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Es
una forma de trabajo corporal basado en los principios de la psicología
gestáltica. Se desarrolló en los años 60 en el Instituto
Esalen de California que es un centro dedicado a la exploración
del potencial humano donde renombrados filósofos, psicólogos
y terapeutas corporales contribuyeron a la expansión de la conciencia
del hombre, fusionando diferentes técnicas de Oriente y Occidente.
Las fuentes de éste trabajo tan rico son muy variadas. La influencia
del trabajo profundo de las enseñanzas de Ida Rolf´s, el
sentido de coordinación neural de Moshe Feldenkrais y los movimientos
pasivos de Milton Trager para despertar la mente son la base. A eso se
le suma el despertar de la conciencia sensorial, conocimientos de medicina
oriental, meditación, prácticas gestálticas y el
sutil balanceo cráneosacral lo que contribuye a que cada masajista
transforme éste trabajo en su forma de arte personal. Además
también tiene gran protagonismo el contacto conciente, la respiración
y la presencia.
Esta técnica de masaje además de brindarte un rápido
bienestar físico, ayuda a alinear los tres centros básicos
(físico, emocional y mental). Se destaca principalmente por la
calidad de contacto expresada a través de la suavidad y sensitividad
de las manos, la fluidez de los movimientos largos como en una práctica
de Tai Chi y el toque en la quietud de la mente meditativa enfocada en
la respiración natural. Así es como a medida que el tejido
se va abriendo a éste contacto cálido de corazón
y presencia, se puede ir mas profundo. Una sensación de relajación
se percibe a través del cuerpo y el masajista responde con movimientos
integradores. Cuerpo y espíritu se unifican en su totalidad.
Cada sesión es única, y la vamos creando con el cliente
según sean sus necesidades en ese momento. También va a
depender de su tensión física y de la percepción
del masajista ya que además de las “técnicas”
debe aplicar su sentido intuitivo.
Después de una sesión el efecto básico es de un bienestar
general. Para algunas personas trae una sensación de integridad
física, psíquica y espiritual, paz y vivacidad. A menudo
se rompen viejos patrones de tensión y se liberan viejas emociones.
Siempre la respuesta es altamente positiva.
A nivel físico se produce un alivio en el tratamiento de dolores
crónicos, liberación de bloqueos y contracturas musculares,
ampliación del rango de movimiento articular y reorganización
de las posturas. De éste modo se logra un incremento de energía,
una mejor movilidad, una considerable reducción de la ansiedad
y el estrés cotidiano, y por consiguiente una conciencia más
elevada.
En general todos podemos recibir un masaje. Es más, todos nos merecemos
recibir al menos alguna vez un masaje corporal.
Este trabajo se ajusta más a personas que quieran tomar conciencia
de su cuerpo, mejorar su postura o su respiración, aquellas personas
que tengan dolores crónicos o estrés. También para
gente que esté abierta a probar algo diferente, un modo de trabajo
con un enfoque más amplio. Es aconsejable para personas que estén
atravesando un proceso de cambio o una crisis pues puede aportarle una
nueva visión a su propia vida.
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