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La
conciencia es una cualidad del ser humano que le permite reconocerse a
sí mismo. Nacemos y evolucionamos desde la autoconciencia hasta
la autotrascendencia ( la integración de todos los niveles). Existen
distintos niveles: físico, emocional, mental, existencial, espiritual.
Todos estos no son compartimentos aislados sino que se incluyen unos a
otros. Por ejemplo, el nivel espiritual está presente en todos
los demás. Cuando nos damos cuenta de las sensaciones corporales
podemos descubrir, si profundizamos, ciertas emociones que están
contenidas en esa zona corporal, ciertas ideas que mantienen la contracción,
cierta actitud hacia la vida. También existe la posibilidad de
liberarla desapegándonos de ellas, atravesándolas y trascendiéndolas.
Es un proceso de expansión o contracción. De reconocer en
cada nivel cual es nuestra realidad. Es fundamental el cultivo de la atención
y el desapego que fomentan la curación y el bienestar. Cada nivel
puede convertirse en un camino que tiene sus distintos estadios de desarrollo.
El camino hacia la autorealización es único en cada uno
de nosotros, y la creatividad opera en todos los niveles.
Pinceladas breves de cada uno de estos niveles:
LO FISICO
Nuestra conciencia está identificada
con el cuerpo. El objetivo fundamental es la supervivencia. Se atiende
a la dieta, el ejercicio, la relajación, etc. La no atención
fomenta las enfermedades, aunque la salud física no garantiza la
salud mental.
La curación física se produce cuando atendemos a nuestro
cuerpo, lo atendemos en cuanto a sus necesidades de dieta, ejercicio y
descanso. Para explorar este nivel podemos utilizar técnicas de
relajación, Hatha Yoga, danza, masaje, artes marciales, etc., que
pueden convertirse en caminos espirituales físicos.
LO EMOCIONAL
La conciencia se identifica con las
emociones. La persona es gobernada por ellas inconscientemente, por sus
deseos y necesidades, aunque la mayoría de las veces es incapaz
de reconocerlo.
La conciencia curativa emocional es estar dispuesto a mirar y afrontar
la verdad sobre uno mismo, a reconocer las emociones y experimentarlas
y aprender a comunicarlas. La salud emocional tiene que ver con la capacidad
de dar y recibir amor, poder perdonarse a uno mismo y a los demás,
de mantener relaciones íntimas y al mismo tiempo autónomas.
Para su exploración podemos usar distintos enfoques de la psicología
humanista, la música, el arte o los distintos caminos devocionales
(Bakti Yoga, etc.).
LO MENTAL
A la mente pertenecen los procesos
de pensamiento, las actitudes y las creencias que afectan al bienestar
emocional y mental. La percepción y el pensamiento están
determinadas por patrones de condicionamiento de creencias y expectativas.
La identificación con el ego mental hace que la persona de importancia
a la identidad y a la imagen de sí misma. Para sanarnos es necesario
examinar nuestras ideas y presupuestos sobre el mundo y la realidad. Buscar
en la mente el origen del sufrimiento y del malestar. La conciencia curativa
es prestar atención a los pensamientos tal y como surgen, sin intentar
cambiarlos, y se expresa mediante la creatividad y la comunicación,
la claridad de pensamientos, la comprensión y la originalidad.
Su dominio pertenece a la mente racional, al discernimiento y a la sabiduría.
Se puede explorar con la Programación Neurolinguística,
Análisis Transaccional, etc.
LO EXISTENCIAL
La conciencia se manifiesta en hechos
como la soledad, el sentido de la vida, el absurdo y la muerte. Afrontamos
la libertad personal y de elección. En este nivel nos reconocemos
como una unidad de mente y cuerpo. Atendemos a nuestra identidad, autenticidad
y al sentido de la vida.
La salud existencial consiste en asumir la naturaleza finita de la existencia,
reconocer los límites del ego y estar dispuesto a aceptar sin engañarse
a uno mismo. Si se evoluciona en este nivel uno se siente congruente con
lo que hace, piensa y siente. Uno se siente libre y responsable a pesar
de las dificultades.
Para explorarla podemos usar: Análisis Transaccional, Psicología
Humanista, etc
LO ESPIRITUAL
Es abrirse a las dimensiones transpersonales.
La búsqueda espiritual busca la verdad. No rechaza ni persigue
nada.
El bienestar espiritual se caracteriza por la sensación de paz
interna, de compasión, respeto y gratitud.
Aquí se despierta el testigo interno, ese observador de la experiencia
que no es lo mismo que los contenidos de la conciencia. Si el ego se identifica
con este nivel aparecen los delirios de grandeza.
Para explorarlo, las distintas tradiciones espirituales (budismo, cristianismo,
taoismo, sufismo, hinduismo, etc.).
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