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Yoga Terapéutico
Entrevista a Víctor Morera

¿Qué queremos decir cuando hablamos de yoga terapéutico?
Hablamos sobre todo de educar en la salud. Hablamos de enseñar a escuchar el cuerpo con sensibilidad y respeto, para que sea significativo lo que le pasa al paciente y enseñamos a ser partícipes de nuestra propia salud. Para ello, empleamos algunas herramientas propias del yoga como pedagogía dirigida a una vida más saludable, para potenciar la energía vital y curativa del cuerpo.
También nos referimos a prácticas, individualizadas y adaptadas a cada persona según sus condiciones y sus demandas.

¿A qué herramientas te refieres?
Me refiero a movimientos y posturas corporales, ritmos respiratorios, gestos y posiciones con las manos, sonidos, pensamientos semilla, repetición de ciertas sílabas, visualización y oración, entre otras.

¿Puedes describir una sesión de yoga terapéutico?

Te contaré una sesión que realicé hace unos días, como ejemplo.
Se trataba de un joven de treinta y cuatro años, de complexión delgada, que había empezado a ir a clases de yoga porque tenía problemas de ansiedad. Le iba bien y le gustaba el yoga, pero llevaba un tiempo con mucho cansancio y con dolores en el estómago. Hacía un año que había dejado el trabajo porque sentía mucha la presión, pues se encontraba en estado de ansiedad, había empeorado la calidad de su sueño, etc. También me contó que había estudiado una carrera que no le gustaba «por no defraudar a su padre» y que de pequeño había tenido problemas respiratorios de tipo asmático.
Lo primero que hago siempre es observar y escuchar. Y escuchar no es ni interpretar, ni analizar, ni juzgar: es simplemente estar en presencia, para que el otro se sienta escuchado. Escuchamos cuando el otro reverbera en nuestro corazón.
Después sugiero al paciente que haga algún movimiento o postura que, observando cómo los realiza, me ayude a percibir sus características físicas, su flexibilidad, su conciencia corporal, su tono, su respiración, etc. Esta observación es para mí lo más importante, puesto que me da las claves para poder dar indicaciones precisas a la hora de proponerle los ejercicios. Soy consciente de que, para que una âsana sea beneficiosa, hay que adaptarla a cada persona a través de elementos que evitan que su ejecución genere tensiones y gestos somáticos o automáticos. En el caso de este paciente, por ejemplo, cada vez que levantaba los brazos, de forma automática, extendía la columna vertebral desde la zona del plexo solar.
Lo siguiente que hago es observar con más atención la respiración. En este caso le pedí que se tumbara bocarriba y que respirara con profundidad; mientras tanto, observé su calidad y frecuencia respiratoria, la relación entre la caja torácica y el abdomen y el mecanismo respiratorio. Pude percibir claramente en esta persona lo que llamamos "respiración paradójica", que se produce cuando en la inspiración se mete el abdomen y en la espiración se saca, que pone de manifiesto, entre otras cosas, la tensión que hay en la zona diafragmática.
A partir de estas observaciones, le propuse algunos ejercicios con los siguientes objetivos:
• facilitar la relajación del plexo solar y del diafragma y, a la vez, mejorar la dinámica respiratoria.
• relajar boca, nuca y pelvis, con la finalidad de sensibilizar esas zonas y estimular el sistema nerviosos parasimpático con la ayuda de sonidos —en este caso el <sssssssss aaaaa>— que activan la musculatura abdominal y al mismo tiempo relajan el plexo solar
• crear una buena comunicación entre el tercer y el cuarto centro; para ello, le propuse una meditación con respiración y con movimientos de las manos, que al mismo tiempo refuerza la red etérica del estómago y plexo solar.
• meditar con un pensamiento semilla: «Asumo como aprendiz el control de mi vida, y me permito amar y ser feliz».

Escuchándote, tengo la sensación de que es muy complicado.

