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No
Existe hoy un enorme interés en el taoísmo. En todas partes,
desde libros de arte hasta clases de filosofía, aparecen referencias
al Tao. Se enseña el tai chi y el Chi Kung en universidades de
diversos países, y muchas personas con inclinación espiritual
investigan la meditación taoísta. Se atribuye al taoísmo
el haber tenido una significativa influencia en el budismo zen (esto explicaría
su diferencia con el budismo hindú). Se admite sin discusión
que los poetas clásicos chinos Li Po y Tu Fu incluyeron a concienia
temas taoístas en su escritura, y, en China todo edificio de importancia
- incluso hoy- se construye de acuerdo con principios taoístas
de geomancia.
Pero deberíamos perdonar al lector interesado en el taoísmo,
si pensara que nada significativo se ha escrito desde el año 300
a. C. Después de todo, el Tao Te King, el I Ching, y Chuang Tzu,
tan ampliamente traducidos y populares que se los encuentra en muchas
librerías, se escribieron durante la dinastía Zhou. Otros
libros en existencia son traducciones de abstrusos textos de alquimia,
historias eruditas, o manuales que tratan de temas puntuales como sexología,
ejercicios o leyendas.
El lector que ha investigado el taoísmo ha conocido sin duda, la
mayoría de estos libros y, sin embargo, los artículos de
las revistas, las preguntas en las conferencias, y la confusión
de mucha gente respecto de esta tradición demuestra que la literatura
existente no alcanza para aplicar el taoísmo en la vida cotidiana.
Faltaba un libro escrito para la gente que trata de vivir según
los principios del Tao en el mundo actual. Un libro que capturara el tradicional
sentido del misticismo lírico del taoísmo, al tiempo que
los conceptos en el nuevo idioma fueran vertidos con claridad. Esto es
lo que hace Deng Ming-Dao en su libro 365 Daily Meditations, de donde
fueron extraídas estas doce meditaciones. La fuerza del taoísmo
estriba en los inumerables lazos que tiene con la cultura china, a tal
punto que, aún hoy impregna la vida cotidiana en el Asia. Cuando
se traduce el taoísmo a otro idioma, estos puntos de referencia
parecen remotos, raros, exóticos, esotéricos.
¿Se puede ver al Tao en la vida cotidiana, sin tomar en cuenta
el lugar o la cultura? Estas meditaciones intentan hacer precisamente
eso. Nos estimulan a explorar por nuestra cuenta, allí donde yace
la verdadera experiencia. Nos sugiere que es mucho mejor apartarse de
los áridos manuscritos, y conectarnos directamente con el Tao tal
como hoy existe. Necesitamos abrirnos a lo que es singular, único,
en esta época; sacarnos la cadena de las formas anticuadas, y adaptarlas
a nuestras necesidades actuales. No son, pues, meditaciones tradicionales
de taoísmo. Más bien, buscan al Tao en lo inmediato.
Tao significa camino, senda. El mensaje de estas meditaciones es que podemos
verdaderamente aplicar las ideas del Tao, francas y accesibles, directamente
a nuestras vidas.
1
Fusión
Tome el sol, y pongalo en su
corazón.
Tome la luna: llévela a su vientre.
Baje la osa mayor.
Fúndase en la Estrella Boreal.
Desde lejanas visiones de los dioses,
hemos llegado a una visión orientada a lo interno. En el pasado,
la relación con los dioses era considerada vertical. Uno estaba
en una posición subordinada, y los dioses eran supremos. Haciendo
un pequeño esfuerzo, podemos ver que este punto de vista era un
reflejo de las definiciones feudales, y de ingenuas emociones.
A diferencia de esto, los que siguen el Tao declaran que los dioses no
existen. Creer que esto es una blasfemia es no comprender su verdadero
sentido. Antes bien, los que siguen el Tao buscan una relación
con lo divino en la que no hay división: procuran un estado de
unidad.
Si el hombre es uno con su dios, entonces es lógico que no existan
divisiones entre ambos. Si no existe división entre ambos, entonces
él es dios, y dios es él. Esto no significa que una persona
pueda hacer todo lo que los dioses, supuestamente, son capaces de hacer.
