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Por un correcto modo de vida

Por el maestro Zen Denkô Mesa



 

 

Reflexiones iniciales

Mientras las nubes pasean libres las alturas...

La realidad conforma nuestras percepciones.
Nuestras percepciones conforman la realidad.
Vemos lo que somos.
Somos lo que vemos.
Desarrollar el potencial del darnos cuenta
está al alcance de nuestra atónita mirada.

 

Conocer es recordar

Somos un ser que está siendo lo que es en este preciso instante.
Como todo fenómeno en este universo, lo queramos o no, nos vivimos en un efímero y constante devenir, en un flujo de incesantes cambios y hermosas interrelaciones. En este proceso vital continuado, que seamos y nos sintamos libres, plenos y felices depende exclusivamente de nosotros mismos. En la tradición budista no se espera a que ningún ser externo venga a sacarnos las castañas del fuego, o bien que pueda presentarse para disfrutar por nosotros de las alegrías que nos brindan los infinitos instantes del presente. Cuestión de percepción.

En este preciso ahora que leen el artículo, cuando el cuerpo, la mente y la respiración parece que estuvieran por otros derroteros, estamos recogiendo justo lo que somos, un reflejo de lo hecho, pensado y movido en el pasado. Por el contrario, en la fantasía de un futuro aún por llegar, pero en el que nos gusta proyectarnos, seremos lo que hacemos, pensamos y movemos en el ahora. Por tanto, somos un siendo en el presente; de hecho, no hay otro instante que no sea éste. Por eso formularé claramente algunas cuestiones a fin de que se muevan los cimientos y caigan las fronteras de la mente ilusoria, ésa que nos tiene empantanados y sin saber a ciencia cierta qué rumbo están siguiendo nuestros pasos. Les invito a que dejemos de movernos bajo oscuros intereses, en definitiva, les propongo que se acerquen a practicar la atención consciente en los momentos de lo cotidiano y que no interpreten el Budismo Zen como una simple filosofía que ahora parece estar de moda.

Para que podamos salir de la oscuridad de la ignorancia debemos tener el firme propósito de querer hacerlo. La motivación y la determinación para poner luz en nuestras oscuridades, dependen de cada uno de nosotros. Debemos reconocernos y responsabilizarnos de nuestros actos, palabras y pensamientos. Somos herederos de la luz de un conocimiento despierto que sin embargo mal usamos vanamente.

Como guerreros de la preocupación, en nuestro interior se debate un permanente conflicto con nosotros mismos que hiere nuestra mente y nuestros sentidos con pensamientos cargados de ansiedad al no conseguir todo aquello que deseamos. Vivimos el día a día a tenor de las expectativas que continuamente generamos. Esta falacia nos conduce a un sentimiento de carencia al creer que algo nos falta, en definitiva, nos aboca al denominado sufrimiento ya que no podremos cristalizar todos nuestros anhelos.

En nuestras manos está dar un paso adelante, salir de este confuso estado y caminar concientemente hacia la realización de la verdadera felicidad. Para ello, debemos encontrar el eje justo de nuestras necesidades sin caer en el desequilibrio promovido por la esclavitud de nuestros impulsos. La práctica de la meditación es un arte que nos enseña a valorar aquello que merece la pena ser mantenido, a fortalecerlo en definitiva, si bien nos invita a soltar y devolver todo aquello que no nos pertenece y que arrastramos como un pesado fardo en nuestro caminar por la vida. De ahí que en la tradición Zen se repita que los practicantes no se andan por las ramas, por el contrario, van directamente a la raíz.

Así pues, les sugiero algunas reflexiones: ¿Qué esperamos obtener de y en la vida? ¿Qué estamos haciendo para alcanzar nuestro auténtico propósito como seres humanos? Es más, ¿tienen un auténtico propósito de vida? Por si alguien se pierde, he de comentarles que todos los seres compartimos el mismo anhelo: queremos sentirnos bien y plenamente felices. Como practicante de meditación Zen he llegado al reconocimiento de que este impulso nos lleva a buscar y encontrar un camino de autoconocimiento y trascendencia, una vía real que nos conduzca al completo equilibrio de los distintos niveles que conforman nuestro ser, esto es, el cuerpo, la mente, el corazón y la conciencia.

Son nuestros propios juicios los que nos impiden responder significativamente a la experiencia del instante presente. Por ejemplo, cabe preguntarnos si vivimos para trabajar o trabajamos para vivir. Con esta pregunta, viene directamente otra: ¿A costa de quién se consiguen los logros de esta semejante empresa? ¿En detrimento de qué? Por ejemplo, ¿cómo nos estamos relacionando con los recursos naturales, con el sustento que extraemos diariamente de la Madre Naturaleza? ¿Nos duelen títulos de películas-documentales como “Una verdad incómoda” o “Zeitgeist” que no hacen más que reflejar nuestro estado mental, nuestro hacer en el Mundo?

Como director espiritual y transmisor de la educación integral de los seguidores de este milenario camino de conocimientos, creo de gran utilidad y beneficio para muchas personas y disciplinas el hecho de que aunemos nuestras herramientas en un trabajo conjunto que favorezca el esfuerzo consciente. Estamos trabajando en disciplinas y corrientes aparentemente tan dispares como la gestión empresarial, la psicología, el estudio de la comunicación y la espiritualidad. Sin embargo, la finalidad de todas ellas es la finalidad del propio ser humano: sentirse cada vez más y mejor, en definitiva, ser feliz.

Queda expresado, pues, esta invitación para que repasemos nuestro deambular por el mundo y es precisamente en el terreno de las cotidianidades donde encontramos el laboratorio adecuado para llevar a cabo todas las prácticas de una ética consciente a través de la cual verdaderamente podemos encarnar los valores que sentimos y profesamos. Está en nuestras manos, es posible. Podemos hacerlo, de hecho, ya lo estamos haciendo.

      

 

 

Denkô Mesa 
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Denkô Mesa, es maestro zen, director espiritual del Dojo Zen de Tenerife, vicepresidente de la CBSZ y Coordinador General del Programa de Estudios Budistas de la misma.  Ha cuidado la edición del vol. I y II de la trilogía Budismo: historia y doctrina de ediciones Miraguano y publicado dos poemarios siendo el último libro el titulado Presencia Invisible en ediciones Idea.

www.denko.es
 
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