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Es verdad que la disciplina tiene
mala prensa porque nos recuerda al esfuerzo y al deber,
algo a menudo impuesto desde el exterior, aunque no debería ser
así. En Yoga hablamos de apasionamiento (Tapas) cuando queremos
referirnos al fuego interno que disuelve todos los obstáculos.
En ese fuego del apasionamiento se da la transformación, es como
una especie de horno alquímico. Todos entendemos que un músico
que no ensayara con su instrumento, que no estuviera todo el día
haciendo arpegios en su mente, no sería un verdadero músico.
Por eso preferimos hablar de curiosidad cuando señalamos la disciplina
porque sino hay curiosidad no hay nada. La curiosidad es el misterio que
nunca se agota y que nos hace abrir puerta tras puerta en busca de algo
más, como si la disciplina fuera el método para desplegar
un potencial largamente dormido en nuestro interior. Dicho con otras palabras,
la disciplina es la comprensión profunda de que el deseo tiene
que hacerse carne a través de un proceso, de un trabajo, de un
hacer con suficiente rigor.
Ahora bien, pareciera que la disciplina es sólo disciplina del
cuerpo, practica de unas tablas de ejercicios o de unos hábitos
higiénicos. Y es cierto que el cuerpo parte como una referencia
básica, es nuestro templo de vida, nuestro sostén orgánico,
pero al igual que el alma vive en un cuerpo, un cuerpo vive en un hogar
y éste se inserta en un mundo, mundo que está a nuestro
alrededor. Las fronteras son difusas en estas dimensiones del ser que
son cristalizaciones de una misma energía. Tener rigor en el cuerpo
y olvidar el alma, cuidar la casa pero descuidar el mundo son síntomas
o bien de egoísmo o de inconsciencia. Nuestra propuesta es la de
intentar recuperar ciertas prácticas del cotidiano con respecto
al mundo, al hogar, al cuerpo y al alma para ir en pos de esa armonía
que nos cuentan todas las tradiciones profundas.
HOGAR
Habríamos de diferenciar lo que es un piso
o una casa de lo que es nuestro hogar. El Hogar es una prolongación
de un sentir que tiene que ver cómo uno se instala en su cuerpo,
de cómo se instala en la vida. El hogar a diferencia de cuatro
paredes es un espacio sagrado porque en él nuestro ser se encuentra
en su centro. Cuando entramos en nuestro hogar dejamos el mundo en el
frontal de la puerta porque nuestro espacio es, debería serlo,
inviolable. Nada ni nadie puede penetrar en él sin consentimiento.
Ni siquiera la televisión que escupe noticias debería estar
sin control. En nuestro hogar debe reinar nuestra esencia, nuestro colorido,
nuestro eco, nuestra fragancia porque el hogar es una tercera piel, es
un organismo vivo, con sus espacios interdependientes.
Limpieza
La limpieza es una cualidad importante no por una mera imagen social.
La limpieza es en último término una clara actitud de disponibilidad
ante lo más puro, lo más sagrado, es un olor que arropa
nuestras creaciones.
Pero está claro que no se trata de la manía de la limpieza
sino más bien de una disciplina de la acción. No es más
limpio el que más limpia sino el que menos ensucia como reza el
refrán. En la limpieza hay una actitud de hacer mejorando el estado
previo como si uno pisara levemente el planeta, sin interferir demasiado.
Orden
La segunda disciplina es la del orden, orden orgánico que no rígido.
Orden que implica no una clasificación estricta de todo lo que
tenemos, de todo nuestro material sino una actitud de no acumulo, de saber
discriminar lo necesario de lo superfluo. Un orden que es un reflejo de
nuestra armonía, la expresión de un sentir más invisible.
Armonía
Pero no basta con limpieza y orden, hace falta habitar nuestro hogar,
ponerle corazón, embellecerlo. La mirada atenta pero global permite
integrar los diferentes elementos que integran nuestro hogar sin que chirríen.
La belleza quizá es este ir de la parte al todo sin quedar atrapado
ni por uno ni por otro.
