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La figura del laico en el budismo

Entrevista al maestro Zen Denkô Mesa



 

Maestro Denkô: ¿Cual y cómo fue su formación en el Budismo Zen? ¿Por qué no se hizo monje?

Comencé a practicar la meditación Zen en el año 1989 cuando cursaba estudios de Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna. Desde los inicios mismos mantuve un contacto directo, personal y cercano con mi maestro Dokushô Villalba Roshi con quien me he formado a lo largo de todos estos años siguiendo el Programa de Práctica y Estudio de la CBSZ. Han sido muchos los paisajes y las vivencias que hemos compartido durante todos estos años. A día de hoy esta relación sigue consolidándose con fuerza.

Nunca sentí el impulso de vivir como un monje a pesar de ver cómo se formaban varios miembros de la CBSZ que acabaron recibiendo la ordenación por parte de mi maestro. Siento que el compromiso personal y espiritual de actualizar esta Vía de Conocimiento, como me gusta denominarla, no está reñido con la vida cotidiana. La práctica del Zen es una práctica de vida. Aprendo mucho al ver la postura de meditación de los practicantes a los que les suelo decir que reflejan en ella su postura existencial ante la vida. ¿Monje, laico? ¿Dónde está la diferencia cuando simplemente se trata de sentarnos, sentirnos y reconocernos en todo lo que somos?


Usted es un maestro laico ¿Cómo se compagina la vida familiar, la laboral y sus actividades como maestro de Dharma?

Como puedo.

La vida cotidiana me da tierra, un contacto directo y cercano con las luces y las sombras de nuestra condición humana.

Pareciera que tengo una second life ya que de 8 a.m. a 15.00 p.m. trabajo como asesor en un centro de profesores dinamizando mucha información y en muchos terrenos resbaladizos con la nueva implantación de los currículos de la LOE.

Cuando llego a casa, la rica vida familiar me ocupa un buen rato (tengo dos hijos en edades de 12 y 15 años que requieren mi atención como padre) y el resto de todo mi tiempo ejerzo como maestro Zen, lo entrego al Dhama comunicándome con variadas personas que solicitan asesoramiento espiritual, psicológico, existencial en definitiva, a la vez que promuevo y superviso distintas actividades tanto de la CBSZ como del propio Centro Zen de Tenerife que actualmente dirijo.


El Budismo ha sido reconocido recientemente por el gobierno de este país, como religión de notorio arraigo. ¿Qué cree usted que puede aportar el Budismo de sanghas laicas a la sociedad española del siglo XXI?

Un mayor conocimiento del quiénes somos y qué estamos haciendo. El Budismo Zen es una filosofía de vida comprometida y solidaria con el acontecer diario. Que los laicos (principiantes, estudiantes avanzados, instructores y maestros) maduremos internamente a través de una práctica honesta, seria y sincera nos dará pie a que esta verdadera transformación se haga visible en la vida cotidiana.

Tenemos la oportunidad, la responsabilidad, de actualizar el Budhadharma, un legado espiritual ya milenario que nos convierte en herederos de la luz de un conocimiento despierto. Aunar en equilibrio entre el fondo y las formas de los ritos tradicionales y las variadas ceremonias, comprender el significado real y profundo de las enseñanzas mediante un lenguaje comprensible para nosotros, regular las prácticas fundamentales del Budismo en general, es nuestro gran reto en esta entrada del siglo XXI donde el laicismo verdaderamente comprometido tiene mucho papel que jugar en el mundo de hoy en día. Necesitamos reorientar nuestro ser y estar como seres humanos y muchos laicos estamos en esta trayectoria.


Ya sabemos que ahora es ahora y que vivir el instante presente es lo importante, pero ¿se atrevería usted a hacernos un pronostico de como será la práctica del Budismo en España a medio y largo plazo?

Ahora es ahora, como usted misma dice. Somos un reflejo de lo vivido en el pasado y en ese futuro del que habla, que aún está por llegar, nos estamos entregando con sinceridad a la práctica de la atención a través de la cual plantamos semillas de conocimiento consciente y despierto en el instante presente. Ya ahora se están dando signos visibles de este poder transformador. No verlo en el presente es proyectarse a un futuro imaginable.

Confío sin embargo en que muchas personas puedan seguir enriqueciéndose de este camino de auto conocimiento pero será cada cual el que siga acercándose o no al Budismo y lo viva más allá de las modas y las categorías personales.

 

 

Denkô Mesa 
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Denkô Mesa, maestro Zen, vicepresidente de la CBSZ, Coordinador del Programa de Estudios Budistas y Director Espiritual del Centro Zen de Tenerife (Canarias)

www.denko.es
 
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