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"No hay hombre ni mujer
No existe ni sujeto ni objeto
ni madre ni hijo"
Algunas de las innumerables sentencias budistas dejarán
al foráneo cristiano algo descolocado y se preguntará si
es que no estudió suficiente filosofía en sus años
de bachillerato y por qué todas las religiones, -supongamos que
el budismo es una religión-, nos hablan con lenguajes tan difíciles
de digerir.
Nillambe estaba ahí en mi cabeza golpeando desde que charlé
con aquella mujer en el Ashram de Sri Premananda, en el Sur de la India,
y me dijo: 'Godwin, el maestro de Nillambe, podrá ayudarte, pues
aunque es cingalés tiene la mente abierta a nuestra manera de pensar
occidental".
Un libro que compré en Tiruvanamalai cuando visité el ashram
de RAMANA MAHARSHI, me dejó impactado por la importancia que le
concedía a la meditación, y por su método específico
de profundizar para llegar al encuentro con nuestra divinidad interior,
simplemente preguntarse a sí mismo: ¿Quien soy yo?"
Sí, es cierto, quería llegar ya, me sentía atraído
hacia aquel lugar con una fuerza irresistible, inevitable, desconocida.
Me monté emocionado en la bicicleta que había comprado en
India y que luego vendería en Sri Lanka al comprobar lo costoso
que era subir cuestas y montañas en la isla. Desde la hermosa ciudad
de Kandy en el centro del área de las colinas. Sólo hay
20 kilómetros dirección al pueblo de Galahá para
llegar a Nillambe, pero la subida es tan empinada que tardé 6 horas.
En cuanto dejé la carretera asfaltada ya me vi obligado a empujar
la bici, permitiéndome, más fácilmente, pararme a
conversar con una joven hermosa que iba de camino a un curso de secretariado.
Esa sería mi despedida inocente del mundanal ruido, junto con otro
encuentro no menos interesante, el del elefante con su amo, que lo dirigía
con ininteligible jerga para transportar troncos por la empinada ladera
de la montaña.
Cuando estaba preparándome para tomar unas fotos al fantástico
animal, apareció la figura de un hombre desgarbilado y altísimo,
era Ilia de Checoslovaquia, que se ofreció a subirme uno de mis
dos macutos hasta el Centro de Meditación.
Ilia sería una de las personas que dejó su huella en mi.
Coincidía con él casi todas las mañanas a la hora
del desayuno. Ambos teníamos especial predilección por alejarnos
de la cocina con nuestro plato de porridge, plátanos y dátiles
hasta un banco desde el que se divisaba un inmenso valle que despertaba
al nuevo día y entre cuyas colinas jugueteaban las perezosas brumas
matinales. Cada medía hora aparece ante tus ojos, un paisaje diferente
y esa sería toda nuestra "televisión". La impresión
estética me ha dejado marcado. Las montañas ejercen un efecto
en el espíritu. Cuando con posterioridad le comenté a Ilia
un incidente desagradable que hería mi ego, esperando tenerle de
mi parte contra una de las que era profesora de Yoga. Por toda intervención
me respondió: "kindness, kindness" Se amable, se amable".
Y estoy convencido que no lo decía con superioridad.
En la esplanada de jardincitos, estaba UPUL, el segundo maestro de meditación,
esperando mi llegada. Percibí que no podía ser Godwin, aunque
sí estaba investido de autoridad espiritual. Me llamó la
atención su cara hermosísima, como si fuera la cara de un
niño guapo en toda la estructura de un hombre - Días más
tarde Upul me reprendió al verme leyendo en la Biblioteca cuando
era hora de Meditación de Grupo. Al despedirme de él no
pude menos que aventurarme a mencionarle lo impactado que estaba por su
expresión y belleza. Mi sorpresa y lección, como tantas
que me dieron en Nillambe, sería su respuesta:
"Let drop masks"
"Deja que caigan las máscaras".
"Nuestras emociones son máscaras, cuantas más máscaras
quitemos, más aparecerá en nosotros la verdadera naturaleza
y ésta es bella y feliz".
