Luís
Carlos: La faceta tuya actual con los inmigrantes es un gran
cambio en tu vida desde que abandonaste tu antigua profesión
de fotógrafo, me imagino que ha supuesto abrirte a otra realidad,
la de la gente indigente con todas sus dificultades, a mi me gustaría
que me explicaras un poco tu nuevo trabajo como educador con los africanos
que se están trasladando desde África.
Luís Alberto: Mi puesto es de Cuidador pero
nos consideran dentro del equipo educativo. Sí es un cambio fuerte
de pasar de hacer fotografías en hoteles donde se ve la vida
de la abundancia, a pasar a cuidad a niños inmigrantes que están
desamparados.
Luís Carlos: Más que nada niños,
que supongo que serán los que llegan en embarcaciones a las islas.
Luís Alberto: Sí, si. Son los que llegan
en pateras.
Luís Carlos: ¿De qué nacionalidad
vienen?
Luís Alberto: Son marroquíes saharouis
que vienen hablando árabe, que es una de las dificultades que
tenemos en el trabajo porque no podemos interpretar su idioma. Siempre
sabemos que ellos llevan una vida paralela, porque por mucho que tú
les cuentes o les digas, inmediatamente hablan con sus compañeros
en árabe y no tienes ni idea de lo que se están contando.
Por otra parte están muy apiñados entre ellos. No dejan
ninguna fisura a que otra persona rompa su grupo.
Luís Carlos: Cuéntame un poco cómo
está organizada la institución. Cuántos alumnos
hay, el tipo de trabajo que hacéis allí. Cómo se
lleva todo eso.
Luís Alberto: El centro lo lleva una ONG que
es la MPDL (Movimiento por la Paz la Democracia y La Libertad. Se trabaja
con una subcontrata con Asuntos Sociales, entonces el tema es que estos
niños llegan a las islas, niños jóvenes, entre
los 14 y 18 años. Digo 14 porque es el más joven que tenemos
pero pueden incluso ser más jóvenes, hasta que cumplen
la mayoría de edad y se les declara la situación de desamparo.
Son menores que no están acompañados por ningún
familiar y entonces por la ley del menor se les acoge y se les da las
condiciones de vida normales a una casa. El esquema en el que nosotros
trabajamos es de casas en las que no hay más de 12 niños
con equipos de educadores y cuidadores que hay dos en cada turno, siendo
tres los turnos, y se intentan que todos reciban educación y
demás.
En el tema de las comidas es como si fuera una casa. Hay una cocinera
que les prepara todos los días su comida y ellos se encargan
de la limpieza de los lugares comunes y de sus habitaciones y luego
la mayoría de ellos tienen actividades, los menores de 16 años
van al Instituto de Enseñanza Secundaria y los más mayores
van a un taller de cocina y otro de carpintería. Hay solamente
dos que ya están un poco mayores y llegaron un poco tarde y no
están haciendo ninguna actividad.
Luís Carlos: ¿Son todos varones?
Luís Alberto: Sí son todos varones. Chicas
no hay. Las chicas vienen con sus familias, en otras condiciones. Para
ellos es casi imposible pues es una cultura bastante machista. Tienen
muy claro la distribución de tareas de los hombres y las mujeres.
Luís Carlos: Y, ¿qué estás
aprendiendo de ellos? Porque seguro que estás aprendiendo muchas
cosas de ellos.
Luís Alberto: Sí, claro está,
muchísimo, pero esta es una pregunta difícil porque realmente,
mi labor es “desaprenderles” a ellos, por decirlo de alguna
forma. Nuestra función es trabajar las habilidades sociales fundamentalmente:
• Que hablen el español
• Que se duchen a diario
• Que se cepillen los dientes.
• Que sean respetuosos con sus compañeros, que en muchas
ocasiones no lo son.
• Que sean respetuosos con las mujeres. Para ellos es un choque
muy fuerte que la directora del centro sea una mujer, por ejemplo, y
que los hombres obedezcamos sus órdenes. Y esa es nuestra función
sin mayores pretensiones.
Luís Carlos: ¿La directora, que calificación
o titulación tiene?
Luís Alberto: Pues la directora en este caso
es licenciada en Químicas, pero lleva muchos años trabajando
con asuntos sociales. Ha trabajado en una casa en la que los padres
habían abandonado a sus hijos. En centros cerrados y semicerrados.
