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Así es
como ocurre:
Cuando veo una flor creciendo en alguna grieta del cemento, a veces veo
simplemente eso, una flor, pero otras veces, cuando por alguna razón
mi mente está despejada, y mis ojos bien abiertos, la veo creciendo
en el suelo árido, y de repente ya no veo sólo una flor;
veo VIDA. La Vida como una mágica, increíble e hiper-contagiosa
energía que siempre encuentra la forma de perdurar y de extenderse,
incluso en las peores condiciones.
Entonces veo conexiones entre la planta y los comportamientos humanos
o animales. En mi mente veo humanos adaptándose a situaciones duras
para sobrevivir (como hace la flor). Y veo a una pareja de adolescentes
tratando de evitar a toda costa que ella se quede embarazada, y aún
así descubriendo un día que ella lo está. Entonces
entiendo que ese bebé es como una flor; simplemente otra manifestación
de esa imparable energía que es la VIDA. El bebé encontró
su camino hacia la vida como la flor hizo a través del cemento.
El bebé es otra flor, la flor es otro bebé, todos los seres
vivos están basados en la misma esencia, la VIDA, y todos se necesitan
mutuamente y trabajan unidos para preservar esta energía; es decir
que son todos indispensables para mantener en marcha el milagroso engranaje
de la vida, entonces, todos los seres vivos son igualmente importantes...
Llegado a este punto, todas mis concepciones humanocéntricas han
desaparecido felizmente. Siento que pertenezco a una enorme y mágica
Unidad universal; que soy parte de una familia inconmensurable, donde
todo ser vivo es mi hermano, donde todo ser vivo tiene su función,
incluido yo. Siento cómo mis pequeñas preocupaciones ya
no son importantes; de hecho, me doy cuenta de que los pensamientos que
me molestaban no son otra cosa que un horrible ruido provocado por mi
ego, para persuadirme de que satisfaga sus necesidades egoístas,
separadas de los intereses comunes de la gran familia. Y mi ego no soy
yo, no puede ser yo. Lo sé, porque según lo estoy matando,
me siento liberado, como si volviese a respirar por primera vez desde
que fui un niño.
Así que sigo mirando la florecilla y, mientras veo mis preocupaciones
y temores desaparecer, me doy cuenta de que también se está
marchando mi noción del tiempo.. porque he sentido cómo
las flores no se preocupan por el tiempo. Ellas no tienen miedo de morir
demasiado pronto, y es por eso que no cuentan cuántos días
han vivido. Llegan a la vida, cumplen su función, disfrutan de
la luz del sol, y cuando llega su momento vuelven a la tierra y se marchan
de esta vida sin lamentarse por ello, con el equipaje cargado de todos
los amaneceres contemplados. Un año son 365 días, un día
son 24 horas, una hora 60 minutos, un minuto 60 segundos.. ¿Y qué
demonios significa eso comparado con la infinidad del Universo?. Las flores
parecen haber descubierto que cada sencillo instante es eterno.
BUM!
Desabróchense los cinturones.. Ha vuelto a ocurrir: estoy en todas
partes. El conjunto de partículas anteriormente conocido como Manu
se encuentra ahora disperso en el Universo, bailando con él. Siento
una enorme paz; algo parecido a un orgasmo.. Siento el universo como una
gran respuesta absoluta, capaz de responder simultáneamente a todas
las preguntas jamás formuladas. ¿Es esto lo que llaman iluminación?...
No me importa cómo lo llamen.. las palabras simplemente no encajan
en este nivel, y nada en este nivel encaja dentro de una sola palabra.
Simplemente sé que todo va a ir bien..
..Desafortunadamente, algún tiempo después, habré
perdido este estado de atomización, según el miedo y las
ambiciones de la vida común vayan cazando y reuniendo mis partículas
de nuevo. Sé que volveré a verme caminando por tierras movedizas,
con mis suelas pringadas de miedo, y mis pensamientos rebotando otra vez
contra las paredes de mi limitada conciencia humana. Sé que volveré
a fallarme y el ego aprovechará para hacerme decir cosas que realmente
no quería decir.
Pero, según me veo caer, trato de recordar.. recuerda.. recuerda...
El cielo está en la tierra, y una simple flor puede ser su puerta.
Einstein dijo: "Un ser humano es una parte de un todo, llamado por
nosotros "universo", una parte limitada en el tiempo y en el
espacio. Él se experimenta a sí mismo, sus pensamientos
y sentimientos como algo separado del resto... una especie de ilusión
óptica producida por nuestra conciencia. Esta ilusión es
una prisión para nosotros, y nos restringe a nuestros deseos personales
y al afecto por unas pocas personas cercanas a nosotros. Nuestra tarea
debe ser liberarnos a nosotros mismos de esta prisión, mediante
la expansión de nuestro círculo de compasión, para
abrazar a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su belleza".
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