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Cómo ordenamos la casa
 

En el cómo se hacen las cosas existe el misterio del ahora, del instante presente. El cómo escribo o cómo me comunico hace que yo sea. Cuando vemos a alguien atareado en sus quehaceres podemos deducir muchas cosas de cómo es y cómo se comporta en otros ámbitos, pero es mucho más difícil aplicar la misma observación a uno mismo. Es en la observación de mi propia experiencia donde me conozco realmente, es contrastando con mis colegas lo que escribo que puedo aprender sobre mi forma de escribir.

En este proceso de auto-observación siempre se va un poco mas allá, profundizando en la experiencia interna, como cuando deshojamos una alcachofa después de muchas capas nos encontramos con un corazón tierno y rico, fácil de comer. Es ésta conexión profunda la que genera cambios, la que abre nuevas perspectivas al tener en cuenta las necesidades verdaderas de nuestras acciones.
Podemos observar lo que sentimos a nivel corporal, o centrarnos en las emociones, o quedarnos con los pensamientos, pero todas estas ventanas pertenecen a la misma casa, y en el fondo lo importante es cómo nos encontramos en esta casa, en realidad nuestro hogar. Solo llegando a este espacio interno, a esta morada de nuestro self, podemos ver la cantidad de objetos viejos, que como los que se amontonan en el desván, entorpecen el moverse cómodamente, a veces ni siquiera nos dejan un rincón donde relajarnos.

Todos intentamos de algún modo estar cómodos en nuestra casa, algunos se adaptan a vivir con todos los trastos y recuerdos, otros intentan construirse otra casa con el problema de la escisión que supone, otros manifiestamente sufridores mueven los objetos de aquí para allá pero no encontrando la anhelada tranquilidad. Son muchas las formas que intentamos ordenar nuestra casa o la que hay en ella, pero el verdadero problema no está en lo que hay en el desván, sino en el cómo me relaciono con eso.

Tomando la idea de Watzlawick "la solución es el problema" releemos esos intentos de solución como mecanismos rígidos de encarar las dificultades, formas de actuar de las que no somos ni conscientes, pero que perpetúan el malestar.
En psicoanálisis se les llama "mecanismos de defensa" gracias a ellos tenemos un carácter que nos hace ser únicos, es ese estigma personal de solucionar las cosas a nuestra manera.

Por eso el cómo solucionamos es la clave para ver esos patrones que se repiten, y para sumergirse en el cómo hay que estar atento, mirando por todas las ventanas experimentando cómo ordenamos nuestra casa cuando algo no funciona.
Este es el enfoque fenomenológico que pretende que cada uno sea el descubridor de su mundo interno, que la persona se haga partícipe consciente de sus actos, no importa tanto el por qué sino el cómo sucede y es desde esa toma de conciencia que se consigue el cambio y la mejoría.

 

 

Xavier coll
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