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Ivan
Oliveros (Sesha) formado en ingeniería y filosofía oriental
está comprometido con la transmisión del Vedanta Advaita.
En uno de sus cursos de meditación nos concedió una entrevista
para hablar de un texto fundamental en la tradición hindú
como es el Bhagavad Gita.
Arjuna Peragón : El Bhagavad
Gita es un texto muy importante en India, para todo el hinduismo, sin
embargo, aquí es difícil para el occidental comprenderlo
porque parece ser que es un texto sincrético, donde hay muchas
corrientes filosóficas, está expresado digamos “a
la India” y si tenemos una visión literal del Gita parece
que alienta a la guerra porque Krishna le dice a Arjuna: “Levántate
y lucha” ¿Qué claves tendríamos que tener para
hacer una lectura adecuada?
Ivan Oliveros (Sesha): El Bhagavad Gita es un texto sagrado
que, junto con los Upanishads y los Brahma Sutras, conforman la base teórica
de la filosofía vedanta.
El Bhagavad Gita es un texto excepcional porque es el primer texto que
expresa, que metodiza de manera clara, las diferentes vertientes que existen
para crear el estado de autoconocimiento; es decir, el Bhagavad Gita expone
claramente la naturaleza de la moral a través del karma yoga, la
naturaleza de la devoción a través del bakhti yoga y la
naturaleza de la comprensión mediante un correcto discernimiento
a través del Jñana yoga.
El Bhagavad Gita es un compendio inmenso porque encierra en sí
mismo las inmensas inquietudes que la tradición oriental ha tenido
respecto al autoconocimiento, es muy claro, muy preciso en la percepción
del karma yoga, del bakhti yoga y del Jñana yoga. Es el único
texto que encierra de una manera gráfica, sistematizada y relativamente
abierta la expresión de la profundidad de la tradición hindu.
El Bhagavad Gita no es grande porque describa una guerra, ni es grande
porque sea parte del Mahabarata, el Bhagavad Gita es grande por lo que
enseña y por lo que expresa. Cuando uno logra profundizar en la
enseñanza del Bhagavad Gita se da cuenta de la inmensidad que tienen
sus enseñanzas, porque por fin un texto logra expresar de manera
clara y definida las concordancias y las relaciones que hay en todos los
caminos interiores.
En el Bhagavad Gita los primeros seis capítulos hablan del karma
yoga o el camino a través de la acción, el camino de la
no apetencia del fruto y de la no egoencia en la acción (el capítulo
seis es un resumen de los anteriores), los siguientes seis capítulos
(el capítulo doce es también un resumen de los seis anteriores)
hablan de la devoción, de cuál es la naturaleza de la devoción,
de cuál es la naturaleza del amor, hablan de la expresión
importante del rito, de las prácticas de la divinidad precedente
personal; los últimos seis capítulos analizan el Jñana
yoga, es decir, de cómo es la expresión de la realidad cuando
se advierte a través del discernimiento y cuáles son los
elementos necesarios para poder despertarlo.
Sin embargo, para enseñar todo esto se ha tomado una expresión
bastante gráfica que tiene que ver con una batalla, la batalla
del campo del Kurushetra en la que los Pandavas intentan retomar el reino
de Hastinapura (la ciudad de los elefantes o de la sabiduría).
Los antiguos kauravas han tomado el trono aprovechando algunas debilidades
de Yudistira, el mayor de los Pandavas, a quien le gustaba jugar a los
dados; debido a esta debilidad ha perdido el trono por doce años
y uno más. Llegan, pasado el tiempo, nuevamente los Pandavas a
tomar Hastinapura y aquellos que ya están instaurados evidentemente
no quieren dar el poder, no quieren ofrecerlo ni otorgarlo aunque se comprometieron
a ello.