Cuando conversando con Godvin, le dije que me parecían muchas las
horas de meditación al día, me permitió que faltase
a alguna siempre que no diese paso a mi pereza. En los 25 días
que estuve en el centro, en dos períodos, uno de 10 días
y otro de 15, no falté nunca a la primera meditación de
las 5 de la madrugada. La disciplina con uno mismo se intuía como
algo sumamente importante.
El horario es el siguiente:
4,45-- Despertar a base de gong de madera
5,00-- Meditación en grupo
6,00-- Te
6,30-- Hatha Yoga
7,30-- Desayuno
8,30-- Karmayoga (Trabajar meditando)
9,30-- Meditación en Grupo (sentado, de pie, andando)
11,0-- Meditación individual por los alrededores
12,0-- Comida y Descanso.
1,30-- Hora de Biblioteca
2,00-- Entrevistas
2,30-- Meditación andando
3,00-- Meditación en grupo
4,00-- Te (1/2 hora en la que se autorizaba hablar)
4,30-- Hatha Yoga
5,30-- Observación de la puesta del sol, individualmente.
6,00-- Cantos a Buda
6,30-- Meditación en grupo
Cena frugal
Charla grupal con el maestro y Meditación Metta
Dormir (recomendado).
Claro está, que por la noche podías leer en tu cuarto a
la luz de alguna vela. Hay todo un encanto en vivir la luz natural. La
falta de electricidad era otro aprendizaje más, para reconocer
que se puede perfectamente acomodar uno a ello, con un mínimo de
aceptación.
La meditación de la mañana me haría descubrir el
ritmo del sonido de la naturaleza como nunca anteriormente. Los insectos
son los reyes de la noche y los gorjeos de los pajarillos, los del día.
Unos descienden y otros aparecen en un preciso relevo sin estridencias.
El silencio, el famoso "Noble Silencio", sólo se rompe:
a) Por las instrucciones del maestro de meditación.
b) Por las direcciones de los profesores de Yoga durante sus clases.
c) De cuatro a cuatro y nedia, la hora del te, para intercambiar algo
de nuestras vidas.
d) Cuando participamos a las 8 de la noche en la charla grupal con el
maestro en la que cada cual puede intervenir en la medida de su voluntad
del momento y,
e) Por las llamadas de los gongs, uno metálico v otro de madera.
En una de esas charlas nocturna escuché decir a una sudafricana,
inglesa de origen:
"La Iluminación puede ser que sea el descubrimiento de un
camino y no necesariamente el final de éste". Compruebo como
a medida que pasan los días descubro que el Yoga 'de "asanas'
o posturas, se me manifiesta como una revelación precedentes .
Godwin me envió llamar en algunas ocasiones . Al principio la reacción
es un poco de preocupación: ¿Qué querrá de
mí? Con más experiencia deduzco que existe un interés
especial en los maestros budistas por saber cómo anda el que se
encuentra en un lugar como aquel y qué está necesitando
en su búsqueda espiritual, mucho más allá de que
pertenezcas a una u otra religión o seas o seas ateo o agnóstico...
algo estás necesitando si estás allí. En una de esas
llamadas me fijé en una gran foto que tiene en su cuarto del gran
sabio Ramana Maharshi y le comenté que había quedado fascinado
por el libro que había leído de éste. Mi sorpresa
fue tremenda cuando me confesó que tenía a Ramana Maharshi
como a su guía. Es decir que un maestro de meditación con
excepcionales conocimientos de budismo que aconsejaba incluso a un nutrido
numero de monjes budistas y a aspirantes a meditadores, sin ser él
monje, era un admirador incondicional de un sabio hindú. Las cosas
empezaban a encajar. Existe una fuera vitalizadora en todos los seres
que desborda las divisiones analizadoras de los hombres y que lamentablemente
buscan identificarse.
"¿Y cómo va tu meditación?", me peguntó
Godwin. No sabía muy bien qué contestarle ya que en una
ocasión que pidió una opinión general, yo le había
dicho que aquello era como una tierra estéril, pues no sabía
qué hacer durante tantas horas allí sentado. De alguna forma
había sido lanzado al abismo de mi propio silencio con la única
consigna de: 'presta atención a tu respiración'.