Una forma de habitar nuestro hogar con sensibilidad pero también
con corazón. Una casa que es espacio íntimo pero que simultáneamente
puede acoger a amigos en un acto de compartir.
CUERPO
El cuerpo es la siguiente parada. Nuestro cuerpo
tantas veces reprimido y explotado, lugar de culpas y pecados, espacio
público donde aterrizan las modas ajenas, es preciso rescatarlo.
Hay que darle nuevamente la dimensión sacra que tiene, la potencia
energética que esconde, la profunda sensibilidad que posee. Nuestro
cuerpo es la inteligencia de la evolución cristalizada.
Higiene
Hablamos de higiene sagrada, no de limpiarnos el cuerpo para no oler mal
o para no contraer enfermedades, dictados de la sociedad y de la salud
que evidentemente son muy necesarios. Pero esta higiene sagrada es realmente
una disponibilidad ante lo sagrado, una limpieza que es purificación,
purificación del corazón y de la mente.
Nutrición
Nos nutrimos de muchas cosas, de aire, luz, agua y alimentos. Nuestro
cuerpo hace una verdadera alquimia con todo eso. De la buena calidad de
estos elementos depende aquella combustión que se hace en las células.
La satisfacción de la comida es importante, quedarse sólo
en el buen gusto es limitado. El mejor alimento es aquel que nos provee
de una mayor y mejor energía con el menor desgaste energético
en su digestión. Comer escuchando al cuerpo, al apetito real. Comer
con todos los sentidos, masticando conscientemente, sin prisas. En realidad
es un arte. La consciencia de imaginar esa fruta que se convertirá
en alimento, en bolo alimenticio, en sangre, en energía. Y de esa
energía algo quedará en el sentir, en el pensamiento, en
nuestra intuición. Si en el fondo los alimentos son acumulaciones
de la energía lumínica, entonces cuando comemos comemos
sol, un trocito de estrella.
Ejercicio
Para que el cuerpo conserve todas sus funciones tiene que moverse sino
se atrofia. La vida toda se regenera en el acto de vivir, de quemarse.
El cuerpo está diseñado para vivir y evolucionar. Nuestras
disciplina con él consiste en dejarlo en las mejores condiciones
para expresar su potencial. Otra cosa es forzar la máquina, hacerla
competir por encima de sus posibilidades. No escuchar el cuerpo cuando
reclama descanso. Pero hay muchas técnicas tanto orientales como
occidentales que parten de otra premisa, la de dar flexibilidad y tono
al cuerpo, establecer su vertical y su enraizamiento, su movimiento amplio
y armónico, su respiración profunda y consciente.
Esa disciplina corporal diaria no parte, como tantos y tantos se han confundido,
de un deber, sino de una necesidad. Así como hay un apetito que
nos lleva a la comida, hay unas ganas de estirarnos y de respirar que
simplemente hay que escuchar, encauzar y reforzar.
ALMA
El alma no es un invento de las religiones, ni
siquiera un mito útil para colocar en ese punto todo lo que la
razón no atina a entender. El alma es un descubrimiento, una desnudez
ontológica inmersa en la fe que está a punto de alzar el
vuelo. Vuelo del espíritu, diríamos, vuelo por encima de
la gravedad de las cosas de este mundo para poder tutearse con el misterio
de la existencia.
Naturaleza
En la naturaleza el alma encuentra su cobijo. No solamente la naturaleza
nos ha visto nacer y nos verá morir, es que en realidad somos naturaleza
hiperespecializada. Nuestra sangre son los ríos y nuestra carne
la tierra. Y esto nos recuerda que lo que hacemos a una repercute en la
otra naturaleza porque no hay nada que esté separado.
Pero la disciplina de la naturaleza, el bajar y abrirse a ella, el recorrer
senderos, subir cumbres y navegar mares radica en un diálogo. El
diálogo que hace el alma con su homóloga. Hay en la naturaleza
un lenguaje de autenticidad que cuestiona el artificio del ego, o de la
cultura. Por tanto nos remite a nuestro ser, a nuestra alma. Un alma que
sabe junto a la naturaleza que hay un tiempo para florecer y otro para
marchitarse.