Esto, aunque históricamente pueda ser cierto, que hay quienes opinan
que no puede serlo, realmente es Guita habla de la naturaleza del ser
humano, sobre aquello que está anquilosado y cómo puede
transformarse. Entonces la batalla en el fondo es una batalla interior,
los antiguos maestros kauravas que enseñaron a Arjuna, que es uno
de los principales elementos del Bhagavad Gita, fueron quienes le enseñaron
a pelear, a guerrear, a usar el arco (Arjuna era experto en el arco),
pero Arjuna tiene que pelear contra sus anteriores familiares, maestros
y amigos. En el fondo lo que está representando es que hay un momento
en la vida, circunstancias en la vida que nos lleva a tener que hacer
un cambio, y esa transformación lleva necesariamente a que elementos
que previamente eran válidos ahora no lo sean. De hecho, la vida
misma nos lleva a transformarnos, a ver que hay cosas que no sirven y
es necesario tener el valor de dejarlas de lado.
Arjuna: ¿Cuál es el dolor de Arjuna en esta renuncia?
Ivan: El dolor de Arjuna es que en el mundo en el que
él vivía no encontraba la libertad. Él pensaba que
la libertad era la fuerza de guerrear como soldado, la, que la libertad
era ser parte de un clan, pero la libertad no es esa; lo que le enseña
Krishna es que la libertad es una libertad interior, que es la libertad
del no-pensamiento, que la libertad está algo más allá
de lo que él puede ver con los ojos o escuchar con los oídos.
Arjuna: Más allá de la ley de la tribu...
Ivan: Sí, la libertad está más allá
de la ley de la tribu o de cualquier ley moral. Desde esta perspectiva
él tiene que tomar la decisión de alejarse de las cosas
que no le llevan al fin que ahora sorprendentemente quiere buscar; ello
implica muchas veces dejar antiguos hábitos mentales, dejar viejas
compañías con las que se buscaban cosas que antes hacían
bien y que ahora simplemente no llenan lo suficiente como deberían
hacerlo; implica luchar contra nuestros hábitos, contra nuestros
propios miedos, con el miedo de lo que podrá pasar, con el miedo
de lo que podrá y será, con el miedo de lo que tengo que
dejar, con el miedo de “quisiera dejar algo por si a caso no llego
a lo que estoy aspirando.
El ser humano tiene miedo, y Arjuna no es caso aparte, también
lo posee. Arjuna es el símbolo del discípulo. Así
como Yudistira en el Bhagavad Gita es el símbolo del discípulo
perfecto porque es el hijo del Dios Dharma, así Arjuna es el símbolo
del discípulo que quiere aprender. Hay tres tipos de discípulos,
Arjuna es la profundidad del discípulo más elevado, está
el uttama, el madima y el adama adhikari (adhikari es discípulo).
El uttama es el último, es el que con pocas cosas despierta su
realidad interior. En cambio el adama adhikari es el que por más
que se le enseñe nunca entenderá, tendrá buen corazón
pero no podrá comprender la enseñanza El símbolo
del uttama adhikari es Arjuna, es el que con poco conocimiento, con poca
presencia su maestro es capaz de llegar a enseñanzas más
profundas. Y, evidentemente, Arjuna se entrega, opta por la lucha, opta
por enfrentarse a sí mismo, la lucha no es más que una lucha
consigo mismo, es la única lucha que vale porque es la única
lucha que realmente transforma. Esto es lo que Arjuna gana en el Bhagavad
Gita, el conocimiento de sí mismo pues se ha de enfrentarse a sí
mismo.
Arjuna: Hay un momento en que Arjuna le pregunta a Krishna, entre
el yoga de la renuncia y el yoga de la acción, cuál de los
dos es el que nos lleva a la salvación. Krishna dice que ambos
pero que el yoga de la acción es un yoga superior ¿En el
Bhagavad Gita se toma partido por una de estas tres vías, Bakhti,
Jñana o Karma o plantea siempre una integración armónica
de las tres?
