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Notas autobiogràficas |
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En las áreas rurales no era posible acceder más allá del nivel elemental de enseñanza, así que después de cuatro años de enseñanza primaria, ingresé en un monasterío para poder continuar mis estudios. Tenía trece años cuando entré en la vida monacal y, aunque al principio sólo pensaba permanecer allí durante dos años, empecé a interesarme por el estudio del Budismo, el Dharma, de manera que continué allí hasta los 36 años. La época que estuve en el monasterio 23 años, fue estupenda. En l964, siendo monje todavía, mi maestro
fue invitado a enseñar meditación en Inglaterra, y me pidió
que le acompañara para que tradujera al inglés sus charlas.
Como consecuencia de esto, al regresar a Bangkok me concedió cierta
autoridad y responsabilidades. Primero continué allí trabajando
con monjes ingleses y alemanes y luego, siendo monje todavía me
trasladé a Europa. Actualmente trabajo prácticamente en todo el mundo. Mi método personal es una combinación de meditaci6n y psicología. La psicoterapia maneja el aspecto más emociona1 de la parte psicológica del ser humano, aspecto que puede bloquear a 1a persona cuando se está moviendo entre experiencias espirituales. Cuando la gente hace psicoterapia se limpia de emociones y de bloqueos, es decir, de obstáculos físicos, mentales y emocionales. Por le tanto, cuando estas personas vienen y se sientan a meditar, alcanzan la calma y pueden acceder a espacios más profundos. Incluso pueden llegar a limpiar todas aquellas cosas que no se han resuelto por medio de la psicoterapia. Así, la gente puede encontrar el camino accesible para experimentar la dimensión espiritual de la vida. En occidente hay mucha gente que tiene creencias, que tiene fe en la espiritualidad, pero no tiene un camino para experimentar la energía espiritual. Sin esa experiencia nos encontramos hambrientos y sedientos, ya que es una parte muy importante de nuestras vidas; sin ella no podemos llegar a sentimos totalmente humanos. El ser humano posee dos grandes aspectos: el aspecto humano y el aspecto divino, en el que reside la espiritualidad. Si la parte divina y la humana no están equilibradas, no se desarrollan de forma ecuánime, nos encontramos con dificultades en la vida. La gente que despierta sabe que esto es esencial. Me percaté de que una vez el cuerpo alcanza
la relajación, la persona entra en la quietud y esto constituye
un gran cambio. Así se confirmó mi creencia de que haciendo
psicoterapia y meditación conjuntamente ayudaba a la gente a progresar
de forma más rápida y más profunda que si sólo
practicaba meditación o psicoterapia. La combinación de
ambas produce un desarrollo más total y más rápido
que la práctica de una de ellas aisladamente. |
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Dhiravamsa
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