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El Yoga y la mujer

Una visión diferente sobre el ciclo menstrual femenino


Desde mediados del siglo pasado la mujer ha conseguido muchos avances en derechos y reconocimientos dentro la sociedad. Pese a que todavía queda mucho camino para recorrer, desde su incorporación al mundo laboral ha avanzado en su lucha para la igualdad con el sexo masculino. La sociedad ha cambiado bastante su mentalidad tradicionalmente machista y está haciendo pasos adelante para llegar a una plena igualdad de derechos. Pero, y quizás porque era la única vía posible, durante este tiempo, el movimiento feminista ha intentado conseguir esta igualdad imitando al hombre, olvidándose de que hombres y mujeres son seres de naturaleza diferente, cada cual con sus características. Se puede decir que ha habido una renuncia a vivir la esencia femenina, empezando por descuidar el ciclo menstrual y manteniendo la menstruación como tabú.
El ciclo menstrual conecta la mujer con su cuerpo y sus peculiaridades. A diferencia de los hombres, las mujeres en edad fértil somos cíclicas y cambiantes. Las oscilaciones hormonales hacen que nuestro cuerpo y nuestras emociones fluctúen, siguiendo un ciclo más o menos regular. Conocer este ciclo y aceptarlo es de vital importancia para ser nosotras mismas sin traicionar nuestra verdadera esencia. Podemos conseguir lo mismo que los hombres y llegar a los mismos lugares, pero el camino y la manera de hacer y sentir serán diferentes.
El objetivo final del yoga es la unión de todos los aspectos de la persona (físico, mental y emocional) para que esté en armonía consigo misma y su entorno. (No olvidamos que la palabra yoga etimológicamente quiere decir UNIÓN). Esta armonía comporta la salud física, emocional y mental. Pero, ¿cómo puede la mujer conseguir esta unión si renuncia a su ciclo menstrual, quiere parecer un hombre y comportarse como un hombre? La propuesta del yoga es recuperar la feminidad hipotecada y la creatividad que hay en cada una de las mujeres. ¿Cómo? Pues, por una parte, reconociendo los propios ciclos, observándolos y estudiándolos con mimo y por otro, integrando este conocimiento en la vida diaria (muchas mujeres se disgustan para el hecho de menstruar en lugar de disfrutar de su menstruación...). Con esto conseguiremos aumentar nuestra conciencia femenina y creatividad para sacarle el máximo provecho. Socialmente, sólo desde una feminidad plenamente vivida, las mujeres podrán llegar a estar en armonía con los hombres y crear una sociedad equilibrada y justa.
Para aumentar la conciencia en cada fase del ciclo menstrual y sus características, el yoga propone una serie de ejercicios físicos y posturas (âsana), técnicas de respiración (pranayama), de visualización, concentración (dharana) y relajación.
Para conocer nuestro ciclo menstrual podemos llevar un diario durante cinco o seis ciclos. (Consideramos el primer día del ciclo, el día en que aparece el sangrado de la menstruación). En este diario apuntaremos el día del ciclo, en qué fase está la luna, cuál es nuestro nivel de energía, qué cambios notamos en nuestro cuerpo, cuáles son nuestras emociones, de qué humor estamos, cómo es nuestra sexualidad, nuestros sueños, si tenemos preferencias por un u otro alimento, si nos apetece vestirnos de una manera determinada, si queremos estar solas o queremos compañía, etc. Cuando tengamos tres o más ciclos resumiremos toda esta información en un diagrama circular que dividiremos en el número de días entre dos menstruaciones. Comparando los diagramas de meses diferentes podremos observar que hay patrones físicos y emocionales que se repiten coincidiendo con cada fase del ciclo.
El ciclo menstrual se puede dividir en cuatro fases o patrones más o menos definidos, que se relacionan con diferentes aspectos o arquetipos de la mujer. Estas fases son:

  • La fase del sangrado o menstrual (arquetipo de la bruja)
  • Desde que se acaba el sangrado hasta que empieza la ovulación o fase preovulatoria (arquetipo de la virgen)
  • La ovulación (arquetipo de la madre)
  • Del final de la ovulación hasta que llega la menstruación o fase premenstrual (arquetipo de la hechicera)

