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Castigo divino
 



Vistos los últimos acontecimientos telúricos, los milenaristas están de enhorabuena. Se están cumpliendo todas las profecías apocalípticas en cuanto a desastres naturales, que es algo que les mola muchísimo a los partidarios del castigo divino ya sea al modo monoteísta o al modo pagano (no olvidemos que Gea es una diosa).

El castigo es una de las formas más eficaces de anclar en la inmadurez a personas, comunidades y países enteros. El castigo traspasa la responsabilidad sobre los propios actos a una instancia superior, que es la que juzga, sanciona, decide el precio de la sanción y la ejecuta. El alivio que produce cumplirlo va parejo con la pérdida de dignidad personal y de la capacidad de aprender de los errores y con la debilitación de la voluntad. Por contra, nos ancla a esa instancia superior haciéndonos participar de su importancia en la medida en la que nos sometemos a ella. Eternos niños de papá dios. O de la madre tierra.

Y sin embargo, existe otra forma de verlo. Somos una más de tantas especies como existen en el universo. Viajamos sobre uno de tantos planetas. Nuestras elaboradas teorías, leyes, estructuras de poder son inventos nuestros, incluida la paranoica costumbre de atribuir características humanas a lo que nos rodea y de inventar dioses a nuestra imagen y semejanza, con una mezquina tendencia a premiar y a castigar según parámetros egóticos. Sólo hay algo que nos libera del sufrimiento, de la inmadurez y de la necesidad de ser castigados: la capacidad de elevarnos por encima de nuestras carencias para ofrecer lo poco o mucho que tenemos a nuestro entorno. Una actitud que se conoce como “amor”, aunque esta sea una palabra con otros significados más confusos. Y que trae consigo la responsabilidad sobre los propios actos. Bastaría eso para vivir con dignidad nuestra vida dure lo que dure, sea como sea. Mientras tanto, la naturaleza seguirá su curso. Como siempre.


Luisa Cuerda 
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Luisa Cuerda es practicante de yoga y profesora de yoga por la escuela Yoga Síntesis de Barcelona. Certificada en el Post Graduate Yoga Training por Sannidhi of Krishnamacharya's Yoga, tradición de la que es estudiante permanente. Escritora y coautora del proyecto Mettacuento.

 

 
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