A mis alumnos siempre digo que es un proceso vivo de acompañamiento, que no hay que ser perfectos y saberlo todo y que lo fundamental nace de la escucha. La capacidad de escuchar es el resultado del conocimiento de uno mismo a través del entrenamiento del desarrollo de la atención y la sinceridad. Un profesor de yoga cultiva la presencia, la conciencia del alma en todas las cosas. Si te veo como alma, si te escucho como alma, si mis manos y mis palabras te hablan como alma, aquello que hagamos juntos tendrá esa cualidad que nos trasciende y crearemos relaciones que nos sanan.
En yoga, en realidad, solo podemos enseñar aquello que hemos experimentado y esto supone entrenarse y poner en práctica lo que nos han enseñado. Solo la práctica sincera y constante permite ir conociendo las diferentes herramientas y sus efectos. Es complicado cuando el conocimiento tan solo es intelectual y no ha habido un proceso de investigación y práctica.

¿Cuáles son los objetivos generales de una práctica de yoga?
El primer objetivo siempre es mejorar las condiciones de la persona a la que está dirigida. Es decir que la práctica debe tener en cuenta la necesidad de la persona. Es muy importante que uno sepa para qué practica yoga y que pueda constatar los resultados en un tiempo razonable. Para ello, toda práctica tiene que contar con unos elementos esenciales para poder ser adaptada a cada persona. La práctica debe tener una intención y unos objetivos claros, debe ser significativa y debe facilitar estados de abertura así como de interiorización.
Pero, independientemente del objetivo para el cual una práctica de yoga ha sido diseñada, hay tres aspectos esenciales que deben estar siempre presentes. El primero —y quizás el más importante— es que la práctica tiene que producir un estado de calma y estabilidad mental. Este es un aspecto fundamental que facilita la relajación del sistema nervioso, con toda lo que esto conlleva en la restauración de la salud. El segundo aspecto es que la práctica vitalice. Vitalizar significa regenerar la energía del organismo y esto se consigue armonizando tres aspectos: aumentar la cantidad de energía, hacer que se distribuya por todo el organismo, y mejorar la calidad de la misma. El tercer aspecto es ayudar la eliminación de los tóxicos, no solo los orgánicos, sino principalmente las emociones y pensamientos dañinos.
Estos aspectos son variables y cada uno tendrá mayor o menor relevancia según cada persona. Detrás de todo esto, la intención constante es el conocimiento de uno mismo; esto pasa por conocer lo que llamamos "personalidad", tener medios y soportes para trabajar sus punto más débiles para lograr una personalidad más integra, que permita una conexión y alineación con el alma, para que podamos relacionarnos con el mundo desde esa presencia viva que llamamos amor.

¿Cuánto suele durar una sesión de yoga terapéutico?
Las primeras sesiones suelen durar una hora y media, ya que la persona debe contestar a una serie de preguntas, realizar algunos ejercicios para que pueda observarla, y después yo dirijo la práctica que realizará después por su cuenta durante mínimo quince días y hasta un mes máximo. La práctica para realizar en casa no durará más de media hora; lo que propongo tiene que ser sencillo en su ejecución a la par que eficaz. Es importante que la persona vea una mejoría, ya que esto le hace tener confianza en el proceso.
El siguiente paso es progresar para fortalecer las partes débiles; esta progresión tiene ser siempre significativa para la persona, que debe saber para qué lo hace y qué resultados puede esperar de la misma. La continuidad depende de cada uno. Suele pasar que, cuando han remitido los síntomas, las personas dejan de asistir a las sesiones. Esto tiene que ver con que asociamos enfermedad con dolor, por tanto, la ausencia del dolor es sinónimo de salud. Es la labor de los profesores de yoga enseñar que la salud es un estado de ser, de armonía con la vida, un estado de paz y abertura interior. De lo contrario, nos encontraremos con gente que no tiene síntomas físicos aparentes y que está enferma, así como gente con enfermedades físicas que está sana, que tienen paz y que irradia alegría.
En este sentido el yoga se convierte en un trabajo de prevención, ya que trabaja a favor de la salud, facilitando al organismo su equilibrio y vitalidad, y a la persona una mayor conciencia amorosa y armónica en todos los aspectos de su vida.



 
Víctor Morera 
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