La mujer fluye a través de las energías de estos arquetipos siguiendo un ciclo regular y acompañada de las diferentes fases de la luna. La luna tiene un efecto muy notorio sobre los ciclos hormonales de la mujer. El ciclo menstrual es de 28 días como el ciclo lunar. Como la luna, la mujer pasa de un máximo de energía y extroversión de la fase de la virgen, hacia poco a poco, una disminución de energía e introspección durante la menstruación. Durante este viaje de fuera hacia adentro, el cuerpo cambiará de la misma manera que las emociones y la manera de percibir y reaccionar frente el mundo externo. Es necesario decir que todas las mujeres son distintas y que cada una hará este viaje a su manera. Y que no todos los meses será exactamente igual, ni todos los ciclos durarán lo mismo. Incluso se puede observar como a veces se menstrua con la luna llena y otras con la luna nueva, pudiéndolo relacionar con el momento y las circunstancias que se está viviendo.
Vamos a ver cuáles son las peculiaridades de cada fase y cuáles son las propuestas del yoga para vivir mejor cada una, superando las molestias que puedan aparecer y, en definitiva, teniendo más conciencia de lo que nos pasa y cómo lo vivimos.

Fase preovulatoria o fase de la virgen
En los ovarios hay unas células denominadas folículos que contienen los óvulos, maduros e inmaduros. Durante la fase preovulatoria, un folículo madura y produce estrógeno, una hormona que estimula las mamas y la pared uterina que contendrá el ovulo para fecundar. Durante esta etapa, la mujer no es fértil y acaba de salir de la fase de la menstruación renovada y con ganas de vivir. Si durante la menstruación una ha hecho limpieza física y emocional, esta fase es vivida como un renacimiento, donde hay fuerza y entusiasmo para llevar a término proyectos e ilusiones. Durante esta etapa, la mujer tiene confianza en sí misma, es sociable, tiene una gran poder de concentración y análisis. Es un momento idóneo para emprender nuevos proyectos y vivir el mundo al máximo. Es una etapa dinámica, de acción. Se podría decir que es la fase masculina (yang) dentro del ciclo femenino. Pero existe el peligro de quedarse estancada en esta fase y no pasar a la siguiente. Las mujeres que se estacan en la fase de la virgen acostumbran a ser excesivamente independientes, pueden estar demasiados volcadas a su profesión descuidando los otros aspectos de su vida, tener una ambición desmesurada, les puede ser difícil entregarse a cualquier relación, pueden ser incapaces de cuidar de los demás, tener miedo a la maternidad, etc.... Durante esta etapa se recomienda hacer ejercicios dinámicos, tipos el saludo al Sol (serie de ejercicios enlazados hechos de manera dinámica), o posturas que requieran de mucha concentración como âsanas de equilibrio (el árbol) o fuerza, (la tabla inclinada). Con estas posturas estimularemos nuestra concentración, fortaleza y eficacia. Es un buen momento para realizar kundalini yoga. También se puede practicar la siguiente meditación para sacar el máximo provecho de la capacidad de concentración: TRATAK. Ponemos una vela o nos sentamos delante del hogar de fuego. Nos concentramos en la llama durante unos cuantos minutos, procurando que la única cosa que haya a nuestra mente sea la llama. En este proceso, la mente se aquieta y se ordena de manera natural. Continuamos fijándonos en la llama hasta que cuando cerramos los ojos todavía vemos la llama dentro de nosotras. Imaginamos que esta llama se mueve nuestro y nos llena de dinamismo y fuerza. Es la vida en nuestro interior. Quédate un tiempo saboreando esta sensación hasta que creas que ya puedes abrir los ojos y volver a tu realidad. Existen otras técnicas de meditación más sofisticadas, como las meditaciones taoístas, consistentes en ponerse en contacto con nuestros ovarios hasta sentir la energía que va cogiendo el óvulo mientras madura dentro el folículo para después pasarla al resto del cuerpo. El sistema taoísta considera que esta energía vital es de máxima importancia para una correcta salud en la mujer. Pero para practicarla es necesario dominar antes otras técnicas de meditación más sencillas.

