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Arjuna:
Ives me gustaría empezar esta entrevista preguntándote cómo
te iniciastes en el Yoga y qué motivación te llevó
a ello.
Yves: Me introduje en el yoga por un curso por correspondencia
que me prestó mi hermano. Tenía 18 años. No estaba
muy bien en mi cabeza. Hoy lo llamaríamos una depresión
pero entonces no lo llamaban así. Ya no podía estudiar así
que tuve que dejar mis estudios. Mi hermano se quedó con las 3
primeras lecciones y me dio el resto. Yo me puse a copiar haciendo los
dibujos para devolvérselo pero sobretodo me puse a practicar. Hacía
dos sesiones al día. Mañana y noche. Un año después,
con 19, todo iba mucho mejor y quise hacer la mili para poder estar pronto
libre. Allí estaba con 30 personas en la habitación y no
podía hacer una práctica de yoga normal. Era Madagascar
y había siesta a la hora de más calor. Bajo la mosquitera
yo hacía mis relajaciones y pranayama con los dedos (lo cual ya
no hago). En aquella época había pocos libros de yoga en
Francia. Me los leí todos. En lo que leí me llamó
la atención el tema del no apego y su diferencia del desapego.
Intenté vivir esto en lo cotidiano, tener a cada instante esa sensación
de libertad. Me vinieron experiencias extraordinarias, contacté
con las fuerzas del Universo, extrañas. Ese fue mi punto de partida
en el yoga. Hice todavía mucho tiempo yoga solo hasta que descubrí
el mundo de los profesores de yoga. En ellos encontré que el yoga
era algo exterior mientras que mi práctica era muy interior. Me
enseñaron muchas técnicas que no conocía y las interioricé.
Con esta experiencia, al empezar a ser profesor pronto me llegó
mucho trabajo. Después de 3 años entre profesores, ellos
mismos me pedían que enseñara en una de las escuelas. En
esa época conocí a Roger Clerc, el yoga de la energía.
Muchas de las cosas que yo vivía internamente se correspondían
con esto pero él me daba el aspecto más técnico.
Al cabo de un año, durante un seminario con él me pidió
que dirigiera una escuela de energía. Para mí fue un regalo
fantástico.
Arjuna: Es evidente que el concepto de energía
dentro del yoga está muy presente pero, ¿qué diferencia
podemos encontrar entre el yoga clásico y el yoga de las energías?
Yves: Yo he practicado yoga con todos esos distintos maestros
pero el yoga de la energía es algo muy diferente . Al levantar
el brazo por ejemplo puedo estar muy atento pero estar atento a la cualidad
de energía que le pongo, esa atención interior es la que
me hace percibir la diferencia, te lleva a un estado interior. Cuando
estoy en esta energía vivo el estar en la vida, el ver el mundo
diferente.
Arjuna: Esta relación con la propia
energía es también una relación con el mundo, ¿no?
Yves: Exactamente.
Arjuna: El alumno que empieza en el camino del yoga de las energías
¿cómo percibe esta energía en su cuerpo, como vibración
, calor..?
Yves: El aspecto más importante
es llevar a la persona a vivirlo por dentro. Es una sensación que
siempre se va moviendo, está en movimiento. La atención
busca los movimientos pequeños, busca lo microscópico. A
través del microscopio podemos ver que algo que parece fijo se
mueve y lo mismo podemos notar que en nosotros hay movimiento , en el
entorno, en las personas… Tenemos nuestra manera particular de mirar
a los otros, al exterior, decimos "tiene el pelo negro, los ojos
azules, pelos encima de los brazos…" Es una visión muy
exterior, muy fija. Cuando estoy en el punto de encaje de la energía,
la percepción del otro es algo muy vivo, totalmente en movimiento.
En cada instante puede ser distinto.
Arjuna: En nuestra cultura es muy difícil
vivir nuestro cuerpo porque hemos perdido la dimensión de sacralidad.
Desde esta óptica ¿cómo se vive el cuerpo?
Yves: En el momento que yo busco
vivir, todo es misterio, todo es desconocido. Y ese misterio es la puerta
hacia el infinito y, es hacia lo sagrado porque cada realidad es sagradamente
rica. Y, en esta dimensión de sagrado está la dimensión
del misterio y de lo infinito. Puedo observar que cuando estoy en este
silencio que va a surgir pasan muchas cosas extraordinarias. Hay un contacto
con las personas absolutamente fantástico. Sacamos emociones que
nos bloquean, salen solas. Y la dimensión de profundidad y de riqueza
es evidente.
