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Reflexiones sobre la Enseñanza en la Universidad y la mística

Entrevista a Mariano Delgado

Don Mariano es un profesor de Teología Patrística que ha escrito numerosos libros, entre ellos uno en castellano titulado “Teología de la Liberación” (Cruce de Miradas). Tiene la introducción realizada por él de traducciones de Fray Bartolomé de las Casas y otros libros.


Luis Carlos Rodríguez Leiva: Haciendo un pequeño recordatorio, en una carta que te pasé con la entrevista a Karl Keller, te preguntaba cómo era que un español llega a una Universidad suiza y elige Friburgo y ocupa un puesto de Patrística, o algo así...

Mariano Delgado: Sí, de Historia de la Iglesia, Medieval y Moderna. Sí es una larga historia pero como toda biografía tiene sus vericuetos y su cierta lógica. Yo salí de España en agosto de 1976, un año después de la muerte de Franco, habiendo hecho estudios de Filosofía en vista a la Teología. Es decir, había hecho un par de años de Filosofía en España y me vine a estudiar Teología a Innsbruck en el Tirol austriaco porque me dijeron que el alemán era una lengua fundamental para la teología y entonces fui a Innsbruck porque me ofrecieron una beca allí y después me alegré mucho de haber caído en Innsbruck porque Austria y en especial esta parte occidental, el Tirol, tiene en los monumentos, en sus calles, en la historia del país mucha relación con España. Es la época de los Habsburgo, allí, por ejemplo, fue la boda del Emperador Maximiliano con María de Borgoña. Tenemos una gran iglesia, la Iglesia de la Corte, donde se encuentra el monumento funerario del Emperador Maximiliano y alrededor se encuentran estatuas en bronce de más de tres metros de altura. Allí están todos los grandes de la familia de Habsburgo, por ejemplo, Juana La Loca y Felipe el Hermoso, es decir, hay mucha relación con España y la gente conoce la Historia de España que considera como propia y a la que tiene mucha simpatía. Caí pues con buen pie y en el campo personal aparte de que la Facultad de Teología de Innsbruck es una de las mejores de Europa. Para mi fue una experiencia nueva comprobar que la Teología, que en España está al margen de las Universidades públicas aquí en esta parte de Europa es una Facultad fundamental e importante de la Universidad Pública.


Luis Carlos: ¿Es lo mismo aquí en Suiza? ¿Se consideran estas Facultades de Teología como el resto de las Facultades?

Mariano: Entonces allí hice los estudios de Filosofía y Teología hasta el final teniendo contacto con toda clase de estudiantes de otras ramas, conocí a la que después sería mi mujer que estaba estudiando Medicina y entonces me quedé en Innsbruck algún tiempo. Tras conseguir las licenciaturas de Filosofía y Teología, estuve nueve años de profesor de Religión en un Instituto de Enseñanza Media y en ese tiempo hice el Doctorado en Teología, me casé tuvimos una niña y en el año 87 se presentó la ocasión de optar a un puesto de agregado en Alemania, en Berlín. Tras consultar a mi mujer, que estuvo de acuerdo, nos fuimos a Berlín a ver que tal nos iba. Llegamos a Berlín en enero de 1988, dos años antes de que cayera el muro. Conocimos Berlín antes y después del muro pues nos quedamos allí hasta el 1997, hasta que vine a Friburgo. Estos nueve años allí en Berlín ha supuesto una experiencia fundamental de ampliar horizontes en una ciudad cosmopolita. También he conocido de primera mano, la Europa del Este, donde hay mucha cultura, muchas Universidades, muchas bibliotecas. Durante este tiempo, allí como agregado pude hacer un segundo doctorado, en Filosofía de las religiones y también lo que se llama en alemán la habilitación, es decir, un segundo Doctorado, en la rama que se quiere enseñar después. Es decir, que para ser profesor en Alemania, o aquí en Suiza o en Austria hacen falta por lo menos dos libros, dos monografías.


