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Sistema
integrado
Todos podemos aspirar a una vida no sólo equilibrada sino excelente.
Entendiendo por excelente una vida satisfactoria, sencilla y feliz.
La evolución hacia la excelencia de la persona debe producirse
teniendo en cuenta tres dimensiones: la personal, la profesional y la
espiritual.
Si nos centramos en la parte profesional descuidando la personal, tarde
o temprano surgirán problemas con la familia o problemas de salud
que afectarán a nuestra eficiencia en el trabajo.
Así volveremos a casa después de una jornada poco productiva
y será difícil desconectar porqué nos habrán
quedado temas laborales pendientes.
En cambio, si atendemos de forma equilibrada la vida personal y profesional
seremos eficientes en el trabajo acabando la jornada con una sensación
de satisfacción y resolución de temas. De esta forma al
salir del trabajo nos podremos centrar en la familia o temas personales
desconectando de la actividad profesional y volviendo al día siguiente
frescos, creativos y relajados.
Estilo de vida deseable
Nuestro día a día está lleno de prisas, urgencias,
miedos y problemas de salud. Vivimos con
una alta exigencia social en temas materiales. La frase: “Somos
lo que tenemos” refleja bastante este concepto.
Pero... ¿Es este el tipo de vida que queremos? ¿Nos hemos
parado a reflexionar cómo queremos que sea nuestra vida? ¿A
qué queremos dedicar nuestro tiempo?
Probablemente si lo hiciésemos todos llegaríamos a conclusiones
parecidas: tiempo libre, relaciones ricas, trabajo gratificante y bien
remunerado, salud, paz interior, armonía. En fin... SER FELICES!
No obstante lo que significa ser feliz puede variar de una persona a otra,
por ello es tan importante definir nuestra propia escala de valores.
Propósito u objetivo vital
¿A qué dedicaríamos nuestra vida si todo fuera posible?
Buenas noticias: “Todo es posible”.
Cualquier reto que nos planteemos es posible si ponemos tres ingredientes
mágicos: energía,
planificación y disciplina.
Una vez decidimos cual es nuestra pasión, nuestra verdadera vocación
y empezamos a caminar, despacio pero con determinación, hacía
ella aparecen la inspiración, la fuerza y la paz interior.
“No es que no nos atrevamos porqué es difícil,
es difícil porqué no nos atrevemos”
Séneca
Cuidado del cuerpo
Hábitos tan sencillos como:
• Alimentación rica en frutas, verduras y legumbres. Comer
con moderación.
• Respiración profunda y calmada.
• Sueño reparador. Dejar los problemas fuera de la habitación,
cenar ligero y dormir el número de horas suficiente.
• Practicar deporte como mínimo 3 veces/semana.
“Si
no dedicas tiempo a
cuidarte hoy, deberás
encontrar tiempo para
cuidarte después”
Robin Sharma
Entrenamiento
de la mente
El control de la vida empieza por el control de la mente. No podemos controlar
lo que sentimos pero sí lo que pensamos.
Vivir implica un constante y maravilloso aprendizaje si somos capaces
de ver en las dificultades oportunidades de mejora.
Algunas actitudes a trabajar son el agradecimiento, disfrutar de las pequeñas
cosas y el arte de la simplicidad.
Cultivación del espíritu
El sentimiento de unión con las personas, cosas y circunstancias
nos hace más amables y tolerantes que el sentimiento de separación.
Podemos vernos como seres separados e individuales o como seres que formamos
parte de un conjunto mayor, de una energía universal llena de fuerza,
sabiduría y amor.
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