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Cuando
me llegó la información y posteriormente el libro "Mensajes
del Agua" del japonés Masauro Emoto, fue un impacto. Somos
el 70% agua, y esta agua es el medio más importante para los procesos
metabólicos y de regulación del cuerpo humano. Se sabe lo
importate que es la calidad de las “aguas” del cuerpo para
la salud. Emoto ha demostrado algo que ya es muy antiguo, que los pensamientos,
las palabras y el medio que nos rodea influye en el agua, y quizás
por eso entendamos por que se bendecían los alimentos, o se magnetizaba
el agua con las manos, o se dejaba el agua a la serena ciertas noches
del mes, o por que el agua es el medio donde las plantas y minerales dejan
la información, (flores de Bach). No es de extrañar que
dentro del Ayurveda, como los maestros de la medicina Hipócrates
y Paracelso le daban tanta importancia a la actitud en la preparación
y consumición de los alimentos, sabiendo que los alimentos trasmiten
una información ligada a los ritmos cósmicos y a unas cualidades,
que el cuerpo capta a través del sabor y de la actitud mental en
todo el proceso de recogida, manipulación, y digestión.
Hace poco leía un articulo publicado en la revista “Paracelso”
llamado "Cómo la mente cura al cuerpo" escrito por Hardy
Burbain ingeniero e investigador en las áreas de la energía
y ecología. Ha realizado un trabajo que le llama “biosinergética”
que trata de la cooperación elemental de las fuerzas de dominio
cósmico y biológico, dice:
“El funcionamiento de la transmisión de información
a través de los pensamientos y por lo tanto, de la salud, depende
mucho del estado del agua en el cuerpo y de sus estructuras superiores
y sensibles. El agua, que hace de vía al tejido conjuntivo y sirve
como red de comunicación extremadamente rápida, reacciona
a toda las influencias mecánicas, físicas, químicas,
biológicas y electromagnéticas.”
Según todo esto, entiendo que una de las mejores medicinas que
tenemos son la cualidad de nuestras relaciones, ya que en la relación
nos nutrimos con la palabra, la mirada, el gesto, el tacto, .... y podemos
ver que éstas son las herramientas de la sanación y las
utilizadas en el yoga. La mirada, los ojos son instrumentos de la luz,
que junto con la imagen son como un laser, el gesto son mudras, el tacto
como medio para expresar lo que las palabras no pueden, expresar el silencio
del corazón; el sonido la tonalidad de la voz, el llanto y la risa,
el canto compartido y la palabra siendo todo ello la expresión
de nuestra intención, que es la que en realidad da sentido y convierte
la relación en algo vivo, vibrante y nutriente.
Cuando queremos crear un “buen ambiente” de una forma u otra
todos cuidamos los elementos que vamos a percibir mediante nuestros órganos
sensoriales y todos ellos los podemos usar como herramientas de sanación
en nuestras relaciones. En esta ocasión vamos a explorar el contacto
con intenciones claras, el contacto con imágenes y el contacto
como escucha. Este contacto no es solamente a través del tacto,
sino también de la mirada, del gesto y de la palabra.
La actitud más fructífera del contacto es la del servicio,
entregarnos a los demás y a lo que estemos haciendo en cada momento.
Pero esto no es desde un esfuerzo o voluntarismo, sino como consecuencia
del reconocimiento de nuestra vulnerabilidad y fragilidad, desde el reconocimiento
de lo que nos duele, de los trozos rotos del corazón, de nuestra
humanidad. Esto nos hace saber que nuestras necesidades son la necesidades
de los otros y a la inversa. Estas son relaciones de las virtudes, del
desapego, de la acción desinteresada, de la comprensión,
de la gratitud y de la oración. En estas relaciones se realizan
todos los yogas.
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