Hierve la tierra.
La sangre golpea las sienes
y aviva el ansia.
¡Higuera,
da sombra a este hombre cegado
por la luz de los muertos!
Las chicharras no callan.
El sol ablanda los huesos y funde el alma.
¡Fuente,
da agua a este hombre quemado
por la sed del desierto!