al inconsciente y al super-consciente.
El color afecta a la personalidad en su conjunto y la meditación con colores puede proporcionarnos cualquier cambio que deseemos.

7. La meditación Contemplativa (Anupreksha)
Consiste en revisar y pensar sobre cualquier cosa sobre la que nos hubiéramos concentrado o algo en especial que hubiéramos sentido durante la meditación. Este ejercicio se practica con dos objetivos en mente:
a) Contemplar sobre lo que es eterno, verdadero y real. Durante este ejercicio el meditador se pone frente a la realidad.
b) Efectuar cambios actitudinales mediante la autosugestión. A lo largo de esta práctica producimos vibraciones para anular los efectos de una actitud negativa. Esta técnica puede ser utilizada para reforzar cualidades positivas o que se aminoren los rasgos negativos de nuestra personalidad. Por supuesto, los ejemplos que aquí damos pueden ser substituidos por cualquier objetivo particular de la persona en cuestión.
La práctica sostenida dará como resultado cambios extraordinarios en la personalidad.

 

Traduce Luís Carlos Rodríguez Leiva
Añadamos unas cuantas palabras sobre:

• Acharya Mahapragya de 85 años de edad (en la foto), en el 2005, es el décimo, y la Cabeza viva mayor de la Secta Terapanth Svtambar. Es un maestro realizado y sabio de extraordinaria erudición, sabiduría y compasión. Pero también hemos de decir que esta actitud espiritual es a su vez pragmática y científica. Todo esto hace de él, el hombre de espíritu ideal para nuestro tiempo.

Acharya Mahapragya es un erudito en los textos jainistas espirituales y un experto en la filosofía mundial. También es autor de varios libros sobre aspectos sutiles de teología. Sus discursos como sus observaciones han servido de inspiración tanto a gentes de diferentes culturas como a otros líderes religiosos. La plataforma sobre la no-violencia promovida por él, propició el encuentro de diferentes grupos de trabajo con el objetivo de alcanzar la paz en el mundo.

Su aspecto humanista al mismo tiempo que místico manifiesta un profundo interés por erradicar las enfermedades espirituales de nuestro mundo de hoy. Su actitud es la de compartir generosamente su experiencia y conocimiento con aquellos que buscan soluciones espirituales y consejos prácticos.
Hemos de añadir a todo esto que Acharya Mahapragya es un excelente practicante así como una autoridad en el estilo de meditación jainista antiguo que acaba de ser revitalizado y promulgado como: Meditación Preksha.

• Este texto procede de un folleto titulado “Comprehend the Soul” escrito en inglés por el estudioso laico Ranjit Dugar con quien conversé tras traducir al español la compilación de su trabajo y cuyo correo electrónico es: ranjit@sq77.com
Está publicado por PREKSHA INTERNATIONAL, cuyo correo es: prekshacamp@yahoo.com

• Traduce Luís Carlos Rodríguez Leiva que está viviendo durante el mes de Febrero 2005, una experiencia intensa en esta institución de monjes y monjas jainistas con los que conversa sobre aspectos de su filosofía y meditación llevando a la práctica lo que aquí hemos traducido y su correo es: carloko44@yahoo.es
Durante el mes de Marzo 2005 tiene decidido acompañarles en su caminar hacia Jaipur (Rajastan)India, desde Ladnun que se encuentra en el desierto de Tahr rajastaní) andando con ellos en su peregrinación anual.
 
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