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La sociedad de finales del siglo XX -principios del XXI en la que vivimos,
se está caracterizando por el ruido y la estimulación audio-visual
cada vez más imperantes. Difícil resulta habitualmente encontrar
lugares silenciosos en las ciudades. Y, parece ser, que el Ser Humano
necesita tanto del silencio como del aire que respira. Por otra parte
pensamientos alborotadores y dispersantes se encargan de llenar nuestro
interior, con lo que recibimos ataques ruidosos y distorsionantes de nuestra
paz de continuo, desde fuera y desde dentro, incluso cuando dormimos...
¿Habrá salvación?
Meditar es un vocablo que viene del verbo latín "Medico"
que significa cuidar, administrar remedios, curar. Derivada de ella tenemos
"Medicus" que significa curativo, medicinal. Parece ser, pues,
que la Meditación es un acto terapéutico y sanador. La experiencia
meditativa de quien se ha atrevido a escuchar el Silencio con cierta dedicación
lo demuestra con creces. ¡¡Qué bien se siente uno cuando
ha estado un ratito en los brazos del Silencio!! La meditación
puede ser, pues, la salvación.
En el Silencio podemos encontrar muchas de las respuestas a las preguntas
existenciales básicas que solemos hacernos. Estar en silencio es
llamar a la puerta del maravilloso templo de la Paz y el Conocimiento.
¡Ahora bien! Incluso habiendo encontrado un lugar silencioso, todos
sabemos lo difícil que puede llegar a ser al principio mantener
una actitud de escucha silenciosa interna por un espacio de tiempo de
más de... ¿cuántos minutos? Todas las líneas
de aprendizaje meditativo proponen al principiante trucos varios para
aprender a mantener la mente centrada en algo (objeto, imagen mental,
letanía...) para, una vez conseguida la disciplina mental, poder
abandonarse al acto meditativo en sí, a la Escucha, ahora ya sin
distracción, participando todo el Ser.
Tanto en la Música como en la Poesía se combinan el sonido
y el silencio. Cuanto más equilibrio y buena proporción
de los dos elementos, mejores resultados, más Belleza, más
Sublimidad. Una canción es un cóctel de lenguaje musical
y lenguaje poético, donde la voz se torna un instrumento de expresión
sanadora formidable tanto para el que canta como para el que lo escucha
y tanto más si la letra de la canción es una letra orientada
a elevar nuestra conciencia.
Por todo esto un Concierto-Meditación es una propuesta terapéutica
y una propuesta de aprendizaje en la Escucha. Bien sabido es que tanto
la Música como la Poesía cuando consiguen elevar nuestras
consciencias se vuelven magníficas vías de contacto con
esa Paz y ese Silencio del que estamos hablando. Nos abren a otro tipo
de percepción, nos conectan con algo que solemos llamar "superior"
por su aportación inmediata de luminosidad, de tranquilidad, de
emoción, de comprensión, de sanación.
Para el compositor de canciones de este tipo la experiencia creativa,
el mero acto compositivo, es ya una experiencia de apertura y de aprendizaje.
Inevitable es querer compartir esto con los demás. Y de ahí
nace la voluntad firme de cantar para crear Silencio.
Cuando escuchamos una canción que nos sobrecoge inmediatamente
entramos en un tipo de vibración energética claramente meditativa.
Son unos tres o cuatro minutos en dónde el tiempo puede desaparecer
por completo, la mente se aquieta. El lenguaje poético cantado
junto con la melodía y armonía musical que lo acompañan
nos provocan imágenes mentales sugerentes que despiertan emociones,
rompen bloqueos energéticos, producen comprensiones súbitas,
proponen trabajos internos pendientes de realización, removidas
insospechadas, relajación, introspección, bienestar, abandono
(en el mejor sentido de la palabra)... Siempre y cuando seamos capaces
y queramos aprender a escuchar no sólo con nuestro sentido del
oído y con una mente analítica sino con todo nuestro ser.
Por eso nos descalzamos para relajar la mente, nos sentamos para relajar
el cuerpo, creamos un ambiente de penumbra para dejar que brille la luz
dentro de nosotros, cerramos los ojos para ejercitarnos en la Escucha...
¡Nos sumergimos en un viaje tranquilo por los interiores de nosotros
mismos! Sólo es necesario abrirse y escuchar...
Que las canciones nos acompañen en el arduo camino del Despertar.
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