| Cuando así, entonces, humanidad en proceso de humanización continuo, el hombre, la mujer, al fin hermanos desde su esencia humana, no confundan su cualidad con su apariencia, ni su cuerpo con su alma, y miren sus nombres y apellidos y bibliotecas genéticas como maravillosos instrumentos de un habitante interior permanente, la consciencia, ya no seremos solo el cuerpo, ya no confundiríamos el sentido de vivir con los sentidos, ni el placer ni el poder con el sentido. Así, no ya perdido el sentido, más allá de la aversión o el apego o la ignorancia, cada quien podrá revelar lo que en esencia es. Y, en esa dimensión de la conciencia, la salud no se comprará o se venderá, no se tendrá o se perderá, porque allí todos somos salud o integridad. |