Arjuna: A veces vivimos el yoga desde una dimensión muy
física pero el mundo emocional es muy rico y lleno de energía.
¿cómo trabajar el mundo emocional?
Yves: Para mí ya el mundo de la energía
es maravilloso. Aunque sea un mundo difícil de vivir no hay que
condenarlo por eso. Lo mismo para el poder, aunque sea difícil
de vivir no hay que excluirlo ni condenarlo. Lo mismo para el amor. Al
contrario, si es difícil de vivir quiere decir que le tenemos que
prestar más atención.
Para el mundo de las emociones lo que yo propongo es que las pequeñas
emociones de que consta cada instante son un cambio de la química
de nuestro cuerpo. Los científicos lo llamarán bioquímica,
sinopsis…En un nervio la transmisión es como si fuera eléctrica,
al final del nervio parece que se acaba, pero sigue, hay un espacio de
vacío: la sinopsis. La transmisión sería como un
chip que manda pequeñas gotas químicas que recibe el receptor
y es lo que determina una nueva corriente eléctrica. Y cuando la
sinopsis está a nivel de un músculo provoca la contracción.
Una experiencia que todos tenemos es mirar a un jugador de tenis y ver
que cuando tiene confianza está feliz, el juego va bien, va rápido
y en cuanto aparece una duda (ha perdido una pelota) las emociones cambian
y la pelota va demasiado lejos o cerca. La transmisión nerviosa
a causa de la química ya no pasa igual. Es una demostración
concreta de lo que pasa en nosotros.
Arjuna: Entonces, teniendo en cuenta este
nivel de células y de conciencia, y desde el punto de vista de
la enfermedad, detrás de la manifestación de cualquier enfermedad
hay un nivel energético, un bloqueo energético, ¿cómo
equilibrarnos, cómo curarnos a través de esta cuestión
energética?
Yves: Para mí lo primero
es retomar los propios poderes. Tenemos ciertos poderes que no consideramos
como tal. Por ejemplo tengo el poder de beber, de tocar, de darme la vuelta.
Todos estos poderes están ligados a una emoción. Si cojo
este poder de mirar y, en lugar de mirar como siempre con una mirada desapasionada
como si no hubiese emoción (aunque este aspecto ya es una emoción),
retomo este poder y lo vivo con pasión y con placer siento inmediatamente
que el placer puede cambiar a una persona. Son cosas evidentes, sencillas
pero es bueno reconocerlas y vivirlas con conciencia. Y, si además
podemos vivir esto en la dimensión de lo infinito y lo sagrado
los efectos son extraordinarios.
Arjuna: ¿qué le dirías a una persona que tiene
una enfermedad degenerativa, un cáncer…?
Yves: Todo depende de qué
persona, no hay una respuesta general. Me ha ocurrido dos veces el tener
una llamada telefónica de una amiga que era profesora de yoga y
que conocía muy bien y decirme : "Ives , tengo cáncer"
con una voz en la que había mucha emoción de miedo. Algo
muy fuerte cayó sobre mí. ¡qué alegría!
¡un cáncer! ¡estupendo! Silencio. La persona tomó
conciencia gracias al golpe y me dijo "tienes razón, puedo
hacer algo con el yoga" Y a las dos personas no fue a más
el cáncer. Pero esto es evidente que no se le puede decir a todo
el mundo. En estos casos sobre todo cuenta la intuición.
Arjuna: Tenemos miedo de recuperar todo
el poder. ¿El yoga es una vía de poder?
Yves: Seguramente, el yoga es una
vía maravillosa. El yoga es una suerte para todo el mundo. Es por
lo que todos tenemos una gran responsabilidad de manera que el yoga cante
y baile a través de nosotros y exprese una fuerza evidente, una
inteligencia de situaciones. Por ejemplo el yoga tiene que tomar conciencia
del aspecto económico de la vida. Se ha quedado demasiado al margen
de la economía. Y el yoga se ha privado de tener ordenadores, videos,
medios para expandir el conocimiento. El yoga es el punto de relación
de Toda la Realidad. Este es el sentido que yo le doy. Aurovindo habla
de yoga Integral. Hay que tomar conciencia de que cuando por ejemplo cogemos
el coche para venir a un paisaje como este, maravilloso, estamos haciendo
parte de yoga. Y cuando tomo el tren también es una bendición
porque forma parte de esto que vengo a compartir con vosotros.
