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La enfermedad como camino
Sección Ken Wilber

Quiero dedicar este número a la salud de Ken Wilber.  Tiene un trastorno degenerativo y su físico se deteriora poco a poco.  De todas formas,  su mente prolífica sigue creando y regalando a la humanidad una herencia que cada vez más personas reconocemos, disfrutamos y agradecemos. 

El título de este número corresponde al título de un libro cuyo contenido es la ampliación y análisis detallado de antiguos tratados sobre la salud,  como reza el dicho hipocrático:  “mens sana in corpore sano”.  El libro enseña que somos –en gran parte- responsables de lo que hacemos con nuestro cuerpo, puesto que lo que pensamos y sentimos como verdadero,  afecta a la salud o no de nuestra entidad física. Los responsables de semejante acción psico-física se denominan neuropéptidos  que son las sustancias químicas que genera el cerebro cuando piensa. Se ha comprobado que si pensamos positivamente, sanamos y preparamos una vida alegre.  Si nuestro pensamiento es negativo,  el resultado, será la enfermedad.

La salud del cuerpo

“El cuerpo es el templo del espíritu”,  decían las monjas y los curas de mi época, y es por eso,  que hay que mimarlo.  El cuerpo es sagrado.  Hay que cuidarlo por dentro (con pensamientos y sentimientos que nos funcionen y nos hagan felices a la corta o a la larga -lo cual tiene mucho que ver con ser optimistas y pacíficos) y por fuera (alimentación equilibrada -para los que sepan de MTC, mismo yin que yang o centrado- rica en vitaminas, minerales y oligoelementos, proteínas vegetales primordialmente y cuando es necesario, animales).  También el ejercicio, el descanso suficiente, la higiene y el ocio, son factores que afectan al buen funcionamiento del cuerpo.  La salud psico-física pasa también por una salud emocional, que nos indica un libre flujo de las emociones,  sin reprimirlas ni juzgarlas.  La salud de las emociones tiene que ver con reconocerlas, aceptarlas y  aprender a conducirlas para que la forma de expresarlas (lo más sano) no sea inapropiada para la ocasión o la persona.

Hasta  aquí he hecho una apología de la salud, cuando el título es la enfermedad. Y es que es importante reconocer que la enfermedad es la ausencia de salud. Por eso,  en tanto en cuanto tengamos nuestra energía y atención dirigida a mantenernos sanos, estaremos ahuyentando la sombra de la enfermedad. En el Congreso de Psicologia Transpersonal de hace dos años en Italia, una psiquiatra de la India se quejaba de que al llegar a España para seguir ampliando sus estudios,  lo único que veía en las estanterías de las librerías médicas universitarias y hospitalarias eran tratados sobre enfermedades,  en vez de enciclopedias sobre la salud.   Esto nos recuerda lo que ya Freud reconocía en su libro “El malestar de la cultura”.  En una sociedad enferma,  es lógico que proliferen los trastornos del cuerpo y del alma.

Falsas asociaciones

Ahora bien, y esto es algo en lo que Wilber hace mucho hincapíe y se molesta mucho cuando se hace una burda interpretacion de la información contenida en los libros del tipo de nuestro título,  asociando -como en un libro de sueños representados por símbolos- enfermedades con acciones.  Es decir,  Wilber,  está en contra totalmente de responder a la pregunta ¿Qué has hecho para tener ahora un cáncer?,  como ya dejó expresado en su libro Gracia y Coraje en el que relata la muerte de su esposa. Y se sigue metiendo -de manera incluso grosera- con aquellos que se atrevan a preguntarle ¿Qué has dejado de hacer para tener esa enfermedad?. Lo concibe como un reduccionismo barato que no lleva a mucho, aparte de hacer que la persona se sienta culpable y se ponga aún peor de su dolencia por pura contracción. 

Esta postura de Wilber es curiosa porque en una de las más prestigiosas clínicas de Estados Unidos para el tratamiento del cáncer,  la primera pregunta que le hacen al paciente en el formulario inicial es: ¿Cuándo decidió Vd. contraer el cáncer?  ¿Qué le llevó a ello?.

Responsabilización vs Culpabilización

Como siempre hay que saber desde qué lugar cada uno dice lo que dice y hace lo que hace. Podemos aprender a diferenciar la culpa de la responsabilización.  Con la primera estamos reduciendo el ser humano al modelo conductista puro E-C, (hay un estímulo, se da una respuesta), cuando la realidad es que hay múltiples factores en juego.  De una forma similar ocurre en el proceso cuántico en el que A, no es seguido de B,  de manera directamente causal,  sino que para llegar a B ha ocurrido todo un proceso desconocido, indirecto,  que da lugar a que el resultado sea ese y no otro. El haber conocido lo inconsciente (como diría el Dr. Hammer) es solución directa para poder comenzar a resolver el conflicto y por lo tanto para poder empezar a sanar.

 

 

Raquel Torret
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Raquel Torrent. Psicóloga Colegiada. Terapeuta Integral/Transpersonal
www.asociacionintegral.es

Esta sección es el soporte escrito del “Grupo de Estudio Ken Wilber”, que se reune una vez al mes en Madrid,  de forma gratuita,  para el estudio y debate de sus ideas.   Ken Wilber fué uno de los más destacados representantes de la Psicología Transpersonal durante más de una década. Ahora lo es de la Psicología Integral y algunos le llaman:   “El Einstein de la Conciencia”. 

Aquellos interesados en formar parte del “Grupo de Estudio Ken Wilber”, llamar al 91-415 57 56.    

 
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