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Una flor en el cemento
Flores en el cemento - Flowers in the concrete - Prague 2005

 


A
sí es como ocurre:
Cuando veo una flor creciendo en alguna grieta del cemento, a veces veo simplemente eso, una flor, pero otras veces, cuando por alguna razón mi mente está despejada, y mis ojos bien abiertos, la veo creciendo en el suelo árido, y de repente ya no veo sólo una flor; veo VIDA. La Vida como una mágica, increíble e hiper-contagiosa energía que siempre encuentra la forma de perdurar y de extenderse, incluso en las peores condiciones.

Entonces veo conexiones entre la planta y los comportamientos humanos o animales. En mi mente veo humanos adaptándose a situaciones duras para sobrevivir (como hace la flor). Y veo a una pareja de adolescentes tratando de evitar a toda costa que ella se quede embarazada, y aún así descubriendo un día que ella lo está. Entonces entiendo que ese bebé es como una flor; simplemente otra manifestación de esa imparable energía que es la VIDA. El bebé encontró su camino hacia la vida como la flor hizo a través del cemento. El bebé es otra flor, la flor es otro bebé, todos los seres vivos están basados en la misma esencia, la VIDA, y todos se necesitan mutuamente y trabajan unidos para preservar esta energía; es decir que son todos indispensables para mantener en marcha el milagroso engranaje de la vida, entonces, todos los seres vivos son igualmente importantes...

Llegado a este punto, todas mis concepciones humanocéntricas han desaparecido felizmente. Siento que pertenezco a una enorme y mágica Unidad universal; que soy parte de una familia inconmensurable, donde todo ser vivo es mi hermano, donde todo ser vivo tiene su función, incluido yo. Siento cómo mis pequeñas preocupaciones ya no son importantes; de hecho, me doy cuenta de que los pensamientos que me molestaban no son otra cosa que un horrible ruido provocado por mi ego, para persuadirme de que satisfaga sus necesidades egoístas, separadas de los intereses comunes de la gran familia. Y mi ego no soy yo, no puede ser yo. Lo sé, porque según lo estoy matando, me siento liberado, como si volviese a respirar por primera vez desde que fui un niño.

Así que sigo mirando la florecilla y, mientras veo mis preocupaciones y temores desaparecer, me doy cuenta de que también se está marchando mi noción del tiempo.. porque he sentido cómo las flores no se preocupan por el tiempo. Ellas no tienen miedo de morir demasiado pronto, y es por eso que no cuentan cuántos días han vivido. Llegan a la vida, cumplen su función, disfrutan de la luz del sol, y cuando llega su momento vuelven a la tierra y se marchan de esta vida sin lamentarse por ello, con el equipaje cargado de todos los amaneceres contemplados. Un año son 365 días, un día son 24 horas, una hora 60 minutos, un minuto 60 segundos.. ¿Y qué demonios significa eso comparado con la infinidad del Universo?. Las flores parecen haber descubierto que cada sencillo instante es eterno.
BUM!

Desabróchense los cinturones.. Ha vuelto a ocurrir: estoy en todas partes. El conjunto de partículas anteriormente conocido como Manu se encuentra ahora disperso en el Universo, bailando con él. Siento una enorme paz; algo parecido a un orgasmo.. Siento el universo como una gran respuesta absoluta, capaz de responder simultáneamente a todas las preguntas jamás formuladas. ¿Es esto lo que llaman iluminación?... No me importa cómo lo llamen.. las palabras simplemente no encajan en este nivel, y nada en este nivel encaja dentro de una sola palabra.

Simplemente sé que todo va a ir bien..

..Desafortunadamente, algún tiempo después, habré perdido este estado de atomización, según el miedo y las ambiciones de la vida común vayan cazando y reuniendo mis partículas de nuevo. Sé que volveré a verme caminando por tierras movedizas, con mis suelas pringadas de miedo, y mis pensamientos rebotando otra vez contra las paredes de mi limitada conciencia humana. Sé que volveré a fallarme y el ego aprovechará para hacerme decir cosas que realmente no quería decir.

Pero, según me veo caer, trato de recordar.. recuerda.. recuerda...

El cielo está en la tierra, y una simple flor puede ser su puerta.

Einstein dijo: "Un ser humano es una parte de un todo, llamado por nosotros "universo", una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Él se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto... una especie de ilusión óptica producida por nuestra conciencia. Esta ilusión es una prisión para nosotros, y nos restringe a nuestros deseos personales y al afecto por unas pocas personas cercanas a nosotros. Nuestra tarea debe ser liberarnos a nosotros mismos de esta prisión, mediante la expansión de nuestro círculo de compasión, para abrazar a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su belleza".


 

Manu Coloma
www.manucoloma.com
 
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