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La
Medicina Tradicional China considera que todas las enfermedades y los
sufrimientos físicos de origen interno nacen del desequilibrio
de las emociones.
El Taoísmo, cuya filosofía es la base de la energética
china, individua cinco emociones primarias, relacionada con los principales
órganos internos: la alegría al corazón, la cólera
al hígado, el miedo a los riñones, la tristeza a los pulmones,
el pensamiento ansioso al bazo.
Esta clasificación no es arbitraria, las emociones se manifiestan
en el cuerpo de manera fisiológica, siendo necesarias para la vida
y el equilibrio de los mismos órganos, pero pueden manifestarse
de modo patológico, creando desequilibrios:
- el corazón se abre en un clima de alegría, pero demasiada
alegría lo hace latir y turba el plexo solar;
- la cólera puede ser una válvula de seguridad para salvaguardar
la integridad del hígado, pero la rabia en exceso lo perjudica;
- el miedo nos estimula a actuar con prudencia, conservando la energía
en los riñones, pero si es desproporcionado e irracional, provoca
una pérdida de líquidos y de energía esencial;
- la tristeza favorece la interiorización y la sensibilidad perceptiva
útil para los pulmones, pero el exceso o la falta de llanto bloquea
el pecho y obstruye las vías respiratorias;
- la reflexión le sirve al bazo para dar forma a los pensamientos,
pero el exceso de preocupación provoca problemas al estómago.
Por lo tanto no existen emociones negativas de por sí, cada una
tiene su función para garantizar y favorecer la vida; son las emociones
excesivas o crónicamente retenidas las que generan las patologías.
El miedo sea quizás la emoción más antigua, junto
con la alegría de estar vivos: Miedo de lo que no se conoce (del
lado oscuro de la conciencia), miedo del peligro; es una emoción
que nos acerca a todo el mundo animal y, según algunos filosofos,
a toda la naturaleza.
El miedo como empuje hacia la auto conservación (reacción
ataque-fuga), miedo como sentimiento de “impermanencia”, como
dicen los budistas, miedo como inseguridad de uno mismo o de las propias
acciones, miedo generado y reforzado por la ignorancia.
Para la Medicina Tradicional China, la emoción del miedo está
relacionada con los riñones, órgano que rige la vitalidad,
en donde reside la energía esencial del ser humano, y también
fuente originaria del agua y del fuego, que en el ámbito fisiológico
se manifiestan con el metabolismo de los líquidos y la producción
del calor orgánico.
Agua y fuego juntos pueden producir la vida, pero también destruirla;
pueden regenerarse recíprocamente o agotarse, y el límite
es a menudo muy sutil; así se comprende que los riñones
sean la sede del miedo pero también de la voluntad, entendida principalmente
como ganas de vivir, como la capacidad de realizar los impulsos y las
elecciones dictadas por el corazón (como huésped de las
instancias psíquicas más elevadas de la conciencia y la
autorrealización).
Las oscilaciones de estos aspectos (agua y fuego, miedo y voluntad), crean
el movimiento de la vida, y cuando se rompen las conexiones vitales entre
estos dos polos, se crean las patologías ligadas al miedo.
”El miedo es la ruptura de las comunicaciones beneficiosas entre
alto y bajo, los espíritus del corazón, no disfrutando más
del soporte de las esencias de los riñones, se turban, se agitan,
provocando palpitaciones. Las esencias, privadas del dinamismo, no se
elevan más, no se retienen y se vacían los bajos. Las esencias
abajo y las exhalaciones arriba bloqueados, eh aquí el miedo agitado,
la fuga desesperada, la locura permanente.” Padre Larre
La falta de adherencia al propio proyecto de vida, a la propia autenticidad
y el insuficiente desarrollo de las potencialidades intrínsecas,
puede generar un estado crónico de miedo que auto alimentándose,
puede arrojarnos a la oscuridad. He aquí que en el cuerpo los hombros
se contraen y se alzan, el corazón late fuerte, hay una sensación
de parálisis, de congelamiento que a menudo se traduce en una imposibilidad
de afrontar la propia vida.
Quizás desde hace tiempo hemos olvidado el objeto de muestro miedo,
pero tenemos en el cuerpo, en sus tensiones y en sus alteraciones funcionales
el recuerdo de aquel momento o de aquel estado. Esta situación
inconsciente y latente, en particulares condiciones, puede generar una
reacción con las mismas características.
¿Qué instrumentos propone la Medicina Tradicional China?
Más allá de la acupuntura, la herboristería y la
alimentación, los masajes y los ejercicios permiten crear una práctica
enraizada en la vida cotidiana, que previene y cura los desequilibrios
de las emociones. En particular, la práctica constante de los ejercicios
energéticos (Qigong, Taichi...) permiten equilibrar el cuerpo y
la mente de manera armónica, calmar el espíritu y concentrar
el pensamiento, favoreciendo de esta manera la regulación de las
emociones.
Se trata literalmente de llevar la luz en profundidad, para aclarar e
iluminar lo interno, para restituir la trasparencia al agua.
... en el fondo, el miedo de la oscuridad pasa encendiendo la luz.
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