Ivan: La diferencia se ve en quien ve la diferencia;
la diferencia la ve quien usa la diferencia; la diferencia la ve quien
necesita la diferencia Realmente un individuo que es capaz de realizar
la acción sin el más mínimo sentido de apetencia
de fruto, es un individuo que en sí comprende lo que hace y se
comprende a sí mismo, entonces es un jñani; a parte de ser
un karma yogui es un jñani. Y quien ve el mundo amorosamente de
esa manera no ve más que la expresión de la realidad en
todas las cosas, entonces es un bakhti. También hay una parte del
Bhagavad Gita donde dice que el sabio instaurado jamás ve las diferencias
entre los caminos. Lo que normalmente se suele enseñar es que el
karma yoga nos permite instaurarnos y renunciar al fruto de la acción,
cuando el individuo está preparado a renunciar al fruto de la acción
posteriormente es capaz de renunciar a la acción misma; cuando
renuncia al fruto de la acción se le llama karma yoguin, pero cuando
ya es capaz de renunciar a la acción misma es un renunciante, porque
renuncia a la acción misma, ese ya es un jñani. Por eso
suele decirse que el karma yoga es un paso previo al jñana, pero
entonces realmente quien está instaurado en uno está instaurado
en ambos. Hay que ser claro, una cosa es renunciar a la acción,
a toda responsabilidad con la naturaleza de actuar, inclusive al hecho
de comer, de vestir, de relacionarse con las personas; una cosa es renunciar
a la acción que es lo que hace el jñani y otra cosa es renunciar
al fruto de la acción, que es lo que realiza el karma yoguin. Cuando
renuncias al fruto de la acción actúas, cuando ya renuncias
a la acción ya no actúas, entonces pierdes todo el compromiso
con la naturaleza de actuar. Eres un desapasionado porque ya no te apasionan
las cosas, eres un apasionado de ti mismo y de tu propio saber. Una cosa
es renunciar a la acción y otra al fruto de la acción, es
superior renunciar a la acción.
Arjuna: Se insinúa también que, supongo para no
quedarse perdido en el conocimiento intuitivo, exquisito, hay que bajar
al mundo por una cuestión de responsabilidad.
Ivan: Evidentemente nadie puede negar su dharma, nadie
puede negar el karma asociado a su vida, nadie puede negar los compromisos
que tiene, solamente puedes negar los compromisos cuando comprendes que
eres más allá de los compromisos, cuando comprendes que
tu esencia es inmortal y que está allende de cualquier circunstancia
adicional; esto lo hacen los liberados, los maestros. Mientras el individuo
no puede negar su naturaleza efímera, no puede negar sus miedos,
no puede negar su hambre, no puede negar su sed, tiene que tomar agua,
tiene que comer algo, porque percibe que tiene una responsabilidad con
aquello que siente. Lo que un hombre así no puede hacer es negar
el compromiso de vivir. Ahora, ya que está viviendo, que aproveche
entonces la vida para actuar sin buscar el provecho de eso que hace; esto
llevar su mente a que el día de mañana pueda presenciar
las cosas y desarrollar discernimiento; así, un día pueda
ocurrir en él la renunciación a la acción misma,
y convertirse en un sanyasi, en un renunciante de nivel superior.
Arjuna: Entre los sutras de Patañjali y el Gita, evidentemente
parece que los sutras están escritos para una élite que
podían entender unas máximas que a la vez tenían
que estar interpretadas por unos maestros, y el Gita parece que quiere
llegar al pueblo, con un formato épico y cercano. Creo que el punto
de partida es el mismo, la crisis del ser humano, el dolor existencial,
pero, ¿el punto de llegada es el mismo en ambos?
Ivan: Sí, el Bhagavad Gita es un portento pedagógico
y como todas las grandes cosas se las escribe de manera sencilla. Lo que
más registra el ser humano es un cuento, una historia, la historia
del Bhagavad Gita y del Mahabarata es la suma ilimitada de enseñanzas,
todas exquisitas y muy bien escritas.
