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Patricia Ríos introdujo el Sistema de Centros
de Energía en España en 1986, desde entonces se dedica a
difundir y enseñar esta técnica corporal en toda España
y Europa. Es socióloga, terapeuta psicocorporal de Biosíntesis
e instructora de este sistema desde hace 25 años.
Tengo 50 años y vivo en Barcelona desde hace 18. Nací en
Argentina y conservo ambas nacionalidades, es mi realidad. Creo en la
capacidad de transformación del ser humano; cada individuo encierra
dentro de sí un potencial de energía, amor e inteligencia
que se puede conocer y desarrollar en armonía.
P. ¿Cómo ha sido tu camino hasta llegar aquí?
Sin prisa pero sin pausa; cuando nos comprometemos y nos entregamos a
nuestro destino, la vida se encarga de guiarte hacia lo que es bueno y
justo para ti. En mi historia hubo dos hechos que encauzaron mi vida y
cambiaron mi rumbo profesional:
El primero ocurrió cuando tenía 25 años y preparaba
mis últimos exámenes en la universidad. Solíamos
estudiar de noche y necesité descansar, recostada en la alfombra
de pronto comencé a hundirme en el suelo y a sentir que flotaba,
me sumergí en un desconocido estado de gran paz; cuando me levanté
estaba muy conmovida y afirmé: “si esta paz es un estado
posible de alcanzar por el ser humano a ello dedicaré mi vida estando
despierta”. Al poco tiempo comenzaba mi formación corporal
en el sistema de centros de energía. Sin embargo aún tarde
muchos años en darme cuenta de la importancia que tendrían
en mi vida estas dos experiencias.
La segunda ocurrió tres años mas tarde en Islas Mujeres
(México). Estaba en una playa mirando el horizonte y empecé
a sentir desdibujarse el límite de mi piel, a fundirme con el universo;
comprendí entonces que adentro-afuera, arriba-abajo, es lo mismo,
que somos energía y que todos somos uno. Fue en este instante que
se me reveló la existencia de Dios como algo vivo, omnipresente,
inmutable y eterno, independiente de cualquier filosofía o religión.
Gracias a esta toma de conciencia aprendí desde muy joven que todo
lo que pasa, bueno o malo, tiene un sentido y aprendí a agradecer.
P. Desde hace muchos años escucho que el trabajo que realizas
es muy valorado aquí en España…
Así parece; los primeros diez años fueron de mucha expansión
y me llevó a viajar permanentemente; ocurrió de forma inesperada,
creo que España y Europa fueron muy receptivos a un trabajo como
este, posiblemente porque hacia falta.
Actualmente estoy muy comprometida en Barcelona, creando escuela. Después
de tantos años de trabajar sola en el campo del crecimiento personal,
la terapia individual y formar instructores, hoy hay otros instructores
trabajando conmigo y poder compartir, además de necesario, me hace
muy feliz. También estoy trabajando en colaboración con
otros profesionales de la salud, especialmente con médicos, psicólogos
y una neuróloga, y hemos observado cuánto mas rápida
es la evolución de una persona hacia un estado de mayor bienestar
cuando se actúa interdisciplinariamente. Creo que el punto de encuentro
de la interdisciplina es tener una visión integral de la persona.
Nosotros concebimos al ser humano como una unidad energética con
siete niveles de manifestación: somos cuerpo-energía-emoción-afecto-intelecto-conciencia
y espíritu. La enfermedad comienza en el campo energético
y hace cuerpo o síntoma en uno de los otros niveles, que es por
donde un individuo se rompe.
Nuestra propuesta es reparar esta unidad. Para ello utilizamos el masaje
correctivo profundo, el movimiento desde los centros de energía
-expresivo y correctivo-, el ritmo, la creatividad, el yoga, estático
y dinámico, la meditación, la escucha, el silencio. Acompañando
a cada persona en su camino hacia el encuentro con su esencia, con su
propia unidad dentro y fuera, con los otros, con la vida. Esta es la contribución
que cada uno de nosotros puede hacer para ensanchar la conciencia y el
bienestar en el mundo, uno a uno, con uno mismo, con los demás,
como las hormigas.
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