Luís Carlos: ¿Y el vuestro cómo
se llama, abierto? ¿No hay ningún tipo de delincuentes?
Luís Alberto: En efecto, es un centro abierto
y en principio no tenemos a ningún delincuente. El Centro tiene
una tipificación que es CAME. (Centro de acogida de menores extranjeros.
El Centro tiene las puertas siempre abiertas para que ellos puedan entrar
y salir cuando quieran. Sin embargo, sí que hay que cumplir un
horario de comidas, de entradas y salidas y de actividad. De no cumplirse,
se Incurre en una falta, que puede ser mayor o menor. Ellos tiene muy
explicadas cuales son sus obligaciones ys sus derechos, y cuando faltan
a ellas pues se les sanciona en la paga semanal de 10 Euros que tienen,
retirándoles cierta parte. Si cometen un robo o una agresión
pues se les denuncia a la Guardia Civil, aunque la competencia sería
de la Policía Nacional, pero no tenemos en nuestro Municipio.
Existen protocolos que se rellenan, por si llegan tarde o se fugan,
o lo que sea y la Guardia Civil se encarga de dar parte al Tribunal
de Menores.
Estos Centros están por Asuntos Sociales yes la Unidad de Infancia
y Familia la que se encarga. Infancia tiene la custodia y nosotros tenemos
la Guarda. Nosotros trabajamos siguiendo las indicaciones que recibimos
y llevamos un libro de incidencias.
Luís Carlos: Eso ¿dónde está
ubicado en una ciudad en un pueblo?
Luís Alberto: Hay varios. No hay ninguna condición
específica, la única es que la casa permita la acogida
de estos menores. La nuestra es un apartamento bastante grande, en nuestro
caso tiene una finca y está bastante bien, pero es una casa,
como podría ser la de una familia. Aunque normalmente no se ubican
en un bloque de pisos.
Luís Carlos: Y estos chicos que van al Instituto
si no saben la lengua, por ejemplo un chico de 16 años que llega
aquí, ¿dónde se integra en un Instituto?
Luís Alberto: El Instituto tiene para ellos
un programa especial: Español Matemáticas, Ciencias Sociales,
no recuerdo exactamente. Tampoco comparten aulas con el resto de los
chicos porque sería imposible. Además, los que tenemos
nosotros son chicos que llegaron este año.
Luís Carlos: Volviendo a la pregunta que te
hice antes. ¿Qué aprendes de ellos? Te lo digo, porque
en una ocasión se lo escuché a Teresa Valentí,
que me dio un curso sobre “El Diario Intensivo de Ira Progoff”
y me sorprendió su pregunta, pues nunca había prestado
atención a lo que aprendo de los chicos, pero es cierto que se
puede aprender mucho de ellos, ej: su espontaneidad, sus intereses,
no sé, tantas cositas que podríamos aprender de ellos
y a\ que quizá estemos sofocando.
Luís Alberto: Pues a mi, lo que más me
llama la atención es el coraje que tienen. Sí, porque
la verdad es que se necesita bastante coraje para montarse en una patera
con 14 años y salir a la aventura literalmente.
Luís Carlos: Porque habrá muchos muertos
además, también.
Luís Alberto: Sí, sí. Además
a cada momento se ven las noticias de los hundimientos de pateras. Escenas
terribles de muertos en la playa. Además ellos lo viven con bastante
dramatismo.
Luís Carlos: ¿Y no tienen también
ciertamente, la vitalidad de África? Esa alegría, ese
mirar a los ojos con desafío, una bravura especial, que no tienen
los españoles.
Luís Alberto: Quizá sí. Creo que
eso se puede observar más en los negros, pero en los árabes
también. Y una cultura muy especial también tienen. Quizás
ellos puedan enseñarnos algo más que nosotros a ellos
en cuestión de convivencia, de ayuda mutua. Viven en comunidad
de una manera más espontánea, más abierta al diálogo,
a compartir. Eso está a la orden del día. Tenemos una
pequeña batalla con la ropa. Dentro de las pequeñas normas
del centro es la del lavado de ropa y cada noche se lavan la ropa de
dos menores, para que de lunes a viernes se laven la ropa de los doce
y cada noche son de dos chicos diferentes? Hassan Mohamed, pero resulta
que siempre es la misma ropa la que hay que lavar. Y no es que no quieran
lavarla sino que lo que hace es que la comparten. Ellos no tienen problemas
en compartir la ropa o los zapatos. Le dan una importancia muy grande
a ir guapos. Les encanta ir vestidos de marca y lustrosos. Su mayor
preocupación es estar muy guapos.