Los Yoga Sutras de Patañjali es otra cosa, es un esquema netamente
filosófico, profundamente epistemológico, Patañjali
lo que ha hecho es ser el primer gran sistematizador de los procesos interiores;
inclusive es una sistematización que hasta ahora occidente jamás
ha logrado crear ni entender a profundidad; es decir, los sistemas psicológicos
son tan cambiantes y tan interdependientes de tantas cosas, que lograr
una sistematización o una predeterminación del comportamiento
es prácticamente imposible; esto es, predecir acontecimientos de
organismos biológicos es francamente imposible, la ciencia no puede
hacer eso. Sin embargo, Patañjali sistematizó una serie
de procesos interiores ofreciendo universalidad a lo que acontece al ser
humano cuando conoce. Fue el primero que sistematizó de manera
universal y específica los procesos interiores, en cuatro grandes
elementos: pratyahara, dharana, dhyana y samadhi, es decir, todo ser humano
que procure la indagación interior necesariamente se enfrenta ante
cuatro estados de conciencia: pratyahara, dharana, dhyana y samadhi.
El tratado de Patañjali es evidentemente un tratado más
filosófico y epistemológico, más para otro tipo de
personas más intelectuales, sin embargo, la profundidad que ofrece
el Bhagavad Gita es también inmensa e ilimitada. El Bhagavad Gita
tiene la ventaja de ser leído por un paria, un descastado, y sacarle
provecho, por un gran jñani y sacarle provecho, por un guerrero
y sacarle provecho. La ventaja maravillosa y pedagógica que tiene
el Bhagavad Gita es que todos lo pueden leer.
Arjuna: Por eso tiene éxito, en cambio los sutras no.
Ivan: Los sutras están hechos para un tipo de
persona específica, es más, la vedanta acepta la propuesta
de Patañjali asociándolo y adaptándolo a su propio
sistema, porque el sadhana del jñani es la meditación. En
cambio en un karma yogui el sadhana es el karma yoga.
Evidentemente los sutras de Patañjali son expuestos en una terminología
para alguien más formado, pero evidentemente cuando adquieres la
destreza de observarte, de reconocerte cada vez más, te das cuenta
de que son diferentes formas de decir lo mismo. El vedanta acepta los
sutras de Patañjali y los convierte en su propio sadhana, adecuada
a la concepción no-dual que posee el Atman.
Arjuna: Sin embargo Ishvara y Krishna no son lo mismo, es decir,
para Patañjali la divinidad no es una obligación sino el
recuerdo de que Ishvara puede ser un motor de crecimiento e iluminación,
en cambio en el Gita Krishna lo es todo.
Ivan: Cuando lees el Bhagavad Gita a veces Krishna es
el Atman, a veces Krishna toma la actitud de Ishvara, a veces Krishna
es el guru, a veces Krishna es simplemente un familiar. El lenguaje sánscrito
tiene la inmensa ventaja definir de muchas formas lo mismo, tiene el juego
maravilloso de esconder a través de las mismas palabras muchas
cosas, por eso en el Bhagavad Gita para poder leerlo y entenderlo, al
igual que en toda la escritura y en toda la enseñanza hindú
en sánscrito, hay que tener un profundo conocimiento de sí
mismo y los procesos interiores para saber lo que realmente están
diciendo.
Si tomamos un Upanishad traducido por un filólogo seguramente le
sacarás provecho, pero el Upanishad no está sólo
en la forma escrita, sino en lo que sugiere profundamente a nivel interior.
Si tomas dos versiones del Bhagavad Gita verás que son casi totalmente
opuestas, inclusive contrarias; uno se pregunta si realmente son traducciones
del mismo libro. Entonces la precisión de Arjuna, la precisión
del mismo Krishna, etc., tiene que medirse claramente según la
naturaleza del texto que estés leyendo, pues en ocasiones como
en el capítulo decimoprimero Krishna asume la expresión
de Ishvara, él es todas las potenciales formas que puede tener
la mente de la divinidad. Él ve todo lo que potencialmente puede
ser la divinidad. Krishna asume la forma de Ishvara, pero Krishna a veces
dice “yo soy el todo” “yo soy lo que está más
allá de las cosas” y entonces asume la forma de Brahman;
o dice “yo soy lo más sagrado que hay en ti” y entonces
toma la forma de Atman. Es necesario ser muy meticuloso, muy específico
en cada frase para saber que es lo que realmente se quiere decir, pero
aunque te equivoques y tomes cualquier otra comprensión, igualmente
te enseña, es lo que tiene el Bhagavad Gita de maravilloso.