Más bien, alcanza un estado de ser y de comprensión en el
que no existen distinciones, miedos o incertidumbres acerca de lo que
es divino.
Esa es la razón por la que, a veces, nos proponemos atraer las
estrellas a nuestro verdadero ser. Queremos fundirnos con el Tao. En esencia,
nos volvemos el Tao, Y el Tao se transforma en nosotros.
2
Rectificación
Una desviación del ancho
de un pelo en el centro,
lleva a un error de cien millas en la orilla.
Si tan leve es el esfuerzo,
¿Por qué vacilar en poner
las cosas en orden?
Hay mucha gente que se esfuerza en
conocer el Tao. Con la más absoluta sinceridad, toman lecciones
de música, leen las escrituras, aprenden lenguas extranjeras, estudian
nutrición, se ponen ropas diferentes, y van a los templos, todo
con la esperanza de llegar al Tao. Lamentablemente, por el ancho de un
pelo, no lo alcanzan. Para que una persona abra los ojos al Tao, alguien
tiene que darle una chispa. Tal vez esto es lo que se llama transmisión
directa. Es extraño, pero esta es la única manera en que
se transmite el conocimiento del Tao.
El conocimiento que proveen los libros puede ayudar a darnos profundos
fundamentos teóricos, pero aún así la verdadera comprensión
del Tao todavía se da de una persona a otra. No existe otra manera.
De modo que, si usted tiene alguna verdadera comprensión del Tao,
la obtuvo de alguien. Si usted conoce a alguna persona que necesite esa
chispa, y se encuentra en condiciones de dársela, entonces hágalo.
No sea egoísta. Hay tanta gente que busca una guía y no
la puede obtener. Si puede establecer esa diferencia al menos para una
persona, entonces usted tiene un mérito realmente extraordinario.
3
Barrido
El disco dorado de la aurora
bordea los barrancos morados. La
anciana se inclina para barrer los
peldaños del templo. Lava cada
piedra con amoroso cuidado.
¿cuantos devotos tienen en cuenta
su trabajo?
Al amanecer fui a un templo magnífico.
Su arquitectura era una expresión tan suprema del espíritu
humano, que era un verdadero tesoro. Generaciones de devotos habían
dejado ofrendas en los altares, cientos de monjes habían alcanzado
la iluminación en sus tierras consagradas, y miles habían
sido bendecidos en la vida y en la muerte en sus venerables salones.
Sin embargo, lo que más me conmovió fue ver a una anciana
que, en silencio, barría los peldaños. Era evidente su devoción.
Su concentración era perfecta. Su minuciosidad, completa. Su acción,
sin fama ni honores, mostraba un espíritu verdaderamente bendito.
Más tarde, las personas adineradas vinieron a hacer sus devociones.
Los niños, con juguetes de brillantes colores, corrían por
las grises piedras. Los monjes pasaban en silenciosa plegaria. De todos
los que pasaron, ¿cuántos tenían conciencia del santo
servicio que les había permitido expresar su devoción?
Cuando el camino es lo único que tenemos para caminar, los que
lo preparan deberían ser verdaderamente reverenciados.
4
Entorno
¿Cómo puede usted
vivir
con el constante ruido del tránsito?
¿Con el hedor de la basura?
¿Con la vista de edificios, en vez de montañas?.
¿Con el movimiento de las calles, en vez de los rios?
¿Con la sensación del pavimento, en vez de la tierra?
Algunas zonas metropolitanas son famosas
por su poder, su sofisticación, su historia, su lugar en la civilización.
Estos lugares no pueden ser, también, centros de espiritualidad.
Todo lo que hace falta es mirarlos con los ojos y el corazón abiertos.
¿Cómo podría hechar raíz, allí, algo
sagrado?
