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Obra y misión que cada uno realiza en el mundo

 



 

Cada uno de los seres humanos, obramos conforme a nuestra mente o conforme a nuestro espíritu. Realizando así pues cada uno un oficio, el cual puede gustarnos mucho o poco, quizás un oficio que nos parezca placentero o no.


Quizás un oficio que no nos parezca perfecto, sin embargo cada obra que realicemos debe salir desde nuestro corazón, debe realizarse con la convicción de que estás haciendo algo bueno para dejar en este mundo.


Cada vez que realices tu oficio, tu obra, siente la alegría que produce el crear. Deja que el impulso creador de todo el universo fluya en ti, para dar la completa expresión al instinto que impulsa el hacer las cosas bien.


También encontrarás compañeros, caminantes del camino de la vida que realicen oficios que no sean gratos a tus ojos, que no sean hermosos o perfectos. Sin embargo tu compresión debe ir más allá, observando cada oficio como parte de un gran engranaje de la construcción universal.


Así pues, respetando cada una de las piedras que construyen el puente, el cemento, las manos que obran para hacerlo. Y cada una de las herramientas que utiliza el obrero para construir ese puente. Es allí, en la experiencia de la vida, en la experiencia del alma, en donde se comienza la verdadera trascendencia espiritual, la realidad de la meditación, de la comprensión. Elevar nuestros más altos grados de conciencia no consiste en  quedarnos sentados observando un punto fijo y adentrarnos en nosotros mismos, sin reconocer la existencia exterior. El puente que permite elevar tu alma hacia tu espíritu es el reconocimiento de todas las manifestaciones de la humanidad, de todas las acciones de todos aquellos que te rodean, del respeto hacia ti mismo y del respeto hacia todos aquellos que te rodean.


Cuando comienzas a sentir respeto por todos los que te rodean,  entonces observaras la vida en todas sus palpitantes formas. Y notarás que el oficio que realices, que la obra que realices, será tan perfecta como la de cualquier otro ser humano.


Por ello hoy os invito a reconocer el glorioso beneficio de cada ser humano en participar en la obra del mundo, no esperéis que el mundo comprenda vuestra manera de mirar la vida, vuestra manera de obrar, de nada sirve el intento de imponer vuestras ideas a las personas que aun no están preparadas. Obrar desde vuestro corazón sintiendo la perfección, obrar desde el respeto, desde la igualdad, desde el mismo sentir, desde la unidad, valorar cada uno, vuestro oficio y no os arrepintáis de él, no deneguéis de él, hacedlo, como una herramienta más de vuestra mente para vivir en este mundo.

Aceptaros cada uno tal cual como sois.

 

Elien 
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