Luis Carlos: Con dos monografías ¿te refieres a dos personalidades que hayas estudiado a fondo?

Mariano: Dos personas o temas, pero dos libros hechos por uno mismo. Es decir, la tesis doctoral y la tesis de habilitación. Por mi parte, escribí una tercera tesis doctoral, tengo pues tres monografías en este sentido. Allí en Berlín que fue la época del año 92, del V centenario, coincide que es Berlín donde se encuentra la mejor biblioteca, fuera de España, para ocuparse de temas hispano-americanos. Me dediqué a trabajar este campo editando en alemán, “Fuentes para el conocimiento de América-Latina”, en la dirección de Historia Religiosa y también como Historia Cultural y realicé una edición en cuatro tomos de las Obras de Bartolomé de las Casas en alemán. He publicado varios libros, en total 17. Después de cierto tiempo en Berlín, el año 1997, me presenté a un concurso de un puesto de cátedra aquí en Friburgo y ése mismo año me dieron el Visto Bueno, viniendo para acá en septiembre del 97 y aquí estamos. En Berlín, el puesto que tenía, como ocurre en las Universidades alemanas, era de tiempo limitado y de una forma u otra tenía que preocuparme de intentar buscar otro sitio. La endogamia en las Universidades alemanas es algo que apenas se practica y no se practica precisamente con los extranjeros, es decir, me tuve que buscar otro puesto a pesar de que había trabajado mucho, allá. Ya ahora en Friburgo, tengo un puesto definitivo, hasta la jubilación.


Luis Carlos: Y ¿Cómo se ocupa un puesto aquí, en esta Universidad bilingüe de Suiza?

Mariano: Se saca a concurso público, no sólo en la ciudad o el país, sino prácticamente a escala internacional. Este puesto que tengo yo es para dar clases en lengua alemana, y salió tanto en Alemania como en Austria y en la Suiza alemana, este puesto a concurso, en los periódicos más influyentes, en revistas especializadas, etc. Es decir, el primer paso es sacar el puesto a concurso públicamente, se presentan las candidaturas, aquí en Suiza había gente de todo el mundo: de Alemania, de Francia de Austria y después el segundo paso es ver si la gente cumple las condiciones o no, y éstas son: el doctorado y la habilitación que son las condiciones mínimas.


Luis Carlos: Estando aquí en Friburgo, he asistido a una exposición de un tal Del Toro, para la cátedra de Lengua y Literatura Española e hizo una presentación de un trabajo ante un público heterogéneo de la Facultad.

