Lo que se ve depende del punto de vista desde el que se mira. La mirada es la que crea la realidad en el interior de la mente de quien mira. Esta colección de fotos es un intento de plasmar y de transmitir una mirada. Es mi primer intento en el campo de la fotografía. Me siento como un aprendiz apasionado, no tanto por la técnica fotográfica en sí como por las distintas posibilidades de mirar la realidad y de compartir con los demás nuevas miradas.
Desde el borde del infinito la mirada, no solo la del fotógrafo sino también y sobre todo la de quien observa la fotografía, puede hacer que lo que es deje de serlo y que lo que no es, sea. Al borde del infinito la mirada se vuelve creadora. Es la mirada la que hace que algo sea o no sea. O que lo sea y no lo sea al mismo tiempo. Vivo el arte de la fotografía no como una mera reproducción de una supuesta realidad objetiva, sino sobre todo como creación. La mirada del fotógrafo crea una realidad. La mirada del fotógrafo es pues importante, así como su pericia en el manejo de la cámara y de los diversos dispositivos técnicos. Pero más importante aún es la mirada de quien contempla la fotografía. Al fin y al cabo, una fotografía no es más que un conjunto de formas, colores, luces y sombras ... un juego de luces congelado en el papel. Es la mirada de quien observa la fotografía la que da de nuevo vida a las formas iluminadas por la mirada del fotógrafo. Entonces puede producirse la magia de la comunicación entre fotógrafo y espectador, una comunicación entre miradas, entre almas, en el límite de lo ilimitado. La mirada de la que hablo no es la de los ojos físicos, aunque necesite los ojos físicos para expresarse. Me refiero sobre todo a la mirada del corazón. Las realidades que expresa esta colección de fotos fueron percibidas con la mirada del corazón y sólo con una mirada desde el corazón pueden ser percibidas. D e mirada a mirada, de corazón a corazón
Dokushô Villalba
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Dokushô Villalba, 2000