--'Gracias, gracias maestro, apreciaré todo lo que me diga' le
contesté en mi primer intercambio con él, pero con dulzura
respondió de inmediato:
--"No te apoyes en la autoridad , experimenta por ti mismo."
Así que durante días experimenté tratando de observar
lo que venia a mi mente y- venían asuntos no resueltos
"¿Qué debo de hacer?" le pregunté en una
ocasión, respondiéndome
"En primer lugar debes de resolverlos aquí y cuando vuelvas
a España, allí ya verás lo que tienes que hacer."
No podía menos que sentirme muy atraído por aquella excepcional
naturaleza silenciosa, la del maestro de meditación, y la de las
montañas entre las que estábamos acogidos.
En Sri Lanka se puede entrar como español sin ningún tipo
de visado, pero la autorización es de un mes, a partir de ahí
tienes que demostrar ante las autoridades competentes que estás
gastando una determinada cantidad de dinero en la isla. Sin embargo si
decidieras quedarte a meditar en este Centro de Nillambe, el maestro Godwin
escribiría una carta, (a mí me ofreció esa posibilidad),
que te ahorraría gastar tanto, (o mostrar que has cambiado tal
cantidad a rupias cingalesas).
Tal como se estipula en la legislación del momento, los españoles
tendrían que abonar 300 rupias por la extensión de la visa
un mes más, que equivale a unas 520 Pts.
Los días pasaban y me gustaba la comida y me agradaba la gente,
me satisfacía el lugar y estaba aprendiendo a enviar "Loving
kindness", la meditación Metta de todas las noches antes de
irnos a dormir y que empieza por uno mismo reconociendo la necesidad que
tiene cada cual bien de serenidad, de valentía, de manifestación
de afecto de aprender a perdonar. .. dando el paso a los seres más
entrañables a los que deseamos reciban lo que más creamos
nosotros que necesiten y luego expresando interiormente nuestra voluntad
de paz y felicidad para el resto del mundo, finalizando con la expresión
"Que todos los seres sean felices" -
Cuando el maestro faltaba, lo hace un par de días a la semana ya
que imparte cursos en la sociedad budista de Kandy, hacíamos una
puesta en común los meditadores que se reuniesen a las 8 de la
noche. Al no aconsejársenos hablar durante el día, aquella
era una buena ocasión para presentarnos a los demás ante
todos.
Carolyn, de Inglaterra, nos habló de su profesión como terapeuta
con delincuentes y lo destrozada que le había dejado ese trabajo.
Claude, de Austria, nos comentó su desilusión con su trabajo
como químico Helmut, de su deteriorada mente que como periodista
le había hecho fijarse durante años en dónde se encontraban
los fallos de los demás. Los dos representantes de Sri Lanka tenían
historias similares, fruto de la guerra civil entre los tigres-tamiles
y cingaleses. Uno de ellos se había convertido en un alcohólico
tras la depresión en la que se vió sumido al herirle un
bomba en las oficinas de Air Lanka, y el otro tuvo que rehacer su casa
por otra bomba, debilitándole su voluntad para acabar una carrera
de abogacía. En mi caso, hablé de lo quemado que me había
dejado la enseñanza del inglés a adolescentes así
como del cambio que estaba experimentando mi vida para dirigirse en una
línea de plena consciencia y del valor de lo espiritual. Lo que
más me sorprendió fue la normalidad con la que salieron
esas palabras de mi boca y lo natural que me sentía tras esa afirmación.
Todos los días aprendía cosas nuevas y a otros niveles,y
'eran tan pocas las palabras que me llegaban a los oídos! ¿Qué
está pasando en las Universidades? Tanta acumulación de
datos y tan poca enjundia. Nillambe ofrecía una sabiduría
diferente.