Arjuna: ¿Qué mensaje actual nos podrías dar
el Gita aquí y ahora, en este mundo que está bastante convulso
y caótico?
Ivan: Yo creo que lo más importante del Bhagavad
Gita actualmente en un ser humano, es que inexorablemente todos debemos
enfrentarnos con nuestros propios miedos, que el miedo no es algo que
venga de fuera, que la violencia no es algo que realmente viene de fuera,
que la tensión no es algo que viene de fuera, sino que vive en
nosotros, que lo proyectamos en las personas o en las cosas; pero realmente
el ser humano lo que debe hacer es asomarse interiormente, y tiene que
tomar la posición de hacerlo, porque nadie puede transformarlo
excepto él mismo. El ser humano siempre está esperando que
otros cambien o que cambie el mundo; creo que no tiene que cambiar el
mundo. Date cuenta que Krishna mismo ha cambiado, es un avatar. Con uno
que cambie bien, ese enseña a los demás. La transformación
no es una transformación de grupos sino una transformación
personal e individual.
Cuando alguien realmente se transforma, la fuerza de su ejemplo lleva
al cambio a los demás. El Bhagavad Gita enseña que los grandes
temores están en uno mismo y es vencerlos por uno mismo lo que
nos hace grandes.
Arjuna: En definitiva la violencia también es un patrón
de miedo.
Ivan: Tú solamente detectas lo que hay en ti,
no puedes detectar algo que no hay en ti.
Arjuna: ¿Y quiénes son los kauravas?
Ivan: Los kauravas en la clave moral son los miedos,
las angustias, las malas amistades, aquello que queremos mantener. Los
kauravas son todo aquello que en el fondo sabemos que es necesario cambiar
porque no nos lleva a ningún lugar, son aquello que necesitamos
transformar. Son todos nuestros temores; enfrentarlos es una opción
que tenemos, es la opción que toma Arjuna en el Bhagavad Gita.
Arjuna: Creo que Ghandi decía que a veces detrás
de la no violencia se esconde mucho miedo, que no violencia no significa
negarse a luchar.
Ivan: Ahimsa o la no violencia, implica que a través
de mi propia serenidad podemos hacer notar a otro que él está
en error. La no violencia al quien le enseña es al violento; la
no violencia no enseña al no violento, porque no tiene que aprender
de la violencia. Esa actitud viva y activa de la No violencia que parece
pasiva, enseña a otro que es violento. Cuando eres violento con
alguien y el otro te mira con simpleza, lo que tú ganas es darte
cuenta de que has sido violento. La no violencia es un espejo ante la
violencia misma de un tercero.
Arjuna: ¿Cómo aprender a ver, cómo reconocer
el Atman en nuestra vida, desde el mensaje que nos da el Gita?
Ivan: El Atman se logra a través de la educación
del proceso de la percepción de la mente. El Guita nos enseña
que, primero a través del karma yoga, tenemos que dedicarnos a
la acción pero sin buscar el fruto de la acción y sin sentirnos
hacedor de ella, es decir, ser meros instrumentos de la divinidad..
Cuando logras en tu cotidianeidad vivir desde esta perspectiva la mente
se transforma, se reeduca. También el Bhagavad Gita nos enseña
que a través de la devoción podemos ser mejores, más
libres, porque la devoción es un acto de real entrega. Como la
divinidad es innumerables cosas, la divinidad es todas las cosas que existen,
la devoción enseña no solo a amar la forma y la figura,
lo que representa, sino todos los demás aspectos de la vida, es
decir podemos ver a dios en las plantas, ver a dios en las personas, ver
a dios en el viento, etc. Porque la devoción nos entrega a estar
en ellas, la devoción como tal es un acto de universalidad, de
entrega afectiva a las cosas. Pero luego nos enseña, si la mente
está más educada, a que el acto supremo de la libertad es
la comprensión, porque cuando sabemos no dudamos, entonces el Bhagavad
Gita nos propone en los últimos capítulos la importancia
y la profundidad de la comprensión y del saber lo que realmente
somos, porqué somos y hacia dónde vamos. Cuando finalmente
tenemos y escrutamos en la esencia de esa realidad somos libres. Por eso
el Bhagavad Gita es tan importante, por ello es atemporal.