Mariano: Después de presentar la candidatura existe una comisión, naturalmente, de unas 10 personas, 5 Profesores, dos agregados, dos ayudantes, dos o tres estudiantes. Esta comisión evalúa y ve a qué gente se puede invitar a dar una lección de presentación o lección probatoria. Entonces se eligen a 5 ó 6 candidatos y se les invitan a que vengan a dar una clase magistral. A la hora de la evaluación se sopesan tanto la calidad científica de los escritos presentados como la forma en que se ha llevado adelante la lección probatoria, si tiene comunicación con los estudiantes, es decir, si es un buen pedagogo o no, si es simpático etc. Después de esta clase, hay una discusión con el público que ha presenciado la clase magistral y luego una a puerta cerrada con la comisión durante una hora o dos reunido con el candidato haciéndole preguntas un poco más directas y personales como: qué proyectos de investigación tiene; qué piensa hacer aquí en Friburgo; si viene para marcharse dentro de un año o dos o pretende quedarse. Se intenta ver si el candidato es una persona adecuada en su globalidad y para esta Universidad. El factor humano es muy importante, por ejemplo, si uno se entiende con él, si mira a los ojos cuando se habla, si es buen comunicador, si responde a las preguntas que se le hacen o se escabulle, etc. Posteriormente, terminadas todas las clases magistrales, la Comisión ser reúne de nuevo para valorar las conferencias que se han impartido y ver si de los cinco o seis candidatos que se han invitado, se pueden elegir por lo menos tres. Ése es el papel de la Comisión, que presente una lista de tres candidatos, que los tres pudieran obtener la cátedra. La Comisión justifica la elección en un informe y no sólo elige a tres sino que los pone en orden: Primer lugar, segundo y tercero de acuerdo con la valoración de la Comisión, que presenta por escrito a lo que se llama el Consejo de Facultad, donde están representados todos los profesores de una Facultad más diferentes representantes de los otros gremios. Es el Consejo de Facultad el que decide si los tres candidatos son aptos para el puesto o no votándose de nuevo el orden, de primer lugar...
A continuación el Decano de la Facultad manda la lista que ha sido aprobada por el Consejo de Facultad al Rectorado y al Senado de la Universidad y ellos tienen que responder si asumen el voto de la Facultad o no. Normalmente, estas instancias asumen el voto de la Facultad. A continuación, la lista se pasa al Ministro de Educación del Cantón pues son ellos los que pagan a los puestos educativos y es la Instancia que te nombra oficialmente como funcionario público del Cantón de Friburgo. El Ministro tiene también la facultad de decisión si acepta la lista o no aunque lo normal es que acepte el proceso subsidiario que es el seguido en la Universidad aceptando la lista tal como está y ofrezca el puesto sacado a concurso al primer candidato de la lista. A continuación el primer candidato de la lista recibe la propuesta teniendo en primer lugar que desplazarse para hablar con el Ministro de Educación y tratar la cuestión del salario, pues esta es una cuestión flexible con diferentes baremos para los puestos del funcionariado público. Dependiendo de tus méritos te meten en el escalafón 1 ó 3 ó 5 u 8. Tú tienes que tratar que no te pongan en el más bajo, sino cuanto más alto mejor.
Tras todo esto, el candidato tiene la oferta formal del puesto y tiene la facultad de decidir si acepta o no la oferta de trabajo. Si la acepta, viene y firma y se hace funcionario público del Cantón de Friburgo y Profesor de la Universidad de Friburgo. Si no la acepta, el Ministro tiene las manos libres para elegir al número dos, por ejemplo. Este es un proceso diferente al de las oposiciones en España. La Comisión tiene un papel fundamental a la hora de seleccionar a los candidatos.


Luis Carlos: Está muy bien. Bueno y de todas estas cosas que has escrito, al llegar aquí te encuentras con una línea para un puesto como de Patrística...

Mariano: No mi puesto es de Historia de la Iglesia Medieval, Moderna y Contemporánea, desde San Isidoro de Sevilla, hasta ahora.


Luis Carlos: Entonces a la hora de tú enfocar una enseñanza a tus alumnos puedes elegir un campo amplísimo, es decir, según tus intereses del momento...

Mariano: Sí hay libertad. En las clases, naturalmente, las Facultades de Teología, aunque estén en la Universidad Pública, tienen una especie de directorio para los estudios donde se sabe que en cada materia hay que cubrir unos aspectos fundamentales, y entonces hay lo que se llaman los cursos principales. Yo doy en tres ciclos, cada tres años, doy dos clases semanales todos los años sobre la Iglesia en la Historia Medieval, por ejemplo, luego otro año hablo en dos clases semanales, sobre la Historia de la Iglesia en la Edad Moderna, y otro año doy dos clases más sobre la Iglesia en la Edad Contemporánea. Aparte de eso están los cursos especiales y Seminarios, donde uno tiene completa libertad para tocar los temas que uno quiera y después está la Investigación en la que tenemos completa libertad para hacer lo que queramos, dentro naturalmente del campo de nuestra materia. Yo no puedo ser un profesor de Historia e investigar sobre la Teología Moral, pero dentro de la Historia de la Iglesia, que es un campo amplísimo, me está permitiendo seguir escribiendo sobre Historia de la Iglesia en América Latina y otros aspectos parecidos.