Luís Carlos: Lo que no comprendo es que echen
siempre la misma ropa a lavar.
Luís Alberto: Si, porque si tienen unos pantalones
buenos, los usan prácticamente todos. Por ejemplo si uno va a
salir, le pide el pantalón de este, la camisa del otro y tal
y tal y lo comparten, y cuando llega el momento de lavar al que le toca
entregar la ropa entrega la que debe estar siempre limpia. Otra cosa
muy importante es su acicalamiento.
Luís Carlos: ¿Quieres decir con esto
que no encuentras ese mismo tipo de acicalamiento entre los chicos canarios
de esa edad?
Luís Alberto: No, en absoluto. Con ese cuidado
y con esa importancia que le dan. La pauta de la moda, sí es
igual, pero un chico canario no se pega media hora peinándose,
ni dándose crema o gomina.
Luís Carlos: ¿Tú crees que es
algo que han desarrollado aquí en Canarias para competir con
sus compañeros y que no tenían esa actitud cuando estaban
en su sahara o Marruecos?
Luís Alberto: Yo voy a dar mi opinión.
Evidentemente aquí estarán mucho mejor que allí,
en cuestión de ropa y tal. Pero el cuidado que ellos muestran
al arreglarse no es aprendido aquí.
Luís Carlos: ¿Crees que son chicos sanotes
de fondo? ¿Quiero decir, que si tienen más o menos tendencia
a cuidarse en cuanto a drogas, por ejemplo.
Luís Alberto: Hay de todo. Son sanos de sentimiento.
Ellos tienen buen corazón. Se les nota en como se preocupan los
unos por los otros. Pero, sí tienen tendencia a los vicios, casi
todos fuman, casi todos beben. Sabemos que el Corán les impide
beber, pero en alguna ocasión se les ha visto llegar bastante
piripi. También hubo un chaval que tuvo problemas con drogas
y que fue detenido con posesión de Hachís, pero en el
grupo que nosotros tenemos no es un problema. Como cualquier adolescente
que puede tener la curiosidad de conocer pero eso lo veo yo igual que
en cualquier joven canario.
Luís Carlos: Tu horario cuál es, y qué
haces una vez estás allí en el centro.
Luís Alberto: Yo tengo un horario un poquito
especial, porque trabajo de noche y de fin de semana. También
está muy bien, porque te deja mucho tiempo libre, muy importante
en mi caso para estar con mi familia y compartir el cuidado de los niños
con mi mujer, y hasta ahora, en estos seis primeros meses, ha salido
muy esta cuestión. Entonces yo llevo el trabajo que se realiza
antes de acostarse a las 10 de la noche. Llegamos un poco antes para
el cambio de turno, contarnos las incidencia, ponernos sobre aviso…
La primera cosa que hacemos es que tratamos de que se acuesten que cuesta
bastante trabajo, pues les parece muy temprano, pero el principal motivo
es que también se levantan bastante temprano. Cuatro que van
desde Tacoronte hasta el Puerto de la Cruz se levantan a las seis. Organizan
su habitación, la cama, limpian el suelo de su habitación,
limpian la zona común que les toca, por ej. Si tienen que limpiar
el polvo del salón, o fregarlo, o el baño, entonces antes
de irse, lo hacen. Se asean, desayuno y se van a las 7 de la mañana.
Después de acostarse, quizás hay que hacer alguna labor
administrativa, archivar documentos, organizar los papeles, que nos
suelen dejar los que trabajan por la mañana.
Luís Carlos: Esto lo hacen, porque quizá,
tengan más trabajo durante el día y quizá vengan
a cobrar lo mismo.
