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La valentía del vivir

 

 

 

Oí que hace tiempo un reconocido sabio de nombre ya olvidado, accedió a hacer público cual era el sentido de la vida de la especie humana.

El acontecimiento atrajo mucha gente, grandes pensadores, dirigentes, personas de honda espiritualidad y sinceros buscadores de la verdad; a pesar que eran tiempos en que viajar no era fácil sino abnegado, requiriendo tiempo, preparación y energías hoy olvidadas.

El sabio apareció ante tan importante grupo diciendo que el sentido de nuestra vida era exactamente el mismo que el de una planta de tomates o “tomatera”. O sea crecer y dar fruto. Y aunque su ciclo vital a todas luces es muy corto comparado con el nuestro, el sentido de la existencia de ambas especies era exactamente el mismo. CRECER Y DAR FRUTO.

El lugar quedo desierto, para los deseosos de encontrar la enseñanza final, el aprendizaje definitivo,
la comprensión que calmara toda inquietud, aquello de la “tomatera” era estafa, un engaño que no saciaba su sed de conocimiento.

Sólo un par siguieron escuchando.

El sabio dijo que el fruto de la tomatera eran los tomates y que el fruto de los humanos era el amor.
Que el sentido de nuestra vida es dar amor, y para ello hay que crecer con lo que el azaroso entorno proporcione, como la tomatera.

Después se retiro.

El actual gran trastorno humano consiste en buscar felicidad en el recibir amor, cuando la felicidad real se encuentra en el dar amor.

La valentía en el vivir consiste en dar amor, dejando de buscarlo.

Frecuentemente entendemos el amor como pasión y ahí no podemos realmente amar, tan sólo es una manifestación del miedo.

Miedo profundo a reconocer que somos seres muy poderosos, no siendo nuestra oscuridad la que nos asusta sino nuestra propia luz.

La Valentía de vivir esta en dejar de postularnos como seres necesitados, dependientes a los que siempre nos falta algo; para mirar nuestra luminosidad consistente en lo que si hay y ya nos es dado por la vida por el mero hecho de nacer.

Este es el “crecer fuerte” en el que a veces necesitamos ser ayudados para mirar la vida de frente, dar amor y ponernos a favor del sentido de nuestra existencia, toda una valentía.



Javier Muro 
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