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El
sufismo es una corriente espiritual surgida en Persia antes de la era
cristiana que se integró posteriormente en el islam y tuvo una
gran expansión en Anatolia y en el Al-Andalus hispánico.
Tal como indica Oruç Güvenç, el sufismo es un camino
de búsqueda de la experiencia de Dios, el descubrimiento de Dios
que nos permite alcanzar la unidad a través del amor. El sufismo
está formado por una diversidad de técnicas, dirigidas por
los maestros, basadas en la meditación, la oración, el ayuno,
la múscia, la danza, la poesía, los cuentos... que transmiten
aquello que es esencial para la apertura del corazón.
Arjuna:
una de las formas más bellas de expresar el amor es a través
de la música. ¿Cómo podemos utilizar esta música
para que sea curativa?
Oruç: Naturalmente la música
tiene una gran relación con el interior. Hay muchas clases de músicos.
Hay músicos que se inclinan por una parte más sensible y
sentimental, por ejemplo Ravi Shankar que es un músico indio que
toca el sitar. Normalmente él prefiere la improvisación
y no toca partituras. Cada momento que él toca está componiendo.
Con la improvisación hay una intuición en la que se recibe
información, información que pasa a través de los
humanos, al mundo. Por eso con la música intuitiva se puede curar
y cambiar la emoción de las personas.
En cuanto a esta experiencia curativa de la música recuerdo que
estuve viajando en la década de los 70 por pueblos del Asia central
para conocer los músicos del lugar. Entonces vi como ellos curaban
con su música de la misma manera que hacían sus antecesores.
Eruditos antiguos como Al-Farabi, Ibn-i-Sina, Hassan Suuri y Abdul Meragi
desarrollaron técnicas artísticas y musicales para recordarle
al alma humana su belleza y unidad divina. Yo he comprobado posteriormente
como esta música es aplicable a otros contextos culturales, por
ejemplo aquí en occidente. Estos músicos del Asia central
desarrollaron los Makams que son una amplia gama de tonalidades que poseen
efectos curativos específicos en el ser físico, emocional
y espiritual. Soy doctor en medicina y he realizado estudios empíricos
sobre los efectos de estas músicas. Realicé trabajos con
pacientes en la Universidad de Estambul. También colaboré
en Berlín en el Urban Hospital. Los encefalogramas demostraron
que los diversos makams de la musicoterapia tradicional generaban respuestas
positivas tan intensas como los mismos fármacos.
Cuando la persona escucha música se produce un cambio en su sistema
endocrino. Si la música te transmite alegría o calma se
producen un aumento de endorfinas en el cuerpo que están relacionadas
con el sistema inmunológico y el nervioso. También sabemos
que cuando la música es extremadamente alta, cuando supera los
80 decibelios, atrofia una serie de neuronas del cerebro, produciendo
taquicardias, cambios de humor, etc.
Arjuna: ¿La música no necesita
también de la danza para ser completa? ¿Tiene la danza el
mismo potencial curativo que la música? ¿La danza derviche
tiene absolutamente un objetivo místico o hay otros objetivos?
Oruç: La danza Derviche
ya existía con anterioridad al Islam en Asia central. Los chamanes
entraban en éxtasis a través de esta danza. Posteriormente
evolucionó con el Islam. El nombre Derviche se aplica a los Sufíes
islámicos.
Esta danza tiene una esencia, por ejemplo girar en la dirección
del corazón. Miréis donde miréis el rostro de Dios
existe, se dice en el Corán. La danza se ejecuta girando sobre
sí mismo facilitando estados alterados de consciencia y de éxtasis
místico. Esta danza es propia de los Derviches girovados o Mevlevi.
La mano derecha se coloca extendida hacia lo alto con la palma mirando
hacia el infinito, la manoizquierda se dirige hacia la tierra. De esta
manera uno se convierte en un mediador entre el cielo y la tierra, lo
infinito y lo finito, la persona se vacía para ser un canal. En
este rodar rítmico se quiere entrar en unión con el Todo,
se quiere realizar que en todas partes está el rostro de Dios.
