A
veces, parece que es mejor ser el cien por cien de las
cosas que creemos esenciales o importantes. Por ejemplo la identidad
como ciudadanos, la religión o nuestra identidad como hombres
o mujeres.
Eso es lo que hemos oído repetidamente durante cientos de años,
pero que empieza a resquebrajarse, delante de la evidencia de que ser,
el cien por cien de algo, no deja espacio para lo, que no sea, eso mismo.
Si eres un hombre al cien por cien es imposible que puedas intuir o
conocer el alma de una mujer. Y lo mismo es a la inversa.
Si eres cien por cien americano, ruso, catalán, francés,
español, japonés etc. Todos los que no sean como tú,
serán los otros, los extraños.
Lo mismo pasa con las religiones, los partidos políticos etc.
Ser algo más, es lo que nos puede salvar de los enfrentamientos
y las guerras. Ser algo más significa que nos hemos salido de
los fundamentalismos, de los integrismos, del adoctrinamiento y en suma
de la ignorancia.
Porque solo por la ignorancia se es, el cien por cien protestante, católico,
musulmán, judío, etc.
Caer en la cuenta de que el sentirse de una nación, ha dependido
de haber nacido, aunque sea tan solo un metro, a un lado u otro de una
frontera y que si hubiera sido al otro, te hubiera llegado, por fuerza,
otra información y por lo tanto, te sentirías como lo
que ahora consideras que no eres tú.
Ser algo más en lo religioso es, paradójicamente, la motivación
más genuina de las religiones. Es la mística o el encuentro
con lo que en realidad se es. Y en contraste con las importancias que
se dan en ellas,. Ese algo más es lo más sencillo y cotidiano
de lo que conocemos de nosotros mismos.
Es lo único que no podemos perder, ni dejar. Y si algo no muere
en nuestra muerte, no podrá ser otra cosa que ese algo más.
Todo lo demás, fronteras territoriales, banderas, ideales, religiones,
nuestros cuerpos, etc., cambiarán o desaparecerán como
siempre ha sucedido.
Al descubrir ese algo más, veremos que en realidad siempre ha
estado ahí y que el mismo hecho de identificarse con cualquier
cosa en ese cien por cien, es el vestido o el manto que lo ha cubierto.
Que nos ha cubierto.
Des-cubrir lo que somos, lo podemos llamar espiritualidad, desarrollo
personal o conocimiento, pero la cualidad que mejor lo define es la
libertad.
En este objetivo seguiremos trabajando este próximo curso en
Namasté, junto con otras organizaciones, mujeres y hombres de
nuestro hermoso y querido, mundo.