Luis Carlos: ¿Cuál es tu interés actual, más llamativo?

Mariano: Mi interés actual va por dos ramas. Por una parte sigo con esto de la Historia de la Iglesia en América Latina, pero comprendida como Historia Religiosa e Historia de la Religión Cristiana. Lo que me interesa sobre todo es ver como ha sido el encuentro o el desencuentro entre el cristianismo y las religiones indígenas. Me dedico a leer mucho los informes de misioneros sobre las religiones indígenas, a ver qué clase de visión, de percepción de estas religiones hay y también qué percepción del cristianismo tienen los indígenas. Estos intercambios son los que más me interesan y después me interesa ver también si lo que ha resultado después de este proceso de evangelización bajo la conquista si es un cristianismo sincretista o no.
Otro campo de batalla mío es la Mística, sobre todo la mística de San Juan de la Cruz, del que he traducido y publicado en alemán todas su poesías. Sobre San Juan he escrito bastantes artículos y he organizado varios coloquios sobre la crítica de la Iglesia de los místicos y el coloquio nº 3 es el que tenemos entre manos ahora. Va a tener lugar aquí en Friburgo en la primera semana de Julio 2002.


Luis Carlos: Cuando hablas de crítica no te refieres a algo negativo ¿no?

Mariano: También está el Profesor Karl Keller que imparte una conferencia sobre Calvino.


Luis Carlos: Que fue justamente lo que me dijo él cuando le entrevisté hace mes y medio, que tú le habías llamado para invitarle a algo ¿no?

Mariano: Crítica no en un sentido negativo. Yo voy a hablar sobre nuestro Machado también. Machado era una especie de místico, fuera de la Iglesia y agnóstico, pero en cierto sentido una persona que tiene una corriente mística.


Luis Carlos: Hombre me hace ilusión que saques lo español al exterior. ¿Cuál es tu vinculación con España en el ámbito teológico, o de otro tipo?

Mariano: Pocas, pues como llevo ya más de 25 años por aquí, tengo muchos conocidos por España, colegas en diferentes universidades en relación con lo que se llama en España, “Estudios Americanos”, estudios Americanos, en Madrid y en Sevilla donde también hay un gran centro. También conozco a colegas de Teología de Salamanca y de Pamplona y de otras partes, pero estoy un poco desvinculado de los programas de investigación que hay allí porque estoy más en este campo. Tengo más relación con colegas de Alemania, Suiza y Austria que propiamente de España.


Luis Carlos: Y tu sentimiento... quiero decir, ¿cómo te ha afectado esto en cuanto a tu persona, dónde ha ido a parar tu genética española, habiéndose transformado por el ambiente, con tanto alemán?

Mariano: Pues sí, un poco. En cuanto al carácter parece ser que uno se hace menos espontáneo en las relaciones personales. Por otra parte mi mujer es de Innsbruck, es decir, austriaca, tirolesa, de lengua alemana. Mis hijas están a caballo entre las dos culturas, la alemana y la española. Hablan, puesto que llevamos aquí mucho tiempo, mejor alemán que español, pero también tienen buena relación con España, con mi familia. Vamos allí muchas veces. Es una experiencia interesante, pero estas vivencias a caballo entre dos culturas, son siempre un poco duras.


Luis Carlos: ¿Para los hijos o para los padres?

Mariano: Para los padres, naturalmente. Uno sabe lo que deja detrás. Por mi parte, lo puedo decir de mí mismo. Yo tengo la conciencia de lo que tenemos en España. Sabemos lo que tenemos allí, nos alegramos de estar allí, tenemos un acceso personal a España ¿no? Incluso se siente uno como en su casa cuando está allí otra vez, aunque lleve mucho tiempo fuera. Para los hijos es diferente. Conocen el país de origen mío, conocen España a través de mí y a través de las vacaciones, pero no tienen esa vivencia personal y aunque les tire mucho la cultura por simpatía hacia lo español. Es diferente.


