| Las dos mujeres avanzaban por la gran explanada que daba al templo portando, entre ambas, un sólo y enorme cesto de frutas. Era el comienzo del año y en Vietnam, al igual que en China, las naranjas forman parte de las primicias que se ofrecen a los ancestros y a los dioses tutelares. La mayor, Alba Rosa, se quejaba ante su amiga, Peonía del Viento: -Creo que me ha tocado la media naranja que no me corresponde, que no he tenido la suerte de dar con el hombre que descifre, en mi sueño, la longitud de onda de mis deseos, cuyas caricias los colmen y cuyas manos sean, en ese ejercicio, inagotables. |