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Típicos tópicos del Tai Chi

 


¿Cuántas veces nos han respondido: “Porque lo decía mi maestro”, “Porque así está en los clásicos del Tai Chi Chuan”, o incluso: “Porque lo digo yo...” cuando hemos preguntado a nuestro profesor por qué se hacía algo de determinada forma? Este tipo de respuesta busca que aceptemos como dogmas lo que se nos dice en clase y que desistamos de experimentar, investigar y poner a prueba "lo que dice el maestro", actitud que no nos ayudará nada a avanzar en el arte.


Los tópicos que cuestiono a continuación, recogidos a lo largo de mi camino como estudiante de Tai Chi, se refieren al plano físico y más particularmente a la búsqueda de una posición relajada y en estado de alerta. ¿Y cuál es esa postura? Yo la entiendo como aquella donde la estructura está colocada en su eje y el peso se reparte bien por toda la planta del pie, con un poco más de énfasis en el punto 1R, Yong Quan, situado justo después de las almohadillas. Esta colocación requiere menos gasto energético para mantener la estructura y es una posición neutra, lo que permite una mayor relajación y rapidez de respuesta en cualquier dirección a la hora de interactuar con un compañero. Lamentablemente no garantiza la efectividad ya que ésta depende sobretodo de la actitud del luchador.

“Que no se meta la rodilla hacia dentro, sácala hacia fuera”
Automáticamente sacamos las rodillas hacia fuera, así que el peso del cuerpo se desplaza hacia los bordes externos de las plantas de los pies. Además de perder el enraizamiento y la relajación, estamos forzando todo el entramado articular de las rodillas y los tobillos. En muchos casos al terminar la clase el resultado es molestia o incluso dolor en las rodillas, a no ser que dispongamos de una musculatura lo suficientemente fuerte para protegernos de estos problemas. A pesar de todo, nos iremos tan contentos porque nuestras rodillas “han estado en su sitio”.
Creo que aquí el error está en la corrección. Como veremos después, es mucho más efectivo colocar la rodilla desde la cadera. Esto quiere decir que si la rodilla está mal situada existe una gran probabilidad de que la cadera esté igualmente fuera de sitio o bloqueada.

“Bascular la pelvis, anular la lordosis lumbar”
Las basculaciones de pelvis son un buen ejercicio de estiramiento y flexibilización, al igual que los círculos y las ondulaciones, y suelen ser movimientos que a menudo practicamos en clase. Pero el hecho de bascular la pelvis en primer lugar cierra y bloquea las caderas y las deja sin posibilidad de moverse. Las caderas son articulaciones clave para la transmisión del movimiento y la fuerza, y por ello no deberían estar bloqueadas.
Para muchos de nosotros resulta difícil sentir las caderas si pensamos en los laterales de la pelvis. Quizás nos sea más útil utilizar la idea de "hundir" las ingles, como hacemos cuando vamos a sentarnos en una silla o un sofá, flexionando las caderas sin hacer voluntariamente la basculación de la pelvis. Este movimiento suele ser equilibrado, natural y es algo que todos tenemos integrado. Si intentamos sentarnos en un sofá basculando la pelvis deberemos hacer un tremendo esfuerzo para no caernos hacia atrás. Al aplicar el gesto de hundir las ingles a las diferentes posturas que adoptamos en el Tai Chi, curiosamente el peso se reparte bien en las plantas de los dos pies y tanto las rodillas como la pelvis encuentran su posición.
En segundo lugar, cuando basculamos la pelvis lo más normal es que si dejamos el cuerpo relajado el peso se desplace hacia los talones, a no ser que sepamos algún truco para evitarlo. Esto hace que cualquier posibilidad de respuesta rápida, incluso hacia atrás, quede anulada. Podría ser un ejercicio excelente para entrenar de forma isométrica toda la musculatura anterior de nuestro cuerpo, en especial los cuádriceps, pero nos alejamos de una postura relajada y en estado de alerta porque tenemos que emplear más energía simplemente para evitar caernos hacia atrás.
Otras veces nos dicen que para abrir el Mingmen, el famoso punto situado entre la 2ª y la 3ª vértebras lumbares, tenemos que bascular la pelvis. Por supuesto, al hacer este movimiento se abre el espacio intervertebral posterior, pero también se cierra el anterior. Si lo comentamos, nos responden: “Pero el Mingmen está por detrás no por delante”, o “Eso no importa, no te preocupes...” La verdad es que sí importa, pero de este tema trataremos al hablar de la verticalidad.
Si dejamos la pelvis relajada en su posición natural e imaginamos una plomada colgada de cada cadera y una tercera en el sacro-coxis, conseguiremos abrir de una manera más relajada la zona lumbar. No olvidemos tampoco que esta zona tiene movimiento propio a la hora de abrir el Mingmen y que no depende de la pelvis para ello.