Meditación
Cuando hablamos de meditación no estamos hablando de técnicas
de meditación, sino de una actitud, mejor dicho, de un estado.
Es un estado donde hay fusión como cuando el azúcar se diluye
en el agua. Es cierto que es adecuado, en nuestra disciplina, sentarse
cada día y cerrar los ojos al mundo, pero la meditación
es un anhelo de ir hacia dentro y recogerse de lo vivido. Tal vez es una
paradoja, uno en la meditación se hace muy pequeño, humilde
diríamos, y entonces encuentra una grandeza: que en verdad no está
sólo.
Silencio
El silencio es la liberación del espíritu porque en ese
silencio todo habla, todo tiene voz. Es la voz del ego, el ronroneo de
la mente que apaga las demás voces porque éstas son más
sutiles. La disciplina de callarse, de buscar soledad y silencio en verdad
es para amordazar la lengua y escuchar la sinfonía de la vida.
Y es que la verdadera escucha es una difícil disciplina.
MUNDO
Cabe la tentación de dejar al mundo fuera
por excesivo, por complicado o por ilusorio. Pero el mundo es nuestro
mundo, nuestro planeta en medio de la inmensidad del universo. Tal vez
el mundo de los hombres no tenga arreglo, pero sin llegar a ser inocentes
hay una disciplina que podemos hacer en su favor. Aunque sea un granito
de arena, aunque sea para marcharse de él sin haberlo destrozado
o contaminado en exceso. Aunque sea un poco así.
Consumo
Detrás de cada compra que hacemos, sea una pastilla de jabón
o una lata de atún hay un voto que otorgamos a la empresa, a la
industria o a la sociedad. Es un visto bueno a la forma de producir y
a la calidad del producto. Y ese voto nuestro, aunque mínimo, es
importante. La disciplina del consumo es compleja, por una lado hay que
consumir responsablemente, discriminar claramente de las necesidades reales
de las necesidades creadas, de las modas. Caer en la ficción de
la abundancia a la que nos tiene acostumbrados la publicidad es peligroso,
porque tarde o temprano lo pagaremos, sea en el recibo de la tarjeta de
crédito, sea en las innumerables crisis económicas que sufre
la economía mundial. A veces nuestra compra-voto es un gesto de
confianza hacia una nueva economía basada en lo ecológico,
en lo biológico, en lo artesanal, aunque de entrada nos parezca
que paguemos un poco más.
Reciclaje
En realidad las cosas que compramos duran poco bajo la etiqueta de nuevo.
Enseguida quedan relegadas por algo más nuevo, se amontonan, se
acumulan y tarde o temprano se tiran o se abandonan. Poco tiempo de vida
tienen las cosas. Y ya que tenemos que devolver al mundo lo que le ha
sido substraído hay que hacerlo de forma consciente. Hemos de poder
reciclar nuestras basuras, colocar el vidrio con el vidrio, y el papel
con el papel porque los árboles sí lo agradecen. Pero también
hay ropa que se puede dar y cachivaches que se pueden reutilizar en variopintas
situaciones.
Ayuda
Desde la concepción que la humanidad es un solo Ser aunque desgarrado
la respuesta humanitaria es velar por el bienestar de cada uno de los
seres humanos, otorgarle todos los derechos y colaborar por una mayor
igualdad. Está claro que no es piedad ni pena por los más
desfavorecidos sino, más bien, compasión pues se trata de
intentar ponerse en la otra piel, de entender el sufrimiento. Muchos vivimos
en un mundo privilegiado pero no debería ser gratuito. Este privilegio
se debe reconvertir en responsabilidad. Apostar por un mundo mejor, desenmascarar
al poderoso, hacer verdadera democracia. También es importante
esa ayuda a través de ONGs y entidades humanitarias que intentan
llegar donde no llegan o no quieren los gobiernos y las grandes instituciones.
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