Arjuna: ¿Cuándo Krishna le dice a Arjuna que tú
nos eres más que un instrumento cuando Arjuna se niega a luchar,
en realidad quiere decir que estamos predestinados o hay un margen a la
libertad?
Ivan: No existe libertad, no existe. Lo que existe es
creer que eres libre, ésta es tu libertad, no hay más que
esa. El ser humano no es libre de la acción. Todo está estipulado
kármicamente, todo está ya dado, el ser humano es libre
de identificarse o no con la acción; si se identifica con la acción
genera más karma. La libertad no está en deshacer la acción,
está en identificarse o no a ella a través del drama; por
eso lo que lo libera es el dharma, es la actitud con la que se realiza
la acción donde se pierde y se gana la libertad. La libertad no
está en contra de la acción sino en la actitud con la que
realizamos la acción. Si con una correcta actitud realizamos la
acción, sin crear un encadenamiento nuevamente a ella, entonces
nos liberamos de su causalidad: ello es dharma.
Arjuna: ¿Y cómo reconocer el dharma?
Ivan: Se reconoce cuando se realiza la acción
sin apetencia de frutos y sin egoísmo, toda acción que realices
sin sentido de apetencia y sin sentido de yoidad es una acción
dhármica; ello es la base del karma yoga. Cuando tú estás
enamorado del universo entero porque la divinidad a la que tú tienes
devoción se expresa en todas las cosas, y te entregas a ella abiertamente
y sin violencia, entonces haces dharma a través del bhakti. Pero
cuando tú comprendes que todo es Brahman entonces haces dharma
a través de la comprensión; ello requiere una mente mucho
más ágil y más estructurada para hacer dharma a través
del jñana, pero esto no quiere decir que no experimentes la misma
verdad.
Arjuna: Por ejemplo la palabra karma está en boca de todos,
se ha divulgado, pero ¿hemos cogido su profundidad?
Ivan: No. Del karma se sabe poco. El karma desafortunadamente
fue vertido por los teósofos y clericalizado como una de herramienta
con la que se intentaba que las personas realizaran acciones de tal manera
que si las hacían buenas recibían buen karma y si las hacían
malas mal karma. Pero el karma está mucho más lejos de esa
connotación netamente moral y cristiana. Lo que importa no es ser
bueno o ser malo, o si la acción la realizas bien o mal, sino que
la acción ya es buena por sí misma, por el hecho de realizarla
sin apetencia de fruto y ausente yoicidad,. Entonces la gran diferencia
del karma con la moral occidental es que occidente quiere hacer de las
acciones algo bueno o malo por si mismas, en cambio oriente lo que hace
es determinar que una acción es válida o dhármica
no por el hecho que sea buena o mala, porque hasta matar puede ser dhármico,
sino por el hecho de que la acción se realice sin apetencia de
frutos y sin egoísmo. Es decir, el parámetro fundamental
sobre el que debe ser realizada la acción no es bueno o malo porque
siempre es relativo, en cambio la comprensión de que la acción
se realiza sin apetencia de frutos y sin sentido del yo, eso sí
que te hace libre, esa acción no encadena con la siguiente, no
encadena con el sentido de futuro ni con el sentido de pasado, entonces
realizar esta acción te hace libre porque no generas más
karma, no generas sentido de causalidad entre la acción y su efecto.
Arjuna: Una última pregunta ¿recomiendas a tus lectores
alguna versión del Gita en castellano que sea más clarificadora
entre todas las que hay?
Ivan: Realmente es difícil encontrar una buena
versión del Bhagavad Gita. Es complicado, porque generalmente todos
los maestros la adecuan a su interpretación. Suelo enseñar
y leer la versión de Annie Besant por la simple razón de
que es exquisitamente poética. Muchas veces se pierde la profundidad
de la enseñanza por la grandielocuencia poética. Hay muchas
versiones, hay versiones muy doctas, muy inteligentes, las hay para todos
los gustos.
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