“La frontalidad”
Algunos profesores defienden apasionadamente la frontalidad con todo un abanico de argumentos basados en la relación con el espacio y con el compañero, con funciones orgánicas y energéticas, o con las cualidades psíquicas de practicarla en la posición del arquero1 (OJO NOTA 1) Y aquí es donde veo el problema. Estoy de acuerdo con todos esos argumentos, pero no cuando nos dicen que coloquemos la pelvis frontalmente en esta postura, porque es antinatural a nivel biomecánico, porque estaremos bloqueando la cadera de la pierna atrasada. Y si además no existe un buen control y conciencia del movimiento, entonces la pelvis caerá hacia delante y se cerrará el Mingmen.
A veces incluso nos proponen realizar este movimiento bruscamente, y esto se convierte en una de las principales causas de dolor en la zona lumbar entre los practicantes de Tai Chi. Además, aparece un desequilibrio en diagonal hacia delante y hacia el lado de la cadera bloqueada y de nuevo estaremos haciendo un esfuerzo simplemente para no caer.
Creo que sí es posible trabajar la frontalidad en esta posición con una mayor participación del tórax o liberando el talón atrasado, pero me parece mucho más interesante, natural y sencillo trabajarla en las posiciones de pies paralelos y en la postura del jinete. Tan importante es comprender el concepto de frontalidad como no dañar nuestra estructura.
(PIE DE PÁGINA) 1: Con una pierna adelantada y entre el 60 y el 70% del peso en esa misma pierna.

“La espalda, recta y vertical”
Algunos incluso nos dicen que anulemos las curvaturas de la columna vertebral, que debe estar literalmente recta, aunque el general sólo se habla de anular la curvatura lumbar. Una de las principales funciones de estas curvaturas es el correcto funcionamiento biomecánico y muscular tanto para la transmisión de la fuerza y el movimiento como para contrarrestar la acción que ejerce sobre nosotros la fuerza de la gravedad. Si anulamos alguna o todas las curvaturas, ¿cómo van a funcionar nuestros músculos?
Mi opinión es que debemos desarrollar una buena conciencia de eje, respetando las cuatro curvaturas de la columna vertebral aunque un poco más suavizadas, pero no más de uno o dos milímetros. Este eje no se limita a la espalda sino que abarca toda nuestra estructura. Pero una cosa es nuestro eje y otra la verticalidad.
Los que hemos estado con varios maestros sabemos de las contradicciones que hay entre las diferentes interpretaciones de los clásicos. Eso demuestra que dichos textos nos ofrecen un abanico de posibilidades que explorar. El argumento más común para defender la verticalidad es que “los clásicos dicen que la espalda debe estar siempre vertical”. Vertical es perpendicular a la tierra, así que me surge una pregunta: si yo estuviera en una actitud de lucha ¿pondría la espalda vertical? Yo creo que no, ya que así me sentiría en desventaja. Inclinaría el eje más o menos dependiendo de la posición de mis piernas, incluso en el caso de que me fuera a desplazar hacia atrás o a salir corriendo.
Entonces nos podrían decir que una cosa es la lucha y otra la relajación, así que observemos también este aspecto. Quizás al ver una espalda vertical tengamos la sensación de que existe mayor relajación. Y esto es cierto al caminar o en posturas altas, en las que los pies no están muy separados el uno del otro. Pero conforme vamos separando los pies y la postura va haciéndose más baja, como por ejemplo, al ejecutar la forma, necesitaremos que nuestro eje se vaya inclinando para compensar la flexión de caderas que estamos haciendo. Si en lugar de eso llevamos las rodillas hacia delante y mantenemos la espalda vertical o basculamos la pelvis, tendremos que hacer demasiado esfuerzo para que la espalda no caiga hacia atrás o el peso no se desplace otra vez a los talones. Y de nuevo perdemos la posición relajada.
Mi opinión es que el eje vertical es una opción, pero dependiendo de la posición de las piernas que tengamos hay otras posibilidades más interesantes y relajadas que la vertical, tanto para la lucha como para la relajación.