Luís Alberto: Sí, más o menos,
pero no vamos a entrar en cuestiones de derechos laborales porque son
un poco sui-generis en este caso. Luego pasamos al tema de lavandería
y después un poco, mantener el orden. Que ellos estén
bien. Que si hay que arreglar algo en la cocina. A veces está
perfecta y otras patas arriba, porque han tenido bronca, o mucho trabajo,
o alguna reunión, y entonces el turno de noche nos encargamos
de que por la mañana esté todo bien. Luego pasamos la
noche y mientras uno descansa el otro está vigilando las habitaciones,
siempre hay alguno que se levanta a tomar agua o va al baño.
Hay que tener en cuenta que son doce. También puede ocurrir que
alguno esté enfermo y haya que llevarle al médico que
también ha sucedido.
Luís Carlos: ¿Tenéis un coche
oficial o tenéis que llevarlos en vuestro propio coche?
Luís Alberto: En este momento tenemos que llevarlos
en nuestro propio coche, pero habrá un coche oficial, es un trámite
que está por cumplirse, de cualquier manera, disponemos de un
dinero para imprevistos. Siempre hay un sobre con cierta cantidad de
dinero, para poder coger un taxi o una guagua.
Luís Carlos: Nos decías el otro día,
que estos chicos no van a quedarse aquí, y que probablemente
cuando sean mayores de edad sean remitidos a sus países de origen.
Luís Alberto: Es un tema pendiente de resolver.
En este caso es la consigna que hay en este momento. En cuanto los menores
cumplan la mayoría de edad se hace cargo de ello Extranjería
y los repatría. Esto está cambiando para que los chicos
que estén en la casa de acogida, que hayan recibido educación,
que hayan estado en el Instituto, en escuela Taller y tal, se les dé
permiso de residencia. Esta es un arma fantástica para nosotros.
No es lo mismo manejar un grupo de chavales que se van a quedar, a otro
que pueda ser expulsado. Si tú les planteas como meta, cuando
cumplas la mayoría de edad puedes conseguir este premio: tus
papeles en regla. Ahora, te tienes que portar bien. Si se portan mal,
se les redacta una incidencia, que es un asiento en sus expedientes.
Luís Carlos: Oye, y qué es lo que dicen
estos chicos de sus propios países. ¿Por qué se
marchan, qué es lo que no funciona allí, y qué
es lo que dejan sin querer dejar? Dejamos nuestra cultura pero venimos
a un país en el que pueda conseguir un trabajito y salir de una
pobreza extrema.
Luís Alberto: Eso es básicamente, lo
que pasa es que el tema es bastante más grave. Se sospecha que
hay gente captando menores para traerlos, que van por las casas venderles
el tema de que los traen a España donde se les va a dar educación,
que estarán en casas de acogida y posteriormente papeles y claro
esto va unido a dinero y es un negocio. Luego vienen a España
y ni papeles ni nada, aunque bueno luego se hace aquí todo lo
que se puede.
Hay un caso curioso de un chico que estaba pescando y el patrón
de la patera que tenía un hueco libre le dijo: “¿Te
quieres venir?” Lo que ellos cuentan es que es un negocio tremendo.
Los chavales saben lo que cuesta hacer el barquito en Dirhams, lo que
cuesta el motor y te traes a 20 que te pagan, la cantidad que estipulen.
Luís Carlos: ¿Y a los patrones que cogen,
los meten en prisión aquí, y por cuanto tiempo?
Luís Alberto: Pero vamos, la razón fundamental
de su venida a España, es que allá, viven de una forma
muy precaria. Cuentan que trabajan mucho y que cobran poco. Que hay
mucha diferencia social. Que los ricos viven muy bien y los pobres muy
mal. Comentan que trabajar allá en la construcción es
lo último, que sólo se pueden comprar la peor ropa o peor
calzado y los cigarrillos más baratos, nada comparable con el
dinero que se gana aquí en esta profesión.
Luís Carlos: Estás contento con este
tipo de trabajo.
Luís Alberto: Estoy contento en tanto que cumple
las expectativas que tenía, cuando comencé. Y en cuanto
a los temores que me surgieron respecto a cómo podría
enfrentarme con estos chicos y solucionando los problemas que se plantean
día a día pues lo llevo bastante bien. Era una prueba
a la que me enfrentaba bastante novedosa.
Luís Carlos: Gracias Luis Alberto.