Arjuna: Pero también es cierto que
nos ha llegado una imagen del yoga clásico donde uno se retiraba
del mundo, de negación del cuerpo, de no caer en el amor a través
del otro…
Yves: Sí aquí tengo
un ejemplo realmente llamativo. En los Yoga Sutra de Patanjali, en los
yamas se habla de brahmacharya: castidad. La traducción es completamente
falsa. Hay que dividir la palabra en dos. Brahma el creador y Charya El
maestro. Brahmacharya significa ser creador, ser un maestro de creacción.
Y el texto de Patanjali dice "el que vive brahmacharya encuentra
una energía infinita" y yo no veo el hecho de que no hacer
el amor dé energía. Por el contrario vivo el hecho de hacer
el amor como algo que me da mucha energía y cualquier persona que
hace el amor puede sentir toda esa energía que se mueve, magnífica.
En los Upanisads se encuentra una definición de brammacharya "hacer
el amor con una mujer, en el placer, por la noche. Una noche energética"
Nos dice que brahmacharya es realmente hacer el amor pero hacerlo poniéndolo
en su lugar.
Arjuna: ¿Cuál es la diferencia
entre tantra y yoga desde esta actitud ante el deseo y la sexualidad?
Yves: El tantra yoga yo diría
que es el yoga de la energía, del Todo. Energía total, el
universo es todo energía. Y el hatha yoga es el yoga de la energía,
de la luna y el sol, de Shiva y Shakti, es un juego de polaridad, el juego
esencial de la energía, como los poderes positivo y negativo de
una pila.
Arjuna: Si volvemos a Aurovindo, ¿cuál
es el mensaje básico que nos ha dejado?
Yves: El mensaje esencial de Aurovindo
está en una frase de la vía divina esencial "el gran
hecho del universo es el fenómeno de la conciencia" Cuando
habla de conciencia habla de conciencia-energía. Para nosotros
la toma de conciencia es siempre la toma de conciencia de la energía.
No se puede separar la conciencia de la energía. Tenemos que darnos
cuenta de que es lo mismo la toma de conciencia y el movimiento de la
energía. Si estoy atento a mi izquierda y estoy atento a mi derecha,
si doy un paso atrás veo que algo se ha movido y que ya no respiro
de la misma manera. Si estoy en mi espalda o estoy atento a lo que pasa
delante de mí, si estoy atento a mi respiración no respiro
igual. Esto es una manifestación del cambio de energía.
Arjuna: Aurovindo ¿qué nos
dice de la relación con la muerte?
Yves: Aurovindo reúne nuestra
intención profunda de estar vivos, está muy atento a la
realidad que se manifiesta en nosotros. Todos sabemos que nadie quiere
morir así que él tiene en cuenta nuestro pedido profundo
de vitalidad, lo que hay de vital en nuestro interior. En La Vida Divina,
en el primer capítulo, el título de la Vida Divina es la
aspiración. El texto central de este capítulo habla sobre
que el hombre aspira a no morir. Aurovindo dice que dentro de la evolución
del universo (de la cual está muy al tanto y ha redirigido el yoga
en ese espíritu) el hombre debe encontrar en sí mismo y
en la espiritualidad en su sentido más amplio, la fuente para transformarse
como ser humano desde la misma célula, y no solamente en la célula
sino como juego de todo el universo. Debemos encontrar esa fuente, ese
origen e ir en camino hacia la capacidad de no morir, pero esto es algo
que está por venir. La Madre que acompañó a Aurovindo
cuando partió hizo una investigación apasionante a su manera
para ir en este sentido y allí ha encontrado una llave muy interesante.
Arjuna: ¿no habría un camino
de sabiduría en el hecho de aceptar la muerte como un límite
creativo que nos permite el desapego y el no apegarnos a la vida, a la
forma?
Yves: El fenómeno de la
muerte lo vivimos todos los días. En unas pocas horas me voy a
morir de este grupo, me voy a separa de una forma. Cada segundo tenemos
millones de células que mueren y cada segundo también nacen
muchas células. Por ejemplo las células óseas en
el cuerpo en un mes han cambiado (lo he leído en un libro de biología).