El ruido del tránsito es constante. En cualquier momento del día
o de la noche, ese estruendo enloquecedor, esa vibración subterránea,
interrumpe lo sutil. El aire no está limpio, sino lleno de polvo
y hollín. Sobre todo cuando hace calor, el olor de la basura que
se pudre se eleva desde los cimientos como el olor de la lepra. La tierra
no puede respirar, sofocada bajo concreto, asfalto, acero y chatarra.
Algunas personas que viven en estos lugares se interesan en la espiritualidad.
Quieren saber si es posible alcanzar un nivel alto en un entorno intensamente
urbano. La respuesta es No. No es posible alcanzar una total realización
en un entorno urbano. Porque alcanzar la realización significa
alcanzar estados psicofísicos especiales. Esto requiere un cultivo
silencioso, y una familiarización con lo sutil. Cuando el estruendo
de la ciudad es todo lo que hay, ¿cómo se puede oír
la canción de lo divino?
5
Retiro
La actividad es esencial
Pero agotadora.
Y es importante sólo en la superficie.
Retírese en el Tao al final del día.
El regreso es renovación.
Cada día está lleno
de actividad. Corremos de una reunión a otra; hacemos toda suerte
de planes para el futuro. Estas actividades son importantes, pero no son
todo lo que hay en la vida. Aun cuando nos ocupemos de ellas, debemos
recordar que todos los esfuerzos humanos son temporarios y provisionales.
No podemos dejar que nuestros logros nos separen de lo que realmente está
sucediendo en el mundo. Es indispensable que nos retiremos para reflexionar
sobre los sucesos del día, y que nos repongamos para continuar
nuestro camino. No es necesario ir a un templo, a un lugar sagrado o a
una habitación especial. No necesetamos un complicado ritual. Todo
lo que necesitamos es una simple y natural vuelta hacia nuestro interior.
Esta es la razón por la que los seguidores del Tao usan siempre
la palabra regreso. Reconocen que la actividad en la vida es necesaria,
pero también reconocen la necesidad de regresar al Tao. En el Tao
está la fuente de todas las cosas, y en la fuente uno se encuentra
la renovación que necesita para seguir viviendo. Este movimiento
de vaivén entre la fuente y la actividad de la vida, es el movimiento
de todas las cosas.
6
Triunfo
Gatee
Para comenzar,
Triunfe
Para concluir,
Renuncie
para abandonar.
¿Cual es la anatomía
de cualquier fase de la vida? Primero, viene una etapa de aprendizaje
llena de una torpe lucha por adquirir destreza. después, viene
una fase en la que uno se pone a prueba en la competencia. Por último,
hay una amable retirada del campo, pues una constante competencia no es
un estilo perenne de vida.
Competir es siempre un problema arduo. Es, verdaderamente, un desafío
para extraer lo mejor de uno. Cultivar una habilidad y no utilizarla,
es como aprender otro idioma y no salir nunca de casa. Si pensamos en
ganar, en el sentido limitado de vencer a los demás, caeremos en
un peligroso egoísmo. Ganar puede ser concebido como un logro.
Por ejemplo, si usted aprende a nadar, eso es ganarle a su propia ignorancia
y pereza. Si entra en un concurso, y gana, eso no es ganarle a los demás,
sino alcanzar lo mejor de usted mismo. Los otros competidores son secundarios;
es más importante que usted sepa dónde está ubicado,
que consolide su posición, y que busque nuevos logros. Ese es el
verdadero triunfo.
El triunfo en dosis adecuadas es el tónico más grande para
el alma. Pero llevado a un extremo, la corroe. Una vez que haya tenido
su cuota de triunfos, sepa cuándo salir. Cuando haya alcanzado
la cima, renuncie a competir. Entonces, empiece otra vez. Este es el secreto
para moverse de una fase a otra de la vida.
7
Conocimiento
La vida es
Belleza
Terror,
Conocimiento
Una parte esencial de seguir el Tao
es la búsqueda de conocimiento. Todos los esfuerzos de autocultivo
tienen el propósito de convertirnos en un vehículo adecuado
para esa búsqueda. A veces, lo que aprendemos no es agradable.