“Mete la barbilla hacia dentro”
Y todos sacando papada, normalmente con demasiada tensión. De este modo cerramos la garganta y obstaculizamos la respiración. Creo que ayuda más aplicar la idea de abrir por detrás para suavizar la curvatura cervical, sin cerrar a nivel de la garganta. No olvidemos que el cuello debe estar relajado y libre para ayudar al buen funcionamiento de la mente, nuestra “torre de control”.
“Hunde el pecho”.
Durante años estuve hundiendo el pecho literalmente. Se me daban explicaciones físicas, emocionales y de actitud que me hacían ver claro que debía hundir el pecho. También la idea de hacerse una esfera, de redondear la espalda como el caparazón de una tortuga nos lleva a empujar el pecho hacia dentro y atrás.
Prefiero pensar en soltar, relajar y dejar caer el pecho, pero manteniéndolo abierto y natural, ni hacia delante ni hacia atrás. Aunque hablemos de micromovimientos la idea de abrir y redondear la espalda no debería implicar cerrar y colapsar el pecho. Si lo hundimos nos arriesgamos a volver a romper la estructura.

“Relaja los brazos”
Pero ¡cómo los voy a soltar si mi postura no está distendida! Será muy difícil relajar los brazos, por ejemplo, en el empuje de manos, si el resto del cuerpo no ayuda.
Los hombros deberían actuar prácticamente con la misma libertad que las caderas. Normalmente los bloqueamos hacia arriba, adelante y adentro. Los codos suelen compensar elevándose y las muñecas se bloquean hacia dentro o hacia fuera y no permiten que la fuerza llegue a las palmas y los dedos. Esto evita cualquier posibilidad de escucha del compañero. Creo que es necesario un buen compañero para encontrar la buena posición de los hombros, codos, muñecas y manos.

¿Por qué este énfasis en la estructura?

Quizás porque mi deformación profesional como fisioterapeuta me lleva a sentir que mucha gente se está haciendo daño cuando practica la forma, Qigong o las técnicas de tuishou. Podría ser que la misma experiencia que me ha traído a estas reflexiones me lleve a volver con los años a donde estaba, pero si eso ocurre será con otra comprensión y un camino recorrido.
Cuando alguien nos está enseñando no debería decirnos cómo son las cosas, ni tratar de convencernos de nada. Sería mejor que el profesor compartiera con nosotros su experiencia, nos diera herramientas y ofreciera un campo abierto a cualquier tipo de búsqueda, a la investigación, a la equivocación y al descubrimiento. Pero en el fondo nos gusta que nos den las cosas pre-cocinadas: “calentar y listo”...los alumnos también tenemos nuestra parte de responsabilidad en todo esto. Creo que en este camino son muy necesarios el esfuerzo y el compromiso personal.
¿En qué nos puede ayudar la búsqueda de esta postura?No quiero caer en el error de pensar que es la única postura buena; nos vamos a encontrar con diferentes cuerpos a los que habría que adaptar estos principios biomecánicos. Pero el hecho de buscar la “naturalidad” no sólo nos ayuda a reequilibrar nuestra musculatura, nos ofrece también la posibilidad de mejorar nuestra práctica en la forma o el qi gong o la práctica de la alerta, tanto en la lucha o el combate como en la meditación.
Se dice que el plano físico no es el más importante pero es la base, el recipiente donde cocinar. Personalmente creo que todos los planos tienen la misma importancia y que pueden llegar a la misma profundidad. Por eso, aunque en este artículo me he limitado al nivel más físico, estas reflexiones son extensibles a otros planos energéticos, como lo emocional y lo mental.

 

Juanolo 
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Artículo publicado en Tai Chi Chuan, número 5. Otoño 2005
 
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