Mañana de abril
nada sé salvo tu luz
susurrando en mi piel reverdecida.
En los murmullos de tus bosques me olvido
y en tus noches de luna me absorbo
hasta que el tiempo es un sueño
del que me despierto alborozado.
Mañana de abril,
apenas revoloteas de nuevo y los corazones pueden
y los corazones pueden
lo que antes no osaron.
Vibra la sangre.
Vibra la vida.
Mañana de abril, nada sé
salvo lo que aprendo de ti.