Con el aprendizaje, vislumbramos la vida como es realmente, y eso es algo
difícil de soportar. Por eso es que el progreso espiritual es lento:
no porque nadie nos revele los secretos, sino porque nosotros mismos debemos
vencer nuestras predilecciones y nuestros miedos.
En todo lo que es vida existe una parte vulnerable de terror, sufrimiento,
herida. En lo profundo de nosotros existen intensos miedos que han dejado
ilesos a muy pocos. Los terrores de la vida nos rondan, nos atacan, nos
dejan feas heridas. Para amortiguar los golpes, vivimos en la belleza,
coleccionamos cosas, nos enamoramos, tratamos desesperadamente de contruir
algo perdurable en nuestras vidas. Consideramos a la belleza como la única
cosa digna en esta existencia, pero la belleza no puede ocultar la aflicción,
la violencia, lo azaroso, lo injusto.
Sólo el conocimiento extirpa este miedo. Si se nos mostrara toda
la verdad, no podríamos tolerarla. Los detalles hermosos, tanto
como los horribles, nos hacen humanos, y cuando el conocimiento amenaza
mostramos nuestras locuras, es posible que nos demos cuenta de que no
estamos listos para abandonarlas. Entonces, el velo se cierra nuevamente,
y nos sentamos en meditación delante de él, tratando de
prepararnos para el momento en que nos atrevemos a totalmente apartar
la cortina.
8
Compasión
Una vez que usted ha visto
El rostro de dios
Ve su rostro
En cada persona que encuentra.
El verdadero dios no tiene rostro.
El verdadero Tao no tiene nombre. Pero no podemos identificarnos con esto
hasta que no tengamos un nivel muy elevado de discernimiento. Hasta ese
momento, los dioses con rostros, y el Tao con nombres, serán más
dignos de veneración y de estudio que las ilusiones del mundo.
Con un largo y sincero adiestramiento, es posible ver el rostro de dios.
La santidad no tiene nada que ver con la objetividad científica.
Tiene que ver con un claro y profundo reconocimiento de la verdadera naturaleza
de la vida. La actitud que usted tenga hacia su dios será distinta
de la de cualquier otra persona hacia el dios de ella: la divinidad es
un reflejo de la comprensión que usted tiene. Si su experiencia
difiere de la de los demás, eso no invalida su propio sentido de
santidad. Después de haber visto, ya no le quedará ninguna
duda.
Conocer a dios es la fuente de la compasión en nuestras vidas.
Nos damos cuenta de que nuestra separación de los demás
es artificial. No estamos separados de los demás, ni del Tao. Es
sólo nuestro propio egoísmo el que nos lleva a definirnos
como individuos. En realidad, una experiencia directa de dios es una experiencia
directa de la total universalidad de la vida. Si le permitimos que él
cambie nuestro modo de pensar, entenderemos nuestra unidad esencial con
todas las cosas.
¿Cómo es dios? Una vez que usted vea a dios, podra ver su
rostro en cada persona que encuentre.
9
Paloma
Anoche, una paloma quedó
atrapada
en los maderos del tejado.
Me dio mucho trabajo tratar de liberarla.
Aterrada, varias veces se golpeó la cabeza.
Pude ayudarla sólo cuando estuvo aturdida.
En el diario leí esta cita
de un sabio:
La naturaleza humana en su origen era una, y éramos una unidad;
el deseo y búsqueda de esa unidad se llama amor.
Sucedió una noche, tarde. Me llamó la atención el
batir de alas. Cuando miré hacia arriba la vi posada en un madaero.
La paloma trataba de salir, pero estaba desorientada, o herida. Se deslizaba
en rápidos saltitos en el cielorraso, a través de los maderos.
Al aterrizar en las ventanas azules, miraba hacia afuera, incapaz de atravesar
la invisible barrera. Subí y traté de ayudarla a que saliera.
Me dejó llegar muy cerca, pero no podía comprender mi lenguaje,
ni mis acciones.