Fase ovulatoria o fase de la madre
Durante esta fase, aproximadamente entre los días 14 y 16 desde la menstruación, aunque puede cambiar según cada mujer, el folículo se abre, el óvulo se libera y se forma el cuerpo lúteo, produciéndose progesterona (que prepara la pared uterina para la fertilización) y estrógenos. La mujer está exuberante de energía, se puede decir que es el máximo de energía del ciclo, pero de una calidad diferente a la de la etapa anterior. Ahora la mujer tiene la energía de la madre, una energía amorosa, fuerte, que la capacita para cuidar de los demás y la conecta con la tierra. Es un momento en el cual la atención se focaliza en nutrir y cuidar de los demás más que de una misma.
Se puede aprovechar esta fase para disfrutar de las relaciones con los demás (tanto familiares como con los amigos o compañeros de trabajo), puesto que tenemos una gran capacidad de empatía y para dar un empujón a aquellos proyectos que necesitan algo más de cuidado o estaban estancados. También es una etapa en que la sexualidad está exaltada, así como la creatividad. Desde el yoga se proponen posturas que aumenten nuestra raíz, como la postura de la montaña, o que trabajen las piernas, como la pinza o la rana, o que abran el pecho, como la postura del pez. Es necesario recordar que sólo practicaremos estas posturas si las conocemos o contamos con la ayuda del profesor. También son útiles los mudras (gestos de las manos) que estimulan nuestro corazón, como el mudra Atmanjali (con las manos juntas a la altura del corazón, en posición de plegaria). Meditar andando en la naturaleza (mejor sin calzado si las condiciones climatológicas y del suelo lo permiten), sintiendo el contacto de los pies con la madre Tierra, arraigándonos y teniendo la sensación de formar parte del Universo, también son prácticas interesantes en este momento. Me gustaría destacar una meditación budista muy aconsejada para aprovechar la capacidad amorosa de este momento: el Toklen. Es una practica ancestral budista que se utiliza para aumentar nuestra capacidad de compasión, tanto hacia a nuestro propio dolor o el de los otros seres. Se trata de centrarnos en el propio corazón, sintiendo sus latidos durante un rato. Después, visualizamos el dolor que queremos trabajar como si se tratara de un humo negro, espeso. Inspirando visualizamos como este dolor entra en nuestro corazón y exhalando, hacemos salir de nuestro corazón una luz, amorosa y compasiva, y dirigida hacia la persona que sufre. Es como si se transformara el dolor en luz dentro el corazón. Esta práctica agudiza nuestra capacidad de empatía y de compasión auténtica y desinteresada, como la que las madres tienen hacia sus hijos.

Fase premenstrual o de la hechicera
En esta fase, el cuerpo lúteo no fecundado degenera de manera gradual y los niveles de hormonas disminuyen. Puede aparecer el conocido “síndrome premenstrual” con diferentes síntomas como migrañas, tensión, debilidad, mamas hinchadas y sensibles, retención de líquidos, fatiga, irritabilidad, depresión, etc. Después de la etapa de máximo contacto con el exterior que representa la fase de la madre, empieza el viaje hacia el interior de una misma y un descenso progresivo de la fuerza y la energía física. La mujer tiene más conciencia de sí misma y de su propio poder creativo. Puede ser una etapa muy creativa o muy destructora, en la cual la energía creativa que contenía el óvulo quiere expresarse. Es también una etapa donde la intuición de la mujer está más presente, tiene una necesidad espiritual y de conocimiento interno mayor. Pero también es una fase de revisión y examen de la propia vida, para decidir qué necesitamos eliminar y qué cambios nos convendría hacer. Antes de la menstruación es una buena etapa para hacer limpieza. Dado que puede ser una etapa de dónde pueden aparecer tensiones físicas, pero el nivel de energía es menor, se recomienda hacer posturas moderadas. Son especialmente indicadas las posturas invertidas, que relajarán la tensión mental provocada por un exceso de creatividad y equilibrarán nuestro cuerpo. La postura de la vela está indicada en el caso de cansancio de piernas (pero se trata de una postura que no se debe hacer sin conocimiento previo o ayuda del profesor). Haremos un yoga suave adaptado a nuestras necesidades físicas y que calme nuestra mente. También se recomienda hacer posturas que desbloqueen el hígado, como torsiones y lateralizaciones, para dar más espacio a este órgano y aliviar la irritabilidad. La práctica de yoga nidra (yoga de la relajación) también es muy recomendable. Tendidas en posición supina, bien abrigadas y tapadas, y con la determinación firme de no dormirnos, vamos relajando progresivamente nuestro cuerpo, siguiendo las pautas del profesor (puede ser una cinta grabada). Poco a poco alcanzaremos un estado de relajación máxima, donde se nos pide hacer una afirmación que nos ayude a realizar el cambio que queramos en nuestra vida (puede ser desde un cambio emocional, mental, de hábitos, de energía, etc...). Y poco a poco volveremos a despertar muy suavemente. Se dice que una hora de relajación profunda repara nuestro cuerpo como cinco horas de sueño y es idónea para reducir la sensación de cansancio.