Arjuna: Ya que hablamos del Sufismo y del
Islam, ¿cómo está insertado aquél dentro del
amplio mar del islamismo?
Oruç: El Sufismo puede definirse
como el camino interior del Islam. Existe un Hadis que dice "En el
Corán coexiste la esencia interior y exterior para llegar a Alá".
Sin embargo aparte del Sufismo islámico también hay otras
líneas de sufismo en otras religiones. La meta del Sufismo es el
conocimiento exacto de Dios que nos permite, a través del amor,
llegar a la unidad. Alá dijo: "Yo soy un tesoro oculto, he
creado a los humanos porque quiero que me descubran". Dios creó
una diversidad a través de la cual la unidad puede verse a sí
misma. Cuando el hombre lucha por el conocimiento de Dios, puede contar
con su ayuda.
El camino Sufí es un sistema propio en el que entra la meditación,
la oración y ciertas plegarias. También hay técnicas
de ayuno dirigidas por un maestro, llamadas Halvet, la música,
los Zhikrs que consiste en la recitación de los nombres de Dios,
la danza, la poesía, las charlas, proverbios o Hadits y las historias
especiales sobre los grandes sufís en la tradición. Todo
esto para llevar al practicante a una experiencia directa con Dios.
Arjuna: ¿Qué importancia tiene
la recitación de los nombres de Dios en el camino Sufí?
Oruç: La palabra Zhikr significa
recuerdo. Al recitir los diferentes nombres de Dios recordamos lo que
realmente somos, lo esencial de nuestra condición divina. Además
trascendemos nuestro egoismo e individualidad havia un estado emocional
de mayor hermandad y solidaridad dentro de una comunidad. En el Corán
se dice: "Si llamáis a Alá, Alá os llamará".
Arjuna: ¿Cómo es la vida de
un sufí?
Oruç: Aparentemente lleva
una vida igual a cualquier ser humano pero internamente mantiene un contacto
con su interior y una relación permanente con su maestro. De alguna
manera su cuerpo es un servidor de su alma y en las cosas más insignificantes,
en los detalles de cada día de nuestra vida hay una experiencia
con Dios. Desprende una gran humildad pues el sufismo es una conducta
que busca llegar a la esencia de la espiritualidad.
Es curioso como cuando entras en ese camino las puertas se van abriendo.
Pero claro, hay que morir antes de morir. Hablamos de la muerte del ego.
Para los niños el ego es necesario porque es su afirmación
delante del mundo, pero para los adultos el ego es un obstáculo.
Hay que abrirse a la madurez a través del amor. El primer paso
es la limpieza, limpiar el corazón de egoísmos. Y esto no
es fácil en la vida cotidiana. Maulana Rumi, el poeta sufí
más importante, dijo que "el amor transforma el cobre en oro".
Arjuna: ¿Cómo se inició
en el camino sufí?
Oruç: Fue a partir de un
sueño que tuve a la edad de doce años. Un hombre que no
conocía se me acercó en el sueño y me colocó
un violín entre los brazos. Me dijo que tocara y yo le dije que
no sabía. Él afirmó que sí sabía y
realmente toqué el violín en el sueño y encontré
mucho placer. A la mañana siguiente se lo conté a mi padre
que me compró un violín. Antes de este sueño en casa
mi madre cantaba y mi tío tocaba el acordeón, pero mi interés
por la música nació de ese sueño. Después
tomé lecciones en el instituto durante tres años. En un
pueblo cercano había una fundación de arte y música
turca a la que asistí. Me interesé por varios instrumentos
musicales que utilizaban tradicionalmente. Después de mi formación
académica estuve viajando y recopilando músicas tradiconales
relacionándolo con la curación que hacían los chamanes
cuando entraban en trance.
De vuelta a Turquía empecé a tocar todas estas músicas
con un grupo de músicos no profesionales llamado Tümata donde
se tocaba de forma natural, sin artificios, con instrumentos fabricados
manualmente con medios naturales. Los instrumentos fueron reproducidos
fielemente con elementos como pelo de caballo, cocos, etc, para mantener
la tradición lo más pura posible.
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