Se escapó de mí, pero enseguida perdió altura y aterrizó
en el piso. Bajé y la animé a salir. La faltaba muy poco
para encontrar la salida, pero entró en pánico, y al volar
se estrelló contra una pared. Cayó sobre mi mesa de trabajo,
respirando fuerte, con una pluma suelta a un costado del cuerpo. Sólo
entonces pude ponerla en una caja, y cuidarla.
Ella no podía comprender mi intención, y por eso se hirió.
No pude ayudarla sin que se asustara. ¿Estuvieron conectados alguna
vez todos los seres vivos? Tal vez sí. Pero en este mundo, el dolor
y la confusión existen junto con la busqueda existen junto con
la búsqueda de amor y de compasión.
10
Receptividad
Quiero hacerme una habitación
vacía:
Silenciosas paredes encaladas
Llenas de sol
Y una brisa fresca
A través de las abiertas ventanas.
Algunos días son extremadamente
fluidos, y todos los cursos de acción son igualmente atractivos.
Antes de seguir nuestro libre arbitrio, es mucho mejor vaciarse, completamente.
Entonces se pueden sentir las corrientes más sutiles de la vida.
Debemos evitar el error de la acción al azar.
La acción arbitraria, muy probablemente, no estará en armonía
con la época. Es artificial, una estructura que imponemos desde
nuestro pensamiento. Esos movimientos son, invariablemente, formales y
rígidos; no tienen la fresca perfección de lo natural.
No tenemos suficiente paz. Sin embargo, nunca alcanzaremos la paz mediante
la eterna acción. El agua que siempre se revuelve jamás
tiene la oportunidad de volverse transparente. El árbol siempre
golpeado por los vientos nunca puede crecer derecho. Hágase receptivo.
La paz que busca estará, enseguida, a su alcance.
11
Preocupación
La preocupación es adictiva:
Pone obstáculos a la compasión.
La preocupación es un problema
que parece ser muy común. Tal vez se deba a la naturaleza excesivamente
avanzada de nuestra civilización; tal vez mida nuestra propia degradación
espiritual.
Cualquiera sea la causa, es evidente que preocuparse no es útil.
Es un cáncer de las emociones; es la inquietud que se ha vuelto
compulsiva. Afecta, destruye, gradualmente, a la mente y al cuerpo.
No sirve decir, No piense en esto. Uno se va a preocupar todavía
más. Es mucho mejor seguir en la senda, cambiando lo que se puede
cambiar. Lo demás debe ser disuelto en la compasión. En
este mundo de niños con inmunodeficiencia, injusticia racial, falta
de equilibrio en lo económico, violencia personal y conflicto internacional,
es imposible solucionar las inquietudes de todos. Basta con cuidarse a
uno mismo, y hacer algo bueno por aquellos a los que encontramos. Eso
es la compasión, y debemos ejercitarla aun frente a las más
abrumadoras desigualdades.
Siempre que se enfrente a un problema, dé su ayuda, si está
en su poder hacerlo. Después de actuar, retírese, y no se
inquiete por ello. Siga su camino sin siquiera mencionárselo a
alguien. Entonces no existirá la preocupación, porque ha
habido acción.
12
Reflejo
Luna sobre el agua.
Siéntese en soledad.
Si las aguas están apacibles,
la luna se reflejará perfectamente. Si nos apaciguamos, podemos
reflejar perfectamente lo divino. Pero si nos ocupamos exclusivamente
en las frenéticas actividades de nuestras tareas diarias, si buscamos
imponer nuestros esquemas al orden natural, y si nos quedamos absortos
en nuestras opiniones egocéntricas, la superficie de nuestras aguas
se vuelve turbulenta. Entonces no podemos ser receptivos al Tao.
No existe ningún esfuerzo que podemos hacer para apaciguarnos.
la verdadera calma llega naturalmente de los momentos de soledad en los
que dejamos que nuestra mente se asiente. Así como el agua busca
su propio nivel, la mente gravita hacia lo sagrado. El agua turbia por
el barro se asentará si no se la perturba, y así también
se asentará la mente si se le permite estar en calma.
Ni la luna ni el agua hacen esfuerzo alguno para logra su reflejo. Del
mismo modo, la meditación será natural e inmediata.
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