Luis Carlos: Lo puedo comprender porque yo tengo también primos hermanos argentinos que a pesar de las dificultades que tienen en Argentina actualmente, y que les hemos abierto las puertas en España para que vinieran, prefieren quedarse. Es asombrosa la fuerza de la raíz del país de nacimiento.
Bueno vamos a hablar un poquito más del tema de la mística. Yo mismo estoy muy metido ahora mismo en el tema espiritual y místico a través de Jean Klein y cuanto más lo estudio, y fíjate que utilizo la palabra ‘estudio’. Más me doy cuenta del problema o de la trampa en la que uno puede caer cuando se hace muy mental y quería preguntarte hasta qué punto una persona que se dedica demasiado al estudio. Digo esto, porque somos pocos los que nos dedicamos demasiado al estudio, podemos caer en la trampa de querer entender todo con la mente, e incluso a los místicos. Cómo te defenderías tú de eso.

Mariano: Con relación a los místicos hay que distinguir dos cuestiones fundamentales. Una cosa es la experiencia mística que ellos tienen y que nos es inaccesible y otra cosa es lo que escriben ellos de ella y entonces esta forma de poner por escrito su propia experiencia mística, es una forma de comunicación. Esta escritura es accesible a diferentes estudios. Por ejemplo, en la mística española se nota que hay muchos hispanistas que prestan atención a lo lingüístico, por ejemplo con San Juan de la Cruz, como Dámaso Alonso y otros que han realizado escritos muy interesantes. Es decir, todo lo que está escrito nos permite un acceso, como lenguaje, bien desde el punto de vista de lo literario o lingüístico como desde el punto de vista teológico. Pero aparte de esto naturalmente, la comprensión de textos místicos, en el sentido de intentar, por lo menos percibir un poco, en penumbra, a través de los textos, lo que es la experiencia mística, que se encuentra detrás y que es inaccesible. Este proceso sólo es posible cuando el que los lee, tiene también en su propia vida una especie de congenialidad o algo también de experiencia mística para saber de qué hablan esos textos y qué quieren decir, si no, es imposible.


Luis Carlos: Quieres decir que si tú te has metido en ello es porque de alguna manera has tenido el atisbo, la vislumbre o ese interés...

Mariano: Siempre me ha interesado la mística y... yo siempre he sido un gran adepto de un gran teólogo alemán, ya muerto, que se llamaba Karl Rahner, muy conocido también en España y que en el año 1965 cuando acabó el Concilio, escribió la frase:
“El cristiano del futuro será un místico o no será más cristiano”. Y con esto no quiero decir que todos seamos una especie de San Juan de la Cruz, pues esto es imposible. Él no se refería a estos místicos clásicos, que siempre ha habido pocos en la Iglesia, se refería más bien a que hoy ya no podemos ser cristianos por haber escuchado el mensaje, porque nuestros padres lo han sido, por tradición y por sociología religiosa sino que sólo puede serlo uno que se haya hecho consciente personalmente, a través de una experiencia vital de lo que significa el mensaje de Cristo. Esto es prácticamente también la realidad de la mística en el fondo, un acceso a una religión a través de una experiencia vital y no tanto como a través de escuchar un mensaje o a través de seguir la doctrina de una institución, etc.


Luis Carlos: Voy a hacerte una pregunta parecida a la que le hacía a Karl Keller cuando estuve en Lausana con él, y es que me estás hablando de la experiencia vital, es decir, lo vivido. ¿Seriamos capaces, alguna vez, transmitir en instituciones como la Universidad, algo que fuera más vivo, mucho más vivo, que se acerque al corazón de los estudiantes, que lo que hemos venido haciendo toda la vida, que es una transmisión de trabajo intelectual, meramente intelectual?