Tomar profundamente conciencia de estos fenómenos como algo que
vive y como un poder que está en mí y que está en
marcha ya es algo que ayuda a que las nuevas células no tomen enseguida
un "golpe de viejo". Sólo tenéis que mirarme,
yo me voy haciendo viejo pero con estas células nuevas. JA JA JA!!!
Arjuna: Pero ¿acaso la muerte no
es una gran estrategia de la vida para renovar continuamente la vida?
Yves: Totalmente. La conciencia
tiene mucho que decir en este sentido de que las células mueren
y nacen y que todavía no está todo dicho sobre la conciencia.
Personal y simultáneamente yo investigo por esa vía, sobre
la conciencia celular que se vuelve más microscópica, sutil,
pequeña como por ejemplo el juego muscular en temas muy cotidianos.
Por otro lado busco hacer un trabajo interior de conciencia como lo hacen
los maestros tibetanos, es como si dejara mi cuerpo, una conciencia que
no se limita a esta vida aquí, una conciencia que se eleva, mucho
más amplia, una conciencia que está siempre ahí incluso
después de la muerte. Y, además es capaz de dirigirse a
nueva conciencia, a otro nacimiento donde el potencial de conciencia ya
es muy rico. Esto es lo que ocurre con los tulku tibetanos (término
sánscrito). Por ejemplo cuado el Dalai Lama en su vida abre su
conciencia está en una tradición y en una enseñanza.
Sabe que después de la vida en la que está ahora volverá
a otra vida siguiente. Conecta con la intuición de saber ya dónde
volverá a nacer y da indicaciones para que encontremos el lugar
donde ha nacido. Es un gran juego de energía.
Arjuna: Me recuerda a muchos maestros chinos
que dejan su cuerpo y vuelven periódicamente a vivir en su cuerpo.
Los llaman los inmortales.
Yves: No conozco muy bien esa tradición.
Hay muchas cosas misteriosas en la vida. Esta dimensión de misterio
que nos abre al infinito es realmente esencial. Cada uno de nosotros se
enriquece cuando se abre a esta dimensión. Uno de los mensajes
esenciales que llevo en mí es que cada uno de nosotros puede. Pero
tenemos tendencia a proyectar sobre maestros (o lo que se dice maestros)
en lugar de dirigirnos a nosotros y sentir que la responsabilidad es nuestra.
Cada uno de nosotros es un ser magnífico que tiene todo el potencial
del universo. Cada uno de nosotros para nosotros mismos somos el centro
del universo.
Hay una frase que suele ayudar mucho en los cursos que doy en Francia
y que después de expresarla la he encontrado en Aurovindo casi
palabra por palabra . "Mi pequeño cuerpo y mi gran cuerpo.
Vivir lo que hay en torno mío siendo yo mismo, realmente yo mismo".
Arjuna: ¿Cómo ves la relación
que tenemos en occidente con los maestros?
Yves: Es nuestra proyección
lo que hace los maestros. Es mucho más importante enseñar
a cada uno que mire su propia belleza, su propio rol, de manera que no
huya de su propia responsabilidad. Hay un texto de Nelson Mandela de cuando
lo proclamaron presidente de África del Sur "nuestro miedo
más profundo es dejar salir que somos realmente formidables, quiénes
sois vosotros para no creer en esto, sois hijos de Dios" y yo añado
"y, que más queréis". Siempre hay esta tendencia
a la proyección. Yo les digo a mis alumnos, me ponéis en
un cuadro y colgáis el cuadro muy alto pero ¡cuidado! Cuanto
más alto colguéis el cuadro más os va a doler el
golpe cuando caiga sobre vuestra cabeza, o cuando yo corte el hilo. Toda
la energía que está centrada en una sola persona se mueve,
es como si lo elevara. Cada uno puede experimentarse como alumno y como
maestro y toda la pedagogía es saber jugar con esto.
Lo que me gustaría es que cada uno de vosotros dijera "Sí.
Yo puedo. Porque ya lo soy en la profundidad de mi ser" Mi rol es
que vosotros sintáis que ya tenéis ese fuego dentro, que
está ahí. Mi labor es que lo desarrolléis y que podamos
compartirlo.
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