Menstruación o fase de la bruja
La menstruación es la fase más interior de la mujer. Puede que quieras estar sola o tengas ganas de aislarte. En algunas culturas tribales, las mujeres se separan del grupo cuando menstrúan. Es tan grande el contacto con su yo más íntimo, que los chamanes las temen. Es la fase dónde la mujer es capaz de entrar en los misterios más profundos de ella misma y de la creación. Es un tiempo para la lentitud, tanto física como mental, el recogimiento, el descanso y la conciencia, donde se hace limpieza de todo lo que ha pasado durante el mes y se puede eliminar todo aquello que se ha detectado como no deseado durante la fase premenstrual. Es, pues, una etapa de destrucción para volver a renacer con nuevas ideas en la fase de la virgen.
Es útil tomar conciencia de nuestras reacciones cuando aparece el sangrado. ¿Lo rechazamos, nos fastidia que nos venga la regla?, o ¿nos sentimos a gusto y la disfrutamos? Es importante aceptar lo que esta etapa comporta para vivirla en armonía. Aceptar el ritmo lento, la pesadez del cuerpo e incluso el dolor. En esta etapa se aconsejan posturas que invitan a la interiorización y al recogimiento, como la postura de la pinza o la postura fetal. No conviene demasiado movimiento y haremos las posturas muy lentamente y dulcemente. Es importante que en este momento escuches mucho tu cuerpo y hagas únicamente las posturas que realmente te apetezcan. Como técnica respiratoria podremos practicar el Nadhi Sodhana (limpieza de nadhis, los canales energéticos, según la medicina ayurvédica), que nos permitirá hacer limpieza energética de las emociones que no han quedado bien resueltas. Para practicar Nadhi Sodhana, sentadas en una posición cómoda que nos permita tener la espalda recta, tapamos la narina nasal derecha e inspiramos por la narina izquierda, destapamos la fosa nasal derecha, tapamos la izquierda y exhalamos para la fosa nasal derecha. Se trata de inspirar sólo con una narina, tapando la otra, y cambiando de fosa con la exhalación. Podemos visualizar que cuando exhalamos sale toda la energía negativa de aquel lado y cuando inspiramos nos recargamos de energía fresca y nueva. El tiempo de la menstruación es para una misma, es la interiorización máxima. Para profundizar más en nuestro autoconocimiento es muy recomendable la meditación. Sistemas de meditación como el Vipassana, en que observamos un objeto como apoyo meditativo, pueden resultar muy útiles. Este objeto puede ser el propio cuerpo, la respiración o nuestros pensamientos.

Todas las fases del ciclo están ligadas. Forman un ciclo y están íntimamente relacionadas. Lo deseable es vivir todos los aspectos de la mujer en armonía sacando el máximo provecho de cada uno. Si nos bloqueamos en algún arquetipo, repercutirá en todo el ciclo, desequilibrándonos y pudiendo aparecer problemas. Mi experiencia personal con este trabajo de conciencia del ciclo menstrual ha sido muy positiva. Vivir la feminidad desde un aspecto de aceptación me ha ayudado a vivir más plenamente y con más comprensión lo que me pasa en cada momento. Han desaparecido los dolores menstruales, escucho más mi cuerpo, durante la etapa premenstrual puedo entender mis emociones y gestionar mi irritabilidad.
Y sobre todo, reconocerme como mujer y disfrutarlo plenamente.

 


Mónica Calvo 
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Mònica Calvo.
Profesora de Tai Ji i Chi kung i actualmente en formación como profesora de yoga en la escuela Sadhana Barcelona. Actualmente es cofundadora y codirectora del proyecto "El taller de Ioga" de Premià de Mar.
Ilustración de la autora.

Bibliografia bàsica
Miranda Gray. Luna Roja. Los dones del ciclo menstrual. Ed. Gaia, 1994
Ruediger Dahlke, Margit Dahlke i Volker Zahn. El mensaje curativo del alma femenina. Robin Book, 2004.
Christina Brown. La Biblia del Yoga. Ed. Vergara. 2005

 
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