Mariano: El ejemplo a seguir en una institución académica, en la Universidad por ejemplo es ciertamente, el de la antigua academia griega, estos eran centros de formación total, no solamente centros de transmisión de saber y de aprender cosas. Sino también de formación del carácter de la persona, en el sentido del camino de las virtudes y también de formación del cuerpo, en el sentido del ejercicio corporal ¿no?
Yo creo que esto es importante en todas las Universidades, por la masificación que hay ahora, por la ratio, y porque muchos docentes dejan de ser el ejemplo a seguir que deberían ser. Es decir, no comprende que la profesión de profesor tiene que ver con profesión, como en otros campos de trabajo. Y una profesión significa dedicarse a ello de forma profesa, lo mismo que en la religión uno se dedica o entra en una orden o en un ministerio. Es decir, es una especie de dedicación que sea completa, en cuerpo y alma, a un trabajo y pensando siempre que tienes la responsabilidad de transmitir no sólo conocimiento sino también de formar a la gente que tienes a tu lado para que sean personas responsables y útiles a la sociedad.
Yo comprendo así mi trabajo e intento hacerlo de esta manera. Por ejemplo, tengo siempre mi puerta abierta para conversaciones con los estudiantes, incluso una vez al mes me siento en un café aquí en la ciudad y les digo: “Aquí estoy, es una tarde libre y el que quiera que venga, y tomamos un café y charlamos un poco.


Luis Carlos: ¡Qué interesante! Exactamente como hacía Antonio Blay en San Sebastián. Un hombre que ha escrito libros muy bonitos, de origen catalán. Una de las personas que he entrevistado hace poco, Nieves Gómez lo conoció precisamente en un café donde la gente se reunía a su alrededor. Me alegro que tengas el mismo estilo, y ¿qué tal, se te acercan los chavales o les da un poco de miedo o reparo?

Mariano: Entre tres y ocho personas suelen venir.


Luis Carlos: No está nada mal, y entonces ¿qué tenéis, una especie de coloquio?

Mariano: Yo lo llamo, con la palabra española tertulia y les he enseñado a los estudiantes esta palabra tan entrañable de España que es un coloquio abierto sobre Dios y el mundo y los temas que cada cual quiera, en donde no hay esta relación entre el que sabe y el que enseña, sino donde todos somos iguales y cada uno puede argumentar según el peso de su argumentación.


Luis Carlos: Oye pues me alegro mucho que hagas esto porque, dado que yo llevo bastante tiempo fuera de la Universidad, y los ambiente en los que me muevo que son los de enseñanza de Yoga o en ambientes de budismo y tal, en los que se puede hablar con mucha más naturalidad, yo noto aquí, esa distancia de lo que es el profesor y el alumno, que de ver en cuando hace alguna pregunta, pero como tímidamente, y mucho más tímidamente aquí en Suiza que en España ¿no? Entonces el que introduzcas el tema éste, me hace mucha ilusión.

Mariano: Desgraciadamente tengo que enviar un artículo a Gratz, en de Austria.


Luis Carlos: Muy bien, pues me alegro muchísimo de haberte conocido, porque aunque hace casi dos meses que estoy aquí pero no hemos tenido oportunidad de vernos.


Se acababan mis días en Suiza. Había elegido acercarme a un país del que tenía simples clichés y que me sorprendió por su orden y eficacia. El grupo francófono desearía haber entrado en la Comunidad Europea. Había vivido en la única Universidad de toda Suiza en la que se expiden titulaciones bilingües (alemán y francés) y donde también se enseña la lengua española con tremenda influencia sudamericana. ¡Menudo portento Don Mariano! Un buen bastión español por esos lares.



Luis Carlos Rodríguez Leiva 
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Entrevista a D. Mariano Delgado
Profesor y Doctor en Teología y Filosofía en la Universidad de Friburgo (Suiza)
Reflexiones sobre la Enseñanza en la Universidad y la mística. (7 de junio de 2002)
 
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