Había caído, allí en Nillambe, sobre un diario del
pensador exquisito J. Krishnamurti y me llamaba la atención los
dolores de cabeza y espalda que van unidos a sus experiencias de la "otroidad"
de la sensación de una "presencia" , algo así
como una experiencia mística. Y ¿por qué esos dolores?
le pregunté a Godwin, quien respondió: --"Parece ser
que llevamos escritas en nuestros cuerpos la historia de nuestras vidas
y cuando entramos en el Yoga o en la Meditación, al ABRIRNOS aparecen
en nuestro cuerpo esos malestares. Pero no hay que RESISTIRLOS sino "work
through them", algo así como explorarlos y aprovechar su manifestación
como una " bendición", que es la palabra utilizada por
J. Krishnamurti.
Al hilo del dolor comento que los budistas japoneses cantan cuatro promesas,
siendo la primera:
SHUJHO MUHEN, SEI GAN DO
"Aunque los seres sufrientes son innumerables
me comprometo a aliviarlos a todos."
Y es que también hay que tener en cuenta que se alcanza la santidad
desde la perspectiva budista en la medida que nos alejamos del dolor,
pero, claro está, del dolor autoinducido, es decir, de aquel que
provocamos con nuestra mente.
'Ay! Si fuéramos capaces de vivir sin expectativas. Tanto forzar
las cosas para que funcionen a nuestro son , para llegar a la juventud
del espíritu y comprobar que éstas tienen su propio ritmo.
Charlando con Rick, americano que se considera a sí mismo budista
tibetano, me comentó respecto a los poderes de algunos gurus como
Sathya Sal Baba o Swami Premananda:
--"Lo importante es progresar espiritualmente sabiendo hacer frente
a los problemas que plantea la
vida... ¿Cómo reaccionas cuando alguien te insulta o provoca?
¿Hasta qué punto permites que crezca en ti sufrimiento?...
Milagros, materializaciones... son poderes de menor importancia comparados
con el dominio de lo anterior."
Durante esos días en el Centro de Meditación, uno carga
baterías y el verdadero progreso interior se tiene que ver manifestado
al observarse uno en sus reacciones y actuaciones al volver al mundo exterior.
Creo que yo con mucha frecuencia me he tomado demasiado en serio en el
acontecer diario e inevitablemente me he hecho daño. Pero en Nillambe
la paz interior iba in crescendo, hasta me sentía a gusto en la
estrechez de mi celda que me impactó por su sencillez hiriente,
la primera vez que la vi. Era como una especie de descubrimiento de que
allí se encontraban los medios para hallar el camino que realmente
iba buscando. Me decía a mí mismo que qué maravilla
haber roto con la rutina de un trabajo seguro y que existía una
recompensa procedente de la energía por haber tomado un paso de
cierto coraje.

Quedándome ya pocos días para salir de Sri Lanka y volver
a la India me sentía fresco e intenso para enfrentarme a la multitud
con sus intereses de supervivencia, y que yo por suerte, por algún
karma positivo de mi pasado, no me veía envuelto en ello. Mis deseos
eran de TRANQUILIDAD Y DE DESCUBRIR LA FUERZA DEL SILENCIO.
Tuve la generosidad de la causalidad, no la casualidad, de comprobar que
una bella y dulce mujer de Sri Lanka llegaba al Centro para pasar unos
días con nosotros. Estaba envuelta en ropas blancas y rehuía
la mirada , pero notaba como veía con el corazón. Godwin
dio la palabra a Sunethra Weerasingue a las ocho de la tarde y nos habló
de su acción social con niños impedidos y abandonados y
pidiéndonos ayuda económica o de cualquier otro estilo.
Me vino a la cabeza que la dirección de sus casas de acogida estaría
bien que apareciese en alguna de las famosas guías, como Lonely
Planet, que suelen utilizar los turistas y puesto que yo me marchaba ya
para volar a Trivandrum en India, me invitó a que conociese uno
de sus centros el de Suhada Home en 535 Madiwela en Kotte, Sri Lanka.
Fui y comprobé qué hermosa labor lleva adelante, esta mujer
madre de dos hijos que conviven con todos estos niños sin brazos..
.y fui acogido por estos inválidos corporales, que me dieron de
comer y me prepararon un lecho de amor. Iba a despedirme de Sri Lanka
rodeado de generosidad y fuerza. Había tenido la suerte de compartir
con la que yo llamo la Madre Teresa de Sri Lanka.
Y termino con la cuarta promesa:
BUTSU DO MUJHO, SEI GAN JHO
"Aunque alcanzar el Nirvana es Imposible, voy a hacer todo lo posible
por conseguirlo".
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